Te salvaste a ti misma haciendo aquel salto de fe. Confiaste lo suficiente en mí como para entregarte a mí totalmente. Y Jackson había sido humillado por la fe de Elle en él. Después de todo ella había estado acabada, a pesar de eso había creído en él lo bastante como para abandonarlo todo y ponerse en sus manos. Él le besó la coronilla, intentando no espachurrarla en sus brazos. Tenía la necesidad de aferrarse a ella con todo lo que él era, con cada pizca de su fuerza, y albergarla y protegerla, asegurarse de que nada pudiera jamás tocarla de nuevo.
Elle se removió, apretándose más contra él, pero no respondió. Su mente se movió contra la suya, un calor, él tenía un sentimiento que le consumía y que le era desconocido. Amor. Sentía como si el amor inundara su mente.
– Todos necesitamos descansar -dijo Ilya-. Deberíamos volver a la casa Drake y dejar que Jackson y Elle dispongan de un poco de tiempo para recuperarse antes de que tomemos cualquier decisión. Kate, antes de que hagas cualquier cosa, tienes que discutirlo con Matt.
La barbilla de ésta se elevó.
– Puedo ayudar a mi hermana sin consultar a mi novio, Ilya.
Él alzó la ceja.
– ¿De verdad? No cuando corres el riego de consumir tus propios dones.
Joley lo miró frunciendo el ceño.
– Ya es bastante malo que quieras darme órdenes a todas horas, pero te juro, Ilya, que te estás convirtiendo en otro Jonas. No le digas a mi hermana lo que tiene que hacer.
Ilya le agarró la barbilla con la mano y se inclinó para rozar un beso en su boca vuelta hacia arriba.
– Créeme, cariño, el mantenerte del todo a raya, nos tiene ocupados tanto a Jonas como a mí. Es un trabajo a jornada completa para nosotros.
Elle trató de sonreír cuando el choteo comenzó. Ilya había apartado con éxito la atención de aquella, pero ahora ella podría darle vueltas a lo que había pasado mientras miraba la habitación en derredor y veía la lámpara rota y el mobiliario volcado. Sentía cada contusión y su garganta estaba dolorida. ¿Estaría dejándole a Stavros tener acceso a ella simplemente con estar pensando en él? ¿Le estaría permitiendo entrar en sus pensamientos y su mente? De ser así, ¿cómo podría ser posible detenerlo? Él le había hecho cosas terribles, cosas que no podía evitar recordar con vivo detalle. Y lo que era peor, ¿y si ella estaba claramente loca y nada de todo esto era real? Le estaba pidiendo a Jackson que creyera en ella, pero ¿podría estar su mente tan histérica que estuviera de alguna manera haciéndose esto a sí misma?
¡No! Yo también le sentí. Y Bomber sabía que él estaba aquí. Pienso que él tiene acceso siempre que mi mente deja la tuya. Estás demasiado destrozada en este momento, tu barrera natural está fragmentada y él esperara hasta que estés indefensa y entonces se verterá como el lodo que él es.
Otro hombre había atacado a su mujer delante de él. Si Gratsos hubiera podido, la habría violado para demostrarle que ella no tenía ningún control, que ella no era nada y que él podría conseguirla cuando le diera la gana. La rabia estaba viva, respirando como una entidad profundamente en su interior y Jackson la respiraba sin cesar, forzando su mente fuera de aquel lugar oscuro donde él había vivido a lo largo de tanto tiempo. Lo que Gratsos no comprendía era que Elle era mucho más poderosa que lo que el magnate naviero podría concebir en toda su vida. Y combinada con Jackson, cuando ella tuviera el total de su fuerza de vuelta, estaba seguro de que Gratsos no tendría ninguna posibilidad. Mientras tanto, tenía que mantenerla segura.
Era sorprendente como podía Elle ovillarse tan pequeña como una pelota. Ocupaba muy poco en su regazo y se sentía pequeña y ligera en sus brazos. Quería estar a solas con ella.
– Tal vez deberíamos dejar descansar a Elle -concordó con Ilya. Jackson estaba ocupado examinando el daño causado a Elle tratando de hacerlo sin que fuera obvio. Gratsos estaba furioso con ella. Había querido hacerle daño y así lo había hecho. Ella estaba estremeciéndose e intentando ocultárselo a su familia.
Libby cruzó el cuarto para plantarse delante de ellos.
– Sé que no quieres que yo sienta algo que te pasó a ti y lo respeto, Elle. Pero soy médico así como tu hermana, y puedo curar.
