"Necesito los detalles de cómo será la reunión. Yo me ocupo del traslado. ¿Nuestros nuevos amigos Es suministrarán armas?"
Asintió. "Correcto".
"ay cómo entrarán en América nuestros guerreros?"
"De eso se ocuparán nuestros amigos. Pero primero mandaremos un grupo de tres para cercioramos de que el sistema sea suficientemente seguro".
"Por supuesto". Sabían todo lo que hay que saber acerca de la seguridad operativa. Habían recibido muchas lecciones, ninguna de ellas agra- dable. Había integrantes de su organización alojados en prisiones de todo el mundo. Se trataba de quienes no habían tenido la suerte de morir. Ese era un problema que la organización nunca había logrado solucionar. Morir en acción era noble y valiente. Ser atrapado por un policía como un vulgar delincuente era innoble y humillante, pero de alguna manera sus hombres lo preferían a morir sin cumplir con la misión. Y las 1 prisiones occidentales no eran tan malas para muchos de sus colegas. Sí, se perdía la libertad, pero al menos siempre se comía y las naciones occidentales respetaban sus prescripciones dietéticas.
Esas naciones eran tan débiles y estúpidas en lo que se refiere a sus enemigos que eran clementes con quienes no lo eran con ellas. Pero eso no era culpa de Mohammed.
"Maldición", dijo Jack. Era su primer día en el lado "negro" del establecimiento. Su entrenamiento en las altas finanzas había ido muy rápido, gracias a la forma en que había sido educado. Su abuelo Muller le había dado buenas enseñanzas durante sus raras visitas al hogar familiar. El y el padre de Jack se trataban con cortesía, pero el abuelo Joe opinaba que los verdaderos hombres se dedicaban a las finanzas, no al sucio mundo de la política aunque debía admitir que su yerno se había desempeñado bastante bien en Washington. Pero cuánto dinero hubiera podido ganar en Wall Street… ¿cómo podía alguien renunciar a eso? Claro que Muller nunca le dijo esto a Jack hijo, pero estaba claro que ésa era su opinión. Como sea, Jack habría podido entrar en los niveles más bajos de cualquiera de las grandes financieras y probablemente no habría tardado en ascender a fuerza de trabajo. Pero ahora, lo importante es que había pasado rápidamente por el área financiera del Campus y ahora estaba en el Departamento de Operaciones -que en realidad no se llamaba así, aunque así lo denominaban sus integrantes. "Tan buenos son?"
"¿Cómo dices, Jack?"
"Comunicación interceptada por la NSA". Tendió una hoja de papel. Tony Wills la leyó.
La intervención había detectado a un conocido allegado a los terroristas -aún no se conocía su función exacta, pero había sido positivamente identificado mediante un análisis de voz.
"Es por los teléfonos digitales. Generan una señal muy limpia, que facilita que la computadora de análisis de voces las identifique. Veo que no identificaron al otro".Wills devolvió la hoja.
La conversación era inocua, tanto que cabía preguntarse por qué se había hecho la llamada. Pero hay gente a la que le gusta simplemente hablar por teléfono. Además, podía ser que hablaran en código y discutieran cómo hacer la guerra biológica o lanzar una campaña de bombas en Jerusalén. Tal vez. Más posible era que simplemente estuvieran matando tiempo. En Arabia Saudita eso se hacía mucho. Lo que impresionó a Jack era que la llamada hubiera sido interceptada y descifrada en tiempo real.
"Bien, sabes cómo funcionan los teléfonos digitales, ¿no? Emiten constantemente una señal de AQUÍ ESTOY a la célula local y cada uno de esos teléfonos tiene su propio código de acceso. Una vez que identificamos ese código, sólo es cuestión de esperar que el teléfono suene o que quien lo tiene haga una llamada. En forma similar, podemos obtener la identidad y el número de la llamada entrante. Lo difícil es obtener la identidad. Ahora tienen una identidad más para que la computadora vigile".
