Выбрать главу

Sarah se mordisqueó pensativamente su labio inferior.

– Ni he leído acerca de ello, ni tampoco puedo hacerlo, pero eso no significa que no sea posible. Hannah puede enviar el viento. ¿Por qué no iba él a poder enviar niebla? ¿O algo más?

Elle inhaló bruscamente.

– ¿Cómo una corriente oculta? ¿Una resaca? -Le bajó un temblor por la espina dorsal. Eso era exactamente lo que Stavros había hecho. De repente estuvo segura de ello. A través de los océanos, había podido enviar la niebla y la trampa psíquica oculta dentro de la corriente-. Hannah puede hacer todo tipo de cosas como esas. Puede construir y dirigir un tornado. Todo lo que tenga que ver con el tiempo. Quizá con Stavros es el mar. Tiene un imperio naviero. Posee una isla. Le investigué completamente antes de empezar a trabajar encubierta y él solo viaja a ciudades que estén cerca del agua. Cada casa o villa que posee tiene vistas al agua. Es un pequeño detalle, pero surgió y en realidad lo discutimos.

Ilya tomó aire y miró a Jackson.

– Por eso el mar nos dio tantos problemas durante el rescate. Creímos que Hannah había perdido el control de la tormenta, pero quizá estaba combatiendo a Stavros sin saberlo. Él puede ocultar su energía.

Las manos de Jackson le tiraban una vez más del cabello, un ritmo apacible y constante que le calmaba el latido acelerado del corazón mientras Elle miraba por la ventana. Bomber se retiró, se giró y acudió junto a Jackson, acostándose, y empujando la cabeza en el regazo de Elle.

– La niebla se ha ido -dijo ella, apretando la mano entre el pelaje del pastor. Es interesante que Bomber esté muy relajado ahora que la niebla se ha ido. Crees…-. ¡Ay!

Las manos de Jackson le agarraron del hombro con fuerza y le dieron una pequeña sacudida.

– Déjalo ya, Drake. O te encontrarás sobre mis rodillas. ¿Por qué demonios tienes que ser tan jodidamente testaruda?

Hubo un pequeño silencio sorprendido. Sarah carraspeó.

– ¿Realmente estás amenazando con golpear a mi hermana? En nuestra familia no creemos en el castigo corporal. Mis padres nunca nos golpearon.

– Bueno, tal vez si tu padre lo hubiera hecho, Elle no sería un pequeño demonio -dijo Jackson.

Elle inclinó la cabeza hacia atrás.

– Deja de decir la palabra por «J». Y Sarah, Jackson se cortaría el brazo antes de golpearme realmente. Sólo le gusta que todo el mundo piense que es un tipo malo.

– Soy un tipo malo, maldita sea -dijo Jackson. Recogió el peine y con cuidado comenzó con el siguiente mechón de cabellera-. Tú pareces ser la única que no es consciente de ello.

Elle rió. No fue una risa inmensa, pero no pudo evitar la pequeña explosión de diversión ante la idea del gran Jackson malo peinando los enredos de su cabello.

– Ella siempre ha sido un pequeño demonio. ¿Qué está haciendo esta vez? -La voz de Sarah se estranguló por la emoción; el sonido de la risa de Elle hizo que los ojos se le inundaran de lágrimas.

– Utilizar la telepatía otra vez. Su cerebro tiene que descansar para curarse.

Elle le hizo una mueca a Sarah y puso los ojos en blanco. Jackson se inclinó y le murmuró en la oreja.

– He visto eso.

– No, no lo has visto.

– Bueno, lo he sentido. Lo he visto en tu mente.

Kate se revolvió en su silla, cogió su taza de té y sopló en ella, mirando a su hermana más joven sobre el vapor que se alzaba.

– Jackson tiene razón en esto, Elle. Tienes que dejar de utilizar todo lo que tenga que ver con energía psíquica hasta que tu cerebro se cure.

La voz de Kate era suave y amable, los ojos compasivos. La tensión en el cuarto se disipó inmediatamente como si nunca hubiera existido.

Jackson le sonrió.

– Nuestra Kate. La pacificadora. ¿Puedes curar la quemadura psíquica, verdad?

Un jadeo colectivo recorrió la habitación. Todos los ojos se giraron hacia Kate. Ilya se inclinó hacia ella en su silla y Elle retrocedió, lejos de los otros, casi subiéndose en el regazo de Jackson.

