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Tercero, si quiere aprender a hacer el bien, debe desarrollar algunas convicciones. ¿Qué defiende? Se dijo que si no defiende algo, caerá ante cualquier cosa. Esto es especialmente cierto en la sociedad pluralista americana donde la tolerancia a los puntos de vista opuestos es una virtud muy valorada. Nos encanta parecer que tenemos mentes abiertas. ¡El problema es que algunas personas tienen las mentes tan abiertas que se les cae el cerebro! No defienden nada.

¿Usted sabe la diferencia entre una opinión y una convicción? Una opinión es algo que usted sostiene, una convicción es algo que lo sostiene a usted. Una opinión es algo por lo que discutirá. Una convicción es algo por lo que sufrirá y, si es necesario, hasta morirá.

¿Se da cuenta que los cristianos deben odiar algunas cosas? Romanos 12:9 dice: «Aborrezcan el mal; aférrense al bien.» Eso está bien claro. Debemos aborrecer el mal. ¿Por qué? Una de las razones es por lo que el mal hace a la persona. El mal hiere a la gente. Destruye a las personas. Cuando mira a Jesús de cerca, se da cuenta que la bondad significa defender lo que es correcto y oponerse a lo que es incorrecto. Él odia el pecado pero ama al pecador. Tenemos la tendencia de hacer lo opuesto. Odiamos a los pecadores y amamos el pecado. Pero Dios quiere que tengamos compasión por la gente y también convicción contra el pecado.

La bondad demanda algunas convicciones borrascosas, como el tomar posición en contra de asuntos como: abuso infantil, aborto, pornografía y corrupción. Recientemente oí en la radio que en América una de cada cuatro niñitas será maltratada antes de cumplir dieciocho años. ¡Tenemos que tomar medidas en contra de males como estos! Los cristianos también necesitan protestar cuando se toma el nombre de Jesús en vano. Tener alguna convicción. Cuando oiga hablar de alguna actividad deshonesta, proteste contra ella. Edmund Burke una vez dijo: «Todo lo que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada.» Desarrolle algunas convicciones.

Necesita reconocer, desde luego, que si desarrolla algunas convicciones, no será popular con todo el mundo. Algunas personas lo llamarán fanático o loco religioso. Cuando eso pase, recuerde que Pedro dijo que es mejor sufrir por hacer algo bueno que por hacer algo malo (1 Pedro 2:19-20). Jesús nos advirtió que mientras más nos identifiquemos con él, mayor será la hostilidad con la que responderá el mundo que nos rodea.

Si defiende sus convicciones, esté seguro que tendrá oposición. Algunas personas estarán en desacuerdo con usted. La Biblia dice que en los últimos días habrá personas que odiarán el bien (2 Timoteo 3:3). Recuerde que Cristo Jesús vivió una vida perfecta, sin embargo, fue criticado, burlado, mal entendido, y finalmente murió en una cruz. Entonces, ¿qué le hace pensar que la vida será más fácil para usted, o para mí? Esto me lleva al cuarto paso.

Reúna el valor para ser diferente

Si va a aprender a hacer el bien, debe tener el valor para ser culturalmente diferente. Esto asusta pues nuestra sociedad ejerce presión a que nos ajustemos, para seguir la corriente. Si va a una fiesta de la oficina, se espera que actúe de la misma forma que los demás. Se nos motiva para actuar igual, hablar igual, vestir igual y oler igual solo para ser aceptados. Pero a veces la bondad significa estar dispuesto a pararse a solas. Atreverse a ser diferente. Como dice 3 Juan 11: «No imites lo malo sino lo bueno.»

¿Recuerda la historia de los tres jóvenes israelitas que no se arrodillaron ante la estatua del rey Nabucodonosor y fueron tirados en un horno ardiendo? Si es una persona íntegra, pasará por el fuego. Puede darlo por hecho.

Hablando de calor, déjeme preguntarle: ¿Es un termostato o un termómetro? Usted o es uno o el otro. ¿Qué hace un termómetro? Registra la temperatura. Es un reflejo de su ambiente, sea caliente o frío. Por otro lado, el termostato controla la temperatura. Influye en su ambiente. Establece las normas. ¿Cuál es usted, un termómetro o un termostato?

