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“Aparte de las ridículas historias de fantasmas, no creo que su muerte apenara a nadie. Ni Tang Siang ni Cacahuete la apreciaban. Me preguntaba si eran celos o había algo más. Empiezo a pensar que era demasiado extranjera para ellas.

– Por su aspecto.

– Sí, era bonita pero al estilo occidental. Supongo que lo realzaba comprando ropa importada…

– O regalada por quien la estuviera ayudando.

– Por supuesto. Incluso ahora, más de tres semanas después de su muerte, se huele el perfume White Shoulders en su cama -Al ver que David fruncía el ceño, aclaró-: Sí, lo conoces. Es penetrante y muy dulce. Lo recuerdo de Estados Unidos, siempre me ha disgustado ese perfume. -David la miró incrédulo, pero ella continuó-: Y no es algo que se encuentre en el economato, en la tienda del pueblo, ni siquiera en Taiyan. O cual nos lleva a los papeles que te entregó Sun.

– No puedo enseñártelos.

– Me hago cargo.

David se levantó, revolvió un montón de documentos y extendió los papeles de Sun lejos de la mirada de Hu-lan. Aunque parecían los mismos de Miao-shan, éstos no eran copias. Aquí aparecían los nombres de diversas empresas: Toy World, Plush Suplí, Mega Soft, y otras. A la derecha había números de cuentas y fechas de depósitos. ¿Cómo encajaba esto en el rompecabezas? ¿Se los habría enviado Sun, sabiendo que su detención era inminente y que como cliente de David estaría protegido, ya que en vez de pruebas se transformarían en información privilegiada?

Era evidente que él y Hu-lan estaban ahora en bandos distintos. Ella le amaba y sabía interpretar sus gestos, así que por mucho que intentara disimular sus emociones, su mirada decía mucho sobre la culpabilidad de Sun. Su obligación era sonsacarle información a David; la de él, proteger a su cliente. Ella tenía que denunciar el fraude; él tenía que desviar las sospechas. David era consciente de que la cooperación era la piedra angular del sistema legal de cualquier país. Los delincuentes listos contrataban abogados bien relacionados con inspectores y fiscales. ¿Era parte de los planes de Sun? David podría hablar con Hu-lan, por supuesto, pero sólo basándose en hipótesis, y ella intentaría conseguir la máxima información sin que él la excluyera por completo.

– ¿Qué prueban los papeles de Miao-shan? ¿Cuál es el delito? -preguntó}David-. Veo muchos niveles, pero ¿cuál es el correcto? Por cierto, no me hablaste del trabajo infantil.

– No me pareció que tuviera importancia -Meneó la cabeza y aclaró-: En China no es punible. El trabajo infantil es ilegal, ya que la edad oficial son dieciocho años para trabajar en las fábricas estatales, pero las empresas privadas pueden contratar a menores.

– ¿De cuántos años estamos hablando, Hu-lan?

– En Knight diría que la más joven que vi tenía unos doce, pero en el caso de una denuncia se habría saldado con el pago de una multa y el despido de las niñas. Creo que la única forma de que un empresario vaya a la cárcel sería un escándalo internacional, artículos en la prensa… Pearl Jenner -concluyó con una mueca de desagrado.

– Pero Guy In dijo que los papeles de Miao-shan eran “pruebas”. Tenían que ser pruebas de algo, pero no se trata de trabajo infantil. Y pese al código SUN GAO, no veo nada que pueda relacionar a mi cliente con eso. Tampoco demuestran las malas condiciones laborales. Tú, yo y Guy In podemos pensar que son deplorables, pero están dentro de los derechos de Knight, lo cual significa, y detesto reconocerlo, que están también dentro de los derechos de Tartan. Hay maquinaria peligrosa y la posibilidad de uso indebido de productos químicos, pero tampoco veo en los papeles de Miao-shan nada que lo indique.

Hu-lan sabía que los papeles estaban al alcance de su mano y dijo:

– Tal vez el producto en sí es peligroso y los documentos están relacionados con los envíos o algo parecido.

– No lo creo. Si hubiera alguna anomalía en Sam y sus amigos, habría aparecido en toda la prensa norteamericana. No es algo que se pueda ocultar.

