Rob recordaba cómo había llegado a su conclusión. Hablaron del Génesis cuando estuvieron en Sogmatar y Harán. Y Christine había mencionado también la leyenda de Adán y Eva. Rob se dio cuenta de que esa combinación debió de dispararle los recuerdos de su padre recitando la Biblia; así es como vio que los números podrían ser leídos. Capítulo x, versículo y. Dígito por dígito. Pero ahora tenían que examinar esa teoría con más profundidad y comparar las notas según la lógica subyacente.
– De acuerdo -dijo, dando un sorbo al té-. Repasémoslo de nuevo. Sabemos que la agricultura comenzó aquí. El primer lugar del mundo. En la zona que hay justo alrededor de Gobekli. En algún momento en torno al año 8000 antes de Cristo, ¿no?
– Sí. Y sabemos aproximadamente cuándo y dónde se comenzó a criar animales…
– Por las pruebas arqueológicas, «la domesticación provoca una sacudida en el sistema». Lo leí en uno de los libros de tu apartamento. Los esqueletos de las personas cambian, se vuelven más pequeños y menos sanos…
– Sí -asintió Christine dubitativa-. Mientras el cuerpo humano se adapta a una dieta más pobre en proteínas y a un estilo de vida más arduo, es cierto que hay un cambio en el tamaño de los esqueletos, en la fortaleza del físico. Lo he visto en muchos yacimientos.
– Así que el comienzo de la domesticación supuso una dificultad. Del mismo modo, los animales recién domesticados se volvieron más escuálidos.
– Sí.
– Pero… -Rob se inclinó hacia delante-. Cuando esta domesticación tuvo lugar, en el 8000 antes de Cristo, fue también el momento en el que el paisaje de la zona comenzó a cambiar. Por aquí, ¿no?
– Sí. Los árboles fueron cortados, el suelo se fue desecando y la zona se volvió muy árida. Como lo es ahora. Mientras que antes, era… paradisiaca. -Sonrió meditabunda-. Recuerdo a Franz hablando de cómo debió de ser Gobekli. Dijo que fue un prachtvolle Schafferegion, una espléndida zona de pastoreo. Se trataba de una región de bosques y praderas, rica en caza y en plantas silvestres. Pero cambió el clima, mientras la agricultura se afianzaba. Y entonces se convirtió en un lugar agotador. Tenían que ser trabajadas aún más.
Rob sacó su libreta y leyó en voz alta:
– Como Dios le dice a Adán: «La tierra será maldita por tu causa; con fatiga comerás de ella todos los días de tu vida». Génesis, capítulo 3, versículo 17. Tres dicesiete.
Christine se frotó las sienes con los dedos. Parecía cansada, lo cual era poco habitual en ella. Pero después se sacudió y siguió adelante.
– Ya he oído esta teoría antes, que la historia de Edén es una leyenda popular, una alegoría.
– ¿Quieres decir como una metáfora?
– Según algunos, sí. Si lo miras de este modo, la historia del Edén describe nuestro pasado de cazadores-recolectores, cuando teníamos tiempo para deambular entre los árboles, recoger la fruta y recolectar hierbas silvestres…, como Adán y Eva, desnudos en el paraíso. Y después pasamos a cultivar y la vida se hizo más difícil. Y así fuimos expulsados del Edén.
Rob miró a dos hombres que, agarrados de la mano, cruzaban el puente por encima del pequeño arroyo; el puente que llevaba a la tetería.
– Pero ¿cuál es el verdadero motivo de que comenzáramos a criar animales?
Christine se encogió de hombros.
– Nadie lo sabe. Es uno de los grandes misterios. Pero lo cierto es que comenzó aquí. En este rincón de Anatolia. Los primeros cerdos fueron domesticados en Cayonu. Eso está a cien kilómetros de aquí. El ganado vacuno se domesticó en Catalhóyük, al oeste.
– Pero ¿exactamente cómo encaja esto con Gobekli?
