"Aston Martin", observó Dominic. "Bonita máquina".
"Trabaja en el distrito financiero. Tiene una oficina en el edificio de seguros Lloyd's". Más fotos. "Una complicación. Habitualmente lo siguen. El Servicio de Seguridad -MIS- lo mantiene vigilado, pero el tipo que le tienen asignado es un novato y sólo es uno. De modo que tengan eso en cuenta al hacer el operativo".
"¿No usaremos pistola, no?", preguntó Brian.
"No, tenemos algo mejor. No hace ruido, es bonito y discreto. Ya lo verán cuando llegue Rick Pasternak. Nada de armas de fuego en esta misión. A los países europeos no les gustan mucho las armas y hacerlo a mano limpia es demasiado peligroso. La idea es que sólo parezca que sufrió un ataque cardíaco".
"¿Residuo?", preguntó Dominic.
"Pregúntale sobre eso a Rick. Te dirá todo lo que quieras saber".
"¿Qué usaremos para administrar la droga?"
"Una de éstas". Granger abrió el cajón de su escritorio y sacó el bolígrafo azul inocuo. Se lo alcanzó y les explicó su funcionamiento.
"Genial", observó Brian. "¿De modo que sólo es cuestión de pincharle el culo?"
"Exactamente. Transfiere siete miligramos de la droga -se llama succinylcolina- y con ello ya está prácticamente hecho el trabajo. El sujeto se desploma, en pocos minutos está muerto cerebralmente y en menos de diez, muerto del todo".
"¿Y si recibe atención médica? ¿Si justo hay una ambulancia en la calle?"
"Rick dice que la única forma en la que se salvaría sería si estuviese en un quirófano con un médico a su lado".
"Por mí, perfecto". Brian tomó la foto de su primer objetivo, mirándola, pero sólo viendo, en realidad a David Prentiss. "Mala suerte, compadre".
"Veo que nuestro amigo pasó un fin de semana agradable", le dijo Jack a su computadora. El informe del día incluía una foto de la señorita Mandy Davis, además de una transcripción de su entrevista con la División Especial de la Policía Metropolitana. "Es hermosa".
"También cara", observó Wills desde su terminal.
"¿Cuánto le queda a Sali?", preguntó Jack.
"Jack, es mejor no especular sobre eso", advirtió Wills.
"Es que quienes harán el trabajo, demonios, Tony, son primos míos".
"No sé mucho acerca de eso, ni quiero averiguarlo. Cuanto menos sepamos, a menos problemas nos vemos expuestos. Punto", enfatizó.
"Si tú lo dices, amigo", respondió Jack. "Pero la compasión que podría haber sentido por este infeliz se extinguió el día que se puso a vitorear y a financiar a gente armada. Hay líneas que no deben ser cruzadas'
"Sí, Jack, las hay. y debes cuidarte de no cruzarlas tú".
Jack Ryan Jr. pensó eso durante un segundo. ¿Quería convertirse en asesino? Probablemente no, pero había personas a las que era necesario matar y Uda bm Sali se había pasado a esa categoría. Si sus primos lo eliminaran, no harían más que la obra del Señor -o la obra de su país, lo cual, según su crianza, era más o menos lo mismo.
"¿Así de rápido, Doc?", preguntó Dominic.
Pastemak asintió. "Así de rápido".
"¿Así de confiable?", preguntó Brian.
"Cinco miligramos bastan. Este bolfgrafo inyecta siete. Si alguien sobrevive, será por un milagro. Desgraciadamente, será un fin muy desagradable, pero no podemos evitarlo. Digo, podríamos usar toxina de botulismo -es una neurotoxina muy veloz- pero deja residuos en la sangre que un examen toxicológico post mortem puede revelar. La succinylcolina se metaboliza muy rápido. Detectarla sería otro milagro, a no ser que el patólogo supiera exactamente qué buscar, lo cual es poco probable'
"Otra vez pregunto: ¿cuán rápido?"