– El siguiente nivel de delito sería el soborno. Pero sabemos que Pearl se lo inventó -dijo Hu-lan.

David no respondió.

– Voy a darte una hipótesis -propuso ella-. Supongamos que Pearl tenía razón, pero no lo sabía. ¿Habría Sun aceptado un soborno? -levantó la mano-. No es necesario que contestes, pero piensa en esto: ¿no lo aceptaría tu cliente? Esto es China y Sun es un tipo hábil. De ser así ¿cómo lo habría ocultado Knight en sus cuentas?

David creía saber la respuesta: Knight disfrazaba los sobornos como pagos a empresas ficticias. Hu-lan estaba cerca de la verdad. ¿Adónde iría a parar?

– Imagino que lo harían con la diferencia. Se nos dijo que nos pagarían quinientos yuanes. En realidad nos daban doscientos, lo cual deja trescientos yuanes por mes. -Alargó la mano y cogió un bloc de notas de la mesilla de noche-. Supongamos que a algunas personas se las paga más, ya que Knight algunas veces tiene que dar incentivos, ¿no? -No esperó respuesta-. Así que a un promedio de doscientos yuanes por mil obreras… -Hu-lan garabateó y anunció-: Algo más de veinticuatro mil dólares por mes; casi trescientos mil al año. -Dejó el bloc a un lado y añadió-: ¿tu cliente habría matado a Miao-shan pensando que tenía documentos que le implicaban en un fraude que le reportaba cientos de miles de dólares al año? Sí -se contestó.

– Te estás precipitando en tus conclusiones. Todavía no sabemos qué significan los documentos de Miao-shan. No dan una visión completa.

– Bueno, adivino que tienes una lista de empresas ficticias…

– Tienes lo depósitos y las fechas, y juguetes que deletrean un nombre codificado, pero ¿adónde va el dinero en realidad? -David la interrumpió con la intención de que se centrase en los papeles de Miao-shan-. Toda la documentación no prueba nada, a menos que sepas dónde está el dinero. Podría estar en el banco de la esquina, en Pekín o en Suiza, y en la cuenta de cualquiera. ¿Y si a Sun le hubieran tendido una trampa? Tienes que admitir que es un código bastante estúpido. -Lo que dijo a continuación la cogió totalmente por sorpresa-: Tenemos que encontrar la forma de relacionar las muertes de Miao-shan, Xiao Yan y Keith.

Se centraba de nuevo en Xiao Yan. Pero después, mientras David hablaba, Hu-lan comprendió que estaba presentando una defensa, que consistía en culpar a cualquiera menos a su cliente, como si estuviera en el tribunal delante de un jurado.

– Aceptemos que la mujer de la fábrica fue asesinada como insinuaste anoche. -David pensó en que tres horas atrás la idea le parecía inconcebible. Ahora esa muerte se había convertido en otra pieza del rompecabezas-. ¿Sería para ocultar que Knight no utiliza medidas de seguridad con su maquinaria? ¿Por qué vio algo? ¿Por qué exigió dinero a Aarón Rodgers o a alguien de la empresa? ¿era una de las chicas de Aarón y éste, al conocer a…? ¿Cómo se llama?

– Tang Siang.

– Al conocer a Tang Siang quiso quitarse de encima a Xiao Yang. Tal vez es un asesino en serie que hace el amor a las chicas y las mata cuando se cansa de ellas. -El tono de David indicaba lo poco creíble que resultaba la hipótesis.

– ¿Dónde encaja Keith en todo esto? -preguntó Hu-lan.

No habían hablado mucho sobre su muerte. Justo después del accidente David no estaba en contacto con Hu-lan. Después, cuando por fin ella telefoneó, hablaron sobre todo de su viaje a Pekín. Cuando llegó estaba demasiado contento para revivir la terrible muerte.

– Lo vi morir -dijo, y empezó a pasearse por la habitación-. Me sentí responsable de su muerte. El FBI, Madeleine, Rob, todos creímos que el objetivo era yo. ¿Y si estábamos equivocados? ¿Y si alguien pensaba que Keith era objeto de una investigación federal, tal como Pearl había escrito?