Выбрать главу
iento y seguro que nos ganábamos la segunda copi consecutiva, y el Chicho convéncela, convéncela… y Mita no es como una tía, es más que una tía y no me quiere cagar, ¿ella me quiere más que una tía? si le pido me va a dejar quedarme en Vallejos y dale a pedir y pedir que de ella no dependía me dijo, que iba a ver, de escribirle a mi viejo y de hablar con Berto a ver qué pensaban pero mecánico era poco y yo tenía que aspirar a más, «pero quédate tranquilo que le voy a escribir una carta a tu papá», y Mita era más que una tía, una tía me cagaba y me mandaba a Buenos Aires, si me quería más no me mandaba a Buenos Aires así estábamos siempre juntos, como está con el Toto siempre juntos, qué fenómeno ganar dos campeonatos seguidos, todos los goles los va a hacer el centrojá, y de Seleccionado Infantil dentro de dos campeonatos pasamos a… Tercera División, y jugamos contra la Tercera de River, de Boca, y ya ahí se sabe que el que tiene gamba tiene gamba, y te ve jugar uno que tiene ojo y te los comiste a todos en la Reserva y un día Labruna manejando en viaje a la cancha se rompe el alma contra un poste y quién lo sustituye? pregunta el presidente del Club y el entrenador lo mira canchero y ya sabe con quién sustituirlo, que ese domingo los Millonarios van a ganar aunque jueguen con su sombra negra: ¡Ferrocarril Oeste! De la tienda Mita y el Toto volvieron sin ningún paquete y después el pibe de los mandados tocó el timbre y traía una valija vacía, nueva que Mita había comprado y Hectorcito querido, es por tu bien, imagínate cómo te voy a extrañar yo, más que vos todavía que te vas a ese divino Buenos Aires, pensá en mí que me quedo enterrada en Vallejos, y yo le dije que toda la culpa la tenía el viejo que quería que fuera a Buenos Aires ¿y qué te contestó a la carta? ¿qué carta? me preguntó Mita. ¿qué carta? la carta, la carta al viejo, la carta tuya para convencerlo de que me dejara en Vallejos ¿qué carta? ¿qué carta? «no le escribí porque mecánico es poco para vos, tenés que aspirar a más» ¿qué carta? ¿qué carta? la carta, Chicho: es más que una tía y me quedo para siempre en Vallejos ¿qué carta? que porque te quiero te mando a Buenos Aires, más te voy a extrañar yo a vos, que vos a mí, que te vas al divino Buenos Aires y yo me quedo enterrada en Vallejos, porque te quiero te mando a Buenos Aires, porque te quiero… te entierro en una pensión podrida, y toda la mañana en el colegio hijo de puta. En todo el año en las caras Mita si me decía quién había ganado el partido se olvidaba de decirme quién había hecho los goles, ¿el Chicho? ¿y cómo ganaron? yo no creí que iban a ganar en Charlone, ni en Trenque Lauquen, y ganaron en el último partido, por la copa, y se ganaron el campeonato 1940, dos campeonatos consecutivos, muchos goles no metió el centrojá. No es de la barra de Noziglia, siempre con la barra el Noziglia, y desde que me vio cómo yo lo miraba no va solo ni a cagar el Noziglia, toda la barra del molino que son como cuarenta, que si fueran unos pocos me lo llamo al Chicho, Poroto y el Negro y se la damos, la biaba. Agarrarlo solo un día aunque sea y sacarle la conversación, que se lo cogió al de Mansilla y al de Echagüe eso lo vio el Toto en el recreo, está prohibido meterse entre el pastizal del fondo del patio del colegio y las maestras ven si alguno se mete, pero entre los pibes mismos el Noziglia que tiene una fuerza de grande se lo agarra a uno de los pibes del grado que le tiene hambre de verlo siempre limpio, con el delantal almidonado como la maestra y él tiene catorce años que está atrasado y los pibes del grado tienen diez y los mira durante la clase y en el recreo lo agarra al que se la tenía jurada y se lo lleva contra la pared del patio y si el pibe no se escabulle o grita ahí mismo se le prende de atrás, le baja un poco los pantalones y él se abre la bragueta y disimula todo con el delantal del pibito y el delantal de él y eso era lo que hacía en mi época el Pelado López que en quinto grado ya le saltaba la leche que tenía trece años y se clavaba a los pendejitos que se