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El asunto es: Hay tantas maneras de mostrar bondad como personas que la necesitan. Déjeme sugerirle un proyecto para esta semana. Haga una lista de siete personas con las cuales puede ser bondadoso. También escriba cómo puede mostrarle bondad a cada uno en esta semana. Luego pídale a Dios que le dé la oportunidad de cada día de esta semana mostrarle bondad a por lo menos una de esas personas. Se sorprenderá al notar lo bien que esto le hará sentir. Y es probable que se sorprenda a usted mismo excediendo la cuota.

Es un hecho interesante de la historia que los romanos confundieran la palabra griega chistos (Cristo) con la palabra chrestos, que significa «bondad». Vea a cuántas personas puede confundir en esta semana.

8. CÓMO VIVIR «LA BUENA VIDA»

¿Cómo define la palabra buena? Esta es una palabra que usamos mucho. Hablamos de buena comida, buen tiempo y buen informe. Decimos: «Qué pase un buen día»; «Hizo un buen trabajo»; «Hay una buena distancia desde aquí hasta allá». La palabra se usa en muchas maneras diferentes. Cuando era un adolescente, mis padres acostumbraban decir: «Diviértete y sé bueno.» Seguro que sus padres también se lo decían a usted. Siempre pensé que esta declaración era una contradicción. ¿Cómo podía divertirme y al mismo tiempo ser bueno?

Busqué la palabra bueno en el diccionario y encontré diecisiete categorías diferentes para la palabra con tres o cuatro usos diferentes o ilustraciones bajo cada categoría. De igual forma, las palabras en griego y en hebreo para «bueno» y «bondadoso» que se usan en la Biblia son variadas y están llenas de significado. La Biblia tiene mucho que decir acerca de la bondad. En efecto, las palabras bueno o bondad se usan seiscientos diecinueve veces en la Biblia.

Una de las frases que oímos mucho es «la buena vida». En la parte del país en la que vivo oigo: «¡Viva la buena vida en el sur de California!» Pero, ¿qué es la buena vida?

¿Qué es «la buena vida»?

Para algunas personas la buena vida significa verse bien. En América, verse bien es un negocio serio. Salones para broncearse, coordinación de colores, peinados, succión de grasa, no importa lo que sea, tenemos que vernos bien. Valoramos mucho la belleza y el vernos bien. ¿Sabe cuál es el problema con vernos bien? No hay normas universales. Lo que para mí se ve bien tal vez a usted no le guste. ¿Alguna vez discutió con sus hijos qué ropa ellos deben usar? El verse bien tiene diferentes significados para diferentes personas.

Algunas personas piensan que la buena vida significa sentirse bien. No importa lo que exija, tienen que sentirse bien. Esto puede ser sentarse en una bañera con agua caliente, ir a Disneylandia, o tomar drogas. Tienen que perseguir el placer a toda costa. Su norma de vida se convirtió en «si lo hace sentir bien, hágalo».

Algunas personas creen que la buena vida significa tener posesiones. Se las arreglan para conseguir cosas, y cuando las obtienen, entonces piensan que tienen una buena vida. Es como la etiqueta engomada para los carros que vi hace poco: «Gana el que tenga más juguetes al final de la vida.» Para esta gente el mayor objetivo en la vida es ganar dinero y gastarlo en bienes.

La Biblia presenta un cuadro radicalmente diferente de la buena vida. En su Palabra, Dios dice que la buena vida no se basa en verse bien, sentirse bien, o tener muchos bienes. Él dice que la buena vida es una vida llena de bondad.

Ahora bien, ¿qué es la bondad? La bondad es ser y hacer lo bueno. Y cuando usted es bueno y hace lo bueno, va a sentirse bien, y hasta va a comenzar a verse bien, o por lo menos verse mejor. ¿Pero qué exactamente es la bondad?

Génesis 1 narra la creación del universo, y nos recuerda que cuando Dios vio todo lo que había creado dijo que era bueno. ¿Por qué? Porque se cumplió el propósito para el que fue creado. «Bondad» significa cumplir un propósito. Es ser lo que Dios quiere que sea.

