Выбрать главу

Sea comprensivo, no exigente

Cuando alguien le sirve, sea comprensivo, no exigente. Filipenses 2:4-5 dice: «Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.»

Ahora déjeme preguntarle, ¿cómo trata a las personas que le proveen algún servicio? ¿Cómo trata al camarero, oficinista, secretario, empleado, cajero y otras personas que le sirven? ¿Es grosero y exigente? ¿O es indiferente e impersonal como si fueran parte de una maquinaria? ¿Entiende que es posible que ellos también tuvieron un día difícil, o solo piensa en usted? La primera forma en la que puede desarrollar amabilidad es empeñarse en entender a las personas que le sirven.

Aprendí el secreto de obtener un servicio extraordinario en un restaurante. Aquí va: trate con respeto a los que le sirven. Es asombroso cuánto más ayudan los camareros cuando usted considera sus sentimientos y simpatiza con la presión que tienen. Mirar más allá de sus necesidades y agenda requiere un poco de esfuerzo, pero los resultados bien valen dicho esfuerzo.

Una vez leí en un popular libro de autoayuda en el que el autor decía que cuando se devuelve mercancía defectuosa, usted debe ignorar al empleado y quejarse directamente con el gerente. Aunque este método puede ser efectivo, el autor no mostró ningún respeto hacia los empleados al proclamar a viva voz: «Todos los empleados son tontos.» Esto es ser exigente en lugar de ser comprensivo.

El primer lugar en el que puede ser amable es en su hogar. La Biblia dice que la belleza con la cual deben adornarse las esposas: «Consiste en un espíritu suave y apacible» (1 Pedro 3:4). Esto tiene más valor que cualquier ropa que usted pueda usar o cualquier perfume que se pueda echar. La amabilidad es un atributo atractivo en una mujer.

La Biblia dice a los esposos: «Ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto» (1 Pedro 3:7). Sea comprensivo, no exigente con las personas que le sirven y con las personas con quienes vive.

Llénese de gracia y no juzgue

Cuando alguien lo desilusione, llénese de gracia y no lo juzgue. Gálatas 6:1 dice: «Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.» La tentación a la que Pablo se refiere en este pasaje muy bien puede ser la tentación a juzgar, a ser «muy santurrón». Y esa es una reacción errónea para ser tomada por un cristiano ante un hermano en Cristo que está luchando con el pecado. Romanos 14:1 dice: «Reciban al que es débil en la fe, pero no para entrar en discusiones.» Nos exponemos a los ataques de Satanás en nuestras esferas débiles desde el momento en que comenzamos a juzgar a otros.

Permítame preguntarle: ¿cuál es su reacción ante la gente que echa a perder su vida? ¿Piensa en su interior: Te lo dije, o lo veía venir, o es bueno que te pase, o cómo puedes ser tan bobo? ¿Le da un sentido interior de superioridad? La reacción de Jesús ante la mujer que cometió adulterio estuvo llena de sensibilidad. La defendió frente a los demás y entonces, después que la multitud se fue, conversó con ella en privado acerca de su pecado. Él se llenó de gracia y no la juzgó.

¿Por qué debemos empeñarnos en no juzgar? Porque así nos trató Cristo. Romanos 15:7 dice: «Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios.» Usted ya sabe, Dios soporta mucho por causa nuestra. Y si Dios soporta nuestras inconsistencias y debilidades, nosotros podemos aprender a soportar las faltas de los demás. Cada vez que se sienta tentado a juzgar a otra persona, deténgase y recuerde cuántas veces Dios lo ha perdonado. Mientras más reconozca la gracia de Dios en usted, con más gracia actuará con los demás.

Será más humilde cuando sea comprensible -y no exigente- con los que le sirven. Y cuando las personas lo desilusionen, será más humilde cuando aprenda a actuar con gracia en lugar de juicio. Dios es amable con usted. Y él quiere que usted sea humilde con los demás.

Sea tierno sin rendirse

Cuando alguien esté en desacuerdo con usted, sea tierno sin rendirse. Es un hecho en la vida que es imposible agradar a todos. Siempre encontrará personas a quienes les gusta discutir y pelear. Alguna gente va a contradecir todo lo que usted diga. ¿Cómo se debe responder a esta gente?