dejaban, el de Asteri se dejó por un barrilete que después el turro del Pelado no se lo dio, no sé cómo se la pudo meter el Pelado, con el tronco que tenía, y la joda era que si el pibe se dejaba el Pelado se lo clavaba pero si al pibe le dolía y gritaba podía oírlo una maestra, pero qué mierda, con todo el griterío del recreo y el Pelado un día me dijo por qué no me clavaba al Chino, aunque no se dejase, total si gritaba o no, nunca se sabía, que se podía dejar y lo mismo gritar a traición, del dolor, hijo de puta como el Pelado hay que ser para encontrarle gusto a eso, y el Noziglia es el que se clava a todos ahora, al de Mansilla y al de Echagüe vio el Toto como se lo cogía, dice que al de Mansilla fue la primera vez que veía coger el Toto, dijo el Toto que vio al de Mansilla parado contra el tapial con la cara de descompuesto y empapada de lágrimas, de atrás el Noziglia que lo tenía agarrado y le daba bomba y lo vio acercarse al Toto y decía «hicohico caballito» el Noziglia turro disimulando porque sabía que el Toto era un boludo y no entendía nada, para más todo bien tapado con el delantal del Mansilla, lleno de tablas como una mujer. Y otro día lo vio al Echagüe, contra el mismo tapial, con los ojos de operación, dijo el boludo del Toto, los ojos de operación que tenían los chicos en el sanatorio cuando salían de operarse de la garganta medio desmayados y el babero como los recién nacidos, con vómitos de sangre, y los ojos se le veían al Echagüe y la boca se la tapaba con una mano el Noziglia porque al Echagüe lo habían llevado a ía fuerza, entre el Noziglia y otros dos pibes más chicos del grado chupamedias del Noziglia, y con la otra mano lo tenía agarrado del estómago y le daba bomba y uno de los pibes hacía la guardia por si venía la maestra y el otro tenía un pie encima del pie del Echagüe, pisándolo fuerte para que no lo pateara al Noziglia, y la otra pierna del Echagüe se la tenía para arriba enroscada el Noziglia a una pierna de él. Para torturarlo decía el Toto, pero sería para poder metérsela y el Toto fue a llamar a una maestra pero cuando llegó ya el Noziglia lo había soltado al pibito y la maestra no dijo nada, pero ahí debe haber sido que se la juraron al Toto; ¿primero le habrán querido hacer el trabajito? con una vez que hubiera ido al bar a lo mejor me lo trabajaba al profe de Química, que no hay nada mejor que el proletariado, la fuerza viva del país, y el olor a chivo de las siervas que la puta que las parió en Buenos Aires sin un mango te tenés que cargar con lo que venga, y lo único que viene son ya se sabe qué siervas, me cago en ellas! Y que hay que renunciar a toda ambición personal para pensar en el bien colectivo, todos tendrán el mismo sueldo y River señores está peligrando, señores, que Boca Juniors al son de miles de pesos moneda nacional que ofrece a Moreno, al ala-media Labruna y al win de wines Loustau trata de quitar al equipo millonario sus tres luminarias en una maniobra sin precedentes en la historia del fútbol argentino, pero el trío no se mueve, señores radioyentes y espectadores de este encuentro sensacional en la bombonera boquense, con los hinchas del equipo millonario fuertemente alarmados por la repentina enfermedad del centrojá, sustituido a último momento por un jugador desconocido para el público, y descubierto esta mañana en un potrero de la capital, sin experiencia profesional salvo pocas apariciones ante el público en un torneo infantil… y es él, es él que entrara en la cancha seguro de la victoria, con la esperanza invencible de sus escasos diecisiete abriles, y ya empieza el partido, y la pelota pasa al campo millonario, está en peligro el arco de River Plate, señores, está en peligro, y sí, señores, a apenas dos minutos de iniciado el primer tiempo… ¡goool de Boca! ¡goooool de Boca Juniors, braman las tribunas locales! Y se reinician las jugadas, con la pelota siempre en el campo millonario, y sí, señores, a apenas cuatro minutos de iniciado el segundo tiempo ¡goool de Boca Juniors, señores! cinco a cero se lee en el marcador de este clásico ya evidentemente