– ¿Puedo entrar a verla? -preguntó Emily cuando estuvo sentado y Logan le servía un brandy.
– Sí, por supuesto. Está en el sofá de la salita. De hecho, se ha negado a moverse hasta hablar contigo.
– Entonces, si me disculpáis… -dijo ella, saliendo apresuradamente de la biblioteca. Diez segundos después, abrazaba a Carolyn mientras las dos reían y lloraban al mismo tiempo.
– Deberías estar avergonzada por asustarnos de esa manera -dijo Emily, intentando fruncir el ceño pero sin conseguirlo del todo por la amplia sonrisa feliz que le cruzaba la cara.
– Lo siento mucho. Aún me cuesta creerlo. -Se puso la mano sobre la barriga y sus ojos brillaron de asombro. -Jamás se me pasó por la cabeza que pudiera estar embarazada.
– Me siento tan feliz por ti -dijo Emily apretándole la mano. -Dios mío, vamos a tener que cambiarle el nombre a la Sociedad Literaria de Damas. Ahora sería más apropiado llamarla la Sociedad Literaria de Damas Embarazadas.
Carolyn se rio.
– Eso parece. Ahora lo único que tenemos que hacer es conseguir que te cases y que te quedes embarazada.
– En cuanto me enamore, te complaceré gustosa. Y tendré todo el tiempo del mundo para conocer a alguien de quien enamorarme en cuanto mi plan del vampiro tenga éxito y venda mi relato por una fortuna. ¿Has visto el artículo en el Times?
– Lo vi. -Carolyn frunció el ceño. -Pero me preocupa que hayas planeado otra aparición para esta noche, sobre todo, porque no asistiré a la fiesta para ayudarte. El médico insiste en que descanse. De todas formas, no hace falta que sigas con tu plan.
Emily negó con la cabeza.
– Hace falta otra aparición del vampiro para consolidar la historia.
– ¿Pero no crees que…?
Sus palabras se desvanecieron y Emily esperó a que continuara.
– ¿Si no creo qué? -la apremió.
– Bueno… ¿no podrías enamorarte de un hombre rico? Eso resolvería todos tus problemas financieros. Y no tendrías que disfrazarte de vampiro.
Emily tuvo la fuerte sospecha de adonde quería llegar su amiga y, para su consternación, su corazón se saltó un latido.
– Mmm, sí, que me enamorara de un hombre rico sería de gran ayuda. No estarás pensando en alguno en particular, ¿verdad?
Carolyn fingió pensárselo, y Emily no pudo más que echarse a reír.
– ¿Qué? -preguntó Carolyn, abriendo los ojos con aire inocente.
– No me mires así. Sé lo que tramas. Y además, eres una pésima actriz.
Carolyn dejó de fingir.
– Es un buen hombre, Emily. Y creo que se preocupa por ti.
No había necesidad de fingir que no sabía a quién se refería.
– Apenas me tolera. Aunque puede que le guste un poco. -Negó con la cabeza. -Pero no es suficiente. Quiero lo que Julianne, Sarah y tú tenéis. Quiero amor. Y pasión. Y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para conseguirlo.
Carolyn le lanzó una mirada inquisitiva.
– ¿Qué sientes tú por él?
El pulso de Emily se disparó ante la pregunta.
– Apenas lo tolero. Aunque puede que me guste un poco.
– ¿Le deseas?
Emily se ruborizó profundamente, algo de lo que Carolyn se percató de inmediato.
– No es necesario que respondas -dijo Carolyn en un tono teñido de satisfacción. -Te delata ese rubor.
– No puedo negar que es… bastante atractivo. -La conciencia de Emily carraspeó y le dio una palmada en la cabeza ante una declaración tan comedida.
– Sí, lo es. Desde luego, lady Hombly opina lo mismo. De hecho, en la velada de lord Teller resultó muy evidente que lo considera sumamente atractivo.
Emily experimentó el deseo de abofetear la hermosa cara de lady Hombly. Alzó la barbilla y sorbió por la nariz.
– Es perfecta para él.
