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Se le cerró la garganta y jadeó, luchando en busca de aire. Unos dedos se habían cerrado fuertemente sobre su garganta y presionaban con fuerza, ahogándola. Los ojos se le pusieron en blanco y se encontró en el suelo, mareada y débil, respirando con dificultad, las lágrimas le ardían en los ojos mientras intentaba desesperadamente arrancarse los inexistentes dedos de la garganta. ¿Estaba volviéndose loca? Intentó llegar hasta Jackson. Oía a Bomber ladrar tenuemente.

Mataré a cualquier persona que te importe si no regresas a mí. ¿Me oyes? Seguiré matando hasta que vuelvas. Susurró la voz en su cabeza, una baja amenaza que le llenó la mente y amplificó el miedo hasta convertirlo en terror. Se sintió deslizar, dejarse ir, y luego la húmeda lengua de Bomber lamiéndole la cara repetidamente. Cuando abrió los ojos, Jackson estaba allí, inundándole la mente de deseo, con una extraña calma, exigiéndole que le ayudase.

Hannah. Elle susurró el nombre de su hermana, expandió la mente y descubrió a Hannah temblando sin control, asustada por su hijo nonato, por Jonas, por todas sus hermanas. Pudo oír el silencioso grito de Hannah cuando se unió a ella e inmediatamente sintió el impacto del agua fría. Por un momento, permanecieron unidas, moviéndose en el mar, intentando ver a través del pesado velo neblinoso, e incapaces de alcanzar la orilla. Patalea. Nada, la urgió Elle, y Hannah intentó ayudar a Jackson usando sus largas piernas, pero estaba demasiado débil.

Elle sentía a Jackson allí, fuerte, feroz, y aquello la tranquilizó. Respiró hondo, se sentó, utilizando al perro para ayudarse a ponerse de pie. Palmeándolo, envió a Hannah calidez y fuerza y le aseguró que la ayuda iba de camino. Tocó la mente de Jonas, y supo que era verdad, se acercaba a una velocidad de vértigo, Ilya le seguía de cerca. Al estar tan íntimamente conectados, no había manera de ocultar a Jackson la manera en que le fallaba la mente, las diminutas descargas eléctricas que la sacudían. Podía sentir la sangre chorreándole de la boca y la nariz, y aceptó el hecho de que no sólo estaba arriesgando la vida para ayudarles, se estaba arriesgando a convertirse en un vegetal. Su cerebro necesitaba urgentemente una cura, y ella sólo estaba añadiendo más cosas al estrés bajo el que se encontraba, empeorando las lesiones, abriéndose las heridas para salvar a Jackson y a Hannah.

Maldita sea, Elle, vete, lo lograremos.

No puedo hacerlo. Sabes que no, no cuando los dos estáis en peligro. No luches contra mí, Jackson. Porque no podría sobrevivir sin él. No se lo dijo, ni siquiera telepáticamente, pero sabía que él lo había sentido porque inmediatamente acabó con toda resistencia y la dejó deslizarse fácilmente en su mente.

Intento que se calme. Hannah no puede ceder al pánico. Haz que nade paralelo a la orilla.

No puede. Ya estaba agotada, drenada de toda energía por la curación que ha realizado, y tratar de mover los brazos y piernas es imposible. Elle se aseguró de mantener la voz calmada, sin querer que él notase el pánico que se agitaba en su cabeza. Salió y se dirigió con rapidez a la playa.

Dile que gire y flote sobre mí.

Elle empujó la orden dentro de la inactiva mente de Hannah. Hannah lo intentó, pero había algo atado con fuerza alrededor de su pierna y su brazo, negándose a dejarla ir. Por un segundo, la imagen de un monstruoso pulpo apareció en la mente de Hannah.

Es el alga, le dijo Elle. Ahora estaba de rodillas en la arena, sosteniéndose la cabeza. El alga la tiene atrapada. Tienes que liberarla, Jackson. Podía sentir el sabor de la sangre en la boca y los ojos le ardían y tenía visión borrosa. Se los restregó y se llenó los dedos de sangre.

