y yo con todo disimulo «un año me invitas vos y otro te invito yo» en el campo, este turro se queda callado mirando una mosca que pasa en el billar de la estación de Merlo, cuesta creerlo pero no hay comercio, si mi hermano trajera la tienda aquí a Merlo no tendría competencia, «El tapiz mágico» la única tienda podrida pero los turcos no tienen la cancha de nosotros, y a mucha honra, los dueños del próspero «Clavel rojo» de la progresista ciudad de Paraná, con anexo de productos caseros de la mejor calidad para la mesa, escabeche de salmón y arenque, relleno para pastel cáucaso, masas surtidas, que sopa y guiso, guiso y sopa no voy a comer más en la puta vida cuando del colegio, le paso el plato a Casals, que se lo mande, la sopa, las milanesas pasables por afuera y por adentro la carne sorpresa que en castellano se llama grasa, es lo único que deja Casals, «come todo» le dijo la vieja, y él come todo, porque es un boludo, agachó el melón sobre el libro y no lo levanta más hasta que suena el timbre que se acabó Estudio, y no lo levanta al melón, ¡si no levantas el melón te lo parto de un hachazo, Casals!, y sería capaz de no levantarlo, la vieja le dijo que estudiara todo, ¿a qué mierda estudias tanto, Casals?, «así pasa más rápido el tiempo», ¿no te gusta el cole? «no, y vos te vas a tener que quedar un mes más para los exámenes, en vez de eximirte», en noviembre ya está en la casa sin nada que hacer, el viejo no lo manda a laburar en el negocio, y los zapatos no me los voy a lustrar, ¿y a mi hermano hijo de puta por qué le voy a hacer caso? que no joda con hacerme atender en el negocio, mi viejo «anda, Cobito, anda al río a pescar, y si sacas un buen pejerrey lo traes, mojarritas no traigas, Cobito, no sirven para nada, anda querido, pero pónete algo en la cabeza que el sol está fuerte». Si el viejo viviera yo le escribiría, Casals le escribe a la vieja una carta por día, yo le diría que en este barrio podrido hay una sola tienda, Casals ¿con qué llenas dos hojas todos los días? y mi vieja «Querido Cobito: estamos bien y por suerte con mucho trabajo, tu hermano te va a necesitar en el negocio, ha sido un invierno muy bueno, qué contento estaría tu papá si viviera, pero yo estoy muy triste. Si el verano es tan bueno como el invierno ya vamos a sacar los gastos de la sucesión» y yo con el calor detrás del mostrador, que no estudié, Casals sí y ya está con el melón agachado a escribir la carta, entre el timbre que se acabó Estudio y el timbre de la cena ya se mandó una hoja, y después de la cena con una mano se chupa la naranja de postre ¿y con la otra qué hace? ¿se hace una puñeta? je je, nene vivo, escribe la segunda hoja y rubrica antes de sonar el timbre para el último Estudio, je je, ¿y el lunes a la noche por qué cagas dos horas encerrado en el baño después del timbre de silencio? ¡escribiendo otra hoja! ah, petiso del carajo ¿le escribís a la mina todos los lunes? «¿qué te importa?» ay, cuidado, la nena con sus secretos… y ¡zac! le arrancó el paraguayo Wagger la hoja al salir del cagadero, haciéndose en el baño una paja el paraguayo está perdido que tiene la cama al lado del celador y si la cama cruje se oye, con el ofri en patas se va el guaraní de mierda al baño a pajearse y en plena puñeta se oye la cadena y sale Casals armado de papel y lapicera y tres hojas enteras escritas «querida mami:» ¡je je!, «otra semana que empieza y una menos que falta para volver a estar juntos, qué poquito falta, una semana más de setiembre y después octubre y noviembre, mami. Si yo fuera un chico de los que tienen que dar materias me moriría casi un mes más en el colegio preparando los exámenes. La comida sigue regular pero yo como todo para no enfermarme» leía el paraguayo al compás de una paja y yo que todavía no había largado la leche me vine a ver si no estaban clavando y en la segunda hoja «… ayer domingo el Héctor me esperaba en la estación de Once, como siempre llegó tarde y el padre nos llevó en el auto directos a almorzar. Tío estaba enojado con el Héctor, no se hablan porque el Héctor no se prepara para el ingreso al