¿Deslealtad? Nadie ha demostrado más lealtad a la facción combinada que Nevil Clavain. Tal vez algunos necesitéis repasar la historia.
Una de las cabezas sin cuerpo se arrastró sobre sus patas de araña hasta el respaldo de un asiento.
[Estoy de acuerdo con Remontoire: Clavain no nos debe nada. Ha demostrado su valía más de un millar de veces. Si quiere permanecer apartado del Consejo, está en su derecho].
Al otro lado del auditorio se iluminó un cerebro. Sus luces palpitaban sincronizadas con sus patrones verbales.
[Sí, nadie lo duda. Pero también es cierto que Clavain tiene la obligación moral de unirse a nosotros. No puede seguir malgastando su talento fuera del consejo]. El cerebro hizo una pausa, mientras las bombas de fluidos borbotaban y latían. La masa abultada de tejido neuronal se hinchó y se contrajo durante varios ciclos letárgicos, como un aterrador ovillo de lana. [No puedo apoyar la retórica incendiaria de Skade, pero no hay vuelta de hoja a la verdad esencial de sus palabras. El continuo rechazo de Clavain a unirse a nosotros equivale a deslealtad].
Oh, cállate, interpuso Remontoire. Si ha de guiarse por tu ejemplo, no me extraña que Clavain tenga dudas…
[¡Qué insulto!], resopló el cerebro.
Pero Remontoire detectó una oleada de regocijo reprimido ante su pulla. Era evidente que el cerebro hinchado no era todo lo universalmente respetado que le gustaría imaginarse. Al notar que era su momento, Remontoire se inclinó hacia delante, con las manos apretadas con fuerza en la barandilla de la balconada.
¿De qué va esto, Skade? ¿Por qué ahora, después de tantos años en los que el Consejo Cerrado se las ha valido sin él?
[¿Qué quieres decir con eso de «por qué ahora»?].
Te pregunto qué es lo que ha precipitado este movimiento. Se está tramando algo, ¿no es cierto?
La cresta de Skade se tiñó de granate. Apretaba la mandíbula con fuerza. Dio un paso atrás y arqueó la columna como un gato acorralado.
Remontoire siguió presionando.
Primero tenemos un relanzamiento del programa de construcción de naves estelares, un siglo después de que dejáramos de fabricarlas por razones tan secretas que ni siquiera el Consejo Cerrado tiene permiso para conocerlas. Después nos encontramos con un prototipo repleto de maquinaria oculta de origen y propósito desconocidos, cuya naturaleza, una vez más, no se puede revelar al Consejo Cerrado. Y también tenemos una flota de naves similares que se están ensamblando en un cometa no muy lejos de aquí… pero de nuevo, eso es todo lo que se nos permite saber. Ciertamente, creo que el Sanctasanctórum podría querer explicar algo al respecto…
[Ten mucho cuidado, Remontoire].
¿Por qué? ¿Es que podría ser culpable de conjeturar de forma inocente?
Otro combinado, un hombre con una cresta un tanto similar a la de Skade, se puso en pie vacilante. Remontoire lo conocía bien y estaba seguro de que no era miembro del Sanctasanctórum.
[Remontoire tiene razón. Algo está sucediendo, y Clavain solo es parte de ello. El cese del programa de construcción de naves, las extrañas circunstancias que rodearon el regreso de Galiana, la nueva flota, los preocupantes rumores que oigo sobre las armas de clase infernal… todo eso guarda relación entre sí. La guerra actual no es más que una distracción, y el Sanctasanctórum lo sabe. Quizá el verdadero cuadro sea sencillamente demasiado preocupante para que nosotros, meros miembros del Consejo Cerrado, podamos asimilarlo. En cuyo caso, al igual que Remontoire, me permitiré ciertas especulaciones y veremos adonde me conducen].
El hombre miró fijamente a Skade antes de proseguir.
