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Las orejas de Bomber se levantaron, los ojos se concentraron en el pesado banco de niebla gris que se movía hacia la costa. Gimoteó, comunicando su ansiedad pero obedientemente precedió a Elle por los escalones de la casa y desapareció dentro.

– Espérale, Elle. Déjale comprobar la casa. Señalará cuando es seguro que entres. Espera siempre. Tienes que comenzar a tomar precauciones.

– No estoy acostumbrada a esto.

Tiritaba dentro de la manta.

– Lo sé, pero llegará a ser tu segunda naturaleza. Es preferible que aprendamos cómo cuidar de nosotros mismos y de nuestras niñas. Ambos tenemos algo peligroso colgando sobre nuestras cabezas que podría afectar a nuestras vidas.

Mantuvo la voz práctica, como si no fuera nada vivir bajo una amenaza de muerte. La única cosa que el secuestro de Elle le había enseñado era que tenía que aferrarse a la vida con ambas manos, y no mirarla pasar porque tuviera miedo por Elle o por sus niñas. Las cosas malas sucedían todo el tiempo, pero estaba perdiéndose las cosas buenas mientras esperaba y estaba decidido a que Elle viera que tenían un futuro sin importar cómo.

Bomber sacó la cabeza por la puerta abierta y dio un corto ladrido.

– Alábalo y entra con él.

– Pondré el hervidor y me vestiré -dijo Elle, agradecida de ser de alguna ayuda.

Jackson esperó hasta que Elle y el pastor alemán estuvieran a salvo dentro antes de bajar por el sendero. El pequeño tramo de dunas que separaba su propiedad de la playa caía suavemente, con pequeñas plantas empujando a través de la arena, punteando el paisaje con pedacitos de vibrante verde.

Una vez en la playa, se agachó al lado de Sarah.

– ¿Estás bien?

– Sólo un poco drenada. ¿Funcionó? -Miró hacia el mar, con un pequeño ceño en la cara-. No me gusta el aspecto de eso.

Su voz era fina y no se movía, ni siquiera para girar la cabeza, pero movía la mirada para observar la niebla melancólica.

– Creo que realmente la ayudasteis, Sarah. Por lo menos, se sentía mejor rodeada por vosotras. Está haciendo té. Te llevaré a la casa, pero no permitiré que ninguna de sus hermanas trate de entrar en su cabeza. No desea eso.

– Nos lo figuramos -dijo Sarah.

El estómago de Jackson comenzaba a apretarse en duros nudos y un escalofrío de conocimiento se arrastró por su espina dorsal. Se apartó de Sarah para mirar al mar. Las olas retrocedían, empujando el grueso banco de niebla que se reunía en alta mar en una calma misteriosa. Un túnel oscuro de agua corría de la costa al mar, el color más profundo se empujaba hacia las aguas del océano, manchando de azul de un turbio verde en el centro. En alta mar, una ola reunió fuerza y empezó a correr hacia la playa.

Jackson se puso de pie de un salto, gritando una advertencia a Hannah mientras corría, triturando la arena hasta donde estaba tumbada con un brazo y una pierna extendidos en la arena húmeda. Hannah estaba embarazada, Jackson lo sabía, aunque sólo había un pequeño bulto redondeado en su forma delgada que declarara el hecho. Los ojos de Hannah estaban cerrados y su cuerpo débil, drenado por usar la energía psíquica para dirigir la niebla curativa hacia su hermana más joven. El nivel del agua más cercano a Hannah era mucho más superficial de lo que debería haber sido, creando la ilusión de calma total. Casi estaba sobre ella cuando el agua golpeó y los largos y gruesos brazos del alga tubular se estiraron en una ola que se acercaba rápidamente y se enrolló alrededor de la muñeca y del tobillo de Hannah.

Con el viento conduciendo la ola hacia la costa con tal fuerza, la estela, sin ninguna otra parte a la que ir, fue empujada al lado, rodeando a Hannah completamente mientras el agua procuraba volver al mar. La corriente oculta, mucho más fuerte en la superficie que debajo, se congregó con fuerza, y bajo el agua oscura, el alga volvió a tirar bruscamente y la delgada forma de Hannah se deslizó hacia el mar abierto. El agua espumó alrededor de su cuerpo, salpicándole la cara, abrió los ojos de golpe por el pánico. Empezó a luchar, pero sus movimientos eran débiles y no podían compararse al poder de la resaca que se retiraba mientras la arrastraba a mar abierto.

