– Dane era un buen hombre. No merecía morir por mi culpa.
– No fue culpa tuya, Elle -corrigió Sarah-. Él estaba tratando de detener una red de trata de blancas. Tú y yo sabemos lo peligrosas que son. Se está volviendo el negocio lucrativo número uno, superando al tráfico de drogas y de armas en el mundo entero. Cada rama de las fuerzas del orden en todas partes está implicada, y todos conocen los riesgos, igual que cuando tratan de desmontar una red de tráfico de drogas.
Elle se mordió el labio inferior, no quería pensar en Dane. Él provenía de una larga estirpe de agentes de la ley y su familia había pasado generaciones trabajando para su país tratando de detener el crimen. Dane había pedido la ayuda de los Estados Unidos y la había aceptado. Ella no le había servido de mucho. Stavros había llegado hasta él, lo que quería decir que Dane tenía razón, alguien en su oficina estaba en la nómina de Stavros. Ahora era sólo cuestión de tiempo. Incluso si Dane había protegido su identidad, Stavros sabía que Sheena MacKenzie era un agente secreto. Nunca se detendría hasta que la encontrara.
Jackson no dijo nada, sabiendo cómo trabajaba la familia Drake. Había estado cerca de ellos lo suficiente. Sabía que era un hombre inteligente, pero algunos en esa habitación eran mejores pensadores que él. Él era el callado, un tipo de acción, encontrando pocos motivos para la charla y muchas razones para la acción.
Para él, todo era muy simple. Stavros nunca iría a prisión. Aunque lo atraparan con las manos en la masa, tenía demasiado dinero y demasiada influencia como para que las pruebas le afectaran. Desaparecería o sería destruido. Incluso en el improbable caso de que fuera condenado, manejaría su imperio desde donde estuviera y extendería su mano para destruir la vida de Elle. No, Stavros no iría a prisión.
Jackson levantó la mirada y encontró los ojos conocedores de Ilya. El ruso sólo asintió con la cabeza hacia él, un pequeño, apenas perceptible asentimiento. Había dos de ellos que sentían lo mismo e Ilya era un buen tipo para tener a su espalda.
– Creo que la verdadera pregunta que necesitamos hacernos es por qué es tan fuerte -aventuró Damon-. Cuando cualquiera de vosotras usáis vuestros talentos, os agota. Está a un mar de distancia pero conserva su poder. Eso tiene poco sentido.
La atención de Jackson saltó hacia Damon. El cerebro del hombre era una máquina. Estaba tramando algo. Lo que fuera tenía que ser importante y valioso o no lo habría mencionado. Le había estado dando vueltas y si formulaba la pregunta, es que tenía una idea de la respuesta.
Damon le dirigió una mirada rápida y Jackson tuvo que luchar para mantener su expresión. Damon también sabía que Jackson pensaba ir tras Gratsos y él quería participar, estaba en su cara. Damon no era un luchador, pero podía planificar una batalla, demonios, había desarrollado sistemas de defensa para los Estados Unidos.
– Tal vez porque es un varón -dijo Jonas, usando su voz más lógica.
Hannah le dio un manotazo. Joley también le dio una bofetada, no una sino dos veces.
– Eres un machista asqueroso, Jonas -le acusó Joley.
– Tiene su razón de ser -dijo Ilya, con cara de palo-. Miradme a mí.
Joley le dio puñetazos en el brazo.
– No presumas, Prakenskii. Te miro y todo lo que veo es mucha palabrería.
Él la atrapó por la melena y le movió hacia atrás la cabeza, encontrando la boca de ella con la suya, sin disculparse por ser posesivo. Cuando levantó su cabeza, sus ojos se reían.
– Obviamente no he hecho mi trabajo últimamente.
Joley le sonrió.
– Lo haces bastante bien.
Sarah carraspeó, atrayendo de vuelta la atención de todos.
– En realidad, Damon ha dado en el clavo. ¿Cómo puede ser capaz mantener su energía?
– No está usando realmente su energía -dijo Damon.
Tyson se inclinó hacia adelante con un ceño desconcertado en su cara, las manos enlazadas en su regazo, su mirada se centró en Damon de esa forma tan suya. No había nada ni nadie más en la habitación en ese momento.
