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Manuel se apoyaba en mi hombro y el plan era dejarlo en un sitio cercano a Gustavo Escobar y evitar que ste me viera, pues si me llegaba a identificar, el muerto sera yo. Gustavo contaba con una fuerte escolta, en carros blindados, y en el puente areo en Bogot lo acompaaban nueve hombres.

A paso lento, nos acercamos a la Librera Nacional. Era el sitio perfecto, Manuel tena que proceder en el instante que Gustavo Escobar saliera de la librera. Justo al frente, hay unas sillas y all dej a Manuel. Recuerdo que un seor estaba sentado leyendo el peridico y le dije: Por favor, por qu no le cedemos la silla al enfermo.

Los escoltas estaban en la puerta y Manuel sentado a dos metros, con la pistola lista debajo de la camiseta. Ah me la jugu toda, me fui caminando sin mirar atrs y pens: Si Manuel no acta, me toca a m. No transcurri medio minuto, cuando o los disparos. Fue un disparo seco, un silencio y tres tiros ms, seguidos. Despus o por lo menos diez disparos al mismo tiempo. Sin mirar, saba que Manuel le dispar cuatro veces a Gustavo y la escolta acababa de reaccionar, matndolo.

No lo pens y aceler el paso hacia la puerta, pero las cerraron, eran elctricas, entonces pens: Madre ma! La gente en el aeropuerto me observ cargando a Manuel. Como la nica puerta que no se cerraba de manera automtica era la de la salida internacional utilizada slo para vuelos a Nueva York, salt una cinta roja, que divida la salida nacional de la internacional y sal caminando; daba pasos largos, pesados y rpidos cuando me escap.

se fue el final de uno de los padrinos de la guerrilla. Hombres como stos los hay en todas las regiones de Colombia. La gente honesta de verdad lo sabe y al principio no lo dice, pero al final termina delatndolos.

LA LUCHA ANTISUBVERSIVA URBANA
Y EL GRUPO DE LOS SEIS

-Cuando yo estuve al lado de las Fuerzas Armadas en la legalidad, not que para algunos de ellos todo lo que fuera izquierda era guerrilla y, por consiguiente, el enemigo. Yo no estaba de acuerdo con esa apreciacin, porque en medio de la lucha antisubversiva urbana conoc sindicalistas respetables que no queran a la guerrilla. Pero tambin haba guerrilleros de las FARC y el ELN, que se disfrazaban de militantes y sindicalistas.

Se vean contradicciones muy raras; por ejemplo, algunos polticos de la UP no compartan el accionar militar de las FARC. Viene a la memoria una conversacin telefnica que escuch entre dos comandantes de la guerrilla: Tenemos un traidor a la causa y es de nuestro nivel. En ese momento me hice la pregunta: cules son en realidad los guerrilleros?. De ah en adelante me dediqu a anularles el cerebro a los que en verdad actuaban como subversivos de ciudad. De esto no me arrepiento, ni me arrepentir jams!

Para m, esa determinacin fue sabia. He tenido que ejecutar menos gente al apuntar donde es. La guerra la hubieran prolongado ms. Ahora estoy convencido de que soy quien lleva la guerra a su final. Si no hubiera tomado este camino drstico, habra hecho lo mismo que los gobernantes bandidos de este pas, alimentar las guerras para que algunos ganen dinero, y nosotros seguiramos ah poniendo el pellejo. No, seores! Si para algo me ha iluminado Dios es para entender esto. Convert este conflicto en una guerra de alta intensidad, que toca los sectores que tiene que tocar: los aliados ocultos de la guerrilla.

El ELN era el que ms guerrilleros tena manejando sindicatos. Las FARC tambin, pero de una manera distinta; nunca aspiraban a la presidencia del sindicato, siempre lograban infiltrar gente en cargos medios, como los del personero o el tesorero. Las FARC los ubicaba en los principales sindicatos del pas: Sofasa, las cementeras, Furesa, instituciones del Estado, la Anuc, las siderrgicas, entre otras empresas. Ellos camuflaban muy bien all a sus peces gordos. Los mismo que les manejaban el dinero y adems les indicaban a quin extorsionar y secuestrar. Una telaraa tan bien tejida que las FARC se sorprendieron muchsimo cuando se comenzaron a morir. Mi trabajo en la lucha antisubversiva urbana comenz a dar frutos.