Colegio Naval casi…» ¡alcahuete de mierda! «… En la pensión dieron ravioles y después carne en estofado, rica…», cómo morfa el hijo de puta «…y después el Héctor quería dormir la siesta porque el sábado se acostó tarde y quedamos en que dormía veinte minutos así a las 2 y media tomábamos el colectivo para ir a ver la matinée de Cuéntame tu vida, de suspenso y amor. Tanto lo tironeé que llegamos pero ya estaba empezada y me perdí las letras del principio, a ver si eran como las de los carteles de afuera del cine, en letras todas tembleques…» (tembleque te dejo la jeta! «…En el cine estaban algunas chicas y compañeros de 4° y de 5° año, de 1° como yo no había nadie, no entienden las películas para grandes…» y ahí salió corriendo el petiso Casals de la patada que le tiró el paraguayo ofendido y le tiré el manotazo al papel de la tercera hoja pero me madrugó el paraguayo turro y se puso la hoja en la raya del culo y por fin el paraguayo de mierda agarró la tercera hoja ¿y para quién era la tercera hoja? je je, nene sabio, «… Hoy lunes la película que tengo para contarte es muy difícil, tn vez de una hoja extra te tendría que escribir tres o cuatro, porque el acusado inocente está trastornado y no sabe si es culpable o inocente en Cuéntame tu vida, y no entendí bien, si él se escapa porque se cree culpable o si de miedo que lo agarren y lo condenen ya corre enseguida, porque si lo agarran seguro que lo condenan, si no fuera por la chica que después de esconderlo aclaró todo, porque resulta que todos lo ven como el asesino y lo persiguen y él tiene algo, una nube en la memoria, que no le deja recordar el momento del crimen, pero como cree que es culpable cada vez que alguno empieza a perseguirlo él ya empezó a correr antes, porque sabe que es el asesino, o cree que parece el asesino…» y la puta que te parió, con el asesino, y el paraguayo terminó la puñeta de dos saques y contame, paraguayo, contame de la Carmela, la pendeja puta, paraguayo turro, el año pasado a él todavía no le había crecido y se la clavaba a la pendejita recién llegada de Italia, qué putas que son en el Chaco, gringa y en el Chaco y puta, y al final de la vacaciones se la cogió el cartero, contame paraguayo ¿qué hacía la pendeja? ¿le dolía? ¿qué culo tenía? y estas vacaciones al volver al pueblo se la va a hacer el paraguayo, guacho puto, total antes de empezar las clases se la cogió el cartero, con una pija de caballo. Y le va a entrar también la mía, y a la Laurita vení que si te agarro te hago barro turra, anda con los de 5°, puta, y todas las de 1°, y la gorda Bartolli, boluda, y la petisa Marini, todas las de la primera fila y en la punta Casals ¿de qué te sirve la primera fila, Casals? total las hijas de puta estas quieren de 5°, al pendejo Colombo tampoco le dan corte, los mejores limones la Marini, y Laurita a qué jode si ella también es judía, cómo se la moría Bigotitos con los ojos «Muchachos, hoy vamos a hablar de los fenicios…» y el culo de la Laura no tiene nada de fenicio ¿a qué mierda se lo mira? Bigotitos pónete los dientes que te faltan, que se te escapa la baba, y me la viene á contar «Umansky, no es posible que usted me dé tanto que hacer, che, y delante de señoritas no se hacen esos gestos, eso no es ser hombre, es ser un chiquilín» turro, y me manda al señor Director del Internado el cual a su vez me quita la salida por un mes, judas mandaparte, nuestro padre espirituaclass="underline" «¡Muchachos! en este momento es un padre quien les habla» (padre de las pelotas), «el Director del Internado desaparece para dejar paso a alguien poseído de otro sentimiento hacia ustedes, hijos, les está Hablando un padre, muchachos» que hijo tuyo ni que me caguen soy, el hijo es el atorra más grande de Merlo el pendejo fideo consumido por el cigarro y las pajas ya se la debe hacer a los nueve años, y si no se la hace es porque tiene un cigarrillo en una mano y en la otra las fotos de culear que le afanó al paraguayo, sí, a él que le mande la filípica, al hijo de él, la filípica «Les quiero hablar del sexo pero no el sexo, como lo entiende esta sociedad