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"De modo que de acción rápida, letal e indetectable, ¿verdad?"

"Las tres cosas", asintió el doctor Pastemak.

"¿Cómo se recarga?", preguntó Davis. Maldita sea, ¿cómo la CIA nunca inventó algo así de bueno? Por cierto, tampoco la KGB.

"Desatornillas el cañón, así -mostró- "y lo desarmas. Con una jeringa normal, inyectas otra dosis de droga, y cambias la carga de gas. Estas capsulitas de gas son lo único difícil de manufacturar. Arrojas la usada al tacho de la basura o a la alcantarilla -sólo tienen cuatro milímetros de largo y dos de ancho- y pones una nueva. Cuando atornillas el reemplazo, una pequeña púa al fondo del cañón lo perfora y recarga el sistema. Las cápsulas de gas están cubiertas de una sustancia pegajosa que hace difícil que se caigan de la mano". y en un instante, la azul quedó lista para actuar, claro que sin succinylcolina. "Por supuesto que hay que tener cuidado con la jeringa, pero habría que ser muy estúpido para pincharse. Si en el dossier de tu hombre incluyes que sea diabético, tendrás una explicación para que emplee jeringas. Hay una tarjeta identificatoria que te permite obtener nuevas dosis de insulina en cualquier lugar del mundo, y la diabetes no tiene síntomas externos".

"Dígame, doctor", observó Tom Davis, "¿Se puede administrar otra sustancia de esta forma?"

"La toxina del botulismo es igualmente letal. Es una neurotoxina; bloquea las transmisiones nerviosas y provoca la muerte por asfixia, también bastante rápido, pero es fácilmente detectable en la autopsia y su presencia sería un poco difícil de explicar. Se consigue con bastante facilidad, pero en dosis de microgramos, porque se usa en cirugía cosmética".

"¿Los doctores les inyectan eso en la cara a las mujeres, verdad?"

"Sólo los estúpidos. Saca las arrugas, pero como mata los nervios de la cara, tampoco puedes sonreír mucho que digamos. No es exactamente mi campo. Hay muchas sustancias tóxicas y letales. Lo que hizo que esto fuera un problema era que debía combinar acción rápida con detección difícil. Otra forma rápida de matar a alguien es clavar un cuchillo pequeño en la base de la columna vertebral, donde la médula espinal entra en el cerebro. El asunto es que tienes que ponerte detrás de la víctima con un cuchillo y lograr que no se te atasque entre las vértebras -a esa distancia, ¿por qué no usar una pistola.22 con silenciador? Es rápido pero deja huellas. Este método puede pasar fácilmente por un ataque cardíaco. Es casi perfecto", concluyó el médico, con voz tan fría que casi hacía caer nieve sobre la alfombra.

"Richard", dijo Hendley, "te mereces tus honorarios".

El profesor de anestesiología se puso de pie y miró su reloj. "No hay honorarios, senador. Hago esto por mi hermano menor. Hágame saber si me necesita para algo más, tengo que tomar el tren de regreso a Nueva York"iPor Dios!", dijo Tom Davis cuando el médico partió, "Siempre supe que los médicos pensaban maldades".

Hendley tomó el paquete de su escritorio, Contenía diez "bolígrafos", con instrucciones impresas por computadora para su empleo, una bolsa de plástico llena de cápsulas de gas y un lote de jeringas descartables. "Su hermano y él debían de ser muy amigos"

"¿Lo conocías?", preguntó Davis.

"Sí. Buen tipo, esposa y tres hijos. Se llamaba Bemard, graduado de la Harvard Bussiness School, inteligente, muy buen agente de Bolsa. Trabajaba en el piso noventa y siete de la Torre Uno. Dejó mucho dinero, al menos, su familia quedó bien provista, Algo es algo",

"Es bueno tener a Rich de nuestro lado", pensó Davis en voz alta, conteniendo el escalofrío que le produjo su opinión. "Ya lo creo", asintió Gerry.