perdido por el equipo de Núñez… Pero ¿qué ocurre? en violenta jugada Moreno pasa a Labruna, Labruna pasa a Loustau y Loustau pierde la pelota una enésima vez, ignorando la presencia del nuevo centrojá, quien ahora por primera vez en posesión de la pelota la pasa a Moreno, Moreno la devuelve al centrojá quien gambetea brillantemente al zaguero boquense y goool, ¡gooool de River Píate! gol del centrojá nuevo en una de las jugadas relámpago más emocionantes de la temporada y ya Labruna toma nuevamente la pelota, la pasa a Loustau, Loustau pasa hábilmente al centrojá y ¡gooool, gooool de River Plate! que ya empatan los dos equipos rivales, y estamos sobre la hora: en estos dos últimos minutos todo puede pasar… todo puede pasar en este campo dominado por el cuarteto más brillante de la historia del fútbol argentino… pero un jugador ha caído, Moreno ha caído lesionado, y ahora son sólo diez hombres, diez hombres cubiertos de polvo y sudor los del equipo millonario: ¿peligrará nuevamente el marcador? pero no, no señores, en brillante jugada, gambeteando a la entera delantera boquense se acerca al arco y ¡gol! gol de palomita brillantemente marcado por la revelación de todos los tiempos… ¡el centrojá jamás igualado en los anales del fútbol argentino! y seis a cinco gana el equipo, son seis goles, seis ¿quién se saca un seis? ni cinco, con cuatro me conformo, aprobado y gracias, tres cuatros me salvarían la vida y con una vez que iba al bar y le contaba cualquier cosa, que había leído El capital. Un tarrilete que se escapa, que nunca la iba a poder alcanzar a la Ñata, ¿quién tiene un cerebro como la Ñata?, y sin joda ese verano había gente que no me reconocía que ya no era más un pendejo y la Ñata me la crucé por el paseo y me miró, y ahí fue que me pareció y le pregunté al Toto y me dijo que el padre se había ido con otra mujer en el invierno y después la madre supo que estaba jodido de la presión en Buenos Aires y lo fueron a buscar y está en la cama pero con la Ñata no se hablan, la vieja se la perdonó pero la Ñata no, los franchutes son todos babosos por las mujeres dijo Mita, y me miraba la Ñata y si no me hubiesen mirado los que pasaban le habría acariciado el lomo, al pomerania entre la pelambre de la cabeza le hago una sobadita y se queda quieto, quietito conmigo y después se queda mirándome, y ladea un poco la cabeza hhji-hhji que quiere algo, ¿un poco de morfi? por cinco guitas en la carnicería le tiro un hueso fenómeno y me sigue todo el día si yo quiero. El pomerania se vendría conmigo que el dueño ni lo mira y la Ñata «¿no vas al baile?», me pregunta y ese domingo en el club la saqué a bailar que ya en la plaza me la había franeleado bien y ni mus de Dostoievsky y «qué mujer fina es Mita», y «qué suerte de tener de tía a una mujer así» lo única que se animó a decir, «déjame que te mire» me decía y «si vos quisieras podrías tener todo en la vida, vos no tenés miedo a nadie me parece», y no le dije nada de entrar en la Reserva de River, y me largó todo el rollo del viejo y de tanto leer hizo lo que hizo, le dije, y me miró, una gata hija de puta, me fulminó con una mirada hija de puta, que el gato es el animal más turro, una gata peor, que te la juran, y no hay pendeja a la que no le guste la franela, poco a poco, primero la mano, después los limones sobre la pilcha, después debajo de la pilcha, debajo del corpino los pezones saltan como un resorte, y de la rodilla para arriba, hasta el punto estratégico número uno decía en el Kama Sutra que bastaba poner un dedo adentro que la fortaleza caía, un dedo, nada más, déjame, ¿qué te hace?