"Veinte a treinta segundos, según cuánto se aproximen a un vaso sanguíneo importante, luego, el agente produce parálisis total. No podrá ni parpadear. No podrá mover el diafragma, de modo que no respirará, y el aire no llegará a los pulmones. El corazón continuará latiendo, pero como será el órgano que consuma más oxígeno, entrará en isquemia en cuestión de segundos -significa que, privado de oxígeno, el tejido cardíaco morirá de anoxia. El dolor será monstruoso. Por lo general, el cuerpo tiene una reserva de oxígeno. Cuánto, depende del estado físico -los obesos tienen menos que los esbeltos. Como sea, el corazón será lo primero. Tratará de seguir latiendo, pero eso no hará más que empeorar el dolor. La muerte cerebral ocurrirá en los siguientes tres a seis minutos. Hasta ese momento, podrá oír, pero no ver".
"¿Por qué no?"
"Es probable que los párpados se cierren. Estamos hablando de parálisis total. De modo que estará allí tirado, sintiendo un dolor enorme, sin poder moverse, con su corazón tratando de bombear sangre carente de oxígeno hasta que las células de su cerebro mueran de anoxia. Una vez ocurrido eso, es teóricamente posible mantener el cuerpo con vida – las células musculares son las que más sobreviven sin oxígeno- pero el cerebro no funcionará más. De acuerdo, no es tan seguro como una bala en. el cerebro, pero no hace ruido y casi no deja evidencia. Cuando mueren las células cardíacas, generan el tipo de enzimas que se detectan cuando hay un ataque al corazón. De modo que cuando a los patólogos les toque hacer su autopsia probablemente piensen "ataque al corazón" o "convulsión neurológica" -puede provocarla un tumor cerebral y tal vez examinen el cerebro a ver si encuentran uno. Pero en cuanto regrese el análisis de sangre, el examen de enzimas dirá 'ataque cardíaco' y con eso el asunto quedará definitivamente zanjado. La succinylcolina no aparecerá en el análisis de sangre, pues se metaboliza aun después de la muerte. Tendrán entre sus manos un ataque masivo al corazón inesperado, y ésos ocurren a diario. Analizarán su sangre en busca de colesterol y otros factores de riesgo, pero nada cambiará el hecho de que estará muerto a raíz de algo que nunca sabrán".
"Dios", susurró Dominic. "Doc, ¿cómo demonios se metió en esto?"
"Mi hermano menor era vicepresidente de Cantor Fitzgerald", fue lo único que dijo.
"De modo que debemos andar con cuidado con estos bolígrafos, ¿no?", preguntó Brian. El motivo del doctor le parecía suficiente.
"Yo lo haría", le aconsejó Pastemak.
CAPÍTULO 17 Y el pequeño zorro rojo y la primera valla
Partieron del aeropuerto internacional Dulles en un vuelo de British Airways, que resultó ser un 747 cuyas superficies de control habían sido designadas por su propio padre hacía veintisiete años. Dominic pensó que en ese entonces él usaba pañales, y que el mundo había dado unas cuantas vueltas desde ese momento.
Ambos tenían flamantes pasaportes con sus nombres reales. Todos los demás documentos relevantes estaban en sus laptops, totalmente encriptados,junto a sus también encriptados módems y sistemas de softwareAl margen de esto, iban vestidos,como la mayor parte de los demás pasajeros de primera, de manera informal. La azafata revoloteaba eficientemente, dándoles a todos algunos bocadillos, así como vino blanco a los hermanos. Una vez que alcanzaron la altura de crucero, sirvió la comida, que era decente -el máximo al que puede aspirar una comida de avión- como también lo era la selección de películas: Brian escogió Dia de la Independencia, mientras que Dominic prefirió Matrix. A ambos les gustaba la ciencia ficción desde que eran niños. Ambos llevaban los bolígrafos dorados en los bolsillos de sus chaquetas. Los cartuchos de recarga iban en sus neceseres, dentro de sus maletas, en alguna parte de las entrañas del avión. Les tomaría unas seis horas llegar a Heathrow, y ambos esperaban dormir un poco en el trayecto.
"¿Dudas, Enzo?", preguntó quedamente Brian.
"No", replicó Dominic. "Siempre que todo salga bien". No agregó que no hay agua corriente en las celdas de las cárceles inglesas y, por más humillante que ello fuera para un oficial de infantería de Marina, lo era aún más para un agente especial juramentado ante el FBI.
"Con eso basta. Buenas noches, hermano".
"Entendido, soldadito". y ambos jugaron con los complejos controles del asiento hasta dejarlo casi totalmente horizontal. y durante tres mil millas, el Atlántico pasó por debajo de ellos.