Debía haber sido un trayecto agradable. El tiempo era bueno y claro, la ruta estaba despejada y se dirigía al noroeste casi siempre en línea recta. Pero no era agradable. Mustafá no paraba de oír "¿Cuánto falta?" y "¿Ya llegamos?" desde el asiento trasero donde viajaban Rafi y Zuhayr, al punto de que en varias ocasiones pensó en detener el auto y estrangularlos. Tal vez ir en el asiento trasero fuera difícil pero él era quien debía ¡conducir el maldito auto!!! Tensión, la sentía, y probablemente también ellos, de modo que respiró hondo y se ordenó mantener la calma. Estaban a apenas cuatro horas de su destino, y ¿qué era eso en comparación a su viaje transcontinental? Ciertamente era más que lo que el Santo Profeta nunca hubiese andado ni cabalgado de Medina a La Meca y viceversa, pero detuvo ese pensamiento de inmediato. No tenía la estatura como para compararse con Mahoma, ¿verdad? No, claro que no. De una cosa estaba seguro, Cuando llegara a destino, iba a bañarse y a dormir cuanto pudiera. Cuatro horas hasta que pueda descansar se repetía a sí mismo, mientras Abdulá dormía en el asiento del acompañante.

El campus tenía su propia cafetería, cuya comida provenía de distintos proveedores, Hoy, venía de un deli de Baltimore llamado Atman's. cuya carne era buena, aunque no de categoría neoyorquina – decirlo podía llevarlo a tomarse a puñetazos, pensó mientras se servía una porción. ¿Qué beber? Ya que se trataba de una comida neoyorquina, bebería ice cream soda y también las papas fritas marca Utz, que eran locales y que comían en la Casa Blanca, porque su padre insistía en que así lo hicieran. Seguramente ahora comieran algo de Boston allí. No era exactamente una ciudad famosa por sus restaurantes, pero toda ciudad, hasta Washington DC, tiene un comedero decente.

Tony Wills, su habitual compañero de la hora de comer no estaba por ningún lado. De modo que miró alrededor y vio a Dave Cunningham comiendo solo, lo cual no era sorprendente. Jack se dirigió a él.

"Dave, ¿te molesta si me siento aquí?"

"Toma asiento", dijo Cunningham en tono bastante cordial.

"¿Cómo van esos números?"

"Excitantes", fue la increíble respuesta. Se explayó. "Sabes, es asombroso el acceso que tenemos a esos Bancos europeos. Si el Departamento de Justicia tuviese un acceso así, realmente limpiaría todo… el problema es que se trata de información que no puede presentarse en un tribunal".

"Sí, Dave, a veces la Constitución es un problema. Y esas malditas leyes de derechos civiles".

Cunningham estuvo a punto de ahogarse con su ensalada de huevo en pan blanco. "No empieces con eso. El FBI lleva adelante varias operaciones que son un poco dudosas -por lo general, porque algún informante nos da algo o por qué alguien preguntó, o no, y logran realizarlas- pero dentro de los límites de la justicia criminal. En general, es como parte de una negociación de apelación. No hay suficientes abogados deshonestos como para satisfacerlos a todos. Me refiero a los tipos de la mafia".

"Conozco a Pat Martin. Papá lo estima mucho".

"Es honesto y muy, muy inteligente. En realidad, debería ser juez. Esa es la tarea adecuada para los abogados honestos".

"No les pagan muy bien". El salario oficial de Jack en el Campus estaba bien por encima del de cualquier empleado del gobierno. Nada mal para ser el trabajo de más bajo nivel.

"Ése es un problema, pero…"

"Pero no hay nada de admirable en ser pobre, dice mi papá. Consideró la idea de reducir a cero los salarios de los funcionarios electos, para que aprendan qué es trabajar de verdad, pero finalmente decidió que los haría más vulnerables a la corrupción".

El contador tomó la posta: "Sabes, Jack, es increíble con qué poco puedes sobornar a un integrante del Congreso. Hace que sea difícil identificar los sobornos", refunfuñó. "Es como quien se mete entre la hierba para eludir un avión".

"¿Y nuestros amigos los terroristas?"

"A algunos les gusta vivir cómodos. Muchos vienen de familias adineradas y les gusta el lujo".

"Como Salí. Tiene gustos caros. Su auto cuesta mucho dinero. Muy poco práctico. El kilometraje que le suma debe de ser atroz, especialmente en una ciudad como Londres. Allí el combustible es muy caro".