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Ella le sostuvo en la boca mientras él se relajaba y luego le lamió suavemente, amorosamente, mientras estaba allí tumbado con el corazón resonando fuera del pecho y los pulmones luchando desesperadamente por aire. Trazó un camino de besos por su miembro y luego subió por su vientre hasta colocar la cabeza una vez más sobre él. Jackson sólo podía estar allí tumbado, sorprendido, los colores bailaban detrás de sus ojos, su cuerpo en un estado de éxtasis absoluto. Si había un nirvana, lo había encontrado.

Tienes que tener la boca más hermosa y talentosa del mundo entero, Elle. No creo que pueda volver a moverme jamás otra vez, pero moriré como un hombre feliz.

Ella presionó besos por su vientre, acariciándolo con la nariz y se tumbó, con los brazos a su alrededor y la cabeza apoyada sobre él como una almohada. Su polla anidaba entre los senos suaves y ella estaba a horcajadas sobre él con el montículo sobre el muslo.

Jackson quizá se durmió, no estaba seguro, pero cuando abrió los ojos, había significativamente más luz en el cuarto. Estaba contento de estar allí, con las manos en el pelo de Elle y el cuerpo de ella sobre el suyo. Le hacía completo. Le daba paz. Le daba sentido a su mundo. Se llevaba la fealdad y le permitía ver la belleza de la misma manera que hacía su música. Le traía tanto placer que apenas podía concebirlo.

Trató de descifrar qué era tan diferente al estar con ella. No había habido nada mecánico en el modo en que ella le había tocado. Cada roce, cada toque, la boca, la lengua, incluso sus dientes, todo había sido utilizado en él con amor. Había sentido la abrumadora emoción en todo lo que ella le hizo. Suya. Su Elle. Le asombraba y le daba una lección de humildad con su determinación de darle placer.

– ¿Elle? ¿Estás despierta, nena?

– Mmmm.

Ella sonaba soñolienta y satisfecha. Como una gatita. Le tiró del pelo hasta que ella alzó la mirada.

– Gracias por hacerme sentir humano otra vez. -Frunció el entrecejo, tratando de encontrar las palabras que expresarían cómo le había hecho sentir cuando no había nada-. Más que eso, gracias por amarme como soy. Me has hecho sentir mucho más amado que nadie jamás en mi vida. Me haces sentirme… -Se estranguló con la última palabra, pero por estúpido que lo hiciera sentir intentar articular emociones, ella lo merecía-. Digno.

Ella estuvo mucho tiempo silenciosa. Sentía el aliento corriendo por el cuerpo de ella, tal era la sincronización con ella. Elle se sentía suave y cálida extendida sobre él, una manta viva que era todo lo bueno en el mundo para él. Le deslizó los dedos por el cuero cabelludo, intentando darle masajes, darle placer más que declarar posesión.

– Tú lo eres todo para mí, Jackson -dijo Elle finalmente, apretando los labios contra su vientre-. Todo. Y eres más digno que cualquier hombre que conozco. Te estaba amando con todo en mí.

– Sé que lo hacías, nena. Lo sentí.

– No estaba demostrando nada a Stavros o a mi misma. -Se levantó sobre los codos para mirarlo-. Me siento mucho mejor, Jackson. Estaba tan atemorizada de que hubiera tomado todo de mí, pero no pudo llevarse el amor que siento por ti ni la manera en que necesito expresarlo.

La mirada de Jackson vagó sobre su cara. Dios, la amaba.

– Tienes que contar con que tendrás problemas, Elle, con esto, con nosotros. El trauma es una cosa extraña así que de vez en cuando me puedes golpear en el culo otra vez, y si sucede, estará bien.

– Y tú tendrás pesadillas. Pondré las armas bajo mi lado del colchón. -Le sonrió.

Una lenta sonrisa le respondió y luego él asintió.

– Sólo me importa que me ames lo suficiente no sólo para querer traerme placer, sino para que lo disfrutes.

Una sonrisa lenta y traviesa curvó la boca de Elle.

– Disfruté realmente del modo en que dijiste mi nombre.

