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Jackson estaba de pie tambaleante junto a la barca, con una mano en el costado del bote para estabilizarse. Miró a su alrededor, deslumbrado, exhausto, intentando encontrar la fuerza para moverse, para llegar a Elle. El agua estaba en calma, la playa pacífica, y aparte de la botella de acero de Abby y el cinturón de plomos con marcas de dientes, no había la más mínima evidencia de la lucha que se había producido por sus vidas.

– ¿Elle? -Tambaleante se abrió paso hacia ella y se dejó caer en la arena a su lado.

Elle rodó y le miró. Había sangre goteando por su oído y el costado de su boca.

– Me asustaste de nuevo, Jackson -susurró.

– Me desobedeciste de nuevo. -Se estiró a su lado, extendiendo un brazo para alzarla y que descansara la cabeza en su pecho y que apretara el cuerpo firmemente contra el de él-. Muy inapropiado para la mujer de un tipo duro.

– Acabo de salvar tu culo de tipo duro, colega -señaló ella.

– Sí, lo hiciste. Recuérdame agradecértelo apropiadamente más tarde.

– Stavros realmente me enfadó esta vez.

Él giró la cabeza y bajó la mirada a su cara pálida.

– Tengo que decírtelo, cariño, cuando te cabreas te pones de lo más atractiva. Ese fuego en el cielo me puso a cien. Si no estuviera tan endemoniadamente cansado, te demostraría cuanto. -Muy gentilmente le limpió la sangre de la cara con la mano-. ¿Tienes alguna idea de cómo de grave está Abbey? Dijo que estaba bien, pero había sangre y, aunque dijo que era un tiburón joven, a mí me pareció un enorme hijo de puta.

Elle presionó la cara más cerca de él.

– Gracias por salvarla.

– Desearía poder atribuirme el mérito. Fueron sus delfines. Vinieron a ayudar justo en el momento preciso.

– Tienen que darle puntos en el brazo, no muchos, pero la herida de la pierna requiere muchos más. Tal vez veinte o así. -Elle frunció el ceño, concentrándose durante un momento, escuchando el flujo de información de sus hermanas-. Su abdomen está muy magullado y tiene unas cuantas cortadas ahí también, pero creen que algo, posiblemente el cinturón de plomos, la salvó.

– Tenía marcas de dientes.

Elle se estremeció y se presionó más cerca.

– Estás todo mojado.

– Y demasiado cansado para hacer nada al respecto. -Le rozó un beso en la cara-. Supongo que podríamos intentar arrastrarnos de vuelta a la casa. -Se quedó en silencio durante un momento-. ¿Recuerdas tu idea de mudarte tierra adentro, lejos del agua? Estoy empezando a pensar que podría ser buena idea después de todo. -Le inclinó la barbilla hacia arriba hasta que sus miradas se encontraron, el breve brillo de diversión se desvanecía en sus ojos-. No va a detenerse, lo sabes.

Ella parpadeó, sus ojos pasaron del verde mar a un místico esmeralda.

– Lo sé. -Suspiró suavemente, sus dedos se deslizaron sobre el traje de neopreno de él, rozándole unas pocas veces, asegurándose de que estaba vivo y bien.

– Llamaré a Dane mañana e informaré. Tal vez podamos juntar nuestras cabezas y se nos ocurra alguna idea para tenderle una trampa. Tiene que haber un modo de atraparle, de conseguir pruebas de las que no pueda escapar. Algo muy público.

Él se quedó en silencio durante un momento, dudando antes de decirle lo que sabía era verdad.

– No dejará de perseguirte, Elle, ni siquiera estando en prisión. -Estaba intentando decirle, sin pronunciar las palabras en voz alta, que sabía lo que había que hacer.

– Jackson, él no lo vale.

– lo vales para mí, nena, y más que eso. No puedo permitir que ese hijo de puta te aterrorice durante el resto de tu vida.

– No puedes dejar que te fuerce a hacer algo que sabes que está mal. El asesinato está mal.

– Tendremos que estar de acuerdo en discrepar, yo lo llamaría más bien ajusticiarle.

Elle cerró los ojos.

– Este ha sido un día realmente malo.

– Tarde -corrigió él.

Elle levantó la cabeza para mirarle.

