– ¿Qué coño estás haciendo aquí?
– Hacer una elección para vivir. Soy Levi Hammond y pienso hacer mi vida aquí.
Jonas sacudió la cabeza.
– No lo creo.
– Tú no tienes que creerme. Sólo Rikki tiene que creerme. Por otro lado, encontraré a este hombre que la amenaza y tú nunca encontrarás el cuerpo si te alejas de esto. Tuve la elección de si implicarte o no, y escogí permitir que Blythe hiciera la llamada. La historia de Levi Hammond no tiene ni un agujero. En unos pocos días la gente comenzará vagamente a recordarme. Puedo tener una vida aquí. No estoy dispuesto a rendirme porque a ti no te guste lo que hice.
Jonas nunca apartó los ojos de la cara de Lev y éste podía sentir el poder en el hombre, la energía que se arremolinaba en torno a él. Harrington tenía secretos propios. Lev permaneció inmóvil, permitiendo que el hombre se decidiera.
– Eres un bastardo de sangre fría, Prakenskii. Tenemos a un hombre en el pueblo. Dice que está investigando la muerte de un ciudadano ruso, pero es malditamente fácil decir que es un exterminador. Si averigua que estás aquí, te meterá una bala en la cabeza.
La sonrisa de Lev no contenía humor.
– Encontrarás que no es todo tan fácil…
Todavía esperó. Jonas no parecía comprender el peligro en el que estaba metido y ahora mismo, con esta amenaza, se estaba balanceando muy cerca del borde del precipicio. El horrible accidente estaba todo planeado, paso a paso en la mente de Lev. No ahora por supuesto, los nudillos desgarrados y las magulladuras le señalarían a él, pero Harrington tenía un trabajo de alto riesgo. Sería bastante fácil atraerlo a una zona desierta, había tantas en las tierras arboladas, y el hombre se encontraría con un accidente.
Jonas estudió su cara durante mucho tiempo.
– Tu hermano tiene su hogar aquí.
A Lev no le gustó la ondulación de anticipación que apenas pudo suprimir. Las emociones eran difíciles de controlar una vez liberadas.
– ¿Se supone que eso es alguna clase de amenaza? -Mantuvo su voz suave-. Mi hermano fue entrenado de la misma manera que yo. Comprenderá.
– Tu hermano está casado con Joley Drake. Quizás no sea tan comprensivo como piensas -advirtió Jonas.
Lev se encogió de hombros.
– Puede probar suerte.
– Él no es el único de quien tendrás que preocuparte. Jackson y Elle están de luna de miel, pero Jackson puede tener unas pocas palabras que decirte.
Lev abrió las manos, abarcando la granja.
– Esto es para mí. Aquí es donde voy a estar. Pueden probar suerte.
– ¿Por qué aquí? Muévete.
– Esta es la casa de Rikki. Tiene una vida aquí y ha trabajado duro para conseguirla. No voy a dejarla atrás y no voy a alejarla de todo esto.
– ¿Esperas que crea que te has enamorado de Rikki Sitmore?
– Me importa una mierda lo que creas.
Jonas sacudió la cabeza y se dio la vuelta, dándole la espalda. Su postura le dijo a Lev que el sheriff estaba alerta en caso de que le atacara. Lev se agachó al lado del ennegrecido terreno. La mayor parte del agua se había filtrado al suelo, por lo que sólo permanecía unos centímetros y la mayor parte había desaparecido, dejando césped fangoso y ennegrecido. Hedía a una mezcla de gas y humo.
Jonas se tomó su tiempo, examinando completamente el área, tomando una serie de fotografías, cogiendo muestras del agua en varios lugares en pequeños tubos y luego tomando trozos del césped quemado.
– ¿Dijiste que le viste? -preguntó Jonas, agachándose al lado de Lev para tocar con los dedos el agua una vez más.
– Era alto pero bastante delgado. El rastro indica que mide quizá uno sesenta o uno setenta. Aunque se movía rápidamente y es fuerte. Tenía un lanzallamas en la espalda y debía haber almacenado gasolina. Ha tenido mucha práctica. Cuando fui consciente de él, ya estaba corriendo alrededor de la casa. -Y eso significaba que los búhos habían ido a cazar y no habían descubierto al incendiario hasta que regresaron. Ése había sido su error y podría haberles costado la vida. No podía permitirse perderse tanto en Rikki que abandonara sus instintos de supervivencia.
