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a es la mejor y ella sabe de todo «¿estás segura de que elegís bien tus lecturas? no dejes de leer Los hermanos Karamazov, pero no sé si la entenderás» la Ñata, ¿será cierto que el Héctor le hizo lo que quiso? Y yo no tuve la culpa, yo no sabía ¿en qué piensa la Ñata al meterse en la cama a la noche? La Rulo piensa en las lecciones de la mañana siguiente, se tapa perqué tiene frío y la bolsa de agua caliente en los pies y las manos del Héctor la empezarán a tocar y ya tiene un pecado para confesar: malos pensamientos que no es pecado mortal. La Rulo tendrá las manos debajo de las frazadas, entre las sábanas y el camisón, por el frío, y son las manos del Héctor cuando le levantan el camisón y la empieza a rozar en carne viva, y ya tiene un pecado mortal que confesar, peor que malos pensamientos, ¿era buena la Celia, mamá? «buena sirvengüenza» ¿entonces mamá sabe lo que dicen de papá y la Celia? y mentira que viene tomado, si se viene furioso a la madrugada es que perdió a la generala, se pierde a lo mejor la hechura de un pantalón, o de un pantalón y saco, y es tan jugador perdido que se pierde hasta la hechura de pantalón, saco y chaleco al póquer, «no hay que ocultarle nada a los padres» dijo el Toto. Si me dejaran en las vacaciones con una escalera alta me subo hasta casi el techo y rasqueteo todo el moho detrás del altar, y a los costados y después una mano de pintura, entonces con que Dios hiciera llover un poco se limpiarían los vitrales del lado de afuera con toda la tierra de este invierno de sequía «hace un frío loco para estar en la calle» Mita con la barriga de acá a la vereda de enfrente y resfriada el médico no la dejó salir después de los siete meses, de miedo de que se le muriera el bebe otra vez. Al lado de ía chimenea «si dieran algo lindo en el cine salía lo mismo aunque se me enoje el médico… ¿qué libro tenes?… ¡Marianela! es hermosa… ¿cómo era que empezaba?» y no me quería creer que saqué de la Biblioteca Los miserables y papá me pescó con la luz prendida al volver del bar a las tres de la madrugada que aunque sea de puro malo en verano se puede decir «levántate temprano para aprovechar la luz del día, la electricidad cuesta» pero ahora en invierno a las siete de la mañana es todavía oscuro y si le digo a Mita todo lo del instructor y le juro que no lo haré más me perdona y aunque se lo vengan a contar me lleva al baile lo mismo, Mita: tengo que contarle algo «Ay Paqui, esa pobre chica que había pasado tantas con la hiena de la Thénardier a buscar agua en baldes de madera todo el día desde el amanecer helado de la campiña francesa hasta el toque del ángelus», Mita se acuerda de todo Los miserables y la leyó hace tanto ¿y qué espero para contarle todo? y no me podía creer que yo había leído El hombre que ríe ésa sí se la tenía olvidada «no me acuerdo,…Paqui… yo me voy a olvidar de todo, ¿y sabés que ya no me acuerdo cómo empieza Marianela? ¿cómo empieza Marianela? Paqui, en Vallejos yo me olvidé de tantas novelas…» Mita me dijo que leyera Maña, la más divina de todas, ¿ya la leíste? ¿no es divina? pero vas a ver que si te quedas en Vallejos te la olvidas y digo yo, no es lo mismo en Vallejos o la China o Galicia? «No, Paqui, si nunca hablas con nadie de una novela te la olvidas» y el Toto «a mí ya rne contó todas las que se acuerda». Unas chozas perdidas en un campo todo empantanado porque papá siempre con que llovía y llovía, lo único que él contaba de Galicia, todo en un barrial con los chicos descalzos yo me imaginaba Galicia y resultó ser un paisaje que parece pintado, se vino solo con Balán y las últimas noticias de alguien que vio a la madre fue la Celia cuando llegó tres años después ¿pero la conocía de antes o no la conocía? la suerte de una y de la otra, la hermana de la Celia ni bien pisó la Argentina alcanzó a coser no muchos vestidos y ya se pescó al tío de la Teté y la pobre Celia encorvándose cada vez más de oficial de sastre con las agujas más gruesas y las telas de hombre tan duras se pescó una