Ilya ondeó la mano hacia la cocina y el hervidor flotó hasta el fregadero para rellenarse con agua.
– Si puede asustarte lo suficiente, te mantendrá lejos de tus amigos, familia y especialmente de cualquier hombre que quizás tengas en tu vida. Desde el principio, Gratsos ha deseado el control sobre ti. Debe haber presentido tu capacidad psíquica y había planeado quedarse contigo para sus propios propósitos. Tenía la isla ya preparada con un protector psíquico para que no pudieras utilizar tu talento.
– Pero tampoco podía él -indicó Elle-. Ni su hermano.
– ¿Cuán vieja es esa villa? -preguntó Sarah-. ¿La compró él mismo?
– Había pertenecido a su familia, y su padre la vendió para saldar deudas. Stavros la volvió a comprar cuando se hizo rico -contestó Elle.
– ¿Dónde está su madre? -continuó Sarah.
– Se supone que murió en un accidente cuando Stavros era un bebé junto con el hermano gemelo de Stavros, pero resulta que ella abandonó a su marido, falseó su muerte, y se llevó al gemelo con ella -dijo Elle-. Se ahogó en un lago hace algunos años. Cuándo Evan, el gemelo, estuvo en mi cuarto el primer día, hablaron bastante acerca de su pasado. Ambos parecían amargados.
Hubo un pequeño silencio, todos pensando lo mismo. ¿Podría haber tenido Stavros algo que ver con la muerte de su madre? El hervidor silbó e Ilya vertió el agua en la tetera con otro gesto de la mano, agregando varias cucharadas del té curativo para vigorizarlos aún más a todos. Jackson se puso cómodo en la silla, observando como la tapa encajaba sobre la tetera sin que ninguna mano la tocara. Tazas y jarras se alinearon en el aparador de la cocina junto a la tetera. Miró alrededor de su abierto salón, a las hermanas Drake esparcidas por varias sillas. Ilya estaba sentado junto a Joley, esta envolvía el cuerpo alrededor del de él de una manera informal y cómoda. ¿Qué había sucedido? Parecía una escena de la casa Drake, no de su tranquila casa.
Dejó escapar el aliento lentamente, y tiró de Elle más cerca mientras estudiaba a las hermanas… ahora su familia. Familia. Saboreó la palabra, la dejó rondar por su mente. No había sabido lo que podía ser una familia hasta que conoció a las Drake. Todas tenían opiniones, todas se metían en los asuntos de las demás y todas eran violentamente protectoras las unas con las otras.
Elle inclinó la cabeza atrás para mirarle, sintiendo sus emociones, compartiéndolas con él, la maravilla y el milagro de la familia. Intercambiaron una pequeña sonrisa y se sintieron… completos.
Sarah suspiró.
– ¿Elle, puedes comprobar ese sitio web que te gusta investigar todo el tiempo? ¿El que registra todos los acontecimientos extraños alrededor del mundo? Me gustaría ver si la niebla apareció en más de un lugar y si ese es el caso, si hubo resacas por los alrededores o cerca de ésta al mismo tiempo.
– ¿Qué sitio web? -preguntó Ilya.
– Lo encontré por casualidad hace algunos años cuando investigaba. El sitio web es
– ¿No es un agente del gobierno? -preguntó Ilya.
Elle sacudió la cabeza.
– Sólo una periodista inquisitiva, muy aguda, que empezó a notar los patrones de condiciones meteorológicas excepcionales. Al principio buscaba signos de calentamiento climático, pero empezó a especular acerca de acontecimientos psíquicos y de que algo más estuviera pasando. Llegué a estar intrigada y empecé a estudiar varios acontecimientos yo misma. Creía, como todos, que éramos las únicas en el mundo como nosotras, pero Ilya y Jackson son pruebas de que no lo somos. Ahora Stavros. Hay más líneas aparte de las Drake que tienen capacidades psíquicas.