[Existe otro rumor, Skade, concerniente a algo llamado el Exordio. Seguro que no necesito recordarte que esa fue la contraseña que Galiana dio a su última serie de experimentos en Marte… los que juró que jamás repetiría].
Puede que Remontoire solo lo imaginara, pero creyó ver un cambio de color que barría la cresta de Skade ante la mera mención de esa palabra.
¿Qué pasa con el Exordio?, preguntó.
El hombre devolvió su atención a Remontoire.
[No lo sé, pero puedo imaginármelo. Galiana nunca quiso que se prosiguieran esos experimentos. Los resultados fueron útiles, muy útiles, pero a la vez aterradores en extremo. Mas cuando Galiana estuvo lejos del Nido Madre, embarcada en su expedición interestelar, ¿qué impedía al Sanctasanctórum reanudar el Exordio? Ella nunca tendría por qué haberse enterado].
Aquel nombre en clave significaba algo para Remontoire, estaba seguro de haberlo escuchado antes. Pero si se refería a los experimentos que Galiana había realizado en Marte, eso habría tenido lugar hacía más de cuatrocientos años. Haría falta una delicada arqueología mnemónica para excavar los estratos de recuerdos superpuestos, en especial si el tema en cuestión ya estaba rodeado de secretismo.
Parecía más sencillo preguntar.
¿Qué era el Exordio?
—Yo te diré lo que era, Remontoire.
El sonido de una auténtica voz humana que atravesaba el silencio de la cámara resultó tan chocante como un grito. Remontoire siguió el sonido hasta ver a la persona que había hablado, que estaba sentada sola cerca de uno de los puntos de acceso. Era Felka: debía de haber llegado después de que empezase la reunión.
Skade arrojó un furioso pensamiento a su cabeza.
[¿Quién la ha invitado?].
—He sido yo —dijo Remontoire con suavidad, hablando también en voz alta a beneficio de Felka—. Suponía que no era muy probable que tú lo hicieras y, ya que el tema a discutir resultaba ser Clavain… parecía lo correcto.
—Lo es —aseguró Felka. Remontoire vio que algo se movía en su mano y comprendió que se había traído un ratón a la cámara privada—. ¿No te parece, Skade?
Esta resopló.
[No hay necesidad de hablar en voz alta, se tarda demasiado. Felka puede oír nuestros pensamientos tan bien como cualquier otro].
—Pero si vosotros tuvierais que escuchar mis pensamientos, probablemente os volveríais locos —dijo Felka. El modo en que sonreía resultaba aún más aterrador, pensó Remontoire, porque lo que decía era acaso cierto—. Así que antes de arriesgarnos a ello… —Bajó la mirada. El ratón se perseguía la cola alrededor de su mano.
[No tienes derecho a estar aquí].
—Sí que lo tengo, Skade. Si no fuese reconocida como miembro del Consejo Cerrado, la cámara privada no me habría dejado pasar. Y si no fuese miembro del Consejo Cerrado, difícilmente estaría en disposición de hablar del Exordio, ¿no te parece?
El hombre que primero había mencionado ese nombre en clave habló en voz alta, con un tono agudo y tembloroso:
—Así que mi suposición era correcta, ¿verdad, Skade?
[No hagáis caso de lo que diga Felka. No sabe nada sobre el programa].
—Entonces puedo decir lo que quiera, creo yo, porque carecerá de importancia. El Exordio era un experimento, Remontoire, un intento de alcanzar la unificación entre la consciencia y la superposición cuántica. Tuvo lugar en Marte, eso puedes verificarlo tú mismo. Pero Galiana obtuvo mucho más de lo que esperaba. Abrevió los experimentos, temerosa de lo que había despertado. Y ese debería ser el final de la historia. —Felka miró directamente a Skade, desafiante—. Pero no lo es, ¿verdad? Los experimentos volvieron a comenzar hace casi un siglo. Fue un mensaje del Exordio el que nos llevó a dejar de fabricar naves.