– ¿De verdad? ¿Qué dices sobre oírlo durante el resto de tu vida? -Apretó las manos en el pelo, dándole pequeñas caricias en la cabeza-. Vamos a casarnos, Elle. Ahora. Enseguida. Invita a todo el maldito pueblo. Sin planes de boda, sólo diles a todos que es un acontecimiento del pueblo y que queremos que vengan para celebrarlo con nosotros. Quien quiera que aparezca, estará bien.

Ella le miró fijamente a los ojos durante un largo momento.

– ¿Esto no es una cosa hecha por impulso? ¿Un rescoldo del gran sexo?

– Esto soy yo queriendo que seas mi mujer. Ahora. No quiero esperar. Vamos a hacerlo oficial. Podemos conseguir una licencia y casarnos enseguida. Y que se joda Gratsos. Vamos a casarnos en la playa.

Ella se rió.

– Estás tan loco, Jackson. No te gusta la gente a tu alrededor pero, ¿vas a invitar a todo el pueblo?

Él se apoyó sobre una cadera, sosteniéndose la cabeza para verle mejor la expresión.

– Tu y tus hermanas sois una gran parte de Sea Haven. Sé que tus hermanas mayores quieren una gran boda blanca, pero nosotros somos gente de playa. Esto… -ondeó la mano para abarcar su casa y a ella, así como la playa y el mar-, esto es quién somos. El pueblo trabajó para traerte a casa, rezando, encendiendo velas, haciendo todo lo que pudieron pensar para intentar ayudar a encontrarte. No vamos a ocultarnos de él, nena. Vamos a tirárselo a la cara y a ser felices.

– No sé nada sobre planear algo como eso.

Él le sonrió.

– Eso es lo mejor. No necesitamos planearlo. Sólo necesitamos llamar a una persona.

Los ojos de Elle se abrieron de par en par.

– ¿Vas a llamar a Inez?

– En el momento que me digas sí.

– Si la llamas, Jackson, nunca podrás echarte atrás, ¿lo sabes, verdad?

Envolvió los brazos alrededor de ella, se dio la vuelta, sujetándola abajo lo suficiente para darle un beso, antes de soltarla y rodar al otro lado de la alfombra.

– Te daré la primera llamada telefónica. Díselo a Sarah y luego llamaré a Inez.

– Todos vendrán.

Él se encogió de hombros.

– Ya lo hacen de todos modos. Y quiero ver a Abbey y asegurarme de que está bien. Así que llama. -Se inclinó sobre ella y le mordió el suculento trasero. Quería a sus hermanas allí porque iba a asegurarse de que Kate intentara ayudar a curar el talento de Elle. Iban a necesitarla a plena potencia.

– ¡Ay! -Elle se frotó el culo y le miró con furia-. Bien, la llamaré. Tú puedes ir a hacernos algo de comer.

– Acabo de alimentarte, cosita glotona. -Depositó un beso en su coronilla-. No te preocupes, me aseguraré de cuidarte de ese modo todas las mañanas.

Ella no pudo evitar que el color le subiera por el cuello a la cara.

– Voy a decirles a todos que tocas el piano. -Como una réplica rápida no era lo mejor, pero era todo en lo que podía pensar cuando la estaba mirando como si fuera un dulce y él estuviera a punto de devorarla.

Él podía hacer que se fundiera por dentro con una mirada, y ella se humedecía y se volvía necesitada cuando su mirada caliente se movía sobre ella.

Jackson le dio una mirada de advertencia, enganchó sus vaqueros y fue a sacar a Bomber mientras ella llamaba a Sarah. Elle se puso de espaldas, saboreando la sensación de la suave alfombra contra la espalda mientras miraba fijamente al techo, sonriendo burlonamente un poco cuando rememoró los sonidos que Jackson hizo y la intensidad de su placer en su mente cuando le llevó al clímax. No se había creído capaz de hacerlo.

Quizá se lo pensaría dos veces antes de subestimar sus poderes otra vez. Se rió de sí misma y echó una mirada alrededor del cuarto. Adoraba el cuarto. Estuvo tentada de utilizar su talento, sólo para ver si podía, algo sencillo como apagar las velas.

Ni siquiera lo pienses. Y deja de sentirte tan pagada de ti misma.