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Bomber arremetió contra algo y Elle captó la imagen de su hermana Sarah, gateando hacia ella por el camino. Siseó la orden de retirada, recordando que necesitaba darla en ruso y la repitió, aún respirando profundamente, luchando contra el mareo.

Jonas apretó el acelerador de la barca y se dirigió a mar abierto, directamente dentro del antinatural banco de niebla. Elle. Dame la dirección. Hannah está demasiado debilitada y no puedo alcanzarla.

Jonas sintió un repentino impacto cuando el resto de las hermanas unieron la fuerza que les quedaba para alimentar a Elle y que pudiese llegar hasta Jackson. En el mejor de los casos, se trataba de un tambaleante puente. Sintió la dirección de Jackson en vez de una auténtica señal de él. Pero no importaba, guió la barca a través del oleaje, cortando las olas y la pesada niebla en línea recta. Jonas rezó para que Jackson tuviese a Hannah, puesto que ya no podía sentirla en su mente.

Desaceleró la marcha del bote cuando supo que se acercaban, lo dejó flotar, intentando no dejarse llevar por el pánico, su mirada estudiaba frenéticamente la superficie. Una mano surgió del agua a la derecha de su posición, y el corazón casi le explotó en el pecho. A través del agua agitada y el pesado velo de niebla, sólo pudo divisar el cuerpo de Hannah extendido sobre el agua con el brazo de Jackson enganchado en su cuello, sosteniéndola cerca de él. Jackson temblaba sin control, pero pateaba con fuerza para evitar que se hundieran.

Ilya se arrodilló en el bote mientras Jonas los acercaba. Jackson intentó ayudar a Ilya a subir a Hannah al bote, pero sus movimientos eran lentos y torpes.

– La tengo -dijo ILSA con voz tensa por el temor.

Hannah estaba helada cuando Ilya la arrastró dentro del bote. Se tomó un tiempo para extender su chaqueta sobre ella y luego fue en busca de Jackson. El hombre pesaba mucho más que Hannah, y su cuerpo era casi un peso muerto. Jackson apretó la mandíbula y alzó la mirada hacia Ilya, asintiendo para indicar que estaba listo y cuando Ilya tiró de él hacia el bote, Jackson empujó hacia arriba para ayudarse a subir.

Jackson permaneció extendido en el fondo del bote, temblando, los dientes le castañeteaban, su mente se negaba a funcionar. Jonas intercambió puestos con Ilya, quitándose la camisa cubrió el cuerpo de Hannah con el suyo, frotándole los brazos y hablándole con una voz llena de amor.

– Aguanta, Jackson -dijo Ilya-. Haremos que entres en calor.

Jackson fue incapaz de contestar, pero se aferró a Elle, temeroso de sacarla de su mente, con miedo de dejarla ir de la misma manera que estaba seguro Jonas sentía pánico de dejar ir a Hannah. A pesar del frío helado, y la forma en que las células de su cerebro se negaban a funcionar como era debido, aún podía sentir el pánico, como cientos de agujas perforándole el cerebro.

Elle, cariño. Aguanta por mí. Sólo resiste. Sentía más miedo por ella que por él. Todavía temblaba, se estremecía, los dientes le castañeteaban, lo cual significaba que aún seguía funcionando, pero Elle se estaba alejando de él, como si pudiese estar perdiendo el conocimiento.

Ilya condujo la barca hacia la playa y saltó fuera, alargando la mano para ayudar a Jonas con Hannah. La subieron deprisa hacia la casa, donde Jonas le quitó la ropa y la cubrió con mantas. Entró como un rayó en la cocina de Jackson para encontrar botes de plástico, y lleno dos con el contenido de la caliente tetera. Los envolvió en toallas para colocarlos bajo los brazos de Hannah y le puso un tercero en el estómago. Jonas le cubrió la cabeza con otra manta y subió la calefacción.

– Te estoy preparando té, cariño, quédate aquí por mí -la instó.

Hannah temblaba incontrolablemente, una buena señal de que su cuerpo estaba revirtiendo el proceso de hipotermia, una condición realmente peligrosa, pero Jonas no iba a arriesgarse, levantó el teléfono y pidió una ambulancia. Hannah no iba a estar muy contenta con él, pero no importaba; iba a ir al hospital.