tuberculosis, en vez de pescarse un marido ¿por qué no se quedó con las clientas de la hermana? modista es más descansado «cuando no se tiene gusto para la costura es mejor trabajar de oficial de sastre» pero mamá después de tantos años que cose si no tiene gusto ella quién lo va a tener? en el baile de los dieciséis años me pesco un novio, cuanto más rico mejor, viven en la estancia, de la abuela de la Teté ¡y otra que terminó de confesarse! no quedan más que siete en la fila y Marianela que se tira a un pozo porque es fea y Mita qué miedo tenía de que se le muriera el bebe al nacer, no sale al frío, y me lo dijo una sola vez «si querés venir al Club Social nos vamos a divertir muchísimo, Paqui, pero nada de subir a la terraza del Club con un muchacho porque yo no quiero que me echen la culpa de nada» ¿si en Vallejos saben que fui a la pieza del instructor qué hago? «¿cómo es que termina Marianela, Paqui?», Marianela se tiró a un pozo, y se lo juro Mita que en el Club me porto bien: ni bien el Toto nos deje solas le empiezo a contar todo «Marianela en un pozo donde no la encontraron más y la comieron las ratas salvajes» antes de que viniera el novio y la viera que es un esperpento, ¡pero qué sucio un pozo! «mejor un pozo, que si te colgás de un árbol perdido en la pampa hay ojos de pájaros, de golondrinas que pasan, y en el mar peces que no cierran los ojos ni siquiera para dormir» en el fondo de los cinco océanos del globo terráqueo, «ojos en lo hondo que espían» y ven desde la distancia más grande porque es en el mar transparente, «los ojos de las sirenas» que son más hermosas que cualquier chica por pintada y dieciocho años que tenga, y no se le puede negar a la Rulo que es linda y si asoma la cabeza en el mar yo la vi en la pileta con el pelo mojado y mentira que «lo único que tiene es el pelo» quiere decir la Ñata, que con el pelo mojado y todo la Rulo engreída se asoma en el mar al paso de un barco y los marineros la mirarían y la tomarían por una sirena y la Rulo antes yo creo que era capaz de ver a un marinero que se tira al mar (que es una boca que devora de un solo trago) y se hubiese quedado lo más tranquila, ahora no sé, con lo que le pasó. «Paquita, hija» no me mira, mira el chaleco, el saco o el pantalón que está cosiendo «si te quedas en casa de la señora Mita a cenar diíes permiso y me llamas por teléfono así te espero en la esquina, porque ya es tarde para que vuelvas sola», pero el Toto estaba conmigo cuando se apareció la Rulo para la última prueba del broderie. Más de un año que el Toto no la veía, desde que la Rulo no salió más a la calle que no fuera para ir al colegio. Y a mentir «qué alto y lindo estás Toto» y el Toto ya se tragó el anzuelo, enano idiota, y él «cuánto tiempo que no te veía, con el Héctor pasamos en bicicleta mil veces por tu casa el verano pasado, y nada» y ella «¿de veras?» y el bobo «sí, en la lista estás primera» y se largó la carrera «la lista de las que más le gustaron ¿por qué no saliste más de tu casa?» y la mentirosa «yo siempre salgo» y el Toto «¿tanto lo que-rés?» y ella «nunca más voy a salir de mi casa» ¿y el broderie? ¿se lo hizo para ir al baño? y el Toto «Rulo, vos sos la más linda que vi en Vallejos, y en la lista estás primera», «no, no es por Héctor que no salgo, es que no me gusta salir» que mentir es gratis, todo el año metida en la casa y el Toto «si este verano hubiese salido el Héctor volvía con vos y no con la Ñata, total a la Ñata…» y la Rulo olió algo y enseguida «Paquita, ¿por qué no nos dejás un minuto solos a mí y al Toto?», y me fui, el minuto fatal, delante mío no hubiese pasado nada, con un vaso pegado a la pared se oía perfecto desde la cocina. «Totín, vos no sabés cuánto lo quise a Héctor, y cuánto lo quiero. Es por eso que no salgo más, cuando él no está en Vallejos no sé para que voy a salir, y cuando está tengo miedo de encontrarlo, y en vez de mandarlo al diablo… llevarle el apunte de nuevo. Pero él nunca más me va a mirar… yo sola sé por qué, Toto», y el Toto derretido «¿por qué?» y toda compugida «porque… no sé cómo