"Bien", observó Pablo. De modo que habían sido instruidos. Algunos hasta recordarían las lecciones. "Recuerde que un solo error puede arruinarles toda la misión. y cometer errores es fácil. Estados Unidos es un país en el que es fácil residir y trasladarse, pero la policía es muy eficiente. Si nadie los nota, están a salvo. Por lo tanto, no deben hacerse notar. Si fallan en eso, fallarán en todo"
"Diego, no fallaremos", prometió Mustafá.
¿Fallar en qué? se preguntó Pablo, pero no lo dijo. ¿Cuántas mujeres y niños matarán? Pero en realidad no le importaba. Era una forma cobarde de matar, pero las reglas de honor de la cultura de sus "amigos" eran distintas de las suyas. Se trataba de negocios, y no necesitaba saber más.
Tres millas, flexiones de brazos, un café, ase era la vida en el sur de Virginia.
"Brian, ¿estás acostumbrado a llevar armas de fuego?"
"Sí, Pete. Generalmente, un M16 y cinco o seis cargadores extras. Las granadas de fragmentación también forman parte del equipo básico".
"Hablaba más bien de armas de mano".
"Estoy acostumbrado a la Beretta M9.
"¿Eres bueno tirando?"
"Está en mi legajo, Pete. En Quantico, me puntuaron como experto, pero lo mismo ocurrió con el resto de mi clase. De modo que no significa mucho".
"¿Estás acostumbrado a llevarla contigo?"
"¿Cuando visto de civil? No".
"Bueno, acostúmbrate".
"¿Es legal?", preguntó Brian. "El estado de Virginia lo permite en algunos casos. Si no tienes antecedentes policiales, tu municipio puede otorgarte un permiso para llevar un arma oculta. ¿y tú, Dominic?"
"Aún soy del FBI, Pete. Me siento desnudo si no llevo un amigo conmigo".
"¿Qué usas?"
"Smith & Wesson 1976. Diez milímetros, doble acción. Últimamente, el Buró se pasó a la Glock, pero me gusta más la Smith". y no, no hice una muesca en las cachas, pensó, aunque no lo dijo.
"Bien, quiero que vayan armados en sus salidas, sólo para que vayan acostumbrándose a la idea, Brian".
Éste se encogió de hombros. "Está bien". Mejor que llevar una mochila de treinta kilos.
Claro que había muchas otras cosas de que ocuparse además de Sali. Jack trabajaba sobre un total de once personas, todas, con excepción de una, originarios del Medio Oriente, todos financistas. El único europeo vivía en Riad. Era alemán, pero se había convertido al Islam, lo cual a alguien le había parecido lo suficientemente extraño como para ponerlo bajo vigilancia electrónica. El alemán que Jack aprendió en la universidad era suficiente como para entender sus e-mails, que no revelaban mucho. Evidentemente, había adoptado las costumbres locales, al punto que ni siquiera bebía cerveza. Evidentemente, era apreciado por sus amigos sauditas -una cosa buena del Islam era que si seguías las reglas y orabas como corresponde, no Es importaba demasiado qué aspecto tenias. Habría sido admirable de no ser por el hecho de que la mayor parte de los terroristas del mundo oraban en dirección a La Meca. Pero eso, se recordó Jack, no era culpa del Islam. La noche en que el nació, habían intentado matarlo cuando aún no había salido del vientre de su madre, y esas personas habían dicho ser católicos fanáticos. En todas partes los fanáticos eran fanáticos. La idea de que había personas que habían querido matar a su madre le daba ganas de tomar su Beretta.40. En cuanto a su padre, bueno, se sabía cuidar solo, pero atacar a las mujeres era pasarse demasiado de la raya y se trataba de una raya que se podía cruzar sólo una vez y sólo en una dirección. No había retorno.
Claro que él no recordaba nada. Los terroristas del ULA se habían ido a encontrar con su Dios, gracias al Estado de Maryland, antes de que él comenzara primer grado, y sus padres nunca tocaban el tema. Su hermana Sally sí lo hacía. Aún tenía sueños al respecto. Se preguntó si a sus padres Es ocurriría lo mismo. ¿Terminaba uno por olvidar episodios así? En el History Channel había visto cosas que sugerían que los veteranos de la Segunda Guerra Mundial aún revivían escenas de combate por las noches, yeso había ocurrido hacía más de sesenta años. Recuerdos como ésos debían de ser una condena.