Jackson, sin pensar en ello, salió de la mente de Elle. No quería que ella sintiera su reacción, pero cada una de las veces que usaba el nombre de pila más familiar de Gratsos, su intestino se apretaba y anudada y quería herir a alguien. Avergonzado de no poder controlar una reacción tan visceral, se la ocultó. Los brazos permanecieron sólidamente en su lugar, sosteniéndola contra él, todavía suaves, cuando profundamente, donde nadie podía verlo, rabiaba con la necesidad de acción por su parte.
– Tiene sentido que las hubiera -estuvo de acuerdo Sarah. Miró a Ilya-. Tú has estado por todo el mundo, ¿has encontrado otros?
– No, pero no creo que las verdaderas habilidades psíquicas sean tan comunes -reflexionó Ilya-. La gente tienen destellos, momentos de intuición, algún acto y quizás sean un poco más sensibles, pero eso no es lo mismo que talentos psíquicos verdaderos. Las capacidades que tenéis las Drake son enormes. -Miró a Jackson-. ¿Quién era psíquico, tu madre o tu padre?
Las manos de Jackson se apretaron contra Elle involuntariamente. Ella no intentó deslizarse en su mente, no ahora, cuando él estaba tan incómodo con la conversación y claramente no quería hablar de su familia, pero se encontraba inquieta sin su toque. Había llegado a depender de la continua tranquilidad de su mente. Sin él, se sentía completamente sola en esta habitación llena de su familia.
Elle le apretó la mano con fuerza hasta que Jackson entrelazó los dedos con los suyos. Quiso rodearlo con calor del mismo modo en que hacía él, pero se obligó a permanecer fuera de su mente y lejos de sus recuerdos de niñez.
Jackson se encogió de hombros y frotó el mentón otra vez contra la coronilla de la cabeza de Elle. Elle lo reconoció como un signo de nervios así como una sencilla necesidad de tocarla. Vio la mirada de Kate sobre Jackson y luego como la apartó, como si compartieran algún secreto del que ella no estaba enterada.
– Si Gratsos está pescando para encontrar el paradero de psíquicas, entonces habría mandado su energía a cada lugar donde encontrara energía psíquica, habría desarrollado la niebla -dijo Elle en el silencio, desviando la atención de Jackson-. Estoy segura de que aparecería en el sitio web. Lo verificaré esta tarde y veré si hay algún informe de algún caso más.
Jackson, mostrando su apreciación, se inclinó para depositar besos suaves como plumas sobre el costado de su boca hasta la comisura. Elle sintió el familiar hormigueo en el fondo del estómago. Él podía hacerle esto a pesar de todo lo que había sucedido, la hacía sentir hermosa, deseada e incluso sensual cuando ella no estaba para nada segura de que fuera ninguna de esas cosas ya.
Bomber levantó la cabeza, echando una mirada entorno a la habitación y luego centrándose de repente en ella. Se puso de pie y ladró, una nota aguda y amenazante, con las orejas levantadas, los ojos penetrantes. Ladró una segunda vez. Elle sintió la caricia de unos dedos en su garganta, débiles, casi tan ligeros como los labios de Jackson mientras presionaba besos por su cara hasta la oreja. Sin amenazar. Apenas ahí. Tosió, la garganta se contrajo…
La lengua de Jackson le tocó la oreja, inundando su cuerpo de calor. Ella había notado que era tan susceptible, su cuerpo de repente estaba vivo, cada terminación nerviosa le gritaba, deseándole y se deleitó con poder tener tales sentimientos. Jackson estaba tan envuelto alrededor de su alma, era tan parte de su corazón y por primera vez desde que escapó, pensó que quizás tuviera una oportunidad en una relación casi normal. Bomber ladró otra vez.
Los dedos que le acariciaban la garganta se apretaron más profundamente.
– Jackson. -La mano de Elle fue a su garganta para apartar esas manos, de repente sintiéndose un poco demasiado vulnerable.