Tengo la fortuna de ser publicada en todo el mundo por gente extraordinaria y les estoy agradecida a todos aquellos cuyos esfuerzos han ayudado a que mis historias se conviertan en libros. Por su sensible e incansable apoyo editorial para El jardín olvidado, quisiera mencionar especialmente a Catherine Milne, Clara Finlay y a la maravillosa Annette Barlow de Allen & Unwin, Australia; y a María Rejt y Liz Cowen de Pan MacMillan, Gran Bretaña. Estoy también muy agradecida a Julia Stiles y Lesley Levene por su cuidado con los detalles.
Me gustaría honrar aquí a los autores que escriben para niños. Descubrir a edad temprana que detrás de las negras marcas de un papel blanco se ocultan mundos de incomparable terror, alegría y excitaciónes uno de los grandes regalos de la vida. Estoy enormemente agradecida a aquellos autores cuyas obras encendieron mi imaginación infantil e inspiraron en mí un amor por los libros y la lectura que han sido una constante compañía. El jardín olvidado es, en parte, una oda a ellos.
Finalmente, como siempre, una inmensa deuda de gratitud a mi esposo, David Patterson, y a mis dos hijos, Oliver y Louis: a ellos pertenece esta historia.
Kate Morton