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"Ser profesional tiene su precio", asintió Wills.

Junior encendió su computadora y le echó una mirada al tráfico nocturno entre Langley y Fort Meade. Su volumen impresionaba más que su contenido. Al parecer, su nuevo amigo Uda…

"Nuestro amigo Sali comió con alguien ayer", anunció Jack.

"Con quién?", preguntó Wills.

"Los británicos no saben quién es. Aspecto árabe, unos veintiocho años, barbita angosta, bigote, pero no lo identifican. Hablaban en árabe, aunque nadie se acercó lo suficiente como para oír nada".

"¿Dónde comieron?"

"En un pub en Tower Hillilamado Hung, Drawn and Quartere". Queda cerca del distrito financiero. Udil bebió Perrier. Su amigo, una cerveza y comieron lo que los británicos llaman ploughman's lunch, comida del labrador, es decir, pan y queso. Se sentaron en un reservado en un ángulo, de modo que a quien vigilaba le fue difícil acercarse a escuchar"

"Querían privacidad. No significa necesariamente que sean malos. ¿Los británicos los siguieron?"

"No. Es probable que sólo tengan un hombre destinado a seguir a Uda.

"Es probable", asintió Wills.

"Pero dicen que tienen una foto del nuevo personaje. No la incluyen en el informe".

"Seguramente quien vigilaba era alguien del Servicio de Seguridad, el MIS. Posiblemente un chico nuevo. A Uda no se lo considera muy importante, al menos no tanto como para merecer una cobertura completa. Ninguna de esas agencias cuenta con los recursos humanos que quisiera. ¿Algo más?"

"Algunas operaciones financieras esa tarde. Parecen pura rutina", dijo Jack mientras las miraba. Busco algo pequeño e inofensivo se recordó. Pero las cosas pequeñas e inofensivas eran, en su mayoría, pequeñas e inofensivas. Uda movía dinero a diario, en cantidades grandes y pequeñas. Como su especialidad era la preservación de capital, especulaba rara vez y sus negocios eran ante todo del tipo inmobiliario. Londres -Gran Bretaña- en general era un buen lugar donde preservar el dinero. Los precios de la propiedad inmueble eran más bien altos, pero muy estables. Si uno comprara algo, era probable que su precio no subiera mucho, pero difícilmente sufriera una caída catastrófica. De modo que el papá de Uda dejaba que su niño saliera a estirar las piernas, pero no lo dejaba jugar en medio del tránsito. ¿Cuánta liquidez personal tendría Uda? Como les pagaba a sus putas en efectivo y con bolsos caros, debía de tener su propia fuente de efectivo. Tal vez fuese modesta, pero "modesto" según los parámetros sauditas no eran lo que muchos otros considerarían precisamente modesto. A fin de cuentas, el muchacho conducía un Aston Martin y no vivía en un estacionamiento para casas rodantes… de modo que…

"Cómo diferencio entre la forma en que Sali invierte el dinero de su familia y el suyo?"

"No hay forma. Creemos que tiene dos cuentas, secretas y estrechamente relacionadas. Lo mejor que puedes intentar es echarle una mirada a los resúmenes quincenales que le envía a su familia".

Jack gruñó. "Qué bien, me llevará un par de días reunir todas las transacciones y analizarlas"

"Ahora sabes por qué no eres contador, Jack", dijo Wills con una risita.

Jack estuvo a punto de contestar de mal modo, pero sólo había una forma de llevar a cabo esa tarea y era su trabajo, ¿verdad? Primero intentó ver si podía abreviarla por medio de su programa. No. Aritmética de cuarto año, agrégale una nariz. Qué divertido. Al menos, para cuando terminara, sería más hábil en eso de ingresar cifras con el tablero numérico de la derecha de su teclado. ¡Eso era algo a lo que aspirar! ¿Por qué no empleaba el Campus algunos contadores forenses?

