238 «He sido incapaz de pararle los pies a mi hermano»
Bhagat, Usha, Indiraji through my eyes, Viking-Penguin, Nueva Delhi, 2006, p. 239.
240 De nuevo Rajiv le había echado en cara que «Sanjay y Dhawan son los que te han arrastrado hasta aquí».
Citado en Dhar, P.N., Indira Gandhi, the Emergency and Indian Democracy, Oxford University Press, Nueva Delhi, 2000, p. 355.
252 Mientras le elegían un sari, Indira llevaba a la cocina algunos documentos […] El cocinero se encargaba de destruirlos de una manera muy peculiar, utilizando la máquina de hacer pasta de Sonia como trituradora.
Citado en Chatwin, Bruce, ¿Qué hago yo aquí?, El Aleph, Barcelona, 2002, p. 330, según la entrevista que Chatwin hizo al cocinero.
257 No siempre el recibimiento era triunfal o afectuoso. El escritor Bruce Chatwin, que la acompañó durante parte de esa gira, estaba en un coche que fue confundido con el de Indira.
Chatwin, Bruce, ¿Qué hago yo aquí?, op. cit., p. 339.
259-260 «Recuerda, todo lo que hace fuerte, duele. Algunos quedan aplastados o lisiados, muy pocos se crecen. Sé fuerte en cuerpo y mente y aprende a tolerar…»
Gandhi, Maneka, Sanjay Gandhi, Vakis, Feffer & Simons, Nueva Delhi, 1980.
261 «Es increíble que, en esas condiciones caóticas, Sonia pudiese encargarse de todas las tareas domésticas sin venirse abajo.»
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 355.
262 Por si fuera poco, sus contrincantes le allanaron el camino al pifiarla de una manera que sólo hubiera podido darse en la India.
India Today, 16-30 de noviembre de 1978.
263 En una de esas peleas, Maneka se quitó el anillo que Indira le había regalado en su boda y lo tiró al suelo con rabia.
Yunus, Moharnrned, People, Passions and Politics, Vikas, Nueva Delhi, 1980, p. 45.
264 «En casa reina el caos… Le esperan largas condenas de reclusión a Sanjay. Hay que entenderla y perdonarle su histeria.»
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 384.
272 -Tengo dos alternativas -le había dicho Indira a Krishnamurti-, luchar o que me disparen como a un pato de feria.
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 376.
278 «Ésta no era la Indira robusta de los días anteriores al estado de excepción […] ¿Qué sombra, qué oscuridad caminaba junto a ella?»
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 403.
288 Hurgando con la mirada entre los hierros calcinados, Indira se había dado cuenta de la enormidad de la pérdida.
Frank, Katherine, Indira: The Life of Indira Nehru Gandhi, HarperCollins, Londres, 2002, p. 446.
289 «El pasado es el pasado, dejémoslo estar. Pero tengo que aclarar ciertas cosas. La falsedad, la persistente campaña maliciosa de calumnia debe ser refutada…»
Gandhi, Indira, Letters to An American Friend, HBJ, Nueva York, 1985.
294 «¡Mírala!… ¿Qué se habrá creído?», confesó a uno de los amigos más cercanos de su marido hablando de Indira.
Citado en Chatterjee, Rupa, The Sonia Mystique, Virgo Publications, Nueva Delhi, 2000, p. 56.
295 «Nadie puede ocupar el lugar de Sanjay -confesó a su amiga Pupul-. Era mi hijo, pero también me ayudaba como un hermano mayor.»
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 417.
302 «Luché como una tigresa por él, por nosotros y por nuestros hijos, por la vida que nos habíamos construido, por su vocación de volar, por nuestras sencillas amistades y, sobre todo, por nuestra libertad: ese simple derecho humano que tan cuidadosa y consistentemente habíamos conservado»
Gandhi, Sonia, Rajiv, Viking-Penguin, Nueva Delhi, 1992, p. 6.
307 «Era mi Rajiv -diría Sonia-, nos queríamos, y si pensaba que debía ofrecer su ayuda a su madre, yo me plegaría ante esas fuerzas que ya eran demasiado poderosas para que yo las pudiera combatir, e iría con él allá donde le llevasen.»
Gandhi, Sonia, Rajiv, op. cit., p. 7.
308 -… Hay un sentido de inevitabilidad en todo esto, ¿no?
Nugent, Nicholas, Rajiv Gandhi – Son of a Dínasty, BBC Books, Londres, 1990.
313 «Antes, nuestro mundo era reconocible, íntimo […] El tiempo dejó de ser flexible y la hora que Rajiv pasaba con nosotros era cada vez más valiosa.»
Gandhi, Sonia, Rajiv, op. cit.) p. 7.
315 «Has dejado caer una frase […] Hay que aprender a vivir con él, integrarlo en el propio ser y hacerlo parte de la vida.»
Jayakar, Pupul, Indira Gandhi: A Biography, op. cit., p. 424.
330-331 «A veces dirán todo tipo de disparates en los periódicos sobre la abuela […] Tienes que aprender a lidiar con esas provocaciones… a no hacer caso a lo que te pueda irritar, a no dejar que te afecte.»
Gandhi, Sonia, Rajiv, op. cit., p. 8.
333 -¿Tengo entonces que ignorar esos informes que recibo cada día?… ¿Qué hago?
Jayakar, Pupul, Indíra Gandhi: A Biography, op. cit., p. 440.
344 «Si las autoridades entran en […] Los cortaremos en pedacitos… ¡que vengan!»
Parte de esta secuencia se nutre de Tully, Mark y Jacob Satish, Amritsar: Mrs Gandhi's last battle, Cape, Londres, 1985 y de Sing Kushwant, Truth, Love & A Little Malice, op. cit.
350 -Ni se te ocurra considerar esa opción. Soy jefa de un gobierno democrático, no de un gobierno militar.
Malhotra, Inder, Indira Gandhi, a Personal and Political Biography, Hodder & Stoughton, Londres, 1989, p. 304.
352 «Regresaron a Delhi el 28 de octubre e Indira […] Como solía hacer siempre, trajo de su estudio su taburete de mimbre y sus carpetas, y se puso a trabajar, echando un vistazo de vez en cuando a la televisión o charlando con nosotros.»
Gandhi, Sonia, Rajiv, op. cit., p. 8.
356 «He hecho lo que tenía que hacer […] Ahora haced lo que tengáis que hacer vosotros.»
Tully, Mark y Jacob Satish, Amritsar: Mrs Gandhi's last battle, op. cit., p. 2, citado en Frank, Katherine, Indira: The Life of Indira Nehru Gandhi, op. cit., p. 493.
359 Las balas habian perforado el hígado, los pulmones, varios huesos y la columna vertebral de la primera ministra. «Es un colador», dijo un médico.