– Ésa es una pregunta difícil. Es un milagro que los cazadores crearan un lugar así. Pero demuestra que la vida antes de la agricultura era muy ociosa. Estos hombres, los cazadores, tuvieron tiempo de aprender las artes, esculpir, hacer relieves exquisitos. Fue un enorme salto adelante. Pero no sabían hacer vasijas. -El crucifijo de plata de Christine brillaba a la luz del sol mientras hablaba-. Es extraño. Y, por supuesto, la sexualidad también se desarrolló. Hay muchas imágenes eróticas en Gobekli. Animales y hombres con falos alargados. Relieves de mujeres, abiertas de piernas y desnudas…
– Quizá comieran el fruto del árbol de la ciencia -dijo Rob.
Christine sonrió cortés.
– Puede ser.
Guardaron silencio un momento. La arqueóloga se giró nerviosa a la izquierda, cuando pasaba un policía moreno y su radio emitió un zumbido. Rob se preguntó por qué estaban tan paranoicos. Ninguno de los dos había hecho nada malo. Pero el agente Kiribali se había comportado de un modo muy siniestro. ¿Y qué decir de los hombres que miraban hacia el apartamento? ¿Qué era todo aquello? Trató de alejar sus temores. Todavía quedaban asuntos de los que ocuparse.
– Después está la geografía.
– Sí -asintió Christine-. La topografía. Eso también es importante.
– No hay cuatro ríos cerca de Gobekli.
– No. Sólo uno. Pero es el Eufrates.
Rob recordó lo que había leído en el cibercafé.
– Y los expertos siempre han creído que el Edén, de estar en algún sitio, debe de ser en algún lugar entre el Tigris y el Éufrates. La media luna fértil. El emplazamiento más antiguo de la civilización. Y lo cierto es que se menciona al Éufrates en el Génesis, diciendo que nace en el Edén.
– Es verdad. Y también tenemos las montañas del mapa.
– El Taurus.
– El nacimiento del Éufrates, el este del Edén -afirmó Christine-. Hay leyendas muy sólidas de que el Edén está resguardado entre montañas en el este. Gobekli tiene el Taurus al este. -Sacó sus notas-. Muy bien. Aún hay más. En los antiguos textos asirios se hace mención a una Beth Edén, conocida como la Casa de Edén.
– ¿Qué es?
– Se trata, o más bien se trataba de un pequeño estado arameo. Situado en la curva del Eufrates, justo al sur de Charchemish, que está a ochenta kilómetros de Sanliurfa.
Rob asintió, impresionado. La investigación de Christine había sido mejor que la suya.
– ¿Has encontrado algo más?
– Tenemos noticias de Adán y Eva en Harán. Pero el Edén no sólo está descrito en el Génesis. También está mencionado en el Libro de los Reyes. -Hojeó una página de su cuaderno y leyó la cita-. «¿Acaso libraron los dioses a las naciones que mis padres destruyeron, esto es, Gozán, Harán y Resef, y los hijos de Edén que habitan en Telasar?».
– ¿De nuevo Harán?
– Sí. Harán. -Ella se encogió de hombros-. Y es posible que Telasar sea una ciudad llamada Rasafah, en el norte de Siria.
– ¿Está muy lejos?
– A trescientos veinte kilómetros al sureste.
Rob asintió entusiasmado.
– Lo que hace que Gobekli esté al este. Al este del Edén. ¿Y qué me dices del nombre? ¿De la misma palabra Edén? Significa placer en hebreo…
– Pero la raíz sumeria es, en realidad, eddin. Estepa, meseta o llanura.
– ¿Como… la llanura de Harán?
– Bastante parecido. Como la llanura de Harán, en la que se encuentra…
– Gobekli Tepe. -Rob sintió el cosquilleo del sudor por su espalda. Aquella era una mañana muy calurosa, incluso en el frescor de los jardines de la tetería-. Muy bien, el último hilo es el de la verdadera conexión con la Biblia.
– Se supone que Abraham había vivido aquí. Lo cierto es que está relacionado con Harán en el libro del Génesis. La mayoría de los mu-Niilmanes creen que Urfa es la Ur de Caldea. Y eso se menciona también en el Génesis. Esta pequeña región tiene más enlaces con el Génesis que ningún otro sitio de Oriente Medio.