Anthon y Debby seguían ocupados. Habían colgado los ponchos y la ahumada y limpia carcasa de un pájaro salmón de los ganchos que había a lo largo de las paredes de la zona de carga. En aquel momento estaban cortando delgados filetes del pájaro.
Clave recordaba que se había sentido exactamente como ahora cuando el árbol se desmoronó. ¡Todavía no sabía lo suficiente sobre el arte de tomar decisiones! Entonces, había estado dispuesto a estrangular al Grad por ocultar información. En aquellos momentos…
El Grad le estaba mirando con cierta desconfianza. ¿Estaría pensando que Clave guardaba intenciones de atacar a los prisioneros? Clave sonrió. Se fue hacia la parte trasera y ayudó a los gigantes de la jungla a distribuir entre los pasajeros loncha de carne enrollada.
La situación era distinta. Allí Clave no era el Presidente. Si morían, no sería por su culpa.
Probablemente, los gigantes de la jungla encontraban al mac aún más terrorífico de lo que le parecía a él aunque actuaban como si estuvieran en su casa. Las cantimploras de agua fueron pasando arriba y abajo por las sillas… tres calabazas que no parecían muy llenas. Clave se preguntó si el mac tendría una reserva de agua.
Iba a formular la pregunta, pero el Grad habló primero.
—Gavving, ¿puedes venir un momento?
Había urgencia en su voz. Anthon lo notó, pero siguió con lo que estaba haciendo. Y lo mismo Clave. Si necesitaban su ayuda tendrían que pedírsela.
Gavving se apretó entre Lawri y el Grad. La convocatoria era sobre algo importante. Minya notó que la miraba, y que Gavving necesitaba algo de tiempo para sosegar las facciones.
El Grad señaló.
—¿Ves el borde rojo parpadeando alrededor de ese número?
—Sí.
—El rojo quiere decir emergencia. Ese número se refiere al aire de la cabina. ¿Cómo te sientes? ¿Te viene un ataque de alergia?
—De momento, es lo que menos me preocupa. —Gavving escuchó a su cuerpo. Los oídos y los senos nasales se sentían desdichados… los ojos escocidos— …Quizá.
Los números amarillos deslizaron un dígito tras el punto decimal.
—Aprendiz del Científico, ¿algún comentario?
—Prueba tú mismo, Jeffer el Científico.
—Mmmm.
—Grad, ¿qué quiere decir?
—Oh, lo siento, Gavving. No hay aire en el exterior. El aire de dentro debe estar escapando hacia el, hum, universo. Ya sabes. Te dije lo confuso que me sentía. Quizá puedas sugerir algo.
Gavving lo sugirió.
—Lo que Clave dice…
—Clave no dice que el mac tiene ya casi cuatrocientos años y quizá se desmantele.
—Como las piezas de las bicicletas… conforme, ¿cuál es la opinión de la Aprendiz del Científico?
Lawri afrontó sus miradas implorantes con los labios apretados y los ojos fijos en los de Gavving. El Grad sonrió y dijo:
—Mejor es que le preguntes su opinión sobre nosotros.
Gavving no lo hizo.
—Cuatro guerreros enemigos, seis copsiks amotinados, un cadáver, y un hombre de la Armada que ha rendido su arma. —Su expresión se alteró. ¿Se había olvidado Lawri del hombre de plata? No era fácil. Probaría de otro modo—. Yo solamente me pregunto si ella es lo suficiente buena para salvarnos, y si querría. Podemos perder demasiado tiempo en eso.
El Grad asintió.
—Lawri, si el Científico estuviera aquí, ¿podría salvarnos?
—Quizá. ¡Pero no lo haría!
—¿Klance no salvaría el mac? —El Grad sonrió.
Lawri se encogió de hombros lo mejor que pudo dentro de sus ataduras.
—De acuerdo, Klance habría salvado el mac.
—¿Cómo? —Lawri no contestó—. ¿Tú puedes salvarnos?