"¿Cuántos teléfonos controlan?", preguntó Jack.
"Algo más de cien mil, y eso sólo en Asia sudoccidental. Casi todos son inocuos, pero uno de cada diez mil es algo -y de allí surgen a veces verdaderos resultados", le dijo Wills.
"Así que para dar con una llamada significativa, la computadora escucha y reacciona ante palabras 'calientes'?"
"Palabras calientes y nombres calientes. Desgraciadamente, allí hay mucha gente llamada Mohammed -es el nombre más popular del mundo. Muchos son conocidos por patronímicos o sobrenombres. Otro problema es que hay un gran mercado de teléfonos donados -los donan en Europa, sobre todo Londres, donde la mayor parte de los teléfonos tienen el software internacional. O un tipo puede hacerse de seis o siete teléfonos y usarlos una vez cada uno antes de descartarlos. No son estúpidos. Pero sí pueden confiarse demasiado. Algunos terminan por contarnos muchas cosas, que a veces son útiles. Todo va a parar al gran libro de la NSAICIA, al que tenemos acceso mediante nuestras terminales".
"Bien, ¿quién es este tipo?"
"Su nombre es Uda bm Sali. Familia rica, amigos íntimos del Rey. Su papi es un banquero saudita muy importante. Tiene once hijos y nueve hijas. Cuatro esposas, hombre de admirable vigor. Supuestamente no es mal tipo, pero malcría un poco a sus niños. Como las estrellas de Hollywood, les da dinero en vez de atención. Uda descubrió con entusiasmo a Alá al fin de su adolescencia y está en la extrema derecha de la rama wahabí del Islam sunnita. No le gustamos mucho. Seguimos sus pasos Podría servir de acceso a sus operaciones bancarias. Hay una foto suya en su legajo de la CIA. Unos veintisiete años, un metro setenta y cinco barba prolijamente recortada. Va mucho a Londres. Le gustan las damas que se pueden alquilar por hora. Soltero. Eso no es lo habitual, pero si es gay, lo oculta bien. Los ingleses le han metido chicas en la cama. Informan que es vigoroso, como es de esperar en alguien de su edad, y bastante fantasioso".
"Qué tarea para una oficial de inteligencia profesional", observó]ad "Muchos servicios emplean prostitutas", explicó Wills. "No les molesta informar y por la cantidad adecuada de dinero hacen más o menos cualquier cosa. Parece que a Uda le gusta el 'pollo a la canasta'. Nunca lo hice. Es una especialidad asiática.
¿Sabes cómo acceder a su legajo?"No me lo enseñaron", replicó Jack.
"Bien". Wills se desplazó hacia la pantalla en su silla giratoria. "Éste es el índice general. Tu clave de acceso es SOUTHWEST 91".
Jack Junior tipeó la contraseña y el legajo apareció en formato de archivo gráfico Acrobat.
La primera foto debía de ser la del pasaporte. Las otras seis eran más informales. Jack se las compuso para no ruborizarse. Aunque se había educado en colegios católicos, había visto su buena cantidad de Playbc Wills continuó con la lección.
"Hay mucho para aprender en lo que un hombre hace con una mujer. Langley tiene un siquiatra que analiza eso en todo detalle. Seguramente figure como anexo de este legajo, En Langley, lo llaman la información de "Seso y Sexo". El doctor se llama Stefan Pizniak. Profesor de la escuela de medicina de Harvard. Creo recordar que dice que las inclinaciones de este muchacho son normales dados su edad, situación económica y medio social. Como ves, frecuenta mucho a los banqueros comerciales de Londres, como un joven que está aprendiendo su negocio, Dicen que es inteligente, afable, buen mozo. Cuidadoso y conservador para manejar el dinero. No bebe. De modo que es algo religioso. No se jacta de ello ni sermonea a nadie, pero vive según las principales reglas de su religión.