– Ya lo has hecho. Puedo decirte que mis heridas ya están mejor -dijo Elle en voz bajita, sin alzar la vista. Se arrebujó aún más en Jackson.
Libby suspiró.
– Esto no está lo suficientemente bien, cielo. Hay cosas que tengo que comprobar y tú lo sabes. No podemos esperar. No creo que necesite tocarte, a menos que encuentre algo. -Ella esperó. Elle permaneció silenciosa y Libby se acercó un poco más con calma a su hermana y mantuvo las palmas de sus manos hacia afuera empezando en lo alto de la garganta, como si fuera una máquina de rayos X. Muy despacio pasó hacia abajo sus manos por el cuerpo de Elle, sobrevolando durante mucho tiempo cerca de su ingle.
Elle podía sentir el calor que manaba en ella. Curvó sus dedos alrededor de Jackson y aguantó. Era humillante para ella el no haber podido parar a Stavros, había logrado secuestrarla y someterla a un mes de tortura y violación. Ella no podía ni imaginar a las mujeres que habían sido tomadas y usadas como esclavas sexuales durante meses y años seguidos. Qué desesperadas tuvieron que sentirse, qué pequeñas e insignificantes. Qué avergonzadas.
Déjalo, nena. Ellas no tienen ningún motivo para sentir vergüenza y tú tampoco. La gente que hace este tipo de cosas a otros es quien debería sentir vergüenza. Jackson le rozó la cabeza con besos.
Libby dejó caer la mano, tambaleante y Sarah envolvió su brazo alrededor de la cintura de su hermana.
– No hay ninguna enfermedad, ni embarazo, y curé los desgarros y contusiones como mejor pude sin tocarte, Elle -susurró Libby con voz ahogada. Se alejó recostándose pesadamente contra Sarah.
Las hermanas de Elle se juntaron alrededor de Libby mientras se ponían en marcha hacia la puerta.
– Estaremos de vuelta para hacer otra sesión de curación y esta vez, seremos mucho más minuciosas -prometió Sarah-. Ilya llevarnos a casa. Sabes que eres bienvenida si quieres venir.
– Aún no puedo. Dadme otro par de días -suplicó Elle-. Estaré más fuerte y luego tal vez Kate pueda ayudar un poco y yo pueda ocuparme de la casa.
Jackson miró en torno a su casa, a la sutil diferencia en las paredes. No quería creerlo, pero comenzaba a pensar que tal vez la casa de las Drake se desplazaba.
– No te preocupes, Sarah -le prometió Jackson-. Cuidaré bien de ella.
Sarah asintió con la cabeza, sus ojos se encontraron con los suyos.
– Creo que lo harás, Jackson. Gracias por lo que hiciste.
Jackson vio a las hermanas Drake seguir a Ilya afuera. Inmediatamente la tensión se drenó de Elle. Casi se volvió lasa en sus brazos.
– Estuve tan asustada por ti. Aterrorizada. -Elle presionó la cara fuertemente contra su pecho-. Arriesgaste tanto. ¿Y si él hubiera entrado en tu cabeza? ¿Y si él pudiera causarte dolor, o incluso matarte, Jackson? Eres tan imprudente.
Él acarició su pelo húmedo, sólo parcialmente desenredado.
– Yo sabía que él no podría. A mi me diste la bienvenida. Me invitaste. Él es un intruso y no tiene cabida. Ya no tienes fe en tus propias habilidades, Elle, porque piensas que éstas te fallaron, pero tú todavía eres fuerte.
Un pequeño estremecimiento la atravesó.
– No fui lo bastante fuerte como para impedirle entrar.
– Déjame mirarte. ¿Cuánto daño te hizo? -La alzó separándola de él, y la obligó a quedarse de pie en el suelo.
Podía ver las manchas de huellas de dedos en su garganta. Tiró de la parte superior de la camisa bajándola más. Las contusiones oscuras creaban un patrón a través de la pendiente de sus pechos y se apreciaban señales de dientes apenas visibles. Ella todavía estaba aferrada a la mente de Jackson, a la espera de su retirada, esperando su reacción, así que él no le proporcionó ninguna, apisonó el crudo filo de violencia que había sido una herencia por parte de su padre. Era paciente y encontraría y mataría a Gratsos, pero ahora mismo, Elle necesitaba consuelo y Jackson estaba decidido a facilitarle todo lo que ella necesitara.