"En Langley se decía que era un agente de primera categoría. Mantenía los secretos como se suponía que debía hacerlo. Pero trabajaba sobre todo en el séptimo piso. Yo nunca llegué tan arriba".
"Tal vez me puedas decir algo".
"Como qué?" "Gerasimov, Nikolay Borissovich Gerasimov. ¿Realmente era el jefe de la KGB? ¿Papá realmente lo hizo salir de Moscú?"
Wills dudó un momento, pero no había forma de evitarlo. "Sí. Era el jefe de la KGB y, sí, tu padre organizó su deserción".
"¿En serio? ¿Cómo demonios hizo papá para arreglar eso?"
"Es una historia muy larga y no estás autorizado para conocerla".
"Entonces por qué denunció a papá?"
"Porque desertó de mala gana. Tu padre lo forzó. Quedó con ansias de revancha incluso después de que tu papá llegó a presidente. Pero, sabes, Nikolay Borissovich cantó, tal vez no como un canario, pero cantó. Ahora está en el Programa de Protección de Testigos. Cada tanto lo llevan a que cante un poco más. La gente que uno atrapa no te da todo de una vez, de modo que hay que repasarla cada tanto. Hace que se sienta importante, generalmente, lo suficiente como para cantar un poco más. Así y todo, no está aquí de buena gana. No puede volver a su casa. Le pegarían un tiro. Los rusos no son muy clementes que digamos en asuntos de traición al Estado. Bueno, nosotros tampoco. De modo que vive bajo protección federal. Lo último que oí de él es que se está dedicando al golf. Su hija se casó con algún estúpido aristócrata de vieja fortuna en Virginia. Ahora ella es ciento por ciento estadounidense, pero su papi se sentirá infeliz hasta el último día de su vida. Quería adueñarse de la Unión Soviética, y esto lo digo muy en serio, pero tu padre le arruinó el proyecto para siempre, y a Nico eso aún le duele".
"Vaya, vaya".
"Alguna novedad de Sali?", preguntó Wills, trayendo las cosas de vuelta a la realidad.
"Poca cosa. Cincuenta mil por aquí, ochenta mil por allá -libras, no dólares. A cuentas de las que no sé mucho. Gasta una suma de entre dos mil y ocho mil libras a la semana en lo que para él deben de ser gastos corrientes".
"De dónde sale ese efectivo?", preguntó Wills.
"No está del todo claro, Tony. Supongo que saca un poco de la cuenta de la familia, tal vez un dos por ciento que puede justificar como gastos de representación. No tanto como para que su familia se dé cuenta de que Es roba a mami y papi. Me pregunto cómo reaccionarían si lo supieran", especuló Jack.
"No le cortarían la mano, pero harían algo peor: cortarle los fondos. ¿Te imaginas a este tipo trabajando para vivir?"
"Te refieres a verdadero trabajo?",Jack lanzó una breve risa. "De algún modo, me cuesta imaginar que eso ocurra. Ha estado viviendo una vida regalada por demasiado tiempo para ponerse a clavar durmientes para el ferrocarril ahora. Fui muchas veces a Londres. Es difícil imaginar cómo puede sobrevivir allí alguien que tiene que ganarse la vida".
Wills comenzó a tararear: " 'Cómo van a quedarse en la granja/cuando ya conocen París?'
Jack se sonrojó. "Mira, Tony, ya sé que me crié en un hogar rico, pero papá siempre me hizo trabajar durante el verano. Hasta trabajé de albañil por un par de meses. Era difícil para Mike Brennan y su gente. Pero papá quería que yo supiera cómo es trabajar de veras. Al comienzo, odié hacerlo, pero ahora creo que fue bueno. El señor Sali nunca hizo algo así. Digo, yo podría sobrevivir en un trabajo en el que tuviera que comenzar de cero. Para este tipo, sería mucho más difícil".
"De acuerdo. ¿Cuál es el total de dinero sin justificación?"
"Tal vez doscientas mil libras, digamos trescientos mil dólares. Pero todavía no tengo la cifra exacta, y no es tanto dinero".
"Cuánto tiempo necesitas para tener información más precisa?"
"EA este paso? Demonios, una semana en el mejor de los casos. Esto es como ubicar un auto en particular durante la hora pico en Nueva York, ¿sabes?"
