– Ya es hora de que comprenda usted lo que Lars creía -le dijo Henrik a Stephanie-. Contrariamente a lo que pueda haber pensado, no era ningún chalado persiguiendo un tesoro. Tras sus investigaciones se escondía un propósito serio.
– Ignoraré su insulto, ya que quiero oír lo que tiene que decir.
Una mirada de irritación se deslizó por los ojos de Thorvaldsen.
– La teoría de Lars era sencilla, aunque de hecho no era suya. Ernest Scoville formuló la mayor parte de ella, que implicaba una original visión de los Evangelios especialmente de aquellos que tratan de la resurrección. Casiopea ya insinuó algo de esto.
«Empecemos con el de Marcos. Fue el primero de los Evangelios, escrito alrededor del año 70, quizás el único Evangelio que los primeros cristianos poseyeron después de la muerte de Cristo. Contiene setenta y cinco versículos, aunque sólo ocho de ellos están dedicados a la resurrección. Esta notabilísima serie de acontecimientos sólo mereció una breve mención. ¿Por qué? La respuesta es simple. Cuando se escribió el Evangelio de Marcos, la historia de la resurrección aún tenía que aparecer, y el Evangelio termina sin mencionar el hecho de que los discípulos creyeran que Jesús había sido resucitado de entre los muertos. En vez de ello, nos cuenta que los discípulos huyeron. Sólo aparecen mujeres en la versión de Marcos, y ellas ignoran una orden de decir a los discípulos que vayan a Galilea para que el Cristo resucitado pueda encontrarse con ellos allí. En vez de ello, las mujeres también están confusas y huyen, sin decir a nadie lo que han visto. No hay ángeles; sólo un joven vestido de blanco que con calma anuncia: “Él ha resucitado.” Nada de guardias, ni sudarios, y ningún Señor resucitado.
Mark sabía que todo lo que Thorvaldsen acababa de decir era cierto. Había estudiado ese Evangelio con gran detalle.
– El testimonio de Mateo vino una década más tarde. Para entonces, los romanos habían saqueado Jerusalén y destruido el Templo. Muchos judíos habían huido al mundo de habla griega. Los judíos ortodoxos que se quedaron en Tierra Santa consideraban a los nuevos judíos cristianos un problema… tanto como lo eran los romanos. Existía hostilidad entre los judíos ortodoxos y los emergentes cristianos de origen judío. El Evangelio de Mateo estaba probablemente escrito por uno de esos desconocidos escribas judeocristianos. El Evangelio de Marcos había dejado muchas preguntas sin responder, por lo que Mateo cambió la historia para que encajara con su agitada época.
»Ahora, el mensajero que anuncia la resurrección se convierte en un ángel. Desciende en medio de un terremoto, su aspecto como de un relámpago. Los guardianes caen fulminados. La piedra ha sido quitada de la tumba, y un ángel está sentado sobre ella. Las mujeres siguen presas del miedo, pero éste rápidamente se transforma en gozo. Contrariamente a las del relato de Marcos, las mujeres aquí corren a contar a los discípulos lo que ha sucedido y realmente se encuentran con el resucitado Cristo. Aquí, por primera vez, es descrito el Señor resucitado. Y qué hicieron las mujeres?
– Le cogieron los pies y se postraron ante Él -dijo Mark suavemente-. Más tarde, Jesús se apareció a sus discípulos y proclamó que «me ha sido dada toda potestad en el Cielo y en la Tierra». Y les dice que estará para siempre con ellos.
– Vaya cambio -dijo Thorvaldsen-. El Mesías judío llamado Jesús se ha convertido ahora en Cristo para el mundo. En Mateo, todo es más vivido. Milagroso, también. Después aparece Lucas, alrededor del año 90. Para entonces, los judíos conversos al cristianismo se han alejado mucho más del judaísmo, de modo que Lucas modificó radicalmente la historia de la resurrección para adaptarla a este cambio. Las mujeres están en la tumba otra vez, pero ahora la encuentran vacía y van a decírselo a los discípulos. Pedro regresa y encuentra solamente el desechado sudario. Entonces Lucas cuenta una historia que no aparece en ningún otro lugar de la Biblia. Se refiere a Jesús que viaja disfrazado, se encuentra con algunos discípulos camino de Emaús, comparte una comida y luego, cuando es reconocido, se desvanece. Hay también un posterior encuentro con todos los discípulos donde ellos dudan de la realidad de su carne, por lo que come con ellos y después desaparece. Y solamente en Lucas encontramos el relato de la ascensión de Jesús a los cielos. ¿Qué ocurrió? La Ascensión ha sido añadida ahora al Cristo resucitado.
