El estadounidense se encogió de hombros, resignado.
– Olvidemos entonces el Mayorazgo. ¿No hay más documentos?
– Estos son todos los documentos que se divulgaron en la época, sobre todo en el siglo xvi.
– Y, en medio de todos ésos, ¿la crónica del portugués Pina es la única que no presenta ningún problema de fiabilidad?
– No la he consultado, pero insisto en recordarle que las observaciones anotadas al margen por el profesor Toscano sugieren que debe de haber encontrado algo significativo.
El camarero volvió con el café y lo dejó en la mesa.
– En términos de documentos, ¿no hay nada más? -preguntó Moliarti, revolviendo el azúcar en el café.
– Hay otros que supuestamente son de la misma época, pero sólo se conocieron mucho más tarde, sobre todo en el siglo xix.
– ¿Y qué dicen esos documentos?
– Bien, voy a intentar resumir su contenido. -Ordenó unas fotocopias y sacó otras de la cartera-. En 1733, un sacerdote de Módena, Ludovico Antonio Muratori, publicó un volumen titulado Rerum Italicarum Scriptores, el cual contenía dos textos inéditos. Uno era De Navigatione Columbi…, redactado supuestamente en 1499 por el canciller del Ufficio di San Giorgio, Antonio Gallo, y el otro fue un trabajo de Bartolomeo Senarega aparentemente inspirado en el de Gallo y en el que decía que Cristóbal era un scarzadore, una expresión considerada poco simpática. El texto de Gallo era claramente el más importante. El antiguo canciller del Ufficio decía allí que Cristoforo era el más viejo de tres hermanos, siendo Bartolomeo el segundo y Jacobo el tercero. Cuando llegó a la pubertad, et pubere deinde facti, Galli señaló que Bartolomeo fue a Lisboa y Cristoforo siguió después su ejemplo. Más tarde, en 1799, se publicaron los Annali della República di Genova, del genovés Filippo Casoni, que incluía una genealogía de la familia de Cristoforo Colombo, tejedor de seda. Como, sin embargo, persistía el problema, aún no resuelto, de que el descubridor de América se llamaba Colom o Colón, pero no Colombo, Casoni decidió efectuar una fuga hacia delante y consideró que Colombo era una especie de declinación de Colom. Según él, Colombo querría decir, en realidad, «de la familia de los Colom». Este fue un salto audaz y abrió las compuertas de un verdadero dique documental que llevó a la aparición de una interminable marea de textos oficiales. Comenzaron a circular papeles por toda la Liguria, en especial de Savona, de Cogoleto, de Nervi…, qué sé yo. Por todas partes asomaban pruebas relacionadas con la familia Colombo, incluidos sus negocios. Muchos de esos documentos se reunieron en 1823 en el Códice Colombo-Americano, mientras que otros, en especial actas notariales, se insertarían en la Raccolta di documenti et studi…, publicada en 1892, con ocasión del cuarto centenario del viaje de 1492. El último descubrimiento fue anunciado en 1904 por el periódico académico Giornale Storico e Letterario della Liguria, donde se daba la noticia de que el coronel genovés Ugo Assereto había encontrado un acta notarial, fechada el 25 de agosto de 1479, que registraba la partida de Christophorus Columbus «die crestino demane pro Ulisbonna», es decir, el día siguiente hacia Lisboa. El Documento Assereto, tal como se lo conoce hoy, revela también que Columbus declaró tener «etatis annorum viginti septem vel área», o sea, unos veintisiete años de edad, lo que fijaría su nacimiento en 1451.
– No me dirá que todo eso es falso, ¿no? -preguntó Moliarti casi con miedo.
– Nelson -dijo con una sonrisa Tomás-, ¿a usted le parece realmente que yo sería capaz de semejante maldad? ¿Le parece?
– Sí, me parece.
– Se equivoca, Nelson. Yo nunca le haría eso.
El rostro del hombre de la fundación se relajó en una prudente expresión de alivio.
– Good.
– Pero…
– Please…
– … siempre es necesario medir la fiabilidad de cualquier documento, echarle un vistazo crítico, tratar de comprender las intenciones y garantizar que no haya incongruencias.
– No me va a decir que existen anomalías en estos documentos…
– Lamentablemente, sí.
El estadounidense dejó caer la cabeza hacia atrás, en una actitud de desaliento.
– Fuck!
– El primer elemento que debe considerarse es que estos documentos no aparecieron en el momento en que deberían haber aparecido, sino mucho más tarde. El profesor Toscano registró incluso en una de sus notas el dicho francés «le temps qui passe c'est l'évidence qu'efface», es decir, cuanto más tiempo pasa más se disipa la evidencia. Aquí, por lo visto, sucede lo contrario. Cuanto más tiempo pasa, mayor es la evidencia. Ése es el primer problema del texto de Antonio Gallo. Si fue escrito realmente en 1499, ¿por qué no fue publicado hasta el siglo XVIII? Toscano parecía sospechar de una falsificación, puesto que los datos de Gallo son semejantes a los de Giustiniani, al que Hernando Colón había denunciado como mentiroso, alguien que, según el hijo de Colón no conocía la verdadera historia del descubridor de América.
– Eso es pura especulación.
– Pues sí. Pero es cierto que la historia de Gallo es igual a la historia de Giustiniani y que Hernando dijo que la versión de Giustiniani era falsa. Siendo así, sólo veo dos hipótesis. La primera es que Hernando estaba mintiendo, y entonces la historia de Giustiniani es verdadera; en consecuencia, la de Gallo también lo será. La segunda es que Hernando, el hijo del descubridor de América, sabía más sobre su padre que los dos italianos, y la consecuencia es que las historias de Giustiniani y Gallo son falsas. Cualquiera de las dos hipótesis es especulativa, pero sólo una puede ser verdadera. Sea lo que fuere, esto significa que no podemos tener absoluta confianza en el texto de Gallo.
– ¿Y las actas notariales? Ésos son documentos oficiales…
– De hecho, lo son. Pero lo que prueban es que existió un Cristoforo Colombo en Génova que era tejedor de seda y tenía un hermano Bartolomeo y otro Jacobo y que su padre era el cardador de lana Domenico Colombo. Esto es probablemente verdadero, nadie lo discute. Lo que tales actas no prueban, no obstante, es que ese tejedor de seda que vivió en Génova sea el descubridor de América. Hay sólo un acta que establece ese vínculo de manera inequívoca. -Mostró unas fotocopias-. Se trata del Documento Assereto. Había antes unos textos de Savona, publicados en 1602 por Salinerio en sus Adnotationes… ad Cornelium Tacitum, que sugerían tal relación, pero no eran muy claros y tenían algunas incongruencias. Es el Documento Assereto el que viene a establecer, de forma inequívoca, la relación entre el Colombo genovés y el Colom ibérico, al registrar el día de la partida del tejedor de seda hacia Portugal.