Ilya entró tambaleándose, doblado bajo el peso de Jackson apoyado sobre él, apenas capaz de caminar.

– Voy a quitarle la ropa -le dijo a Jonas-. Ve a por Elle, está cubierta de sangre -continuó Ilya-, y luego ayúdame a traer a las demás. Ese banco de niebla se está moviendo hacia aquí y me da mala espina. El perro está cada vez más agitado cuando mira hacia el mar. Bomber no es así, no ladra porque sí.

Jonas soltó una maldición, echó un último vistazo a Hannah, obviamente reluctante a dejarla, y luego volvió corriendo afuera para buscar a Elle. Bomber entró en modo de ataque cuando se aproximó.

– Llámalo, Elle -exclamó impaciente. Ella estaba de rodillas, con la cabeza baja, la maraña de pelo rojizo le cubría la cara allí donde se había deslizado de su flojo recogido. Vio cómo su mano se movía, deslizándose por la piel del perro y le susurraba algo, haciendo que se tranquilizara y mirara alegremente a Jonas.

– Sí, así es, chico, me conoces. Soy tu amigo. El que te deja morderle de vez en cuando sólo para que te diviertas.

Pasó al perro y levantó el peso ligero de Elle en sus brazos. Enseguida olió la sangre.

– Déjame echarte un vistazo.

Elle se animó lo suficiente como para responder:

– Tan sólo saca a mis hermanas de la playa antes de que llegue la niebla.

Había algo en la niebla, buscando, inspeccionando, y sabía que ese algo era Stavros. Parecía una locura. Los demás pensarían que estaba loca si se lo decía, pero ella lo sabía, en su corazón. Aquello era Stavros. Quizás estaba creando un gran villano debido al miedo que sentía hacia él y su absoluto poder, pero Elle creía que Stavros tenía poder para usar la niebla y buscarla. Después de lo que le había pasado a Hannah, no iba a correr ningún riesgo con su familia.

– Elle, mírame -insistió Jonas.

– Confía en mí, Jonas, no quieres que lo haga -la voz le salió en forma de ronco gruñido.

Cada paso que Jonas daba dentro de la casa la lastimaba. Jonas la colocó al lado de Jackson y al verlo a él, temblando sin control bajo las mantas, el rostro pálido y el pelo empapado, oliendo a mar, hizo que el corazón le latiese con fuerza a causa del miedo. Podría haberte matado.

La cabeza de Jackson se alzó atenta, su mano la buscó de manera insegura, haciendo a un lado la mata de cabello. Jackson jadeó al verle la cara llena de sangre. Inmediatamente, sus ojos ardieron como dos diamantes negros. Deja de usar la telepatía. Te estás consumiendo y maldito sea si lo permito. Déjalo, Elle, o te sacaré de mi mente y desconectaré ahora mismo.

Elle jadeó ante la crueldad que había en su respuesta. Ella les había salvado, usando todo lo que era y no había intentando consumirse… no a propósito. Ni para evitar que Stavros la quisiera. No lo habría hecho. Jackson lo veía así, una especie de suicidio psíquico, pero ella había intentado ayudarlos… ¿verdad? Se cubrió la cara con las manos, incapaz de mirar a Jackson ni a Jonas e Ilya cuando trajeron a Sarah y Joley y las dejaron sobre unas sillas.

En la lejanía, Elle oyó el grito de una sirena y supo que la ambulancia estaba de camino. A Hannah le disgustaría tanto como le habría disgustado a Elle, pero estaba embarazada y nadie, y menos aún Jonas, correría nunca ningún riesgo con sus vidas. Se esforzó por ponerse en pie, pero estaba físicamente sin fuerzas después de usar su energía psíquica, sus piernas y sus brazos parecían de plomo. Se obligó a gatear por el suelo hasta la cocina, sin querer que nadie la viese tan ensangrentada y deteriorada. Los paramédicos insistirían en examinarla y ella no podría soportarlo.

Jackson la cogió del tobillo y no la dejó ir. Sus dedos estaban helados y se estremecía incontrolable. Ella se detuvo, no porque él fuese más fuerte… sus manos eran suaves… sino porque no quería perderla de vista. Una de las grandes ventajas de tenerlo tan íntimamente metido en su mente era que podía sentir sus emociones como si fuesen la suyas propias.