Espero lo que le pareció una eternidad, sintiendo la mente de Jackson, la helada invasión, lentamente haciéndose con su cerebro, haciendo más lentos sus pensamientos y reflejos. Ella no podía sostenerlos a los dos, así que debía ayudar a Hannah, mucho más debilitada que Jackson, aunque todo en ella quería llegar hasta él. Sentía la oscuridad, el frío y la soledad donde él estaba y también podía sentir cómo le ardían los pulmones. Por fin, pareció conseguir algo de aire.

Dile que todo irá bien, que nade paralela a la costa… Dile que no mire a la playa, sólo que siga nadando.

Con el corazón hundido, Elle se dio cuenta de que posiblemente Hannah no pudiera nadar. Ya se había deslizado desde la primera etapa de temblores incontrolables a un estado adormecido más profundo. Su mente había aflojado el ritmo y los continuos estremecimientos casi habían cesado, una mala señal puesto que temblar era la forma que tenía el cuerpo de intentar mantener la temperatura alta.

No puede nadar, Jackson, está demasiado débil. Había una nota de desesperación en su voz. Iré a buscarte en la barca.

¡No! No estás lo suficientemente fuerte, Elle. No podrías subirnos a ninguno de los dos en el bote. Jonas vendrá. Sabes que vendrá.

Incluso en su mente, las palabras de Jackson tartamudeaban, pero aún sostenía a Hannah contra él. Elle hizo la única cosa que se le ocurrió, les envió a él y a Hannah tanta calidez como le fue posible. Bomber estalló en un frenesí de ladridos cuando primero el coche del sheriff de Jonas y luego la camioneta de Ilya, casi parachoques contra parachoques, giraron la esquina del patio. El perro casi se volvió loco, gruñendo y ladrando mientras los dos hombres pasaban a Elle a toda velocidad camino de la orilla. A Elle le llevó un par de minutos recordar que debía darle la orden de calmarse, deteniendo los ladridos del perro que se añadían al caos del momento. Ilya se detuvo para inclinarse sobre Joley, quien ondeó una débil mano hacia el banco de niebla. Jonas realmente saltó sobre el cuerpo de Sarah extendido sobre la arena mientras se acercaba a la barca Oregón de doble filo que Jackson mantenía varada en la duna más alta.

La barca estaba enganchada a una camioneta todoterreno que Jackson tenía únicamente con el propósito de lanzar el barco al mar. Abrió la puerta de golpe y encendió el motor enseguida, sin esperar a Ilya mientras conducía marcha atrás entre las olas. Agradeció que Jackson siempre tuviese su equipo en buen estado. Saltó de la camioneta y soltó el barco. Ilya subió de un brinco en el asiento del conductor para alejarla del barco.

– Rápido, Jonas, no puedo mantenerlos a salvo mucho más tiempo -gritó Elle. La sangre le corría por la cara como si fueran lágrimas. Se le apelmazaba en el pelo cerca de las orejas y podía sentir su sabor en la boca.

– Aguanta, Elle -le ordenó Jonas-. No dejes que Hannah muera.

El oleaje alcanzó el bote cuando Jonas preparaba la bomba con tres tirones antes de tirar de la cuerda para poner en marcha el motor. Maldijo cuando no se puso en funcionamiento la primera vez, pero funcionó a la segunda, volviendo a la vida con un rugido justo cuando Ilya se tiraba dentro del bote. Jonas accionó el acelerador y la arenera reaccionó con rapidez, cortando las olas hacia mar abierto donde sabía que Hannah apenas estaba aguantando. Podía sentirla en su mente, los pensamientos embotados, el cuerpo congelado. Aún estando embarazada, Hannah era delgada y no muy fuerte. No podría durar mucho en las frías aguas con tan poca grasa en el cuerpo. Era Elle, enviándole calidez, intentando mantener la temperatura corporal de Hannah, la que les estaba dando unos minutos extra.

Jackson, Ilya y Jonas van hacia ti. Hannah, flota. Sé que tienes frío, pero Jonas se acerca en un barco. Aguanta un poco más. Elle se sentía como si le estuvieran triturando la mente desde dentro hacia fuera. Apenas podía respirar a causa del dolor. Cayó sobre una rodilla y agachó la cabeza intentando tragar aire cuando se sintió mareada y casi a punto de desmayarse.