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Notas ytelegramas personales del primer ministro, enero a junio de 1941; del Apéndice B del tomo II, Su hora más gloriosa (1950), de las memorias de guerra de Winston Churchill (duque de Londres)

Del primer ministro al ministro del Aire

y jefes del Estado Mayor de la RAF

17 de enero de 1941

Es muy posible que algunos de los aviones alemanes derribados en nuestras costas puedan ser reparados. He visto esclarecedores informes sobre el estado de su blindaje, sus motores, su armamento, etc. Después de que les hicieran una exhaustiva inspección técnica en Farnborough. ¿Cabe la posibilidad de que alguno de esos aviones pueda ser puesto en condiciones de volar, por ejemplo, para instrucción de pilotos?

En particular, ¿podríamos disponer de un bimotor Messerschmitt 110 en funcionamiento y capaz de volar? Necesitamos urgentemente uno de esos aviones.

Del primer ministro al ministro del Interior

28 de febrero de 1941

¿Qué clase de instalaciones tenemos preparadas para el caso de que alguno de los actuales dirigentes alemanes caiga en nuestras manos? Por supuesto, como medida saludable a corto plazo, usaríamos la Torre de Londres (y dejaríamos que eso se supiera, ya que ésa podría ser una medida popular, por ejemplo en Estados Unidos), pero dado que prevemos que la guerra será un camino largo y difícil, debemos tener disponibles otras alternativas. Los establecimientos carcelarios ordinarios deben ser descartados, como por distintas razones lo deben ser también los campos de detención de prisioneros de guerra. Por lo tanto, para el caso de que fuera necesario, tenemos que contar con otros alojamientos seguros. Debe de haber varios castillos, casas rurales, etc., que puedan ser aislados en poco tiempo, sin muchos problemas y sin dar lugar a rumores.

Le ruego que me prepare una lista de sitios adecuados.

Del primer ministro al ministro de Asuntos Exteriores

2 de marzo de 1941

Por mediación de usted quiero transmitir mi agradecimiento a nuestros asesores de seguridad por la información concerniente a los planes alemanes relacionados con Madagascar. Esa idea proviene de los tiempos de Bismarck y de vez en cuando ha ido siendo resucitada por aquellos que desean trasladar el «problema» judío a otra parte del mundo.

En cuanto a este tema, la política británica debe ser discutida y establecida en la próxima reunión del gabinete pero, mientras tanto, podemos hacer un resumen de ella:

Dado que contamos con el mandato de Palestina, no deseamos promover una inmigración masiva, y en última instancia desestabilizadora, en esa región. Si bien ésta no es una opción que contemple el Plan Madagascar, tampoco la contempla nuestra política en ese tema.

Actualmente, Madagascar está controlado por el gobierno de la Francia de Vichy. Esta isla se halla junto a nuestra principal ruta marítima de circunnavegación del continente africano para la importación de petróleo de Persia e Irak. Sin embargo, en tanto el Reino Unido controle la zona del canal de Suez, algo que aspiramos a hacer indefinidamente, y dado que de momento no hay una presencia alemana significativa en la isla, no nos parece que el Madagascar controlado por Vichy constituya una amenaza real para nuestros suministros de ultramar.

Tal como destacamos en nuestro memorándum, cualquier intento alemán de establecer un gobierno títere de las SS en un Madagascar poblado por judíos europeos exiliados —indudablemente en condiciones inhumanas—, será considerado un asunto de la mayor gravedad. En ese caso, nos veríamos forzados a organizar una rápida y eficaz intervención militar, una obligación que de ninguna manera deberíamos eludir.

Le ruego me informe del número actual de judíos, no sólo los que viven en Alemania, sino también los de todos los países controlados por las fuerzas alemanas de ocupación. Debemos estar preparados para cualquier contingencia.

Del primer ministro al ministro del Aire

y jefes del Estado Mayor de la RAF

4 de marzo de 1941

Los informes sobre los resultados de bombardeos contra objetivos alemanes durante el mes pasado, no muestran una mejoría respecto al mes anterior. El número de misiones ha sido mayor pero los reconocimientos fotográficos revelan una notable falta de precisión. Nuestros nuevos bombarderos pesados de cuatro motores estarán operativos la semana que viene o la siguiente, así pues, espero mejores resultados generales. También observo que la pérdida de aviones se incrementa a un ritmo constante y que el número de nuestros aviadores dados por desaparecidos supera en casi el veinticinco por ciento el de los meses anteriores. No ganaremos la guerra si nos limitamos a enviar a nuestros jóvenes al peligro y a la muerte sin perspectivas de resultados positivos.

Le adjunto copia del informe del Ministerio de Trabajo concerniente a los daños causados por el bombardeo de la Luftwaffe sobre la ciudad de Coventry. Parece que desde noviembre, mes en que se produjo el ataque, el bombardeo nocturno de ciudades británicas no ha hecho sino incrementarse. Le ruego amablemente me haga llegar sus propuestas para hacer frente a esta situación.

Del primer ministro al ministro de Asuntos Exteriores

23 de abril de 1941

Los representantes de la Cruz Roja han estado notablemente atareados en las últimas semanas, utilizando nuestros aeródromos para sus variados compromisos en el exterior, presumiblemente en países neutrales. A pesar de que las normas para el uso de nuestro espacio aéreo por parte de la Cruz Roja son precisas, observo que se nos ha dado muy poca información sobre el destino de sus numerosos vuelos y, por cierto, del propósito de esos vuelos. Desde luego, mantenemos unas excelentes relaciones con todos los estamentos de la Cruz Roja; su trabajo durante el Blitz ha sido ejemplar, y se les ha expresado el mayor reconocimiento oficial al respecto. Somos tolerantes en relación con las actividades de la Cruz Roja, confiando en sus buenas intenciones. Realmente, no necesitamos saber en qué asuntos anda la Cruz Roja; oficialmente, tampoco deberíamos preguntarlo.

Le ruego me haga llegar un resumen de lo que los servicios de inteligencia tengan sobre la Cruz Roja británica y de todo aquello que pueda surgir en el futuro inmediato. Naturalmente, tenemos intereses nacionales vitales en todos los países neutrales de Europa.

Del primer ministro al ministro de Asuntos Exteriores

y al lord del Sello Privado

25 de abril de 1941

En respuesta a sus varios memorándums privados, me complace saber que el personal del Foreign Office ha llevado a cabo otra investigación en busca de algún archivo o material escrito concerniente al duque de Windsor, nuestro anterior rey. Los documentos a los que aludo son del tipo a que siempre me refiero en este contexto.

Todos los papeles personales y de Estado hasta el momento de su abdicación son, por supuesto, sacrosantos y, de cualquier modo, están a buen recaudo en los sitios acostumbrados. Lo que preocupa es el último período de las peregrinaciones de su alteza real, hasta agosto del pasado año, cuando aceptó el gobierno de las Bahamas.

Estoy particularmente interesado en la localización de material elaborado durante la fuga del duque de Windsor, el año pasado, de la casa llamada «La Croë», en la parte de Francia hoy controlada por el régimen de Vichy; del tiempo que después pasó en Madrid y, por supuesto, de las semanas que pasó cerca de Lisboa. No debería descartarse la posibilidad de que esté recibiendo ayuda y apoyo de otros organismos ajenos al gobierno de su majestad.