"De acuerdo, entonces fingimos que somos ciudadanos comunes", dijo finalmente el jefe. Su personal directivo asintió y continuó discutiendo los asuntos de rutina laboral. Sobre el fin de la reunión, Hendley le preguntó a Rounds como se desempeñaba el nuevo muchacho.
Tiene la inteligencia de preguntar mucho. Lo estoy haciendo verificar a financistas confirmados o sospechosos para ver si detecta transferencias sin explicación".
"Si soporta hacer eso, que Dios lo bendiga", observó Bell. "Es como para enloquecer a cualquiera".
"La paciencia es una virtud", dijo Gerry. "Lo difícil es adquirida".
"Alertamos a toda nuestra gente sobre esta comunicación?"
"No estaría mal", respondió Bell.
"Denlo por hecho", Es dijo Granger a todos.
"Mierda", observó Jack quince minutos más tarde. "Qué significa?"
"Lo sabremos mañana, la semana que viene o nunca", respondió Will.
"Fa'ad… conozco ese nombre Jack fue a su computadora e invocó algunos archivos. "¡Sí! Es el tipo de Bahrein. ¿Cómo es que la policía local no lo hizo sudar un poco?"
"Aún no saben que existe. Hasta ahora, rastrearlo ha sido cosa de la NSA pero tal vez Langley vea si puede averiguar más acerca de él".
"Son tan buenos como el FBI para el trabajo policial?"
"En realidad no, no lo son. Es otro entrenamiento, pero no está tan lejos de lo que cualquiera puede hacer…
El joven Ryan lo interrumpió. "Mentira. Los policías son buenos para interpretar cómo es una persona por su aspecto. Es una habilidad adquirida e interrogar también es algo que se aprende".
"Quién lo dice?", preguntó Wills.
"Mike Brennan. Era mi guardaespaldas, me enseñó mucho".
"Bueno, un buen espía también debe saber interpretar el aspecto de las personas. Su vida puede depender de ello".
"Puede ser, pero si quieres que alguien arregle tus ojos, ve donde mi madre. Para los oídos, ve a otro lado".
"De acuerdo, tal vez sea así. Por ahora, ve qué tienes de nuestro amigo Fa'ad!'
Jack regresó a la computadora. Retrocedió hasta la primera conversación que interceptaron. Luego lo pensó mejor y fue hasta el comienzo mismo, a la primera vez que Es llamó la atención. "Por qué no cambia de teléfono?"
"Tal vez sea perezoso. Estos tipos son astutos, pero también tienen puntos débiles. Se crean hábitos. Son astutos, pero carecen del entrenamiento formal que tiene un agente de la KGB o algo así'.
La NSA tenía un gran puesto de escucha clandestina en Bahrein, con base en la embajada de los Estados Unidos y reforzado por las naves de guerra de la armada norteamericana que tocaban tierra regularmente allí y que, en ese lugar, no eran considerados como una amenaza electrónica. Los equipos de la NSA que iban en ellos interceptaban aun las comunicaciones por teléfono celular de la gente que paseaba por la costa.
"Éste es un tipo sucio", observó un minuto después. "Estoy totalmente seguro de que es malo".
"También ha sido un buen barómetro. Ha dicho muchas cosas que resultaron interesantes".
"De modo que sería bueno que alguien le echara el guante".
"Eso creen en Langley".
"Cuán importante es la estación Bahrein?"
"Seis personas. Jefe de estación, dos agentes de campo, tres empleados, de señales y cosas así'.
"Eso es todo? ¿Allí? ¿Sólo un puñado?"
"Así es", confirmó Wills.
"Bueno. Yo le preguntaba a papá acerca de esto. Su respuesta solía ser encogerse de hombros y gruñir".
"Trató con ahínco de obtener más fondos y personal para la CIA. Pero el Congreso no siempre estuvo de acuerdo".
"Y nunca le echamos el guante a un tipo, y, sabes, 'conversamos' con él?"
"Últimamente no:'
"¿Por qué?
"Falta gente", respondió simplemente Wills. "El problema de los empleados es que todos pretenden cobrar. No somos tan grandes".
"ay por qué la CIA no le pide a la policía local que lo aprese? Bahrein es un país amigo".
"Amigo, no vasallo. Tienen sus ideas sobre los derechos civiles, y no coinciden con las nuestras. Además, no puedes prender a un tipo por lo que sabe y lo que piensa. Sólo por lo que hizo. Y, como ves, no sabemos que haya hecho nada".
"Bien, entonces hacerlo seguir".
"ay cómo puede la CIA hacer eso con sólo dos agentes de campo?",preguntó Wills.