Dios lo creó con un propósito. Cuando viva de la manera prevista por Dios, se sentirá bien. Su vida tendrá significado. Se sentirá bien porque está cumpliendo el propósito para el que fue creado. Ahora bien, ¿qué es eso bueno para lo cual Dios lo hizo?

Efesios 2:10 dice: «Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica» (énfasis del autor). No somos salvos por las buenas obras; somos salvos para las buenas obras. El estilo de vida del cristiano es uno de bondad. Esa es la verdad principal que quiero que aprenda de este capítulo.

Pero, ¿por qué usted debe ser bueno? ¿Cómo se beneficiará de un estilo de vida de bondad? El pago es una autoestima saludable. Cuando hace lo bueno y es bueno, se sentirá bien consigo mismo porque está cumpliendo la obra para la cual Dios lo creó. Esto es un sentido de satisfacción más profundo que la satisfacción egoísta de los que buscan placer. La autoestima saludable y perdurable no viene de verse bien pues la apariencia se desvanece. No viene de sentirse bien pues no va a sentirse bien todo el tiempo, no importa lo que haga. Ni tampoco viene de los bienes porque las posesiones materiales hoy están y mañana desaparecen. Una autoestima perdurable viene de hacer el bien y ser bueno. Ese es el propósito para el cual Dios lo creó.

No somos buenos por naturaleza

Pero hay un problema, nuestra naturaleza no es ser bueno. Todos nacimos con una inclinación natural hacia el egoísmo. Hace poco, mientras estaba cambiando canales en la TV, escuché a un hombre decir: «Mi religión es la creencia en la bondad total e intrínseca del hombre.» Cuando lo escuché, comencé a reírme. ¿Dónde estuvo viviendo durante el siglo pasado, en el Polo Norte? Yo no compro la idea de la bondad intrínseca del hombre por nada. No tiene sentido por cuatro razones.

Primero, la Biblia dice que el bien inherente del hombre es una falacia. Isaías 53:6 nos dice que cada uno quiere hacer sus propias cosas, caminar a su manera, y ser su propio dios. Pero nadie es perfecto. Solo Dios es naturalmente bueno (Marcos 10:18). El resto de nosotros peca y está privado de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Así que la Biblia dice que el hombre no es intrínsecamente bueno en todo lo que hace.

Segundo, sabemos que el hombre no puede ser inherentemente bueno pues tenemos los hechos de la historia. La historia es un largo informe de la inhumanidad del hombre hacia el hombre. A pesar de ser la generación más educada y sofisticada de todas, todavía tenemos guerras, crímenes, violencia y perjuicio. Esto es porque la raíz del problema todavía está presente en nosotros. Seguimos buscando de forma egoísta nuestros caminos. La historia simplemente refleja los resultados de nuestras acciones.

La tercera razón por la cual no creo que el hombre es intrínsecamente bueno es porque soy padre. Si es un padre o una madre, sabe que la idea de que el hombre es bueno por naturaleza es una idea tonta. No tuve que enseñarles a mis hijos a mentir. ¿Y usted? Claro que no. Esto viene por naturaleza. No tuve que enseñarles a mis hijos a ser egoístas. ¿Y usted? No. El hombre tiene una tendencia natural para hacer el mal. La Biblia lo dice, la historia lo prueba y los padres lo saben.

La razón número cuatro para refutar la bondad del hombre es el conocimiento de mi propio corazón. Puede que lo sorprenda, pero la verdad es que muchas veces no quiero ser bueno. En efecto, muchas veces ¡me gusta pecar! Algunas veces prefiero no amar, en lugar de amar; responder de forma impulsiva en vez de ser paciente. Y a veces, sencillamente soy egoísta. No me gusta hacer lo que es bueno, aunque sé que es lo que debo hacer. Por el contrario, quiero ser haragán. Y aun cuando mi deseo es correcto, y cuando quiero hacer el bien, en realidad lucho por llevarlo a la práctica.