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X Paquita, invierno 1945

Entre estas paredes verdes de moho y vitrales con tierra a lo mejor está al lado del altar ¿dónde estará Dios para escucharnos a todas? hoy sábado más que nada al lado del confesionario, mañana cuando comulguemos al lado de las chicas hincadas frente al altar, estará escuchando a las del primario, seguro que una o dos confiesan el mismo pecado mortal, y estoy agregando un pecado más, los malos pensamientos, ojalá Dios no me escuche hasta que esté lista para «el acto de contrición es un acto de concentración total, los pecados no serán perdonados si el pecador no está profundamente arrepentido» juro que no lo haré más y perdón por jurar, no hago más que pecar pero si tengo todavía ganas aunque no lo haga ya es malos pensamientos y el diablo me está hablando al oído porque tengo ganas todavía: juro Dios mío que no lo haré más. Todavía una, dos, tres, cuatro, tienen que confesarse, cinco, siete nueve, once del primario… le mentí a mamá, he mentido, no recé a la noche tres o cuatro noches, no he rezado, robé pasas de uva en el almacén, porque no pagar las pasas aunque pagué la harina y azúcar y café es lo mismo que robar, he robado, y fui mezquina, no le presté la postal al Tota, que no son pecados mortales. Lo mataba si me la devolvía con una arruga, papá cierra los ojos y ve el pueblo todavía, después de veinticinco años que se fue. Galicia tan linda, tan linda, siempre tan linda, tan linda, y maldita sea la pampa, y era cierto que Galicia era linda ¿por qué se vino papá? qué tonto, pero eran pobres y acá somos tan ricos que con una mano nos tapamos lo de adelante y con la otra lo de atrás. Pero papá nunca va a saber que tengo un pecado mortal porque el cura no puede ir a contar lo que le confiesan. La foto postal está coloreada con una mano de acuarela en dos tonos, todas las montañas de un color y abajo una bajada grande donde pasa un río de otro color y un pueblo de chozas de piedra sin pintar y encima de la subida para arriba de la montaña cuanto más alto estaban las chozas menos costaba el alquiler, la pared del fondo no la necesitaban porque era contra la montaña y el Toto «pobre tu papá después venirse al viento y tierra de Vallejos. Tu padrino por lo menos tuvo plata para volver de paseo ¿qué te va a traer?» Yo no sabía que Galicia era tan linda pero Balán mandó una postal. «Querido compadre: te mando un abrazo desde Churanzás, todos se acuerdan de nosotros y de la finada Celia. Que en paz descanse. Te mandan un abrazo todos, hasta la vuelta, Arsenio Balán» y la que la vio cuando estaba por morir tenía azul la cara de los ahogos que le atacaban por la tuberculosis, dice la Teté. ¿Habrá sido mala de verdad? sí no se casó por culpa de papá, Mita «la pobre Celia era buenísima, pero cuando la atendí en el hospital ya: no había nada que hacer ¿leíste María, Paqui? muere también tuberculosa, Celia pobre chica, nunca quiso vivir con la hermana para estar en Vallejos decía ella, y todo el mundo inventaba cosas, lo que no quería era vivir en el campo aguantando al cufiado y la madre del cuñado y tuvo que ír a morirse ahí todo un año o más ¿vos sabés lo triste que es no tener una casa?» Mita de turno en la farmacia no fue al entierro, si no era por la farmacia hubiese ido, no como los de Vallejos. Papá tampoco, Balán y la tía y la abuela de la Teté estaban en el cementerio. ¿Comulgó antes de morir? «no sé, pero no se necesita de un pollerudo para que Dios se acuerde de esa.pobre diabla que no hizo más que penar toda su vida». La Celia era linda, bordaba mejor que mamá, con un pecado mortal sin confesar «tenía manos de hada, blancas como la níeve bordando siempre» me cambió la conversación Mita «en invierno ¿dónde se puede ir con el viento qué sopla?» ¿y la Celia bordaba después de todo el día trabajando con papá en trajes de hombres? Mita es soda del Club Social y el Toto «vení a mi casa, ¿por qué no querés venir? si le cuento al instructor lo de Raúl García ¿qué pasaría?» ¡juraste por tu mamá y se muere si se lo contás a alguien! pero es muy chico para saber que entre