Al pisar de nuevo la calle tomó la mano del robusto muchacho pecoso de ascendencia irlandesa, y lo presentó:
– He is Jim, my new boyfriend.
Y ante el estupor de sus amigos lo besó. Luego sonrió y paseó su mirada sobre la felicidad ajena que la envolvía. Ya no le daban ganas de llorar.
– ¡Carpe diem!
Maite Carranza
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