Dejaron la ruta 2 en un desvío a la izquierda, un camino de tierra que se internaba en el norte. Era un camino muy trajinado, a juzgar por las huellas, muchas de ellas recientes. La región era más bien montañosa. Los auténticos picos de las Montañas Rocallosas estaban más al oeste, lo suficientemente lejos como para que no se viesen, pero el aire de aquí estaba ligeramente más enrarecido que el que él acostumbraba respirar, y sería una caminata calurosa. Se preguntó cuánto duraría y cuán cerca estarían de la frontera con los Estados Unidos. Había oído decir que la frontera entre México y los Estados Unidos estaba vigilada, pero no bien vigilada. Los estadounidenses podían ser letalmente competentes en algunos aspectos, pero totalmente infantiles en otros. Mustafá y sus hombres esperaban evitar lo primero y aprovechar lo segundo. A eso las once de la mañana, vio un gran camión con aspecto de caja a la distancia, y su vehículo se dirigió hacia éste. El Ford Explorer se acercó hasta unos cien metros del camión y se detuvo. Pedro apagó el motor y salió.

"Aquí estamos, amigos", anunció. "Espero que estén listos para caminar".

Los cuatro salieron y, como antes, estiraron las piernas y echaron una mirada alrededor. Un nuevo hombre caminó hacia ellos, mientras los otros vehículos subutilitarios se detenían y sus pasajeros descendían.

"Hola, Pedro", saludó el mexicano recién llegado, evidentemente un nuevo amigo.

"Buenos días, Ricardo. Aquí está la gente que quiere ir a Estados Unidos.

"Hola". Les estrechó las manos a los cuatro primeros. "Me llamo Ricardo y soy su coyote".

"Qué?", preguntó Mustafá.

"Sólo es una forma de decir. A cambio de una tarifa, ayudo a gente a cruzar la frontera. En su caso, por supuesto, ya me han pagado".

"Cuán lejos?"

"Diez kilómetros. Poca cosa", dijo con aire tranquilizador. "El terreno es casi todo como éste. Si ven una serpiente, sólo evítenla. No los perseguirá. Pero en un radio de un metro, puede atacar y matar. Fuera de eso no hay nada que temer. Si ven un helicóptero, deben arrojarse al suelo y quedarse inmóviles. Los estadounidenses no vigilan bien sus fronteras, y lo que es curioso, lo hacen mejor de noche que de día. También hemos tomado algunas precauciones".

",cuáles?"

"Había treinta personas en ese vehículo", dijo, señalando al gran camión que hablan visto llegar. "Irán por delante y al oeste de nosotros. Si atrapan a alguien, será a ellos",

"Cuánto tomará?"

"Tres horas. Menos, si están en buen estado físico. ¿Tienen agua?'

"Conocemos el desierto", le aseguró Mustafá.

"Como digas. Partamos, pues. Sígueme, amigo", y Ricardo comenzó a andar hacia el norte. Usaba color caqui, llevaba un cinturón de estilo militar con tres cantimploras, binoculares de estilo militar, más un sombrero blando como los del ejército. Sus botas estaban bien gastadas. Su andar era decidido y eficiente, y su velocidad no era jactanciosa, sino simplemente la forma más eficaz de ganar terreno. Lo siguieron en fila india para ocultar su verdadero número en caso de que alguien los viera desde lejos. Mustafá, a unos cinco metros por detrás del coyote, la encabezaba.

Había una galería de tiro de pistola a unos trescientos metros de la casa. Estaba al aire libre y tenía blancos de acero, iguales a los de la academia del FBI, con dianas circulares del tamaño aproximado de una cabeza humana. Producían un agradable tañido cuando se acertaba y caían, como lo haría una persona alcanzada en esa parte del cuerpo. Enzo resultó ser mejor.en ese ejercicio. Aldo explicó que en el Cuerpo de Infantes de Marina no se enfatizaba mucho el tiro con pistola, mientras que el FBI le prestaba especial atención, pues consideraba que un arma larga era mucho más difícil de apuntar con precisión… El hermano FBI usaba la llamada "posición Weaver" de disparo, en la que se sostiene el arma con ambas manos, mientras que el infante de marina tendía a pararse derecho y disparar con una mano, al modo que se enseña en las fuerzas armada.