y el abuelo materno, y el tío Perico, y mi nenito, no sé cómo están colocados, en el subsuelo está mi nene, es lo único que sé, angelito, ahí entre esa gente… solo, en manos de… ¿porque quién sabe lo que viene después de la muerte? ¿quién sabe con seguridad si no se sufre, si los muertos no son más malos todavía que cuando estaban vivos? a salvo dentro de su cajoncito, ¿pero los espíritus no entran donde quieren? y mi angelito ahí solo, con la madre del Héctor, que era buenísima, todo lo que quieran, pero no cuando murió, que quedó mal del parto del Héctor, mal de la circulación, y la sangre no le irrigaba el cerebro, y era un alma de Dios pero cuando se murió estaba loca, y no sabía lo que hacía y le hacía agujeros con la tijera a las medias de seda, y encerrado en el panteón con ella está mi angelito, y con el viejo borrachín, mujeriego y jugador, y el tío Perico que se murió de puro rabioso y amargado, y era capaz de matar si le caía mal una broma y de furia reventó ¿con ésos está mi pobre angelito? ¿quién me asegura que está bien, que nadie le hace nada, que esos muertos no… ay, basta, no quiero pensar, por favor, no quiero pensar un instante más en ese panteón que es una celda, y adentro una loca, un viejo inmundo y una fiera suelta y mi angelito solo, con una carita de ángel, y Berto le puso el vestidito para el bautismo que había llegado de regalo de La Plata, con el nenito sí que iba a estar contento Berto, box y fútbol desde chico, y nada de mimos, con él sí que iba a estar contento Berto, no con este flojo, con este… gallina del Toto, y me dijo Berto que le puso el vestidito de bautismo y me dijo Berto que ya no le tiene miedo a nada Berto, porque si no se murió de pena en ese día ya no se muere más, pero que con llorar no se arregla nada y si yo lloro me voy a debilitar cada vez más y no voy a poder hacer el tratamiento y los ejercicios, que el especialista está seguro que con tratamiento y ejercicios voy a poder tener otro nene, pero mientras mi angelito se me voló, se me fue y no sé cómo no la maté a esa bestia de la Delia cuando me dice que lo más triste es que los nenes no bautizados no van al cielo, van al limbo, y así nunca lo iba a poder ver ¿pero qué clase de bestia son estas con su catecismo y su iglesia y si me preguntan cuáles son las mujeres más malas de Vallejos, las que matan a palos y de hambre a las sirvientas, que las tienen atontadas, deformadas, yo enseguida les sé decir cuáles son: basta ver las que van todas las mañanas a la misa de las seis, la vieja Caivano, la hija, las dos solteronas de Leiva, y el resto de la mafia, y no lo digo yo, lo saben todos, y lo dicen todos, y a la mañana las voy a denunciar a la policía, a esas desalmadas, que van a confesarse a primera hora porque tienen miedo de morirse con todos los pecados que han acumulado en un día, y que me vengan a decir esas sinvergüenzas por qué nunca voy a la iglesia y que vaya al cielo o al infierno a mi nene no lo voy a ver más, porque está en el limbo, que me lo vengan a decir y les voy a arrancar la lengua, esa lengua envenenada de mentiras ¿cómo permite Dios que nazcan víboras como ésas? la Choli de visita a la vecina de la vieja Caivano la vio a la pobre sirvienta, una huérfana del hospital era, que esa tarde se puso a gritar y decir que se le había volcado la leche en el fuegp, y no era cierto, y la vieja le dio la paliza y la sirvienta le contó a la vecina que la leche no se había volcado y se reía del alivio y se reía como si hubiese hecho una travesura, la pobre infeliz en su media lengua decía que ese día tenía miedo de que le iba a pegar porque la vieja andaba con rabia y le mintió de la leche para ver si le iba a pegar o no, una paliza con el palo porque se le había volcado la leche, que no era cierto, pero si el cura oye eso en la confesión todos los días ¿no tiene que ir a la policía a denunciarla? ¡Secreto de confesión, y a enseñar el catecismo la llaman a la vieja Caivano, cuando las monjas no dan abasto! ¿cómo permite Dios eso, y que se muera mi nene, sin verle la carita, que un ángel parecía, y que yo lo quería ver, yo lo quería ver, pero después era mejor que no, porque había sufrido al morir y no estaba como antes, ya era demasiado tarde, ya era mejor no verlo, que estaba desfigurado. Y en esta oscuridad con la persiana cerrada ¿cómo se sabe que no estoy en La Plata? qué lindo estar allá, y en cualquier pieza podría estar, en la oscuridad ¿cómo puedo saber? ¿y cómo se sabe