– ¿Crees que consigue la energía buscando en la niebla? ¿Sin limitaciones?
Damon asintió.
– Tiene que ser eso, Ty. ¿De qué otra forma sino? No hay forma de que pudiera mantener un ataque en tantos lugares al mismo tiempo. Investigué la página web de Corrientes Ocultas y estaba la niebla, fue, en dieciséis lugares por todo el mundo, exactamente al mismo tiempo. Además, la mayor parte de ellos ni siquiera estaban en la misma zona horaria, pero aún así, la niebla se produjo precisamente en el mismo momento sin importar qué hora fuera en esa región en particular.
Tyson chasqueó los dedos.
– Ya veo lo que pretendes. Un tipo listo, muy listo.
– No lo entiendo -dijo Jonas, con voz irritada-. Ilústrame.
Las cejas de Damon se juntaron.
– Él crea la niebla para reunir energía psíquica.
– Lo pillo. -Jonas sonaba disgustado-. ¿Cómo la mantiene? Si no alimentara la energía, su niebla se desvanecería, simplemente se disolvería. Algo tiene que sostenerla. -Miró hacia Hannah buscando confirmación.
La atención de Hannah estaba puesta en sus hermanas. Todas se miraban unas a otras.
– ¿Él pudo hacer eso? ¿Alguno lo ha intentado alguna vez? ¿Ilya? -Ella miró hacia su cuñado.
– ¿El qué? -Jonas explotó-. Intenta no hacer que el resto de nosotros nos sintamos como idiotas. Todo este sin sentido de la magia-potagia es un fastidio de mil demonios.
– ¿No lo ves, Jonas? -Tyson obviamente no había notado que Jonas estaba a punto de perder los estribos-. Él produce la niebla, manteniéndola hasta que encuentra energía psíquica. Sus ojos se iluminaron, brillando de admiración por un momento-. Después la niebla se alimenta de la energía psíquica disponible, dejándole libre para crear otra trampa en el agua. Puesto que usa cualquier cosa natural en el ambiente, básicamente tiene que poner en movimiento cosas para que sus trampas funcionen. Usó algas marinas, tiburones, redes de pesca, viento, y ha conseguido viajar en las corrientes ocultas en el agua. Si no hay una disponible, crea la suya propia.
– Si es lo bastante experto, podría hacer lo mismo, preparar una trampa y el usuario de la energía psíquica podría alimentar el poder para él -dijo Damon-. Eso es simplemente una teoría, por supuesto, pero ¿de dónde si no obtendría la energía? Todas la alimentáis para él, y explica por qué todas estabais tan agotadas incluso cuando estabais haciéndole a Elle una cura superficial.
Se produjo otro largo y aturdido silencio.
Jackson presionó con los dedos el hombro de Elle para obtener su atención.
– Si él puede hacerlo, tú puedes hacerlo. Y tal vez a mucha mayor escala.
Elle negó con la cabeza.
– No sé cómo.
– Le acribillaste, cariño. Ambos sabemos que lo hiciste. En ese momento, antes de que te derrumbases, cuándo detuviste esa pared de agua, perdiste los estribos…
– Qué gran sorpresa -masculló Jonas.
Joley le pateó sin entusiasmo y Hannah le miró echando chispas.
– Bueno ¿y qué? -se defendió-. ¿Alguien está sorprendido?
Elle sintió que los nudos de su estómago se aflojaban. Rodeada por su familia, por las bromas habituales para hacer frente a las amenazas peligrosas, comenzaba a sentirse segura otra vez. Jonas la quería y ella se sentía segura en su amor, en casa, igual que con sus hermanas. Se encontró a sí misma mirando alrededor la habitación.
Soy muy afortunada, Jackson.
– Maldita sea, Elle. -Él bajó el brazo y la cogió por la cintura, subiéndola encima de su regazo. Su té se derramó en el aire, pero permaneció allí sin más, flotando mientras él cruzaba los brazos apretadamente alrededor de ella y susurraba en su oído-. Haz eso otra vez antes de que Kate se ocupe de ti y no podrás sentarte en un mes.