– Sólo esa vez contigo, Jackson -admitió Kate-. No es como si hubiera mucho de por ahí, ¿sabes? -Le lanzó una pequeña sonrisa, sonrojándose débilmente. A Kate nunca le había gustado mucho la atención sobre ella y ahora estaba definitivamente bajo escrutinio-. Libby cura la enfermedad y tiene a muchas personas con las que practicar. Yo sólo improvisé ese día.

– Me ayudaste y ni siquiera estabas intentándolo -indicó Jackson.

– No -dijo Elle firmemente-. No lo consideraré siquiera.

Jackson la levantó hasta su regazo y puso los brazos alrededor de ella, permitiendo que se acurrucara sobre él. Le acarició la coronilla con el mentón, pero mantuvo la mirada fija en Kate.

– Si Gratsos puede utilizar la energía psíquica para viajar y está pescando en este momento, encontrará a Elle más rápido de lo que esperábamos. Ella necesitará estar a plena potencia para luchar contra él. Todos en realidad. Aquí tiene mucho mar que utilizar contra nosotros.

– Todo eso es especulación -protestó Elle-. No tenemos ningún indicio de que esto fuera otra cosa que un fenómeno natural. Ocurren por todo el mundo. Aquí mismo en esta costa, tenemos varios lugares donde se producen resacas.

– Pero no aquí -dijo Sarah-. Hemos vivido toda nuestra vida aquí, Elle, y nunca ha habido una corriente oculta en esta parte en particular de la costa. El relieve no es el adecuado.

– Eso no lo sabemos -negó Elle-. El fondo del océano cambia todo el tiempo.

– Estás intentando atrapar el viento -dijo Jackson-. La cuestión es que si hay una, aunque sea pequeña, posibilidad tenemos que considerar que fue una tentativa para encontrarte.

– ¿Cómo sabría él que tenía que venir aquí? -preguntó Joley.

– No lo habría sabido -dijo Sarah-. Utilizaría la niebla de la manera en que lo hace Hannah. La mandaría por ahí y cuando interceptara energía psíquica, la niebla se erigiría en lo que viste, buscando al usuario de esa energía, y entonces la trampa saltaría. Ni siquiera necesitaría el océano, un lago o un río podrían ser igualmente traicioneros.

Joley frunció el entrecejo.

– Pero se está arriesgando a matar a Elle. ¿Y si hubiera sido Elle la que hubiera caído junto a la orilla del agua en vez de Hannah?

– Dudo que la trampa hubiera saltado -dijo Ilya-. Tiene que tener la huella digital psíquica de Elle. Conocerá su energía cuando la sienta.

Jackson frunció el entrecejo. No le gustaba que Stavros tuviera algo que ver con Elle, mucho menos que tuviera su huella digital psíquica.

– ¿Es posible que la esté estrangulando, Ilya?

– Dímelo tú -dijo Ilya-. ¿Qué puedes hacer?

Todos los ojos se giraron hacia Jackson y hubo otro silencio incómodo. Él podía acariciar a Elle íntimamente en su mente, llevarla al orgasmo, compartir todo su ser con ella, cada sensación, y la otra cara de eso, por supuesto, era que le podía causar dolor, y sí, estrangularla, herirla, posiblemente matarla.

No quería que ellos lo supieran. Ni sus hermanas. Ni Ilya. Su mirada parpadeó sobre Kate. Ella se examinaba las manos, el único modo de no mirarle. Ella lo sabía, que meses atrás él había tratado de quemar su talento. Cuando el demonio le montaba con tanta fuerza, y detestaba a todo el mundo a su alrededor, temía dañar a alguien.

Lo siento, nena. No quería que me tuvieras miedo.

Nunca tendré miedo de ti.

Por primera vez no la reprendió por utilizar telepatía, aún cuando un pequeño hilito de sangre apareció en la comisura de su boca. Lo enjuagó con yema del pulgar.

Los dedos de Elle se enredaron con los suyos.

– Estamos hablando de Stavros y de lo que puede hacer, no de Jackson. Si Stavros me puede estrangular desde lejos, pero no quiere matarme, ¿por qué seguiría haciéndolo?

– Control -dijeron Jackson e Ilya simultáneamente.