»Pues bien, ahora conocemos la respuesta a eso. Estaba siendo transformada y almacenada para que, cuando llegara el momento indicado, el interior de Sismo pudiese abrirse y expulsar a esos dos cuerpos… Naves espaciales, si piensas que eso eran.
»Yo vi cómo ocurría y tuve el atisbo de una respuesta a algo que me había tenido desconcertada durante meses, mucho antes de abandonar Puerta Centinela.
»¿Por qué Dobelle?
»¿Por qué un lugar tan insignificante para un acontecimiento de tanta importancia?
»La idea de visitar Dobelle se me ocurrió cuando calculaba el tiempo y el lugar convergentes para los influjos que emanaban de todos los otros artefactos. Sólo había una respuesta: Sismo durante la Marea Estival. Cuado lo propuse, los especialistas en Constructores de la Alianza se rieron de mí. Dijeron: “Mira, Darya. Aceptamos que existe un artefacto en el sistema Dobelle: el Umbilical. Pero es una pieza menor en la tecnología de los Constructores. Es algo que comprendemos; algo que no es misterioso ni grande ni complejo. No tiene sentido que el foco de toda la actividad de los Constructores se encuentre en una estructura tan inferior, en un lugar tan despreciable y poco importante de la galaxia…” Lo siento, Hans, pero es así como la gente de la Alianza ve a los mundos del Círculo Phemus.
—No te disculpes —respondió de mal humor, alzándose de hombros—. Muchos de nosotros también vemos así a los mundos del Círculo y vivimos aquí. Intenta pasar un fin de semana en Teufel alguna vez, si puedes soportarlo.
—Bueno, no importa lo que dijeran sobre el Círculo Phemus y el Umbilical; no podían discutir contra un análisis estadístico. Ellos mismos lo repitieron y descubrieron que en verdad todo señalaba hacia Dobelle y hacia Sismo durante la Marea Estival. Tuvieron que aceptar que tenía razón. El problema fue que me vi obligada a estar de acuerdo con ellos. No tenía sentido que Dobelle fuese el sitio escogido para un suceso importante. Quiero decir que fui yo quien había escrito la descripción del Umbilical en el catálogo: “Uno de los más simples y comprensibles de todos los artefactos de los Constructores”. La gente sólo repetía mis propias palabras.
»Por lo tanto, quedé muy desconcertada al llegar aquí. Todavía lo estaba cuando tú nos llevaste sobre las nubes, tratando de salir de Sismo en una pieza. No lograba comprender el hecho de que Dobelle fuese el punto de convergencia.
»Pero entonces vi ese pulsante rayo de luz proyectado desde Gargantúa, y observé cómo Sismo se abría entero frente a mis ojos. Justo antes de desvanecerme, comprendí que todos nos habíamos estado olvidando de algo obvio.
»Todas las referencias a la estructura de la galaxia hacen el mismo comentario: “El sistema Dobelle es una de las maravillas naturales del brazo espiral.” ¿No es maravilloso, dicen los libros, la forma en que interactúan los campos gravitatorios de Amaranto, Mandel y Gargantúa, arrojando a Dobelle en una órbita de exquisito equilibrio, una órbita tan exacta que una vez cada trescientos cincuenta mil años todos los intérpretes se alinean exactamente para la Marea Estival y la Gran Conjunción? ¿No es sorprendente?
»Bueno, sí es sorprendente… si tú lo crees. Pero hay otra forma de ver las cosas. El sistema Dobelle no sólo contiene un artefacto, el Umbilical. ¡El sistema Dobelle es un artefacto! —Volvió a coger el brazo de Rebka, arrebatada por su propia visión—. Toda su órbita y su geometría fueron creadas por los Constructores, diseñadas para que una vez cada trescientos cincuenta mil años Mandel, Amaranto y Gargantúa se acerquen tanto a Sismo que pueda tener lugar una interacción especial entre ellos. En el interior de Sismo algo captura y utiliza esas energías producidas por las mareas.