– ¿Qué?

– Fue un buen día, cariño. Disfruté de cada minuto contigo. No tanto con tus hermanas, sin embargo. Creo que pasaré de nadar con Abbey la próxima vez que quiera ir a bucear.

Elle rió suavemente y se apretó contra él.

– Creo que vamos a tener que aprender teletransportación. ¿No sería guay?

La mano de él subió para descansar entre su cabello, masajeándole el cuero cabelludo.

– Ya eres bastante espeluznante, Elle. No necesitas caminar sobre el agua o atravesar paredes.

– ¿No sabes que Sarah es la que camina sobre el agua?

Jackson abrió los ojos de par en par.

– No me digas cosas así.

– Cuando Damon llegó por primera vez al pueblo, oyó todo tipo de rumores sobre Sarah. Al parecer era muy gruñón y tantos rumores le molestaban así que inventó uno propio y éste se extendió por el pueblo como un reguero de pólvora.

Jackson rió.

– Puedo ver a Damon haciendo algo así. -Rodó-. ¿Puedes llegar a la casa?

– Parecer estar muy lejos.

– Mañana, Kate va a tratar de sanar tu talento.

Ella sacudió la cabeza y obligó a su cuerpo exhausto a sentarse. En el momento en que se movió, sintió como si su cabeza explotara. Estaban tan unidos que Jackson se aferró su propia cabeza y casi se dobló en un intento por combatir el dolor y el mareo. Su mirada encontró la de ella.

– No seas testaruda, Elle. No podemos permitirnos más posibilidades de que te quemes completamente. Sigue con esto y acabarás con un daño permanente. Hasta que nos libremos de Gratsos y sus ataques, seguir utilizando tus habilidades y tu cabeza es una bomba de relojería. Lo sabes.

– No quiero ser una bomba de relojería para Kate. Ninguna de nosotras ha intentando nunca sanar una quemadura psíquica. Es mí problema, no el de ella.

– A mí me curó, así que puede hacerlo.

– Cuando Libby cura, toma una parte de esa enfermedad o herida en sí misma y su cuerpo tiene que tratar con ella. Probablemente sea igual con Kate. No estoy intentando ser testaruda, Jackson. Simplemente no podría soportar que algo le ocurriera a ninguna de ellas por mi culpa.

Él se agachó en la arena junto a ella y le enmarcó la cara con las manos.

– Si no permites que lo intenten, ni siquiera en pequeños incrementos diarios, sólo un poco cada vez para acelerar el proceso, todos estaremos en peligro. Cada vez que él llega hasta nosotros y obtiene sólo un poco de éxito, eso le fortalece y nos debilita. Esta vez le enviaste un mensaje de mil demonios. Dondequiera que esté, tuvo una reacción violenta. No hay forma de que no haya sido así y no estás para nada cerca de tus plenas facultades. Te necesitamos en esta lucha, Elle. Vas a tener que dejar que Kate lo intente.

– Pensaré en ello. -Cuando él continuó mirándola suspiró-. Lo prometo, Jackson. Hablaré de ello con Libby y Sarah y veremos qué dicen antes de preguntar a Katie. Matt es muy protector con Kate y podría poner objeciones.

– Todos ponemos objeciones a las cosas que hacéis vosotras las chicas, pero lo hacéis de todos modos. Si Kate decide que puede curarte sin dañarse a sí misma, nada de lo que diga Matt la hará cambiar de opinión. -Jackson la cogió de los hombros y la ayudó a ponerse en pie.

Elle se tambaleó inestablemente, su cabeza le gritaba.

– Voy a tener que recostarme.

– Yo también. Entremos en la casa por si Gratsos intenta algo más.

– No creo que Stavros esté en forma para intentar nada contra nosotros durante un rato. Va a necesitar un poco de atención médica. -Elle le sonrió burlonamente.

Jackson le rodeó la cintura con el brazo más firmemente y empezó a llevarla hacia la casa. Bomber se colocó en posición a su costado, con el cuerpo relajado, lo cual ayudó a Jackson a respirar un poco más fácilmente. Si Elle decía que Gratsos estaría fuera de combate durante un rato, deseaba que fuera cierto, pero no iba a arriesgarse. Ese hombre seguiría viniendo a por ellos.