Выбрать главу

– Acepto la corrección, señor Gregory. Los asientos se adjudicarán según el medio de comunicación al que pertenezcan (cadenas de televisión, Reuters, Tass, AP, etc.) y serán las respectivas empresas las encargadas de elegir a su representante.

– Más vale que la CNN elija a Wolfie, no digo más -afirmó Rose.

Un murmullo de emoción se extendió entre los periodistas.

– ¿Puedo continuar? -preguntó Cox-. Los que estén enviando mensajes de texto, hagan el favor de parar.

– Oooh -exclamó Jackie-. Me gustan los hombres con carácter.

– ¿Se dan ustedes cuenta de que no son los protagonistas de la noticia? ¿Se comportarían de este modo si estuvieran cubriendo el derrumbe de una mina, o el salvamento de las víctimas atrapadas entre los escombros tras un terremoto?

La reprimenda del coronel fue recibida con silencio, el mismo que se apodera de una clase de cuarto de primaria cuando el maestro ha perdido los nervios. Sin duda, era un hombre de carácter, pensó Julia, que por un instante deseó con todo su corazón que Cox estuviera ahí bajo la Cúpula, al mando de la situación. Pero, claro, si los cerdos tuvieran alas, el beicon volaría.

– Su trabajo, damas y caballeros, es doble: por un lado deben ayudarnos a hacer correr la voz, y por otro deben ayudarnos para que todo transcurra sin problemas durante el día de Visita.

El mensaje sobreimpreso de la CNN cambió: PRESIÓN PARA AYUDAR A LAS BISITAS EL VIERNES.

– Lo último que queremos es provocar una estampida de familiares de todo el país en dirección a Maine. Ya tenemos casi a diez mil familiares de personas atrapadas bajo la Cúpula en la zona; los hoteles, moteles y lugares de acampada están llenas a reventar. El mensaje que queremos transmitir a los familiares que se encuentran en otras partes del país es: «Si no está aquí, no venga». No solo no le concederán un pase de visita, sino que le obligarán a dar media vuelta en los puntos de control que hay aquí, aquí, aquí y aquí. -Señaló Lewiston, Auburn, North Windham, y Conway, New Hampshire.

»Los familiares que se encuentren actualmente en la zona deberían dirigirse a los oficiales encargados de la inscripción, que ya se hallan en el recinto ferial y el circuito de carreras. Si a alguien se le ha pasado por la cabeza la idea de subirse al coche en este momento, que no lo haga. Esto no son las rebajas del hogar de Filene, el hecho de ser el primero de la cola no le garantiza nada. Los visitantes se elegirán mediante sorteo, y deben inscribirse para poder participar en él. Todos los interesados en realizar la inscripción necesitarán dos documentos identificativos con fotografía. Intentaremos dar prioridad a los que tengan dos o más familiares en Chester's Mills, pero no podemos hacer ninguna promesa al respecto. Y una advertencia a todo el mundo: todo aquel que se presente el viernes en los autobuses y no tenga un pase, o haya falsificado uno, en otras palabras, todo aquel que entorpezca nuestra operación, acabará en la cárcel. No nos pongan a prueba.

»Los elegidos podrán empezar a subir a los autobuses a partir de las ocho de la mañana. Si todo transcurre sin complicaciones, tendrán, al menos, cuatro horas para estar con sus seres queridos, tal vez más. Si alguien nos pone palos en las ruedas, todo el mundo dispondrá de menos tiempo junto a la Cúpula. Los autobuses partirán de la Cúpula a las cinco de la tarde.

– ¿Dónde tendrá lugar el encuentro? -preguntó una mujer a voz en grito.

– Estaba a punto de explicarlo, Andrea. -Cox tomó de nuevo el mando y aumentó la imagen en la zona de la carretera 119.

Jackie conocía bien esa área; había estado a punto de romperse la nariz ahí. Reconoció los tejados de la granja de los Dinsmore, los cobertizos y los establos de las vacas.

– Hay un mercadillo en el lado de Motton de la Cúpula. -Cox lo señaló con el puntero-. Los autobuses aparcarán aquí y los visitantes irán a pie hasta la Cúpula. Hay una gran extensión de campo a ambos lados. Los restos de los diversos siniestros se han retirado.

– ¿Los visitantes podrán acercarse hasta la Cúpula?-preguntó un periodista.