– ¿Cómo consiguió prender fuego tan rápidamente? El suelo tenía que haber estado empapado después de las tormentas. Aún con un acelerante… -Jonas se calló, sacudiendo la cabeza.
– Estás casado con una Drake. Tengo que presumir que sabes manipular energía.
Jonas se levantó y se alejó de Lev, utilizando su linterna para recoger el césped aplastado por donde el incendiario había huido de vuelta al risco.
– Sigue hablando.
– Él es un elemento. Manipula el fuego.
Jonas se puso tieso pero no contestó, siguiendo el rastro hacia el risco. La cuesta estaba resbaladiza y había varios charcos de agua inesperados. Jonas anduvo de aquí para allá, dando zancadas largas, y parándose repentinamente, donde el agresor se giró para disparar su arma. El sheriff pasó mucho tiempo sacando fotos y localizando los casquillos, reuniéndolos también con cuidado.
– Parece que se rompió una presa -comentó Jonas mientras rodeaba dos de los charcos más grandes-. ¿De dónde vino toda esta agua?
– Tuvimos suerte. Llovió.
Jonas miró las nubes.
– No llovió en Sea Haven o en nuestra casa, sólo a unos kilómetros de aquí. La niebla es espesa, pero no lo bastante para crear esta clase de inundación.
Pescaba. Una buena táctica, pero Lev estaba cómodo con el silencio y no dijo nada. Jonas suspiró.
– ¿Quieres atrapar a ese imbécil o no? Tienes que decírmelo todo.
– ¿Qué tiene que ver una lluvia fuerte con atraparlo? -Preguntó Lev-. Y podría atraparlo yo mismo. Sus rastros de neumático están por todas partes. Trabaja con fuego. La cara está marcada y requiere puntos. Viene de la misma ciudad que Rikki. Y está en tu pueblo. Apuesto a que no es tan difícil de encontrar.
Jonas se agachó otra vez, encontrando esta vez el lugar donde los búhos habían atacado al incendiario. Había lugares con sangre en el césped mojado, pero no tantos como Lev pensó que habría. La lluvia había apagado el fuego, pero también había destruido la evidencia. Jonas buscó en el terreno, moviéndose primero en un círculo estrecho y luego ampliándolo lentamente. Encontró dos plumas y varios cartuchos gastados. Lo metió todo en bolsas de pruebas y añadió varias raspaduras de la sangre. Otra vez, se tomó su tiempo, repasando completamente el suelo.
– ¿A qué coño disparaba? ¿A ti? ¿O a los pájaros?
– Me disparó unas pocas series, desde allí hasta aquí. -Lev se giró para indicar el lugar donde el agresor se había parado-. Luego disparó a los búhos.
– Los que lo atacaron. -Había escepticismo en la voz de Jonas.
– Yo no llevo plumas sobrantes de búho en el bolsillo -dijo Lev.
– Sí. Apuesto a que no. Me gustaría saber qué llevas allí -murmuró Jonas, entre dientes, una vez más agachándose e iluminando el terreno con la linterna-. Subió por aquí a la carretera. Hay gotas de sangre dispersas por su rastro. -Colocó la herramienta de medición y tomó varias imágenes de las huellas de zapatos en el barro.
– Prefiere ese lugar de allí -indicó Lev-. Puede ver la casa de Rikki y tiene una gran vista de su porche trasero, donde le gusta pasar la mayor parte de su tiempo cuando tiene compañía.
– Ha estado refugiado aquí -contestó Jonas, rodeando el área, iluminando el terreno con la linterna.
Lev le permitió encontrar la pequeña zona ennegrecida donde el incendiario había jugado ociosamente mientras vigilaba a Rikki. Jonas pasó otros pocos minutos colocando marcadores y fotografiándolo todo, concentrándose en la pauta que el incendiario había creado.
– ¿Está seguro de sí mismo, verdad? -comentó Jonas.
– Ya no.
– No -Jonas estuvo de acuerdo. Suspiró y se enderezó, girándose para encarar a Lev-. Ahora estará enojado. Se retirará un tiempo, hasta que se cure, pero cuando regrese, lo hará sin nada que perder.