degenerada por infames cartelones publicitarios… ¡El sexo es amor!» y los tegobis de la jermu, la lunga, le das un beso y te quedas ensartado, tienen que venir los bomberos a desclavarte, «la masturbación es un vicio, y como todos los vicios poco a poco se puede ir suprimiendo, es imposible arrancar el mal de raíz, no podemos con nuestras pobres fuerzas arrancar de raíz un pino, pero cortándole un brote hoy y otro mañana, dejando pasar una noche, dos noches, cercenando las ramas menores una a una, ir reduciéndose ese hábito a dos veces por semana, y después una, van cayendo las ramas mayores y después les queda sólo el tronco: no hacerlo más, no fornicar siquiera, si es que no estamos enamorados de la muchacha que se nos brinda, porque el sexo desnudo, sin el maravilloso ropaje del amor, es acto puramente animal, y como tal, denigrante para el hombre». Y si la lunga de la jermu se saca el maravilloso ropaje de los calzones y el corpino y quedan al aire los doscientos treinta y tres hüésob del cuerpo humano, claro que enseguida le tendrá que echar encima una sábana, o el maravilloso ropaje de una frazada, si hace frío. Que la tape también con el colchón, y la ahogue, a nuestra madre espiritual que le pedí si podía comer en la mesa de Colombo el día de mi cumpleaños y la lunga por allá arriba movió la cabeza y «no hay que ir contra la disciplina» ¿hace frío por allá arriba lunga del carajo? Y se dio vuelta en el consultorio y le afané la botella de alcohol, ahora le va a desinfectar el brazo con un gargajo a los pibes de la vacuna, un trago pone las bolas en su lugar, dos tragos de aicohol puro y se le pondrían coloradas las tetas a la gorda, tres tragos y veo igual con anteojos que sin anteojos, cuatro tragos me hago una paja y el gusto dura más, así debe ser coger, el paraíso terrenal, matarla a la mina si se te va la mano, y la tenés que reanimar, con respiración artificial, en vez de oxígeno se la meto y resucita, ¿será curda la Marini? con un traguito, dos traguitos, detrás de las casuarinas, no es judía, eso es lo que me caga. En Paraná desde el primer negocio pasando las barrancas del embarcadero hasta los negocios que empiezan los boliches todas las pibas son iraelitas, estará lleno hoy domingo en el río, lo más tranquilo me voy a pescar, la vieja ni a palos si le llevo mojarritas las va a freír, podría ser un ahorro. Y sería mejor que la mierda del colegio, nos vamos con Colombo al río y vivimos de mojarritas, las freímos en una lata cualquiera y para mi cumpleaños afano algo en casa y comemos mojarritas frescas y masas surtidas. Del mostrador no me salvo, de visita en lo de Colombo les ahorraría la comida en casa, me cago en Colombo, no me invitó, después de los exámenes ya es diciembre me va a cagar mi hermano el mostrador por hacerle gastar un mes más de internado por no eximirme, y en febrero ya va a hacer un año, pobre viejo, hace un año cómo te habías quedado flaco, por ese tumor hijo de puta, hasta febrero que volvimos a abrir el negocio, después de carnaval ya estaba el negocio abierto de nuevo, cerrado tres días por luto, tanto que trabajaste, viejo, perdona, ni bien llegue me voy a poner detrás del mostrador, te pasaste la vida detrás del mostrador que llegaste de Odessa con lo que tenías puesto y «El clavel rojo» es ahora un acreditado comercio de la progresista ciudad de Paraná, y los voy a mirar cuando entren: los enfocabas al entrar con el ojo clínico, le sacabas la radiografía a la cartera y si era algún gallego con guita los precios del «Clavel rojo» subían como la leche por hervir, pero hay que ser como vos, sacar la leche del fuego a tiempo antes de que se vuelque que no se asuste el cliente, si vos vivieras me enseñarías. Y tantas veces que depués del colegio en Paraná me iba al río a pescar y pitar detrás de las barrancas, ¿por qué no habré vuelto al negocio? a relojear como cagabas a los gallegos, me habría hecho el infeliz acomodando los rollos de hule y las cajas de argollas para las cortinas mientras me junaba toda la venta: el amague, lo que les mostrabas antes de decir el precio, el