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¿Tiene un cúmulo de culpas en el trabajo? La mayoría de las personas lo tienen. Es ese pequeño montón de cosas que todavía no ha hecho. La fidelidad incluye la forma en que maneja su montón de culpa. Tal vez no signifique mucho para usted que alguien le escriba una carta, pero quien la escribe, espera una respuesta. Su mundo puede depender de esto. ¿Cómo maneja las pequeñas cosas de la vida?

La fidelidad también se afecta por la forma en que maneja lo que no le pertenece. Jesús dijo: «Y si con lo ajeno no han sido honrados, ¿quién les dará a ustedes lo que les pertenece?» (Lucas 16:12.) Cuando estoy en el trabajo, ¿soy confiable con los suministros como si fuera yo quien los pagara? Si el negocio fuera mío, ¿tomaría recesos adicionales? Si alquilo una cortadora de césped, ¿la cuido como si fuera mía? ¿Me gustaría comprar el carro alquilado del que abusé durante una semana? ¿Cómo cuida las cosas que no son suyas? Dios dice que esa es una prueba de fidelidad.

¿Ve lo práctico que es esto? La fidelidad es importante en diferentes esferas de nuestra vida. Por eso Dios dijo que a usted lo van a premiar por su fidelidad. Esfuércese en su trabajo. La Biblia dice: «Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo» (Colosenses 3:23). Los cristianos deben tener la reputación de ser las personas más confiables en el trabajo. ¡Siempre están conscientes de quién es su verdadero jefe!

Comprométase con una iglesia

La octava manera para desarrollar la fidelidad es comprometerse con un cuerpo de creyentes local y específico. Romanos 12:5 dice: «También nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.» Cada creyente pertenece a todos los demás en el cuerpo de Cristo. Por eso la iglesia local es tan importante.

La Biblia dice que los cristianos están comprometidos en una guerra espiritual (Efesios 6:10-18). Las palabras usadas en la Biblia para describir la vida cristiana están en términos de guerra: pelear, conquistar, esforzarse, batalla, vencer, victoria. Y los cristianos son como soldados (2 Timoteo 2:3). El apóstol Pablo nos dice «pónganse toda la armadura de Dios» (Efesios 6:11). Usted está en una batalla espiritual, lo sepa o no, y necesita apoyo y refuerzo. Cuando se convirtió en cristiano, firmó para pertenecer al ejército de Dios.

Ahora suponga que voy a una oficina de reclutamiento y digo que quiero unirme al ejército. Ellos me dicen: «Magnífico, firme aquí en la línea.» Entonces les digo: «Bueno, espere un minuto. Quiero pertenecer al ejército, pero tengo una condición. No quiero comprometerme con ningún pelotón en específico. Quiero tener la libertad de ir flotando de pelotón en pelotón. Seré parte del ejército, pero no quiero comprometerme con ningún grupo específico de soldados. Si la batalla se pone un poco caliente en un área, me iré a otra área y me uniré a otro pelotón. Y si no me gusta el líder del pelotón, me uniré a otro pelotón.» ¿Le gustaría tener a alguien así peleando de su lado en la trinchera? ¡Desde luego que no! Sin embargo, así es como muchos cristianos se relacionan hoy al ejército de Dios. Van flotando de iglesia en iglesia con poco o ningún compromiso hacia un grupo específico de cristianos. Mientras se pelea la batalla, ellos están ausentes sin autorización.

Cuando aceptó a Cristo como su Salvador, se comprometió con Jesucristo. Ahora puede ser parte del cuerpo local de creyentes al comprometerse con ellos. Eso es lo que significa la «membresía a la iglesia». Es comprometerse con otros cristianos. Es la decisión de ser participante y no un mero espectador. Usted deja de ser un consumidor y se convierte en un contribuyente.

Después de viajar por muchos lugares en el extranjero, descubrí que los creyentes «flotantes» son un fenómeno único de Estados Unidos. En ninguna otra parte del mundo encontrará personas que se llamen creyentes sin estar comprometidas con una congregación local.

Me gusta lo que dijo mi esposa cuando alguien le preguntó cuál era la diferencia entre asistir a la iglesia y convertirse en miembro de esta. Ella dijo: «Es como la diferencia entre casarse o solo vivir juntos. La diferencia es el compromiso.»

¿Quién puede confiar en usted? ¿Puede alguien confiar en usted? No existe tal cosa como un cristiano «llanero solitario». La palabra griega koinonia, usada en la Biblia como «compañerismo», significa estar tan comprometidos a los demás como lo estamos con Jesucristo. Jesús dijo: «De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros» (Juan 13:35). Una forma en la que el amor se expresa es en la fidelidad a otros.

Ya sea cumpliendo sus promesas, honrando su matrimonio, comprometiéndose con su iglesia, esforzándose en su trabajo o siendo leal a sus amigos, Dios honrará su fidelidad. ¿Por qué? Porque él quiere que seamos más y más como Jesucristo, quien fue fiel hasta la muerte.

Usted no puede sobreestimar la importancia de la fidelidad. Jesús narró la parábola del amo que se fue y dejó encargado a sus siervos. Cuando volvió, premió a los siervos, no por sus habilidades, o sus conocimientos, o sus buenas intenciones, sino por su fidelidad. Jesús nos dejó a usted y a mí encargados de sus negocios aquí en la tierra, y un día él volverá. Cuando regrese, ¿nos encontrará fieles?

10. UN ENFOQUE HUMILDE

Todos queremos tener amigos. Todos necesitamos tener amigos. Es un dato clínico el que usted vive más tiempo si tiene amigos. El Dr. James Lynch hizo un estudio extenso que prueba que en realidad la soledad debilita el sistema de inmunidad de la persona.

Hace años, Dale Carnegie escribió el segundo libro más vendido del siglo pasado, titulado Cómo ganar amigos e influenciar en los demás. ¿Por qué vendió tantas copias? Porque todos queremos ser del agrado de otros. Todos queremos tener amigos. Un versículo en Proverbios declara: «El hombre que tiene amigos debe ser amistoso» (18:24, RVR 1995). En otras palabras, si quiere agradar a otros, el ser agradable le ayudará. Y una de las cualidades más agradables es lo que la Biblia llama «humildad».

En la década de los ochentas mucha gente fue al cine y disfrutó de personajes fuertes como Dirty Harry y Rambo, pero en realidad, nadie quiere vivir con ese tipo de personas. Queremos que las personas que nos rodean sea comprensivas, bondadosas y humildes. ¿Qué es la humildad? Basado en la palabra griega original que usa el Nuevo Testamento, la palabra humildad significa de forma literal «fuerza bajo control». La palabra se usó para describir un caballo salvaje que fue domesticado. El caballo domesticado todavía tiene tanta fuerza y energía como cuando era salvaje, pero ahora se puede controlar y ser útil para su amo. Ser manso no significa ser débil, ser un enclenque. Es interesante que en la Biblia solo dos personas fueron llamadas mansas (Jesús y Moisés) y ninguno de los dos eran hombres débiles. Ambos fueron hombres muy fuertes y masculinos.

Gálatas 5:23 dice que el octavo fruto del Espíritu es la humildad. Y Filipenses 4:5 nos dice: «Que su amabilidad sea evidente a todos.» Ahora bien, ¿qué significa ser amable? Quiere decir controlar sus reacciones ante la gente. Significa escoger cómo responder a la gente en lugar de reaccionar a ellas.

En este capítulo examinaremos seis tipos de personas con las que usted puede practicar la humildad y desarrollar amabilidad. Son personas con las que se relaciona todo el tiempo.