Enarcó una ceja hacia ellos. Gavving lo encontró admirable, pero en cambio dijo:
—Eso es un farol. Grad, podemos arreglárnoslas solos. El Científico decía cosas sobre gases, ¿no es así?
—Ambos Científicos lo hacían. Era sobre el… ¿oxígeno? Podemos sacar aire del tanque de oxígeno. El tanque de hidrógeno es el que está vacío. Y… podemos hacernos con combustible si actuamos con mucho cuidado. El mac descompone el agua en los dos elementos del combustible. El primer elemento, el oxígeno, es lo que respiramos. Por lo menos, tendremos algo más de tiempo.
Gavving estudió la cara de la chica rubia. ¿Qué haría ahora? ¿Qué necesitaba? Si sólo quería que todos murieran, morirían. Pero había algo que ella aborrecía más que el motín.
Dependía de que se lograra el propósito del Grad que, por otra parte, era una buena idea. ¿Cómo? Formulando preguntas estúpidas; aquello siempre funcionaba.
—¿Podemos encontrar la fuga? ¿Quemar algo y mirar por dónde sale el humo?
—¡Sí! Esto convencerá a todos de que ha sido un error, me parece, y quemar también un poco de aire. ¿Mph?
—¿Inspiración?
—Moléculas de… pedazos de aire que se mueven más lentamente cuando se enfrían. —El tablero había revivido con números amarillos y dibujos. El Grad tocó una punta de flecha en una línea vertical, luego movió la yema del dedo lentamente hacia delante suyo. La cabeza de flecha se desdobló, y una siguió su dedo.
—Nunca me había imaginado que pudiéramos poner la cabina más fría o más caliente, pero es la verdad. Ese oxígeno es líquido. ¡Frío! Nos congelaría los pulmones si no hubiese algo que mantuviera caliente la cabina. De acuerdo, ahora hará más frío, pero viviremos más tiempo. Pienso que lo mejor es decirle a Clave lo que estamos haciendo y que sea él quien lo anuncie. Ahora ya sabemos para lo que nos van a valer los ponchos que traemos de más. Luego probaremos lo del humo…
Lawri habló.
—¡Déjame ponerme en los malditos controles!
Gavving se volvió hacia ella. Ocultó una sonrisa. Lawri podía querer verlos muertos, pero no podía dejar que el Grad los salvara sin su ayuda.
—¿Es demasiado difícil decírselo al Grad? —preguntó Gavving.
—No. Pero no quiero.
—¿Grad? ¿Probamos el humo?
—Peor sería que Lawri pudiera matarnos. Además, desde siempre ha querido hacer volar el mac. Lawri, el puesto de Aprendiz del Científico está libre por ahora.
Lawri flexionó los brazos y miró hacia sus captores. Le escocían las manos; tenía los brazos doloridos. Su mayor deseo era golpear a los amotinados. Pero la mirada que había en el rostro de Jeffer… como la de Klance esperando la respuesta correcta a alguna estúpida pregunta rutinaria…
El cielo estaba negro como el carbón. Las estrellas eran puntos blancos, como diminutas versiones de Voy, pero miles de ellas. Y si aquello despertaba el miedo en Lawri, ¿qué podía hacer con aquellos salvajes? Los observó mientras ingerían filetes enrollados de carne cruda, y súbitamente sonrió.
Se estiró hasta más allá del Grad y apretó la tecla blanca.
—Prikazyvat Voz—. ¡Oíd esto, alimentadotes del árbol!
—Preparado —dijo una voz que no pertenecía a nadie en el mac—. Identifícate.
La charla de sobremesa concluyó en un silencio mortal. El gigante de la jungla macho montó el arco. Lawri les dio la espalda.
—Soy Lawri, el Científico. Danos tu situación.
—Los tanques de combustible están casi vacíos. Fuerza agotada, baterías cargándose. La presión del aire está bajando, quedará peligrosamente baja dentro de cinco horas, letal en siete. Pantallas asequibles.
—¿Por qué estamos perdiendo presión de aire?
—Todas las aberturas están selladas. Buscaré la fuente de la fuga.