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Me asustaba terriblemente aquella llaga creciente, y me sentí empequeñecido por la enormidad de la telaraña. Cerré los ojos con fuerza.

No podía apagar mi mente, que corría desatada para recordar cuanto había visto. No pude contenerla. No me quedó más que una sensación de todo ello. Ahora lo recuerdo como una descripción. El peso de su inmensidad ya no está presente en mí.

Este es el recuerdo malsano que ahora me cautiva.

He bailado con la araña. He estado de fiesta con el loco dios danzante.

QUINTA PARTE

CONSEJOS

34

En la Sala Lemquest, Rudgutter, Stem-Fulcher y Rescue celebraban un consejo de guerra.

Llevaban despiertos toda la noche. Rudgutter y Stem-Fulcher estaban cansados e irritables. Bebían grandes tazas de café cargado mientras revisaban los papeles.

Rescue estaba impasible. Jugueteaba con su bufanda.

— Mirad esto —dijo Rudgutter, agitando un trozo de papel frente a sus subordinados —. Ha llegado esta mañana. Lo trajeron en persona. Tuve la oportunidad de discutir sus contenidos con los autores. No era una visita social.

Stem-Fulcher se inclinó para coger la carta. Rudgutter la ignoró y comenzó a releerla en persona.

—Es de Josiah Penton, Bartol Sedner y Mashek Ghrashiethnichs —Rescue y Stem-Fulcher levantaron la mirada, asintiendo lentamente —. Los directores de Minas Arrowhead, la Banca del Comercio de Sedner y Empresas Paradox se han tomado el tiempo de escribir una carta juntos, de modo que creo que podemos añadirle una larga lista de nombres menores bajo los suyos, con tinta invisible, ¿hmm? — alisó la carta—. Los señores Penton, Sedner y Ghrashiethnichs están «gravemente preocupados», dice aquí, por los «calumniosos informes» que han llegado a sus oídos. Saben de la crisis. — Observó a Stem-Fulcher y a Rescue mirarse el uno al otro—.

Es todo bastante confuso. No están nada seguros de lo que sucede, pero ninguno de ellos ha dormido bien. Además, tienen el nombre de der Grimnebulin. Quieren saber qué se está haciendo para contrarrestar la… aquí… «esta amenaza a nuestra gran ciudad estado». —Depositó el papel en la mesa mientras Stem-Fulcher se encogía de hombros y se disponía a contestar. La cortó, frotándose los ojos con exasperado agotamiento —. Ya habéis leído el informe del inspector Tormlin, de «Sally». Según Serachin, que en estos momentos se recupera bajo nuestras atenciones, der Grimnebulin asegura disponer de un prototipo funcional de alguna clase de máquina de crisis. Todos comprendemos la gravedad de esto. Bien… nuestros buenos empresarios lo han descubierto. Como podéis imaginar, todos ellos, en especial el señor Penton, están más que deseosos de poner fin a estas «absurdas afirmaciones» lo antes posible. Nos aconsejan que destruyamos de forma sumaria cualquier ridículo «falso motor» que el señor Grimnebulin haya podido fabricar para engañar a los crédulos. —Lanzó un suspiro y alzó la mirada —. Hacen alguna mención de los generosos fondos que han proporcionado al gobierno y al partido del Sol Grueso a lo largo de los años. Ya tenemos nuestras órdenes, señoras y señores. No les hacen ninguna gracia las polillas asesinas, y les gustaría ver capturados a esos peligrosos animales. Pero, aunque no es muy sorprendente, lo que los cabrea es la posibilidad de la energía de crisis. Anoche registramos de arriba abajo el almacén, y no encontramos señal alguna de esa clase de aparato. Tenemos que considerar la posibilidad de que Grimnebulin esté equivocado o haya mentido. Pero, en caso de que no sea así, debemos tener también en cuenta que puede que se llevara anoche con él su máquina y sus notas. —Lanzó un pesado suspiro —. Con la Tejedora.

Stem-Fulcher habló con cuidado.

— ¿Aún no comprendemos lo que ha sucedido? —aventuró. Rudgutter se encogió de hombros con brusquedad.