decirte… los muchachos se cansan» y la Rulo ahí nomás se habrá tapado la cara con las manos ¿para qué diablos si no lloraba?, porque el Toto «no te tapes la cara, el amor no es vergüenza» y se oyó un beso que le daba la falsa, y él caramelo derretido «Rulo… no tenés que ser así… él quería volver con vos… y como no te vio, volvió con la Ñata» y la reina de las hipócritas «sí, pero a lo mejor la Ñata lo intrigaba más» y él «¿por qué lo iba a intrigar más?» y ella «sí…, a lo mejor la Ñata había sido más viva, y ie había ocultado cosas, secretos, y al no saber bien de la Ñata, al no conocerla bien…» y ahí mis oídos lo que escucharon me viene un síncope cada vez que me acuerdo: «…Rulo, ¡qué tonta, si a la Ñata también le había hecho lo que quiso en el zaguán, mientras la madre escuchaba el noticioso!» ay, ay, la lengua del Toto yo creo que llega de acá al Polo Norte y la Rulo furiosa y encantada que ya sabía lo que quería «no, son cosas que vos no sabes, sos muy chico para saberlas» y el Toto para agrandarse «pero no, a mí los muchachos me cuentan todo, y ese mismo año a la Ñata y a vos y en los últimos días de vacaciones a la Mari, y a la Porota Mascagno este año después de abortar, que yo lo supe en la farmacia y le pasé el dato al Héctor» ay, ay, madre mía, menos mal que en eso me pescaste en la cocina con el vaso y tuve que volver al probador y lo más tranquila la Rulo «para el baile de la primavera le voy a hacer buena propaganda, señora, con el vestido» y mamá encantada, ay, si supiera la propaganda que hizo la Rulo y a la salida del colegio en el medio de la plaza un día había un ser enfurecido cortándome el paso, empieza con eñe y termina con a ¡la Ñata! «¡con que ésas tenemos, ¡con que chismes, con que calumnias!» aprovecharme de un chico inocente (!) para desprestigiarla, a ella que siempre había hablado bien de mí en el Social, porque me creía una chica inteligente, pero ahora veía que leer noveluchas se me habían subido a la cabeza y al crimen seguiría el castigo, que «no te imaginas el boicot que te espera, ninguno de mis amigos estudiantes cuando vuelvan en el verano te van a saludar, mocosa» y ahí empezó a levantar presión y otra vez «¡mocosa!» y con la cartera de charol un carterazo fuertísimo, la hereje, en la cabeza y se le cayeron al suelo los libros que tenía en la otra mano y corriendo salí para casa mientras los juntaba, que si me pegaba con Los hermanos Karamazov de tapas duras esta era la hora en que yo volaba con los ángeles del cielo. Y yo soy la culpable, y contra el mocoso nadie tiene nada que decir, por el primo, y en el Social nadie me va a sacar a bailar y ya querría yo tener la suerte de la hermana de la Celia, ¡y la Celia no era mala! Mita estuvo resfriada hasta que le nació el nene, Mita, ¡qué calor hace al lado de la chimenea!, «no te acerques tanto, te vas a pescar un resfrío como yo» para colmo todo el ajuar preparado ya del otro nene que murió, las horas no pasan nunca sin nada que hacer después de estar un rato a la mañana en la farmacia, dígame Mita: ¿ la Teté es pa-rienta de la finada Celia? «no» ¿la tuberculosis de qué viene? «la novela Marta es de lo más hermoso que hay, tenés que sacarla de la Biblioteca», la Celia trabajó con papá hasta ya estando enferma, qué suerte que papá no se contagió «la vieja no era más que la madre del cuñado, pero la cuidó hasta el final», ¿tuvo algún novio en Vallejos la Celia? «ya casi tengo olvidado el principio de Alaría» ¿nadie se quiso casar con ia Celia? «¿te acordás del final? yo no me lo olvidé, con ese sol rojo fuego de la primavera que termina a las siete de la tarde en las montañas colombianas, casi de noche al caer un aire helado de invierno, al galope tendido hasta la arboleda que tapa las tumbas blancas y también desde los picos de las sierras y desde el cielo se verá que llega Efraín a las tumbas y busca la más nueva, y debajo de la tierra está María, muerta a los dieciocho años, Efraín que esperaba día a día el momento de volver, de dejar la levita de estudiante para verla de nuevo, y llega a los plantíos