Mark había leído un parecido análisis de la Escritura en los archivos templarios. Durante siglos, hermanos doctos habían estudiado la Palabra, señalando errores, valorando contradicciones y efectuando hipótesis sobre los múltiples conflictos entre los nombres, fechas, lugares y hechos.
– Luego está Juan -siguió Thorvaldsen-. El Evangelio escrito que más lejos está de la vida de Cristo, alrededor del año 100. Hay muchos cambios en este Evangelio; es casi como si Juan hablara de un Cristo totalmente diferente. Nada de nacimiento en Belén… Donde Jesús nace es en Nazaret. Los otros tres hablan de un ministerio de tres años; Juan, sólo de uno. La última Cena, en Juan, tuvo lugar el día antes de la Pascua… La crucifixión, el día en que el cordero pascual era sacrificado. Esto es diferente de los otros Evangelios. Juan también trasladó la expulsión de los mercaderes del Templo del día después del Domingo de Ramos a una época temprana en el ministerio de Cristo.
»En Juan, María Magdalena va sola a la tumba y la encuentra vacía. Y entonces ella ni siquiera considera la posibilidad de una resurrección, sino que piensa que el cuerpo ha sido robado. Sólo cuando regresa con Pedro y los demás discípulos, ella ve a dos ángeles. Entonces éstos se transforman en el propio Jesús.
»Miren cómo este detalle, sobre quién estaba en la tumba, cambió. El joven de Marcos vestido de blanco se convierte en el ángel deslumbrante de Mateo, que Lucas extiende hasta dos ángeles y que Juan modifica para hacer de ellos dos ángeles que se transforman en Cristo. Y fue visto el resucitado Señor en el huerto el primer día de la semana, como los cristianos siempre han dicho? Marcos y Lucas dicen que no. Mateo, que sí. Juan dice que no al principio, pero María Magdalena le ve más tarde. Lo que ocurrió está claro. Con el tiempo, la resurrección fue hecha cada vez más milagrosa para acomodarse al cambiante mundo.
– Supongo -dijo Stephanie- que no se adhiere usted al principio de la infalibilidad de la Biblia, ¿verdad?
– No hay nada que sea literal en la Biblia. Es una leyenda infestada de contradicciones, y la única manera en que éstas pueden ser explicadas es gracias a la fe. Eso tal vez funcionó hace mil años, o incluso quinientos, pero ya no resulta aceptable. La mente humana hoy en día cuestiona. Su marido cuestionó.
– ¿Qué tenía intención de hacer Lars?
– Lo imposible -murmuró Mark.
Su madre le miró con una extraña comprensión en sus ojos.
– Pero eso nunca lo detuvo. -Habló en voz baja y melodiosa, como si acabara de descubrir una verdad que había permanecido oculta mucho tiempo-. Si no otra cosa, era un maravilloso soñador.
»Pero sus sueños tenían fundamento -continuó Mark-. Los templarios antaño supieron lo que papá quería saber. Aún hoy, leen y estudian la Escritura que no forma parte del Nuevo Testamento. El Evangelio de san Felipe, la Carta de Bernabé, los Hechos de Pedro, la Epístola de los Apóstoles, el Libro Secreto de Juan, el Evangelio de María, el Didakhé. Y el Evangelio de santo Tomás, que es para ellos quizás lo más próximo que tenemos de lo que Jesús pudo haber dicho realmente, ya que no ha sido sometido a innumerables traducciones. Muchos de estos llamados textos heréticos son reveladores. Y eso fue lo que hizo especiales a los templarios. La verdadera fuente de su poder. Ni la riqueza ni el poder, sino el conocimiento.