No vengas aquí, Rikki. Ha echado combustible por todas partes. Y recuerda, tiene un lanzallamas. En el momento en que sepa que estamos fuera de la casa y en el bosque, encenderá ese acelerante. Te quiero fuera de aquí.
Bien, eso no sucederá. Estoy extrayendo toda la humedad que puedo de este área, del cielo y de debajo de nosotros. No la puedo utilizar hasta que él haga su movimiento. Una vez que eso suceda, cortaré su vía de escape utilizando la charca. Tiene que haber calculado que escapará por ahí. No voy a dejar que nuestra granja arda. El sheriff y el cuerpo de bomberos están en camino. Les he dicho a mis hermanas que se vayan inmediatamente.
Ésa era su mujer. Fría bajo el fuego. Decidida. Podía enfrentarse a un entrenado interrogador ruso y usar lo que otros llamaban una debilidad como su fuerza más grande, y entonces fría y deliberadamente salía a la noche y trabajaba con él, a pesar del peligro, para salvar la granja. Por supuesto que Pratt tenía un plan de fuga. Iba a prenderle fuego a las colinas y al bosque. Tenía que tener un sendero seguro para salir.
Permaneciendo agachado, Lev se movió en un semicírculo, más despacio ahora, estirándose en busca de los pájaros para que le dieran una idea clara de dónde estaba trabajando el incendiario. Se movió en silencio, sabiendo que si Pratt le oía llegar, utilizaría inmediatamente el lanzallamas y provocaría la fuente de ignición. Ardería lo bastante caliente para provocar un fuego en la ladera.
Rikki tenía que estar al descubierto. Nunca podría reunir las nubes dentro de los árboles. No sabía qué era peor, si saber que estaba en el bosque donde en cualquier momento Pratt podía convertir todo el bosque en llamas rugientes o al descubierto donde podía ser un objetivo fácil para un arma. No podía verla mientras se abría camino entre árboles y maleza, de vuelta al valle más abajo donde la charca de riego estaba situada.
Al otro lado del valle, a unos cuarenta metros, pudo ver a Pratt, trabajando frenéticamente, lanzando un chorro de combustible desde una mochila en la espalda. El incendiario roció generosamente los arbustos que llevaban al primer anillo de protección de la casa de Rikki, la artemisa. Pratt saturó varias áreas mientras corría en torno al perímetro exterior del patio. Soltando la mochila, la empujó cerca del camino que se dirigía a la charca y se puso la mochila del lanzallamas.
Lev apuntó a la sien del hombre. Antes de que pudiera apretar el gatillo, Pratt tropezó con una rama grande que estaba caída en el sendero y cayó al suelo, saliendo de la vista de Lev. Las llamas explotaron rojizo anaranjadas, encendiendo los gases. El mundo alrededor de ellos estalló. El gas en los árboles alrededor de Lev se encendió, las llamas saltaron al aire hasta que no pudo ver nada. El calor le abrasó. El oxígeno se había ido, alimentando las llamas hambrientas, vertiéndose en el fuego hasta dejarlo jadeando. Se dejó caer al suelo para tratar de encontrar un modo de respirar.
Estoy atrapado.
Rikki estaba preparada para ese momento. El cielo se abrió sólo sobre el bosque y la pequeña cuesta donde Pratt había preparado con tanto cuidado su asalto. Había concentrado la lluvia en el área exacta donde el incendiario había vertido combustible. El agua se estrelló contra Lev, empapándolo, aplastándole el pelo sobre la cabeza, corriendo en arroyos por su cuello. El rugido que le había rodeado cuando el fuego saltó a la vida, tan fuerte sólo segundos antes, se había convertido en un siseo de serpiente. No parecía haber gotas de agua individuales, sino cubos de agua cayendo sobre los árboles y su cabeza.
La lluvia cayó en dos lugares concentrados por lo que Lev pudo decir. Era difícil ver a través del espeso velo gris, pero el agua se vertió en la charca para riegos, ya llena y ahora se desbordaba por las orillas, los árboles y el pequeño valle. El valle era un embudo, atrapando el agua que caía por las laderas y enviándola en torrente como un río hacia la carretera y la charca. El agua burbujeó desde el subsuelo, añadiéndose al repentino suministro, que se alzaba a toda velocidad.
Lev se arrastró hacia adelante sobre las manos y rodillas a través de los árboles a la orilla del bosque. No podía conseguir un buen disparo sobre el incendiario y no quería avisarle de su presencia, así que continuó moviéndose hacia adelante entre la maleza que ardía. Pratt luchó por ponerse de pie, pero fue golpeado de nuevo contra el suelo por la caída de una gran rama rota. Rodó, pareció enredarse por un momento y luego luchó por ponerse de pie.
El agua se arremolinó alrededor de sus tobillos, subiendo rápidamente, vertiéndose ahora desde los sistemas de regadío a través de la granja. El agua cayó desde el techo de casa de Rikki, bajando por los canalones hasta los canales que llevaban a las zanjas. El área entera había sido diseñada para preservar el agua. Cada zanja conducía al embudo principal, en el cual Pratt parecía estar atrapado. Dio una desganada pasada otra vez con el lanzallamas, pero supo que era imposible.
Lev utilizó los codos para propulsarse a través del barro y la hierba para abrirse camino y tomar posición para disparar. Pratt se tensó de repente y giró la cabeza, alzando la vista a la ladera hacia la casa de Rikki.
Ella estaba en lo alto de la colina, la cara hacia arriba, hacia el cielo, las manos elegantes mientras realizaba su sinfonía salvaje. La lluvia respondió a sus órdenes y cada tercer compás, la mano derecha se movía hacia arriba, la palma levantada. Parecía una antigua sacerdotisa venerando a la diosa de la lluvia. Lev trató de gritarle, advertirla, pero el trueno resonó y el viento se llevó el sonido de su voz. Pratt lanzó el lanzallamas a un lado y sacó una pistola.
Sin vacilación, Lev disparó varias veces, sabiendo que el ángulo estaba mal, pero todo lo que le importaba era distraer al hombre y alejarlo de Rikki. Se puso en pie de un salto y corrió hacia el incendiario, disparando todo el tiempo. Pratt se giró para enfrentarse a la amenaza inmediata, escupiendo balas hacia Lev. Estaba igual de ciego, tratando de ver a través de la lluvia que caía a la figura oscura que iba hacia él. Incapaz de ver a Lev, medio giró y disparó a Rikki. El agua se arremolinaba alrededor de sus rodillas ahora.
Lev se detuvo patinando cuando se dio cuenta de que estaba a punto de correr directamente a esa creciente masa de agua. Introdujo un nuevo cargador en el arma y se arrodilló, tratando de conseguir un disparo claro, disparando para atraer la atención de Pratt de vuelta a él.
Pratt estaba en problemas y lo sabía. Disparó a Lev varias veces y luego abandonó todo intento de matar, cambiando su necesidad de castigar por la supervivencia. El agua se arrastró subiendo hasta sus muslos, y ahora la corriente era fuerte, tirando y empujando, conduciéndolo hacia la charca. Estaba atrapado por la pesada mochila y no podía aflojar las hebillas con la lluvia que caía.
Cayó otra vez, rodó, la mochila le arrastraba. Llevaba botas y el agua las había llenado. La pesada chaqueta y la ropa se añadían a su peso. La corriente lo barrió sobre la orilla hasta la charca de riego. Se hundió, salió a la superficie con un chillido de miedo y se hundió otra vez.