Выбрать главу

No tuvo tiempo para pensar hasta que por fin zarpó rumbo a Ostia. El viento soplaba desde el suroeste, así que llegarían a Ostia, en la desembocadura del Tíber.

La guerra continuará, a menos que Cayo Trebonio pueda capturar en la Hispania Ulterior a Labieno y los dos Pompeyos antes de que puedan organizar de nuevo la resistencia. No existe hombre mejor que Trebonio, pero la lástima es que cuando llegó a su provincia, no encontró en ella a nadie dispuesto a cooperar después del rapaz gobierno de Quinto Casio. Ése es el problema, César. No puedes hacerlo todo tú solo, y por cada Cayo Trebonio hay un Quinto Casio; por cada Calvino hay un Antonio.

Hispania está en buenas manos. No tiene sentido perder el tiempo ahora preocupándose por ese territorio. Piensa en cambio que hasta la fecha la guerra ha favorecido a César y que África, a los ojos de todo el mundo, confirma el resultado de Farsalia. ¡Tantos muertos! ¡Tanto talento y tantas aptitudes malgastados en los campos de batalla!

¿Y qué decir del Fedón? A César le llevó cierto tiempo sonsacar la historia a Estatilo, pero finalmente le bastó insinuar que quizás incumpliera su promesa de permitirle ir al lado de Bruto para que Estatilo le relatara los detalles del inefable suicidio. César se alegró mucho al saber que aquel templado e indestructible acero que era el ánimo de Catón estuviera internamente tan quebrado. A la hora de la muerte, temió morir. Primero tuvo que convencerse de que viviría eternamente mediante la lectura del Fedón. Fascinante. Es uno de los textos griegos más hermosos y poéticos jamás escritos, pero quien lo escribió hablaba de segunda mano, y ni él ni Sócrates, el filósofo supremo, tenían una lógica, un razonamiento y un sentido común válidos. El Fedón, el Fedro y los demás diálogos estaban llenos de sofistería, a veces claramente falsa, y cometían el mismo error filosófico de siempre: llegaban a conclusiones que les convenían y complacían en lugar de alumbrar la verdad. En cuanto al estoicismo, ¿qué filosofía hay más estrecha? ¿Qué otro código de conducta espiritual puede engendrar con tal éxito al mayor de los fanáticos

En resumen, Catón no había podido cometer el acto sin saber antes que disfrutaría de una vida después. Y buscó la confirmación en el Fedón. Esto consuela a César, que no anhela una vida después de la muerte. ¿Qué puede ser la muerte salvo un sueño eterno? La única inmortalidad a la que puede aspirar un hombre es vivir en el recuerdo y la historia del género humano hasta el final de los tiempos. Un destino que corresponderá a César, pero que César hará todo lo posible para que no corresponda a Catón. Sin Catón, no habría habido guerra civil. Es por eso por lo que no puedo perdonarle. Es por eso por lo que César no puede perdonarle.

Ah, pero la vida de César es cada vez más solitaria, incluso con la muerte de Catón. Bibulo, Ahenobarbo, Lentulo Crus, Lentulo Espinter, Afranio, Petreyo, Pompeyo Magno, Curio. Roma se ha convertido en una ciudad de viudas, y César no tiene ya verdaderos rivales. ¿Cómo puede sobresalir César sin el impulso de una oposición? Pero no, pero nunca, la oposición de sus legiones.

Las legiones de César. La Novena, la Décima, la Duodécima, la Décimocuarta, sus estandartes colmados de honores, su parte del botín suficiente para que los soldados de más bajo rango alcanzaran el estatus de Tercera Clase en las centurias, y sus centuriones lograran el estatus de Segunda Clase. Sin embargo, se amotinaron. ¿Por qué? Porque estaban ociosos, mal supervisados y a merced de la malevolencia de hombres como Avieno. Porque entre sus filas algunos les han inculcado la idea de que pueden imponer a los generales las condiciones de su servicio. Su motín no ha sido perdonado, pero, más importante aún, no ha sido olvidado. Ningún hombre de una legión amotinada obtendrá jamás tierras en Italia, ni una parte completa del botín tras la celebración de los triunfos de César.

Tras la celebración de las victorias de César. César ha esperado catorce años para el triunfo, privado de su triunfo hispánico cuando regresó como pretor de la Hispania Ulterior. El Senado lo obligó a entrar en la ciudad cruzando el pomerium para presentar su candidatura al consulado, y así perdió su imperium y su triunfo. Pero este año celebrará su victoria, tan magníficamente que los festejos triunfales de Sila y Pompeyo Magno parecerán insignificantes en comparación. Este año. Sí, este año. Habrá tiempo, porque este año César corregirá por fin el calendario, vinculará las estaciones a los meses en un año de trescientos sesenta y cinco días como es debido, con un día más cada cuatro años para compensar el tiempo perdido. Aunque César no haga más que eso por Roma, su nombre perdurará durante mucho tiempo después de su muerte.

A eso se reduce la inmortalidad. ¡Ay, Catón, con tu anhelo de un alma inmortal, tu miedo a morir! ¿Qué hay que temer en la muerte?

El barco se inclinó, se estremeció. El viento estaba cambiando, levantándose, girando hacia el sureste. Casi percibía en el aire el olor del Egipto del Nilo, aquel hedor dulzón propio de las tierras inundadas, las extrañas flores en los extraños jardines, la fragancia de la piel de Cleopatra.

Cleopatra. César la echa de menos, aunque pensaba que no sería así. ¿A quién se parecerá el niño? Ella dice en sus cartas que se parece a César, pero César lo verá de manera más desapasionada. Un hijo varón para César, pero no un hijo romano. ¿Quién será el hijo romano de César, el hijo que adopte en su testamento? Vaya a donde vaya la vida de César, es ya hora de que haga testamento. ¿Pero cómo puede uno poner en la balanza a un muchacho de dieciséis años, desconocido y sin experiencia, y a un hombre de treinta y siete?

Ruega para que haya tiempo de ponerlos en la balanza.

El Senado ha votado en favor de la dictadura de César durante diez años, le ha otorgado poderes de censor durante tres y el derecho de expresar sus preferencias cuando los candidatos se presenten a la elección de magistrados. Una buena noticia que recibir antes de abandonar África.

Una voz susurra: «¿Adónde vas, Cayo Julio César? ¿Y por qué parece importarte tan poco? ¿Se debe a que has hecho todo lo que querías hacer, pero no del modo y con la sanción constitucional que deseabas? No tiene sentido lamentarse de lo que se ha hecho y no puede deshacerse. No, no puede deshacerse, ni siquiera por un millón de coronas de oro tachonadas de rubíes o esmeraldas o perlas marinas del tamaño de guijarros.»

Pero sin rivales la victoria está vacía. Sin rivales, ¿cómo puede brillar César?

El malestar en la victoria proviene de ser el único superviviente en el campo de batalla.

VI

TIEMPOS DIFÍCILES, TAREAS INGRATAS
Desde sextilis (agosto) hasta finales de diciembre del 46 a.C.

1

La Domus Publica había cambiado para bien en su exterior. La planta baja, más antigua, estaba construida con bloques de toba y tenía las ventanas rectangulares; el pontífice máximo Ahenobarbo le había añadido un piso superior de opus incertum revestido de ladrillo, con ventanas en arco. El pontífice máximo César agregó un frontón sobre la entrada principal y dio a toda la fachada de aquel feo edificio un aspecto más uniforme revistiéndolo de mármol pulido. Dentro conservaba su venerable belleza, ya que César, pontífice máximo desde hacía diecisiete años, no permitía el menor abandono.