Raúl García y el instructor hay una diferencia del día a la noche, el instructor es bueno y Raúl es malo ¿te contó algo de la Celia tu mamá? «que con lo que le pagaba tu papá no podía pagar los remedios, tenés suerte de que en el colegio de monjas no hay varones». ¿no oíste si tu papá y tu mamá hablaban de la Celia? «alguien de mi colegio se escapó a la casa en el recreo otra vez» no le digas a tu papá y tu mamá que te pregunté de la Celia «a los padres no hay que ocultarles nada, yo no le puedo contar a mamá de lo que te pasó con Raúl García porque juré pero vos no juraste ¿por qué no se lo contás a mamá?» con todos los chismes a la madre ¿qué chica se escapó del colegio? «yo no te dije sí era una chica o un chico» ¿de tu grado? «es secreto» y me quedé a jugar otro rato más con sus cartones, la colección más tonta del mundo y él cree que sabe todos mis secretos: en la pieza del hotel el instructor abrió la puerta «¿qué haces acá? sos menor de edad ¿estuviste llorando?» mi papá me pegó, el sastre gallego, jugador, con el centímetro a latigazos ¡el pan con manteca se pegó al corte de casimir del cliente! yo lo hice sin querer, usted no sabe cómo me dolió, por eso vine al hotel ¿está enojado? ay, no me pase la mano por la espalda, queme duele, y tengo que devolver el libro a la Biblioteca ¿usted lo leyó? no, no hace frío en la pieza, pero no me saque los zapatos, tengo frío en la planta del pie y me viene carne de gallina, me metió la mano en la blusa a ver si la mano fría hacía soltar un escalofrío… nada, cada vez más ganas de desvestirme toda ¿sabe una cosa? el año que viene ya me dejan ir al Club Social, para esta primavera no, para la otra que cumplo los 16, de mi casa no me dejan ir si no es con la señora Mita ¡no! no apague la luz, deje este velador prendido que es tan lindo, parece un sombrero chino «si apagamos la luz abro él ropero y vas a ver un frasco, da luz casi como una lámpara de kerosén» apagó el velador y en la oscuridad sacó un frasco del ropero «en el campo está lleno; mira como titilan: los bichos de luz son los bichos más lindos que hay» y los agarró la noche en el campo, la luz se prende y se apaga, quiero cerrar los ojos que me da vergüenza estar media desvestida, ¿a los bichitos usted los deja en el ropero? como una bandada, volvió a guardar el frasco en el ropero y toda la luz de la bandada no se ve más con los ojos cerrados veo para adentro de mí nada más, adentro está todo oscuro pero no importa, basta con pasarme una mano, tan traicionera puede ser la caricia más suave de Raúl García con la mano grande de hachar leña y los dedos manchados de cigarrillo, apoyados contra el camión del patio usted no es como él, usted es más bueno, y otro escalofrío se desparrama todo por dentro me corren bichitos por todas las venas, ¿usted sabe que son miles y miles las venas del cuerpo humano? con los ojos cerrados ya no está más oscuro, una bandada me titila adentro desde la uña del pie hasta la raíz de donde empieza el pelo, miles y miles de bichitos de luz, que los toque Raúl, que los toque Raúl García, Raúl, vení, tanto que me querías, ahora también quiero yo, despacito, tocarme despacito, se prenden, se apagan, se prenden, se apagan, se prenden ¡Raúl! acariciame, acariciame a mí y a todos los bichos que tengo adentro, ya aunque me hagas mal, y un beso que dure hasta que la bandada sienta ganas de escaparse y me deje, entonces yo te voy a mirar por última vez y al cerrar los ojos por última vez, me voy a quedar dormida… «Paquita no quiero que pase nada más, déjame apretarme contra vos, así» ¡el instructor se desabrochó el cuello de la camisa y no pasó nada más! entre el cubrecama revuelto me dejé olvidada la novela María y el padre cura «guay de aquella que confiese un pecado sin estar profundamente arrepentida de su falta» que si me hubiese muerto al salir del hotel habría muerto limpia de pecado mortal. Todavía cinco, seis, siete, ocho del primario para confesarse, y si ninguno de los estudiantes me saca a bailar que la Ñata «te juro que ninguno de mis amigos te sacará a bailar en el Social» pero todos le preguntan cuál novel