Cox volvió a mirar a la cámara para dirigirse de forma directa a los posibles afectados. Rose se imaginaba las esperanzas y el miedo que debían de estar sintiendo esas personas mientras seguían la rueda de prensa por la televisión de un bar o un motel, o por la radio de su coche. Ella misma sentía ambas cosas.

– Los visitantes podrán acercarse a dos metros de la Cúpula -dijo Cox-. Consideramos que se trata de una distancia segura, aunque no podemos garantizar nada. No estamos hablando de una atracción que ha superado todas las pruebas de seguridad. La gente que tenga implantes electrónicos debe mantenerse alejada. Cada uno es responsable de sus actos; no podemos desnudar de cintura para arriba a todo el mundo en busca de una cicatriz reveladora de un marcapasos. Los visitantes también deberán dejar en el autobús cualquier aparato electrónico, incluidos, entre otros, iPods, teléfonos móviles y BlackBerries. Los periodistas con micrófonos y cámaras se mantendrán a cierta distancia. El espacio más cercano a la Cúpula estará reservado para los visitantes, y lo que suceda entre ellos y sus seres queridos es asunto suyo y de nadie más. Damas y caballeros, esto funcionará si ustedes nos ayudan. Si me permiten expresarme como en Star Trek: ayúdennos a conseguirlo. -Dejó el puntero-. Ahora responderé a unas cuantas preguntas. Muy pocas. Señor Blitzer.

A Rose se le iluminó la cara. Levantó una taza de café recién hecho y brindó con un gesto hacia el televisor.

– ¡Tienes buen aspecto, Wolfie! Como dice la canción «Puedes comer galletas en mi cama cuando quieras».

– Coronel Cox, ¿tienen intención de celebrar una rueda de prensa con las autoridades del pueblo? Tenemos entendido que el segundo concejal, James Rennie, está al mando de la situación. ¿Qué está sucediendo?

– Estamos intentando organizar una rueda de prensa con el señor Rennie y cualquier otra autoridad del pueblo que asista. Nuestra idea es celebrarla a mediodía, si todo se ajusta al horario que tenemos en mente.

La noticia fue recibida con aplausos por parte de los periodistas. Nada les gustaba más que una rueda de prensa, salvo un político de las altas esferas pillado en la cama con una puta de lujo.

Cox añadió:

– Nuestra intención es que la rueda de prensa tenga lugar allí mismo, en la carretera: con los portavoces del pueblo, sean quienes sean, al otro lado, y ustedes, damas y caballeros, a este.

Murmullo de emoción. Las posibilidades visuales del acontecimiento les gustaron.

Cox señaló a un periodista.

– Señor Holt.

Lester Holt, de la NBC, se puso en pie.

– ¿Está seguro de que el señor Rennie asistirá? Lo pregunto porque han aparecido unos informes que lo acusan de haber llevado a cabo una mala gestión financiera, y se sabe de la existencia de una especie de investigación criminal de sus negocios por parte del fiscal general del estado de Maine.

– He oído hablar sobre esos informes -declaró Cox-. No estoy en disposición de analizar su contenido, aunque tal vez el señor Rennie desee hacerlo. -Hizo una pausa y esbozó algo muy parecido a una sonrisa-. Si estuviera en su lugar, lo haría, sin duda.

– Rita Braver, coronel Cox, de la CBS. ¿Es cierto que Dale Barbara, el hombre al que nombraron administrador de emergencia en Chester's Mills, ha sido detenido por asesinato? ¿Y que la policía de Chester's Mills cree que es un asesino en serie?

Silencio absoluto entre los periodistas; todas las miradas clavadas en él. Las cuatro personas sentadas a la barra del Sweetbriar Rose reaccionaron de igual modo.

– Es cierto -respondió Cox. Un leve murmullo se extendió entre los periodistas-. Pero no podemos verificar estas acusaciones ni examinar las pruebas que puedan existir. Lo que tenemos son los mismos rumores que ustedes han recibido, damas y caballeros, por teléfono e internet. Dale Barbara es un oficial condecorado. Nunca ha sido arrestado. Lo conozco desde hace muchos años y he respondido por él ante el presidente de Estados Unidos. No tengo ningún motivo para afirmar que me equivocara, basándome en la información de que dispongo ahora mismo.