– Eso es lo que dijiste en la fiesta de lord Teller. Porque, como has dicho, no estás interesada en él en lo más mínimo.
– Eso es -«totalmente absurdo», -totalmente cierto. Carolyn negó con la cabeza.
– ¿Y eres tú quien dice que soy una pésima actriz? Querida, si fueras actriz, te tirarían tomates podridos.
– Soy una actriz lo suficientemente buena para actuar como un vampiro esta noche, una actuación con la que conseguiré salvar a mi familia y decidir mi futuro.
Sí, un futuro que incluía amor y matrimonio, y niños. Uno que no incluía a Logan Jennsen. Eso seguro. Después de todo, puede que él la encontrara deseable, pero no la consideraba nada más que un problema.
Y eso, por desgracia, no era suficiente.
CAPÍTULO 19
Cuando vi a aquella hermosa y seductora vampiro
acercándose a mi amado, dejé los colmillos al descubierto
y emití un gruñido de advertencia.
– Es mío -le advertí.
Ella esbozó una sonrisa desafiante.
– Ya lo veremos -respondió.
El beso de lady Vampiro,
Anónimo
Logan estaba de pie en una tranquila esquina del salón de lord Farmington con una copa de champán en la mano, protegido de la multitud de invitados por unas enormes macetas de palmas. Escudriñó a la gente vestida de gala mientras escuchaba a medias las encendidas conversaciones que flotaban a su alrededor, la mayoría de ellas se referían a la reciente aparición del vampiro y al artículo aparecido en el Times.
– … Nunca había oído hablar de mujeres vampiro…
– … Ha debido de asesinar a ese pobre infeliz en St. Giles…
– Yo vi con mis propios ojos los aterradores colmillos que tiene esa criatura…
– … Me pregunto cuándo aparecerá de nuevo…
– ¿Creen que aparecerá esta noche?
– … Será mejor no salir a la terraza por si acaso…
Aunque Logan conocía de primera mano los peligros que acechaban en la oscuridad, no creía nada que tuviera que ver con el vampiro y no tenía ningún deseo de participar en aquellas conversaciones especulativas. Conocía a docenas de personas en esa fiesta, pero por razones que no podía comprender, se sentía poco dispuesto a alternar o hablar con cualquiera de ellas.
«Eres un mentiroso -se burló la vocecita interior. -Sabes de sobra por qué no estás de humor para cháchara. Es porque sólo quieres alternar y hablar con una persona en particular, y ella no está aquí.»
Apretó los labios con irritación. Maldita vocecita insufrible. ¿Por qué no se iba al infierno de una vez?
Estupendo. La única persona que quería ver, con la que deseaba hablar y a la que ansiaba mirar era Emily. Sabía que la joven no estaría allí, pues antes de llevarla a su casa le había arrancado la promesa de que descansaría. También sabía que no asistirían ni Matthew ni Daniel y, aunque había conseguido una invitación para Gideon, no había ninguna razón para que el detective acudiera a la velada ahora que su enemigo estaba muerto.
Y, a pesar de todo, él estaba allí, aunque no sabía por qué.
«Mentiroso -se burló de nuevo la vocecita interior. -Sabes muy bien por qué estás aquí. Es porque no soportabas estar solo en esa casa enorme y vacía ni una noche más.»
Envió mentalmente a aquella vocecita irritante a las profundidades del infierno pero no pudo negar la realidad. Estupendo. Estaba harto de estar solo. La perspectiva de otra noche solitaria le hacía sentir un vacío tan profundo y doloroso que se vio impulsado a asistir a esa estúpida fiesta para no pasar otra tarde más en su propia compañía. Incluso había considerado pedirle a Adam que se quedara a cenar y que luego jugaran una partida de ajedrez, pero su hombre de confianza se había mostrado impaciente por marcharse una vez que concluyó su trabajo, pues tenía otros compromisos. Dado el extraño comportamiento de su secretario los últimos días, Logan se preguntó de nuevo si el joven estaría con una mujer. Bien sabía Dios que eso explicaría por qué actuaba de una manera tan impropia de él.