«Antes de venir a Sismo, pensé que los mismos Constructores podían encontrarse aquí… Tal vez incluso aparecer en esta Marea Estival particular. Me equivoqué. La Gran Conjunción sirve como gatillo para la partida de esas esferas, naves, o lo que sean, de Dobelle. No sé dónde fue la primera… Fuera de la galaxia, me pareció. Pero tenemos la suficiente información para rastrear la otra, la que fue hacia Gargantúa. Si queremos saber más sobre los Constructores, es allí adonde debemos dirigirnos.
»¡Y pronto! Antes de que finalicen con lo que hayan ido a hacer cerca de Gargantúa, y tengamos que esperar otros trescientos cincuenta mil años para una nueva oportunidad.
Al fin Rebka pudo tomar la palabra y formular una pregunta.
—¿Estás sugiriendo que Sismo se abre y que algo sale de su interior en cada Gran Conjunción?
—No me cabe duda. Ése es el propósito de la Gran Conjunción: proporciona el disparador y la energía necesarias para abrir el interior de Sismo. Así que cuando éste se abre…
—Darya, yo no soy ningún teórico —pudo intervenir de nuevo Rebka—. Pero te equivocas. Si quieres una prueba, ve a hablar con Perry.
—Él no estaba mirando lo que ocurría cuando abandonamos Sismo.
—Ni yo tampoco. Max y yo teníamos otras cosas en mente. Cuando llegué a Ópalo, pedí información sobre la historia del doblete. La historia de Ópalo es difícil de determinar, porque el planeta no posee ninguna superficie permanente. Pero Perry me enseñó el análisis de un fósil descubierto en Sismo. La gente lo ha estudiado en los primeros años de la colonización de Dobelle, porque necesitaban saber si la superficie de Sismo era lo suficientemente estable para sobrevivir durante la Marea Estival.
»No lo es para los humanos. Nosotros mismos lo hemos probado bastante bien. Sin embargo, ha existido vida nativa en Sismo durante cientos de millones de años, desde mucho antes de que el planeta entrara en su órbita actual. Y cualquier apertura reciente del interior de Sismo, como la que tú viste, aparecería claramente como una anomalía en el registro de fósiles.
Conectó un monitor y buscó una imagen del espacio sobre la cápsula. Mandel y Amaranto eran visibles, todavía enormes en el cielo, aunque habían perdido brillo. La certeza de que estarían en mengua durante un año más era confortante. A medida que se apagaban las compañeras estelares, Gargantúa resplandecía más en el cielo a su derecha. Pero el planeta gigante había pasado su propio periastro, y el disco castaño anaranjado ya se veía más pequeño. Ningún rayo cegado se proyectaba desde Gargantúa ni desde ninguno de sus satélites. Sismo pendía sobre la cápsula; su superficie se veía oscura y pacífica.
—¿Lo ves, Darya? En todo el registro de fósiles no hay evidencias de profundas perturbaciones en Sismo, de nada comparable a lo que tú viste. Ni hace tres años, ni trescientos, ni trescientos cincuenta mil. Hasta donde la gente puede rastrear la historia de su superficie, el interior de Sismo ha estado cerrado. Y eso se remonta a, al menos, cinco millones de años.
Esperaba que Darya quedase aplastada por sus argumentos. Sin embargo, ella volvió más fuerte que nunca.
—Esta Gran Conjunción ha sido especial. Lo que vuelve más importante averiguar por qué. Hans, permíteme decirte esto. Tú puedes regresar a tu trabajo en el Círculo Phemus mañana. Pero yo no puedo volver a Puerta Centinela. Todavía no. Tengo que seguir adelante y echar un vistazo a Gargantúa. No he pasado toda mi vida adulta estudiando a los Constructores y luego he venido hasta aquí para detenerme cuando las cosas comienzan a ponerse interesantes. Tal vez los Constructores no se encuentren cerca de Gargantúa…