y María no está en la casa, no cose, no borda, no va a buscar agua al pozo entre las tunas» ¿se habrá dejado tocar María? ¿Efraín le habrá hecho lo que quiso? «que Efraín para acercarse adonde está ella ahora tiene que subirse de nuevo al caballo y seguir con las últimas horas del sol hasta lejos en las sierras, y las tumbas blancas en el atardecer tienen rojas el sol de frente y María, María, es tan fácil encontrar la tumba de su María, pobre Efraín, que basta con buscar la más nueva» ¿se habrá confesado antes de morir? «y saber que está tan cerca ella, y no poder hablarle, pero tiene que hablar Efraín, hablar hasta que no le quede nada sin decir que María lo va a escuchar, que lo mira desde las sierras, o desde las nubes, y hay que tener fe y pensar que todo lo que él le dice a María lo va a escuchar y si apenas siquiera una palabra se escuchara, de María que contesta, que ha estado escuchando todo, qué consuelo sería, o verla, verla un instante que aparece entre la arboleda» sería un milagro de la Virgen «que ya se ha hecho de noche y cayó el frío de la sierra, la cara de Efraín mojada de lágrimas, lágrimas redondas grandes como perlas, y esa sería la misericordia de la Virgen Santísima si existiera: cuando Efraín sufre tanto las lágrimas le van corriendo por la cara y algunas caen sobre la tumba y sobre el pasto, y en esas lágrimas como perlas la Virgen hace que se refleje la cara pálida, con el pelo largo que va hasta la cintura, y las ojeras de la enfermedad, los pómulos secos de la fiebre, la piel blanca de la tisis en la noche de cuarto menguante, en cada lágrima reflejada María, en cada perla plateada, blanca como una muerta pero sonriéndole a Efraín le dice todo lo que él quiere saber ¿todo, todo?» sí, la Virgen existe «que lo que él quiere saber son tres cosas: si está bien, si no sufrirá más, y si lo sigue queriendo, y con una sonrisa basta para contestar a las tres preguntas, la sonrisa de María, que está bien, no sufre y lo quiere como siempre, para siempre, porque está muerta, para siempre sonriendo y para siempre muerta, la sonrisa de María» la sonrisa del instructor, tantas sonrisas me ha hecho, pero no quieren decir nada, nada de seguro, uno que sigue viviendo puede hacer una risita y después cambiar de idea y no creo que el instructor sea casado. Y fue casi al principio de las clases que le presté María de Jorge Isaacs. Y no se me acercó más. La bibliotecaria me mata «¿por qué tardaste tanto en devolverme María al diablo que sos lerda», tu abuelita será lerda, yo me terminé María en dos noches, otra vez más la voy a leer, cinco chicas del primario tengo delante en la fila: aprovecho y me voy a la Biblioteca, y cada página la leo y la toco, si el instructor me dice que la leyó toco cada página cada página la rozo apenas con las yemas de los cinco dedos, de los diez dedos, de arriba abajo y si me jura que la leyó toda, que le pasó los ojos a cada palabra, los ojos asomados en pestañas, le pasó esas plumitas de pestañas, un plumerito que le fue barriendo la mugre a cada palabra, y me devuelve el libro hecho un espejo: el instructor se leyó cada palabra de María y ninguna me voy a dejar de releer yo. ¿Cuánto más tardará el cura para confesarnos a todas? me duelen las rodillas de estar hincada, pero a la noche, sola en mi cama, en el probador, me vio el maniquí nada más ¿en qué piensa la Rulo a la noche después de apagar la luz?, mirando cualquier cosa en la mesa de costura desde mi cama y el maniquí, la máquina de coser, el centímetro, las tijeras y Raúl García, ¡el Toto no me puede espiar!, porque unos días después de terminadas las clases se van a bajar los estudiantes del tren y desde lejos si no me hacen una señal con la mano es porque no me han reconocido, pero si al acercarse no me miran y pasan de largo… es porque me han quitado el saludo, ya no existo más para ellos, y así se cumple la venganza de la Ñata, ¿no me tendría yo que vengar del mocoso? «en un recreo del colegio un grandote corrió a alguien para hacerle lo que vos sabés y se escapó y de la casa se quejaro