primer precio, la cagada que les mostrabas en calidad inferior si no querían gastar, y los tipos se tragaban el anzuelo, la rebajita final, y… ¡tin, caja…! ¿cuántos tin caja te habrá hecho en tu vida viejo caga-dor? pero no los de precio fijo, yo digo los que vos sabes, que otra que radiografiar la cartera: vos les veías la cara a los que entraban, ¡la cara de gallego bruto con plata! mi hermano qué va a tener cancha, 25 años y siempre con esa cara de velorio no va a saber entretener a la gente ¿se habrá cogido a alguna, alguna vez? un helado frente a la estación de Merlo fue todo lo que me convidó este año cuando vino a Buenos Aires. Diez de elástico, veinte de piolín, cuarenta de clavos mochos, este verano me va a meter detrás del mostrador y la primera negra que entre la despacho, masas surtidas, escabeche de arenque, lo que sea y después la tiro al suelo, le doy un golpe con el rollo de hule, bajo la persiana, le arranco el escudo peronista y no me importa que la primera sea una negra, si este verano no empiezo a coger se me van a podrir las bolas, ¿y qué me espera? el mostrador, que a cada rato entra mi vieja o el infeliz, y las pendejas del club son peores que Laurita, quieren grandes para casarse y la puta de la isla cobra diez mangos. No le doy diez mangos a una puta ni muerto, eso sí que es negocio, pero es mi perra suerte, ¡suerte perra hija de puta! otros tienen suerte, y ya cogieron, pero lo peor es trabajar en las vacaciones ¡ojalá se mueran todos los profesores! y nuestro padre espiritual, así no queda nadie ¡El Charrúa! si me hubiese tocado el pabellón con el Charrúa ya me habría hecho a alguna del lavadero, el Charrúa la primera vez que lo vi lo creí uno de quinto, pero el Charrúa ya está por terminar Abogacía, sin tarro de tocarme el Charrúa de celador me jodí todo el año, rubio y la nariz no es para abajo pero me pareció que podía ser israelita pero en Estudio con el calor se desabrochó la camisa y le apareció la cadena de oro, con la cruz, y los llevó a los dos únicos pendejos del pabellón de él que nunca habían cogido a una mina, los esperaba una mina en la obra en construcción pasando la estación de Merlo, dos mangos al sereno y los pibes se sacaron las ganas, y sin pagar un centavo, el Charrúa arregló con la mina y después los dejó a los pibes y él no quiere largar el rollo pero se da toda la vuelta para que no lo vean que entra en lo de la tetuda de la lavandería, si lo agarra la lunga o su reverendo marido y padre espiritual de todos nosotros le cuesta el puesto al Charrúa, sin el laburito de celador no tiene un mango para seguir la Facultad, y fui boludo de hacerle quilombo en Estudio, cuatro gritos que hicieron temblar los cimientos «¡Todos sin salida, si no aparecen los que eructaron!», mi eructo no había sido tan fuerte pero de eco el paraguayo había destapado una botella de sidra, parecía el eructo más microfónico que le salió en el año pero cerca del banco de él el olor era como si hubieran destapado la olla del puchero de dos días antes. Y el Charrúa llegó el domingo y nadie iba a salir por el paraguayo degenerado que no confesábamos y Casals armó el despiole con nuestro padre espiritual, dijo el petiso «por el capricho del señor celador yo no me puedo quedar sin salida después de toda la semana estudiando, que se ocupe el celador de encontrar al culpable», el petiso se animó a desafiar al Charrúa, si se quedaba sin salida el petiso ya sabía lo que le esperaba detrás de las casuarinas si se quedaba todo el domingo. El paraguayo creyó que Casals iba a delatarlo y se presentó al Charrúa, y Casals no se perdió los ravioles del tío, tarrudo de mierda. Sería fenómeno meterse en Abogacía, el Charrúa se va a la Facultad con un pintón bárbaro, a mí me sale fenómeno el nudo triángulo, lo que me caga es las corbatas de mi hermano donde tengo que hacer el nudo está llena de grasa la puta corbata, tapar la grasa a ese puto nudo me lo tengo que hacer con la punta ancha de la corbata, queda un nudo fenómeno de triángulo pero grueso como la puta que lo parió, y me cago en mi hermano el infeliz de mie