… pero dura como la Ñata no hay, con los ojos cerrados y sin decir una palabra, entre las piernas un mes, y podrido estaba ya que no había caso de dedo y una noche ¿cuándo fue? ah, que Mita me había cagado a retos porque metí la pata en la mesa delante del especialista de garganta ¡qué papelón! que los rusos habían traicionado a Hitler se me había dado por decir después del postre y era al revés, ¿y la Ñata se impresionó? me apretaba la mano, terminé de contarle y se quedó callada como nunca en el oscuro, venía un poco de luz de la ventana de la madre. El padre duerme al fondo, y enseguida se apagó la luz de la madre, pero la vieja no dormía que de la ventana abierta se sentía la radio, el noticioso con Normandía y que los rusos también atacaban hacia Berlín y me hizo acordar del papelón, la radio de mierda, y la aprieto un poco a la Ñata y estaba toda floja, la primera vez que no arisqueaba, le meto la mano debajo de la pilcha y tenía las dos gambas sin cerrar fuertes, medio separadas y acariciándole llegué a destino por primera vez y sin poder respirar que la madre oía me la hice y no se lo conté a nadie, ni al Toto, y no nos separamos enseguida bien trincados que de boludo se me empezaron a caer las lágrimas y no se avivó me parece. Y dos virgos más este año, la Rulo y la Mari para la colección de un servidor, torpedero de profesión. Nada más que el Toto lo sabe, este año después de lo que le pasó ya sabe, y de la Ñata también y la Ñata después se sale con que yo era un burro, que no sabía más que hablar de fóbal y que no pensaba en nada para seguir la carrera sin ninguna ambición y tierra trágame si le llegaba a decir de la Reserva de River. Que el Toto sí, el Toto sí tenía ambición y más chico que yo, nada más que once años tiene y el Toto un tornillo flojo tiene, «¿vos querías que se muriera tu mamá?» me viene a preguntar el pendejo y «tu mamá estaba siempre despeinada y no te hablaba ¿y vos no quisiste matarla con el pensamiento? yo con el pensamiento hice fuerza para que se muriera y vos te quedabas en casa para siempre, como los otros que tienen hermanos», y eso cuando era más chico pero ahora las va de zorro y no dice nada pero ¿quién sabe lo que piensa? y a quién se le ocurre que alguien quiera matar a la madre con el pensamiento, yo estaba bien con Mita pero hay que ser un criminal y mamá estaba enferma en otra casa ¿por qué iba a querer uno que no es criminal que se muriera una persona? si estaba enferma y la veía los domingos cuando Mita me arreglaba para la salida de misa y se sabía que siempre iba a estar en esa otra casa y la enfermera la atendía bien a mi mamá pobre, todo por el cambio de clima en Buenos Aires, que una vez Mita me dijo que había sido el cambio de clima al volver a Vallejos y el viejo dijo que el cambio al ir a Buenos Aires, qué sé yo, y Mita cuando se murió mamá me dijo que mi mamá se había ido al cielo y desde ahí iba a seguir queriéndome pero en la tierra también tenía a ella y Berto que me querían como al Toto, igual, y que la casa era para mí y nunca más nos íbamos a separar, en quinto grado estaba yo, y después que terminé sexto, «no podes conformarte con ser mecánico, no tenés ambición», sí, a la peña quería que fuera la Ñata, «en Buenos Aires anda a la peña de los amigos de mi cufiado» ¡la peña! de los boludos con la victrola a escuchar música clásica, y la Ñata con que fuera desde la primera reunión que ponían los primeros clásicos de todos y después seguían con Mozart y Mongo Aurelio que no se podían entender bien si no se escuchaban los que venían antes, y después cada uno preparaba un tema y hablaba a los demás para enriquecerse la cultura y si no está el profe de Química le pasa raspando, bolas de humo tarareando el Concierto N° 1 de Tchaikovsky me le hizo tomar bronca que en la música que más me gustaba y la sonata esa de Beethoven que no sé qué tiene que me tiraría en un rincón y no me levanto más, que es más triste que la puta que la parió, y no me levanto más del diván roto de la pensión al que se tira lo tienen que levantar con una grúa, el pobre tipo se queda hundido entre los resortes, pero quién sabe si el tipo lo que quiere no es quedarse hundido ahí, así no le tiene que ver la cara a los demás, a esa manga de hijos de puta y «alguna escapada a Buenos Aires me voy a hacer para verte, querido, tu papá dice que tiene un diván para mí en la pensión, un diván viejo pero qué importa, que es más que un diván, es como una cama, y así cuando menos te lo esperes me aparezco por unos días» que no tenés ambición, sí, pero con el To