que las paredes no están descascaradas? ¿y que el Toto no está durmiendo destapado? Si no fuera que Berto se despierta me levantaría a ver si el Toto no está durmiendo destapado ¿De parejas famosas hacer otra colección de cartoncitos? De capitales de Europa la colección, y cada una con la aldeana típica en una danza típica quería el Toto, más difícil todavía, una gitana húngara y el remolino de las cintas del pelo en las czardas con el fondo de las torres de Budapest, nítidas al recortarse contra el cielo y esfumadas al reflejarse en el Danubio, o la torre Eiffel y dos apaches, ella tirada en el suelo y él que la mira mal. Y de parejas famosas como Romeo y Julieta, en la escena del balcón quiero yo, en la tumba de la capilla cuando Romeo haya muerto y Norma Shearer se clava el puñal en el pecho quiere el Toto, que por un instante se produce la tragedia, con un instante antes que Julieta se despierte tan felices podrían ser, y Maximiliano y Carlota, cuando Carlota ya perdida la razón abre la ventana del palacio vienes para que entre el alma de Maximiliano, fusilado en Méjico contra la pared de una casucha perdida en el desierto, y Marcoantonio y Cleopatra, Cleopatra sola quiere el Toto, con el áspid, y Marcoantonio en el pensamiento, como se lo imagina ella muerto en la batalla ¿y a escondidas tendremos que dibujar la colección nueva? «Que se escapara del cumpleaños porque ese grandote le quería pegar, yo no dije nada, pero que se escape de inglés porque le quería pegar el Pocho ¡no!» Berto al volver de jugar al tenis negro de rabia, «el Pocho tiene la misma edad, el padre viene en la cancha y me dice si el Toto lo había inventado para escaparse de la clase de inglés. Y yo le dije que sí». Berto con la vista irritada de jugar con el viento y el polvo de ladrillo «y tanto lío con la crianza y ¿qué es la madre del Pocho? una empleada de tienda era, ¿y ella salió criando al chico mejor que vos?», ¡qué mejor, qué mejor! no hay que ser injustos, no hay que decir lo que no es, ¡no hay que mentir, no hay que mentir! el Toto vale más que todos juntos, los chicos de Vallejos, pero si alguien vale todos lo odian, y no le contesté enseguida a Berto, el Pocho le tiene envidia porque el Toto es el mejor de la clase, eso es todo, y le dijo que le iba a romper la cara, el Toto a lo mejor se asustó porque creyó que le iba a romper la cara con un martillo o esas herramientas, le dije a Berto, y «de pasar vergüenza ya estoy cansado». No hay cosa peor que pasar vergüenza, pobre Berto, «me cortaría una mano por evitar un protesto en un Banco, o como cuando mi hermano firmó los cheques sin fondo, te acordás para no pasar vergüenza lo que hice», me dijo ayer hablando de bueyes perdidos y que cuando sea más grandecito va a cambiar le voy a decir mañana, para que se quede más tranquilo, que no se ponga a gastarse el cerebro de lo que cuesta el colegio a pupilo y cuando sea más grandecito va a cambiar, yo no me lo imagino más grande, me parece que siempre se va a quedar así, ¡diez años! ¡qué grande ya! pero aunque tenga diez años a veces me parece que basta mirarlo fijo un momento que ya lo veo como era antes, a los ocho, a los siete, a los cinco años, la gente no se nos quería despegar por la calle, de divino y gracioso que era, y parece que basta mirarlo un poco que se le transparenta como era de más chico, como una cebollita, se le quita una hoja y adentro hay otra cebolla igual, pero más chiquita y más blanca, el Toto de los ocho años, cuando empezó inglés y enseguida aprendió un montón de versos, y a los siete, cuando empezó el colegio, y desde el primer mes en el cuadro de honor, y a los cinco años, quitando las hojas cada vez más blancas de la cebollita, cómo abrió los ojos al ver los bailes de «Roberta» y a los tres años, a los dos, todos con la boca abierta en La Plata, que nunca habían visto un chico tan lindo, y ya mi cebollita me ha quedado chiquita, chiquita, no quedan más hojas que quitar, porque me acaba de nacer, me ha quedado nada más que un brote, un botón, el corazón de la cebollita, un corazón blanco, puro, sin la menor mancha, un bebito perfecto, «una carita de ángel» me dijeron Berto y el Toto y el corazoncito crece, y toma forma, ya es un nene que camina, un nene morrudo, y habla, la voz de hombrecito, y crece fuerte y precioso, a todas partes lo lleva Berto y al volver me dice que es el chico más fuerte de Vallejos, y me crece y crece y de un verano para otro ya nadie lo reconoce, que