Jackson se zambulló tras Hannah, agarrándola del brazo, sosteniéndola mientras la ola les succionaba a ambos hacia abajo, haciéndolos rodar violentamente mientras les precipitaba hacia aguas más profundas. La agarró inflexiblemente, negándose a entregársela al mar.

No luches. Permanece tranquila, Hannah. Nunca había utilizado la telepatía con nadie excepto con Elle, pero Elle estaba con él, dirigiendo la comunicación en su mente. La podía sentir, el temor, el conocimiento de que ellos estaban en terribles problemas.

Las corrientes ocultas bajo la superficie del agua, causaban más muertes que cualquier otro desastre natural excepto inundaciones y calor extremo.

Deja que nos lleve mar adentro. Nada paralela a la costa. La corriente no tiene esa anchura.

Mantuvo los dedos cerrados como un torno alrededor del brazo de Hannah. El frío ya invadía su cuerpo y los vaqueros pesaban, intentando arrastrarlo hacia abajo. No podía imaginarse lo que sería para Hannah tan delgada como era. El océano estaba frío y la hipotermia se asentaría rápidamente.

Ella ya estaba agotada, drenada de toda energía por la curación que ha realizado, y tratar de mover los brazos y piernas le es imposible. La voz de Elle surgió, muy tranquila.

Dile que gire y flote sobre mí. Jackson luchaba contra la fuerte corriente que seguía intentando arrastrar a Hannah lejos de él. Juraría que el agua alrededor de ellos estaba viva, rasgando y rompiendo sobre ellos. Sabía que luchar era inútil, tenían que permitir que la corriente les llevara tan lejos como fuera.

El alga la tiene atrapada. Tienes que liberarla, Jackson.

Por un momento, en el mar oscuro, con el frío helado y la fuerte corriente empujándole, no lo sintió posible, pero reteniendo todavía la posesión del brazo, dejó de nadar, abandonó el intento de arrastrar a Hannah en medio de la corriente de resaca, y sacó de un tirón el cuchillo de su cinturón. Inmediatamente, sintió la ráfaga de la poderosa agua empujándolos más lejos mar adentro, pero él le cerró la mente a todo excepto a liberar a Hannah del alga.

De algún modo los filamentos gruesos del alga habían envuelto el brazo y la pierna de Hannah repetidas veces mientras eran revolcados una y otra vez en el agua revuelta, la arena raspaba la piel expuesta mientras eran barridos a través de los bancos de arena mar adentro. Cortó las frondas elásticas a lo largo del brazo hasta que ella ondeó el brazo libremente. Pateó con fuerza, agarrándola por la ropa mientras se abría camino luchando hacia su pierna y el alga en el que ella estaba enredada. El alga se había desarraigado y era un freno para nadar, así que la cortó por ahí también y agarró la mano de Hannah, tirando de ella para que fuera en la dirección correcta.

Jackson estaba casi sin aire y sabía que Hannah tenía que estar aterrorizada. Dile que todo irá bien, que nade paralela a la costa. Pateó con fuerza, llevando a Hannah con él, rezando para que no luchara. Rompieron la superficie y ambos jadearon en busca de aire.

Dile que no mire a la playa, sólo que siga nadando.

Capítulo 9

Elle puso la tetera al fuego, resistiéndose a la urgencia de usar sus habilidades para calentar instantáneamente el té. No se había dado cuenta de con qué frecuencia usaba su talento psíquico en la vida diaria. Se apresuró a ponerse un par limpio de pantalones de deporte y tras encontrar una camiseta en la cómoda de Jackson, se puso a trabajar en la cocina cuando Bomber dejó escapar un corto y alarmado ladrido. Elle se giró hacia él en el momento en que la primera oleada de pánico la golpeó. Algo iba terriblemente mal, y Jackson había salido de su mente inadvertidamente. Y mientras intentaba llegar hasta él…