"Sigue adelante. No se supone que deba ser fácil ni divertido".
"A la orden, señor". Había aprendido eso de los infantes de marina de la Casa Blanca. Cada tanto, hasta se lo decían a él, hasta que su padre lo notó y terminó de inmediato con la práctica. Jack regresó a su computadora. Hacía sus anotaciones en papel blanco rayado, sólo porque así le resultaba más fácil, luego las transfería a otro archivo digital por la tarde. Mientras escribía, notó que Tony dejaba la habitación y se dirigía al piso superior.
Una vez que llegó allí, Wills le dijo a Rick Belclass="underline" "Ese chico tiene buen ojo".
"Ah sí?" Era un poquito pronto para hablar de los resultados del novato, fuera quien fuese su padre, pensó Bell.
"Lo puse tras los pasos de un joven saudita que vive en Londres, se llama Uda bm Sali, administra los intereses de su familia. Los británicos lo vigilan sin mucho rigor, porque una vez telefoneó a alguien que Es interesa".
"y Junior dio con un par de cientos de miles que no tienen justificación".
"¿Cuán sólido es eso?"
"Tendremos que poner a uno de los de siempre a investigado, pero, sabes… el chico tiene la clase de olfato que hace falta".
"¿Tal vez Dave Cunningham?" Era un contador forense que antes de unirse al Campus trabajaba en el Departamento de Justicia, División Crimen Organizado. De casi sesenta años, el olfato de Dave para los números era legendario. El departamento de finanzas del Campus lo empleaba más bien para actividades "convencionales". Se habría desempeñado bien en Wall Street, pero le gustaba atrapar mala gente. En el Campus, podía dedicarse a esa vocación sin preocuparse por las leyes de retiro gubernamentales.
"Sí, yo lo escogería a Dave", asintió Tony.
"Bien, copiemos los archivos de la computadora de Jack en la de Dave y veamos que conclusión saca". "De acuerdo, Rick. ¿Viste el informe de interceptación de la NSA ayer?"
"Si. Me llamó la atención", respondió Bell alzando la mirada. Desde hacía tres días, el tráfico de mensajes de fuentes que los servicios de inteligencia del gobierno encontraban interesantes había disminuido un diecisiete por ciento y dos fuentes particularmente interesantes habían callado del todo. Cuando el tráfico de radio de una unidad militar disminuye, suele tratarse del silencio de radio previo a una operación de combate. Esa era la clase de cosas que ponía nerviosa a la gente de inteligencia de señales. Casi nunca significaba nada más que una fluctuación aleatoria de las operaciones, pero había concluido en algo real el suficiente número de veces como para que pusiera un poquito nerviosos a los agentes de señales.
"Alguna idea?", preguntó Wills.
Bell meneó la cabeza. "Dejé de ser supersticioso hace unos diez años".
Estaba claro que Tony Wills no diría: "Rick, ya llegó nuestra hora. Hace tiempo que esperamos". "Entiendo a qué te refieres, pero no podemos manejamos así en este lugar".
"Rick, esto es como presenciar un juego de béisboclass="underline" puede que desde asientos preferenciales, pero así y todo no podemos metemos en el campo de juego cuando nos parece"
"Para hacer qué?, ¿matar al árbitro?", preguntó Bell.
"No, sólo al tipo que tiene la intención de acertarle un pelotazo en la cara al bateador".
"Paciencia, Tony, paciencia".
"Qué virtud difícil de aprender, ¿no?", a pesar de toda su experiencia, Wills nunca la había adquirido.
"Crees que estás impaciente? ¿Qué te crees que le ocurre a Gerry?"
"Sí, Rick, lo sé". Se puso de pie. "Nos vemos, amigo".
No habían visto ni un ser humano ni un auto ni un helicóptero. Estaba claro que no había nada valioso allí. Ni petróleo ni oro ni siquiera cobre. Nada que mereciera ser vigilado o protegido. La caminata sólo había sido lo suficientemente ardua como para resultar saludable. Esta parte de los Estados Unidos bien podía haber sido el Cuadrante Vacío de Arabia Saudita, el Rub'al Jali, donde hasta a un sufrido camello del desierto le costaría sobrevivir.