se hizo grande, como el Héctor, la misma cara del Héctor, y los hombros son como troncos de árbol, los hombros del Héctor, que no creo que en Vallejos haya otro más lindo entre los muchachos, y tiene el pueblo a sus pies, y no le hace falta nada y la mirada triste ¿pero por qué el Héctor tiene esa mirada triste cuando nadie lo ve, si no le hace falta nada? ¿por qué mi nene hombre va a tener esa mirada triste si no le va a faltar nada? con el corazón blanco teñido de sangre roja purísima como un rubí, mi corazoncito blanco, ¿qué es lo que se asoma a los ojos de mi nene hombre? ¿será que en la cebollita quedó algo del Toto? ¿del corazón del Toto? ¿será que el Toto se asoma a los ojos de mi nene hombre? ¿será por eso que mi nene está triste cuando nadie lo mira? porque el Toto sabe que hay cosas tristes, tanto volar con la imaginación a ilucionarnos e ilucionarnos yo y el Toto y de más alto que las estrellas nos caímos, que a veces las cosas salen mal, porque hay gente mala, y a veces bin gente mala, a veces las cosas salen mal y todos habían querido ayudar para que salieran bien, pobre Romeo que se mata porque al verla a Julieta dormida cree que está muerta, él no lo hizo a propósito para hacerla sufrir, lo hizo de tanto que la quería, pero fue la desgracia de ellos, que la quisiera tanto, y son tantas las cosas que salen mal, ¿y por qué Dios no cambia de idea y hace salir todo bien? y hace que Julieta se despierte a tiempo cuando Romeo se está por matar, y así cumplen lo que tanto habían querido, son felices, ¿y qué hacen? ¿tienen hijos? ¿se van a vivir a una casa? algo mejor tendría que ser, que montan dos caballos, uno blanco y uno rojo y galopan lejos, lejos, en una nube de huracán que los lleva al lugar más hermoso que hay, a un lugar que nadie conoce y que por eso no se puede saber todo lo hermoso que es, las flores que hay ahí y el perfume que tienen nadie los conoce y lo que puede pasar cuando se huele el perfume de una de esas flores nadie puede saber, que a lo mejor basta aspirarlo para volverse flor, y un ave del paraíso despliega las alas para posarse y hundir el pico en el néctar y hunde las alas en el aire y alto, alto se va con lo mejor que tengo, que es mi néctar, en el pico delicado del ave del paraíso, de plumas arqueadas que brillan al sol y más brillan todavía a la luz de la luna, y me lleva alto, alto desde donde se ve por fin cómo es el campo, y los bosques y los ríos que son letras, y dicen lo que yo quiero saber, lo que yo más quiero saber, los ríos dicen lo que yo más quiero saber, y no son plumas rojas lo que tiene en el ala el ave del paraíso, es que está herido, y bajamos poco a poco hasta la tierra y lo curo, me rompo a tiras el vestido para vendarlo… y hay un cuento en que el hada premia los buenos sentimientos y transforma al ave en príncipe, y es un príncipe lo que quiero yo, un príncipe de los hombres, un principito hermoso, envuelto en el ajuar de angora, que ya sé lo que dicen los ríos, las letras que forman me dicen el nombre que hay que ponerle para el bautismo y allá alto ahora levanto la vista y ya estoy por ver lo que más quiero, que es lo más lindo del mundo, la carita más hermosa, «una carita de ángel» dijeron Berto y el Toto, ¿y cómo es una carita de ángel? quiero pensar en una carita tan linda que sea una carita de ángel pero no la veo, no la veo… «una pintura es la cara del Toto» dice la Choli pero yo no puedo imaginar una cara que sea tan linda que se vea y ya se sepa que es una carita de ángel, linda, linda, pero no una cara de mujer ¡una carita de ángel! tanto esfuerzo para verla… y es completa la oscuridad en esta pieza… si Berto no se despertara me levantaría a abrir la persiana, pero la oscuridad completa tendría que ayudar a dormir ¿y a escondidas tendremos que dibujar los cartoncitos nuevos? Como los de El gran Ziegfeld no me van a salir, nunca me habían salido dibujos así, que al Toto se le ocurra un día que le rehaga El gran Ziegfeld tengo miedo, ya no es como antes, ¿pero si dieran de nuevo en Vallejos El gran Ziegfeld? Corriendo la iría a ver… porque refrescando la memoria a lo mejor me saldrían como los de antes, cuadros musicales a todo lujo, los vestidos de lame, abanicos inmensos de plumas y cortinados de tul que caen en cascada. Pero no me van a salir, no es que no tenga paciencia, y los nervios de hacerlos a escondidas. Que no se le ocurra al Toto pedirme El gran Ziegfeld ¿por qué será que se pierde la mano para el dibujo?