— Presentamos a Kapnellior las pruebas de los soldados que la vieron y oyeron. He estado tratando de contactar con ella y he recibido una respuesta seca, incomprensible. Estaba escrita con polvo sobre mi espejo. Lo único que sabemos con seguridad es que pensó que mejoraría el patrón de la telaraña global raptando a Grimnebulin y a sus amigos delante de nuestras narices. No sabemos adonde ha ido ni por qué. No sabemos si los ha dejado vivos. En realidad, no sabemos nada. Aunque Kapnellior está bastante seguro de que sigue cazando a las polillas.

— ¿Qué hay de las orejas? — preguntó Stem-Fulcher.

— ¡No tengo ni idea! —gritó Rudgutter—. ¡Harían más bonita la telaraña! ¡Evidentemente! ¡Y ahora tenemos a veinte soldados aterrados sin una oreja en la enfermería! — Se calmó un poco —. He estado pensando. Creo que parte de nuestro problema es que hemos empezado con planes demasiado grandes. Seguiremos intentando localizar a la Tejedora, pero, mientras tanto, tenemos que recurrir a métodos menos ambiciosos para cazar polillas. Vamos a reunir una unidad de nuestros guardias, soldados y científicos que hayan tenido trato con las criaturas. Estamos formando un pelotón especial. Y vamos a hacerlo junto a Motley — Stem-Fulcher y Rescue lo miraron y asintieron—. Es necesario. Tenemos que unir nuestros recursos. Él tiene hombres entrenados, como nosotros. Ya hay en marcha algunos procedimientos. Cada uno manejará a sus unidades, pero todas operarán en equipo. Motley y sus hombres disponen de amnistía incondicional para cualquier actividad criminal mientras desarrollen esta operación. Rescue —dijo con voz calmada—, necesitamos tus habilidades particulares. Con discreción, por supuesto. ¿Cuántos de… de los tuyos crees poder movilizar en un día? Conociendo la naturaleza de la operación; no carece de peligros.

Montjohn Rescue volvió a llevarse la mano a la bufanda. Hizo un peculiar ruido bajo su respiración.

—Diez o así —respondió.

—Recibiréis entrenamiento, por supuesto. Ya habéis usado guardas de espejo, ¿no? — Rescue asintió—. Bien. Porque el modelo de inteligencia de tu especie es… bastante similar al humano, ¿no? ¿Vuestra mente es tan tentadora para las polillas como la mía, independientemente del anfitrión?

Rescue asintió de nuevo.

— Soñamos, señor alcalde —dijo con su voz plana—. Podemos ser presa.

— Lo entiendo. Tu valor, el valor de los tuyos, no quedará sin recompensa. Os proporcionaremos lo que esté en nuestra mano para garantizar vuestra seguridad. — Rescue asintió sin emoción visible y se incorporó lentamente.

— Siendo el tiempo de tal importancia, empezaré ahora mismo a extender el aviso. — Se inclinó—. Tendrá mi pelotón para mañana al anochecer — terminó, abandonando la habitación.

Stem — Fulcher se volvió hacia Rudgutter con los dientes apretados.

— No le hace mucha gracia, ¿no? — preguntó. Rudgutter se encogió de hombros.

— Siempre ha sabido que su papel podría conllevar riesgos. Las polillas son una amenaza tanto para su gente como para nosotros.

Stem-Fulcher asintió.

— ¿Cuánto hace que fue tomado? El Rescue original, me refiero, el humano.

Rudgutter calculó unos instantes.

— Once años. Estaba planeando suplantarme. ¿Tienes a tu grupo en marcha? — demandó. Stem-Fulcher se recostó en la silla y dio una larga calada a su pipa de arcilla. El humo aromático comenzó a danzar.

— Hoy y mañana nos sometemos a un entrenamiento intensivo… ya sabe, apuntar hacia atrás con las guardas de espejo, esa clase de cosas. Parece que Motle y está haciendo lo mismo. Se rumorea que sus tropas incluyen a varios rehechos específicamente diseñados para el cuidado y captura de polillas, con espejos incorporados, armas para apuntar hacia atrás, etc. Nosotros solo disponemos de un oficial así — sacudió la cabeza, celosa—. También tenemos a varios de los científicos del proyecto trabajando en la detección de los bichos. No dejan de repetirnos que no es un sistema fiable, pero si tienen éxito nos pueden proporcionar una cierta ventaja.