"¡Dios mío!"
"Bienvenido al mundo real, Junior". La Agencia debió haber reclutado algunos agentes, tal vez policías de Bahrein para ayudar con trabajos así, pero eso no había ocurrido. Claro que también el jefe de estación podría haber solicitado más personal, pero los agentes de campo que hablaran árabe y parecieran árabes no abundaban en Langley, y los que había, estaban destinados a lugares que los requerían con más urgencia.
El encuentro se realizó según lo planeado. Había tres vehículos, cada uno con un conductor que casi no hablaba y que cuando lo hacía, era en castellano. El camino era agradable, y Es recordaba un poco su tierra natal. El conductor era cauteloso: no corría ni hacía nada que llamara la atención, pero de todas maneras se desplazaban a buen ritmo. Casi todos los árabes fumaban cigarrillos, exclusivamente marcas estadounidenses como Marlboro. También Mustafá se preguntaba -como lo hacía Mohammed en su momento- qué hubiera dicho el Profeta acerca de los cigarrillos. Probablemente nada bueno, pero no había dicho nada, ¿no? De modo que Mustafá podía fumar cuanto quisiera. A fin de cuentas, el tema del posible daño a su salud era de muy relativo interés en esos momentos. Esperaba vivir unos cuatro o cinco días más, no más, si las cosas salían como estaba planeado. Había supuesto que sus hombres conversarían nerviosamente, pero ello no ocurrió. Casi no decían ni una palabra. Sólo miraban inexpresivamente los campos que atravesaban, una cultura acerca de la que nada sabían ni sabrían nunca.
"Bien, Brian, aquí está tu permiso de portación", le dijo Pete Alexander entregándoselo.
Podría haber sido otra licencia de conductor, cabía justo en la billetera. "Así que ya estoy habilitado para andar armado por la calle?"
"En la práctica, ningún policía va a sancionar a un oficial de la infantería de marina por llevar una pistola, oculta o no, pero es mejor cuidar los detalles. ¿Llevarás la Beretta?"
"Estoy acostumbrado a ella, y los quince disparos dan seguridad. ¿Cómo tengo que llevarla?"
"Usa una así, Aldo", dijo Dominic mostrando su riñonera. Parecía un cinto de esos para esconder dinero o el tipo de bolso que usan las mujeres más bien que los hombres. Tiró de un cordón y el bolso se abrió, revelando la pistola y dos cargadores suplementarios. "Muchos agentes usan esto. Más confortable que una funda de cadera. Si haces un viaje largo en auto, ésas se te pueden clavar en los riñones".
Por el momento, Brian la llevaría metida en el cinto. "¿A dónde vamos hoy, Pete?"
"De vuelta al centro de compras. Más rutinas de seguimiento".
"Qué bien” respondió Brian. "?Por qué no tienen píldoras de la invisibilidad?"
"H. G. Wells se llevó la fórmula a la tumba.
CAPÍTULO 9 Encuentro con Dios
A Jack le tomó unos treinta y cinco minutos llegar con su auto al Campus. Durante todo el camino escuchó la Edición Matutina de NPR pues, como su padre, no escuchaba música contemporánea. Sus paralelismos con su padre habían fastidiado y fascinado a John Patrick Ryan Jr. durante toda su vida. Había tratado de combatidos durante casi toda su adolescencia, tratando de establecer una identidad diferenciada de su formal padre. pero en la universidad, casi sin haberse dado cuenta, el proceso se había revertido. Por ejemplo, que sus citas fuesen sólo con chicas que le parecían buenas candidatas a esposa le parecía lo sensato, aunque aún no dado con una que le pareciera perfecta. Aunque no lo sabía constantemente, su punto de referencia a ese respecto era su madre. Inicialmente, le había molestado que los profesores de Georgetown dijeran que era una astilla del palo de su padre, e incluso hasta se sintió ofendido, luego se recordó de que su padre no era tan malo. Podía haber sido peor. Había visto mucha rebelión, incluso en una universidad tan conservadora como Georgetown, con sus tradiciones jesuíticas y su rigor académico. Incluso, algunos de sus compañeros de curso se empeñaban en demostrar su rechazo a sus propios padres, pero ¿quién podía ser tan idiota para hacer algo así? Por más convencional y anticuado que fuese su padre, había sido, para lo que son los papás, un buen papá. Nunca lo había abrumado, y le había permitido seguir su propia inclinación y elegir su propio camino ¿confiando, tal vez, en que los resultados serán buenos?, se preguntó Jack. Pero no, si su padre hubiese hecho las cosas con un sesgo tan conspirativo, Jack lo hubiera notado, ¿o no?