"Sí, Junior".
"Este tipo Otto Weber, ¿qué es tan importante acerca de él? Parece tan emocionante como un helado de vainilla".
"Si eres malo, ¿lo anuncias con un letrero de neón en tu espalda, o tratas de ocultarte en la hierba?"
"Con las serpientes': completó Junior. "Lo sé, buscamos cosas pequeñas':
"Como te dije. Haz aritmética de cuarto año. Agrégale una nariz. Y, sí, buscas cosas que deben ser casi invisibles, ¿de acuerdo? Eso es lo entretenido de este trabajo. Y las cositas inocentes son, en su mayor parte, sólo cositas inocentes. Si baja pornografía infantil de la web, no lo hace porque sea un terrorista. Lo hace porque es un pervertido. En la mayor parte de los países, eso no se castiga con la pena capital".
"Seguro que en Arabia Saudita sí",
"Probablemente, pero apostaría a que no los andan buscando':
"Creí que eran todos puritanos': "Allí, la libido es cosa de cada uno. Pero si se te ocurre hacer algo con un niño verdadero, tendrás grandes problemas. Arabia Saudita es un lugar donde se respeta la ley. Puedes estacionar tu Mercedes y dejar puestas las llaves y cuando vuelvas seguirá allí. No puedes hacer eso ni siquiera en Salt Lake City".
"¿Has estado allí?", preguntó Jack.
"Cuatro veces. La gente es amigable siempre que la trates bien, y si te haces de un verdadero amigo allí, será un amigo para toda la vida. Pero sus reglas son distintas de las nuestras y el precio por romperlas puede ser muy elevado".
"Así que Otto Weber juega según las reglas".
Wills asintió. "Correcto. Ha adoptado el sistema completo, con religión y todo. Por eso Es gusta. La religión es el centro de su cultura. Cuando alguien se convierte y vive según las reglas del Islam, le da validez a su cultura, y eso Es gusta, como le gustaría a cualquiera. Sin embargo, no creo que Otto esté en el juego. Las personas que buscamos son sicópatas. Pueden surgir en cualquier parte. Algunas culturas los detectan temprano y los transforman -o los matan. Otras culturas, no. No somos tan buenos como debiéramos en ese aspecto, pero sospecho que los sauditas probablemente lo sean. Pero los que realmente saben hacerlo pueden aparecer en cualquier cultura y algunos de ellos se disfrazan con la religión. El Islam no es un sistema de creencias para sicópatas, pero puede ser pervertido para servir a gente así, lo mismo que el cristianismo. ¿Tomaste algún curso de psicología?"
"No, ojalá lo hubiera hecho", admitió Ryan.
"Bien, cómprate unos libros. Léelos. Encuentra gente que sepa de estas cosas y hazle preguntas. Escucha sus respuestas". Wills regresó a su monitor.
Mierda, pensó Junior. Este trabajo se pone cada vez peor. ¿Cuánto tiempo pasaría, se preguntó, hasta que comenzaran a presionarlo para que encontrase algo útil? ¿Un mes? ¿Un año? ¿Qué demonios podía considerarse una nota que permitiera aprobar en el Campus? ¿y qué ocurriría exactamente si encontrara algo útil?
Regresó a Otto Weber…
No podían quedarse todo el día en sus habitaciones sin despertar sospechas. Mustafá y Abdulá comieron algo liviano en la cafetería y salieron. A tres cuadras de allí dieron con un museo de arte. La entrada era gratuita, pero una vez que entraron entendieron por qué. Era un museo de arte moderno y los cuadros y esculturas que allí se exhibían sobrepasaban completamente su capacidad de comprensión. Lo recorrieron durante unas dos horas y llegaron a la conclusión de que en México la pintura debía de ser barata. De todas formas, Es dio la ocasión de poner en práctica su apariencia mientras fingían admirar la basura que colgaba de las paredes y se alzaba en el suelo.