Ellos intuan que quienes podran descubrir a sus grandes infiltrados no podan ser los militares; esa informacin provendra de gente muy mezclada: intelectuales o gente del sector econmico. Estos sectores no tienen cmo meterse en una guerra abierta contra nosotros, pensaban. Para las FARC, estas ejecuciones eran como crmenes de Estado; ellos estaban convencidos de que sus enemigos no tenan acceso a esta gente o a alguna informacin sobre ellos. Ah es donde aparece el Grupo de los Seis. Gracias a estos seores, no soy hoy en da un bandido y, aunque en las esferas del poder se sabe algo de ellos, tambin es bueno que la otra parte del pas conozca un poco para bien de la historia.

-Pero quines eran? -le pregunt.

Al Grupo de los Seis ubquelo durante un espacio muy largo de la historia nacional, como hombres al nivel de la ms alta sociedad colombiana. La crema y nata!

Para m fue un privilegio el paso que tuve por las vida de esas personas, y no hay que ponerle un toque macabro, era un grupo de seis colombianos a los que denomino verdaderos patriotas, comprometidos con Colombia. Ellos me convencieron de la importancia de actuar patriticamente y dedicar mi vida a la defensa del pas, y entregarla si es el caso. Eran personajes de todo respeto y credibilidad, que por su edad avanzada vieron en m la posibilidad de tener un hombre de la patria.

Djeme decirle que antes de llegar a ellos, realic muchas acciones urbanas, ms de cincuenta, todas de manera independiente.

Conoc al primero de ellos en 1987, das despus de la muerte de Jaime Pardo Leal, candidato a la presidencia por la Unin Patritica. Viajbamos en su carro y encontr all un smbolo tallado en bronce que me llam la atencin al verlo por primera vez en mi vida. Le pregunt qu era, y l me lo explic: Sociedad que se defiende. Y un mes despus me invit a una reunin con dos hombres del grupo. El primer encuentro fue bien secreto y all me manifestaron su preocupacin por la muerte del candidato de la izquierda. Por Dios, cmo se asesina a Jaime Pardo Leal, eso desvirta a la antisubversin.

Coincida con ellos y tratamos de analizar las razones y las consecuencias de las acciones de Gonzalo Rodrguez Gacha, alias El Mexicano. Uno de ellos exclam: Aqu tiene que haber alguien que encarrile esto, Carlos. En Colombia hay gente como usted, con la que se puede trabajar, slo hace falta un poco de orientacin poltica, un norte y unos derroteros.

Un ao despus, pude conocer a los dems, por el grado de responsabilidad y seriedad mo. All adquir conciencia de que hay colombianos que, sin estar en el poder, s estn tratando de mover los hilos de la Nacin. Le voy a explicar la forma como trabajamos, y lo que voy a contar no implica que ellos sean responsables de estos hechos. Yo les deca: Seores, he descubierto que algunos de los grandes jerarcas de las FARC y del ELN en la legalidad estn aqu. Les mostraba una relacin escrita con sus nombres, sus cargos o ubicacin de los enemigos. Cul se debe ejecutar?, les preguntaba, y el papelito con los nombres se iba con ellos a otro cuarto. De all regresaba sealado el nombre o los nombres de las personas que deban ser ejecutadas, y la accin se realizaba con muy buenos resultados. Nunca vi cmo se identificaba y elega el objetivo, pero s vea los efectos por la respuesta violenta de la subversin armada.

Sin ellos, quin sabe cmo hubiera adelantado yo una guerra sin Norte, dado que con ellos o sin ellos lo iba a hacer.

Un da invit a Fidel a una de esas reuniones y a la salida me dijo: Usted se est acercando al verdadero poder.

No los obsesionaba el dinero ni el poder, eran unos verdaderos nacionalistas que nunca me invitaron ni me ensearon a eliminar persona sin razn absoluta; all aprend que hay cierto tipo de acciones militares que alguien tiene que hacer para impedir que el Estado las haga como tal, y sucede en todas las naciones en formacin. Me ensearon a querer y creer en Colombia, con ellos me convenc de que algunos tenemos que sacrificarnos por el pas. El Grupo de los Seis se mantuvo activo hasta los primeros aos de la dcada del noventa, pues varios de sus integrantes fallecieron.