Una de las pruebas de la madurez espiritual es cómo trata a las personas que están en desacuerdo con usted. Algunas personas tienen la necesidad de devastar a cualquiera que no esté de acuerdo con ellas. Si los reta o les ofrece una comparación, queja o crítica, reaccionan con un ataque personal a todo vapor. Entonces, ¿qué hace usted? Tiene tres alternativas: se puede retirar temeroso, puede reaccionar con ira, o puede responder de forma amable. La mayoría de las personas deciden entre retirarse o reaccionar. Muy pocos saben reaccionar con amabilidad.

Si usted cede o se retira con temor de la persona que argumenta, está diciendo: «Está bien, como tú quieras.» La «paz a cualquier precio» trae muchas consecuencias ocultas a cualquier relación.

Por otra parte, si reacciona con ira, entonces toma la ofensiva y pelea cada vez que alguien se le opone. A menudo, la ira es una señal delatadora de que usted se siente inseguro y amenazado por la falta de aprobación de alguien. Y la ira es el aviso que le dice que está a punto de perder algo, con frecuencia, su autoestima. Cuando la gente se enoja, la reacción más normal es ponerse sarcástica y atacar la estima de la otra persona.

La tercera alternativa, reaccionar con amabilidad, es la que Dios quiere que usted tome. Esta clase de reacción requiere un buen balance entre mantener su derecho a opinar y respetar de igual manera el derecho del otro a emitir su opinión. Esto requiere ser amable sin ceder a sus convicciones.

Proverbios 15:1 dice: «La respuesta amable calma el enojo, pero la agresividad echa leña al fuego.» Estoy seguro que ya experimentó que esto es cierto. Yo lo hice. Cuando alguien le hace una pregunta, si responde con arrogancia, el que pregunta posiblemente lo retará. Pero si usted responde tranquilamente, el que pregunta estará más dispuesto a recibir su respuesta. Cuando usted le grita a una persona, esta reaccionará muy a la defensiva.

Santiago 3:16-17 dice: «Porque donde hay envidias y rivalidades, también hay confusión y toda clase de acciones malvadas. En cambio, la sabiduría que desciende del cielo es ante todo pura, y además pacífica, bondadosa, dócil, llena de compasión y de buenos frutos, imparcial y sincera.» Santiago destaca la causa de los pleitos y las discusiones: el egoísmo. Esto es, el querer que las cosas se hagan a nuestra manera y el exigir que los demás estén de acuerdo con nosotros. Pero él sigue diciendo que si usted es una persona sabia, entonces es pacífica, bondadosa, dócil y llena de compasión. Conozco muchas personas que son muy inteligentes, y al mismo tiempo, detestables. Todo lo saben. No son amistosas. No son pacíficas. No son humildes. Siempre andan buscando impresionar a otros con sus conocimientos. Si usted es una persona verdaderamente sabia, entonces, es humilde.

Una vez leí un libro titulado Patton’s Principies: For Managers Who Mean It [Los principios de Patton: Para administradores sinceros]. Estaba lleno de breves declaraciones del General George Patton. Uno de los principios expresados es este: Nunca pelee en una batalla si no va a ganar nada con la victoria. ¿Alguna vez peleó esa clase de batallas en su matrimonio? ¿Discutió por causa de una fecha insignificante?

– Fue en 1982.

– No, fue en 1983.

– No, no. Fue en 1982.

– No, fue…

¿A quién le importa? Nunca pelee una batalla en la cual no ganará nada. La relación con su cónyuge vale más que el punto que está tratando de probar. De todas formas, la mayoría de las veces a ninguno le importa en realidad cuándo sucedió. Quizás usted y su pareja están en una comida, y su esposa comienza a contar una historia. Entonces, usted dice: «Querida, no fue así. Recuerda, fue tía María, no tía Susana.» ¿Usted piensa que las personas que escuchan están interesadas en saber cuál de las tías fue? No. Para nada. No permita que su ego se involucre. Sea sabio. Sea amable.