Uno de mis versículos favoritos en la Biblia es 1 Pedro 3:17. El autor escribe acerca de sufrir «por hacer el bien». La bondad significa algo más que solo evitar el mal. La bondad también significa ser entusiastas por lo que es correcto. Debemos promover lo que es positivo y bueno.

En Romanos 15, Pablo elogia a los cristianos en Roma. Él dice: «ustedes… rebosan de bondad» (v. 14). En esa época, Roma era la capital del pecado en el mundo antiguo. Las Vegas parecería un picnic de Escuela Dominical. En Roma ocurría todo tipo de corrupción e inmoralidad en el que pueda pensar. Y estando en Roma, ¿qué se esperaba que usted hiciera? ¡Se esperaba que hiciera lo mismo que los romanos! Pero cierto grupo de personas se negó a satisfacer dicha conducta pecaminosa. Ellos tenían integridad. Y Pablo les escribe y les dice que en medio de la fosa, ellos rebosan de bondad. ¡Qué testimonio! ¡Qué reputación! ¿Le gustaría tener esa clase de reputación?

Reúnase con otros creyentes

Por último, si quiere hacer el bien, debe desarrollar el hábito de reunirse con otros creyentes. Un secreto de la bondad de los creyentes romanos es que juntos eran buenos. Se reunían con regularidad para retarse, motivarse y apoyarse unos a otros en su vida cristiana. El autor de Hebreos nos dice: «A fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.» Entonces agrega este importante ingrediente: «No dejemos de congregarnos… sino animémonos unos a otros» (Hebreos 10:24-25).

Nuestro compañerismo con otros creyentes se creó para motivarnos a vivir buenas vidas en un mundo inicuo. Como cristianos no debemos imitar al mundo, pero tampoco debemos vivir aislados de él. Ambos extremos están equivocados. En cambio, debemos aprender a vivir en el mundo sin ser del mundo. Esa fue la oración de Jesús por sus seguidores en Juan 17. Él también oró: «No te pido que los quites del mundo, sino que los protejas del maligno» (v. 15). La respuesta no es imitar ni aislarse, sino protegerse. Dios nos protegerá del maligno, y una de las herramientas más poderosas que usará para hacer esto es la iglesia.

Usted no encuentra soldados que van por su cuenta a pelear con las fuerzas del enemigo. Van en grupo llamados compañías, pelotones o batallones. Ellos saben que se necesitan unos a otros. Entonces, ¿por qué tantos cristianos piensan que pueden ir solos por la vida? ¿Es que no reconocen que están en una batalla con las fuerzas espirituales del maligno? (Efesios 6) ¿No reconocen los peligros? Con sinceridad pienso que muchos cristianos ni siquiera saben que hay una guerra. Están tan fuera de la realidad espiritual que no reconocen que están en medio de una batalla.

Pero los cristianos que saben lo que está pasando, reconocen que se necesitan unos a otros. Disfrutan las reuniones de la iglesia como el recreo y descanso para las líneas del frente de batalla. Ven el servicio de adoración como una gasolinera espiritual, donde ellos pueden llenar el tanque, afinarse y prepararse para volver a la batalla.

La vida cristiana no es fácil, pero vale la pena en términos eternos. Y hacer el bien no siempre es fácil, pero hay un premio. Gálatas 6:9 dice: «No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.» ¿Cómo combate usted el cansancio? ¿Cómo se mantiene para no darse por vencido? Debe dominar la Biblia, proteger su mente, desarrollar convicciones, tener el valor de ser diferente y reunirse regularmente con otros cristianos para tener apoyo y motivación.

¿Y qué de usted? ¿Está satisfecho con ser un termómetro, solo registrando la frialdad espiritual del ambiente que lo rodea? ¿O desea ser el termostato de Dios en su esquina del mundo? ¡Esta semana use la influencia que tiene para Dios y para el bien en su mundo!

9. ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR

En nuestro estudio del fruto del Espíritu vimos: el amor, la alegría, la paz, la paciencia, la amabilidad y la bondad. En este capítulo, consideraremos la cualidad de la fidelidad. Quizá se estará diciendo: «No estoy seguro de poder agregar algo más. Todavía no domino la paciencia.» No se desespere. Recuerde, es el fruto del Espíritu, en singular. Todas estas nueve cualidades están interrelacionadas y se desarrollan juntas.