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-Si ellos estuvieron en desacuerdo con la muerte de Pardo Leal, el primer candidato a la presidencia por la UP, opinaron lo mismo de la muerte de Bernardo Jaramillo Ossa, el segundo candidato a la presidencia por la Unin Patritica? Para todos estaba claro que Jaramillo, siendo lder de la UP, haba criticado pblicamente muchas de las actuaciones violentas de la guerrilla de las FARC -le dije a Castao.

-Pardo muri en 1987 y Jaramillo en 1990. En su momento, eran dos pases muy distintos. En el noventa, el narcotrfico estaba enfrentado de manera abierta con el Estado y exista ya una narcoguerrilla armndose. Lo nico que voy a decir es que a Bernardo Jaramillo Ossa lo mat una antisubversin civil, y no fui yo. Estuve presente el da que se tom la decisin y manifest mi desacuerdo. Uno poda abstenerse de votar y, al final, dije: Yo no quiero ser ni cmplice en esta accin. No lo ejecut ninguno de mis comandos, pero s sectores cercanos a las mismas fuerzas que yo conduca.

-Donde se plante la muerte de Bernardo Jaramillo? Fue en el Grupo de los Seis?

-Alguien lo hizo y yo escuch simplemente, s -contest Castao, un poco incmodo-. Yo he dicho claramente de cules casos soy responsable y de cules no lo soy. Adems de los que estoy relatando, siempre explico el porqu. Hombre, por Dios! Hoy me arrepiento de no haber impedido la muerte de Bernardo Jaramillo Ossa.

Debe quedar algo muy claro, en este pas no soy el nico que dispara, quiz si soy el nico que se atreve a asumir sus actuaciones y explicarlas. En Colombia hay casos como el de Jaramillo, en que todas las esferas del poder, los afectados, los beneficiados y hasta los meros espectadores conocen de dnde vino la orden, pero resulta que asumen una especie de silencio absurdo de conveniencia nacional frente a una situacin tan grave. La doble moral de la clase dirigente colombiana.

Hay hechos que, por grandes o pequeos, de pronto le dan a uno una inmensa claridad sobre esta guerra.

Alguna vez se present una situacin que siempre recordar, y all sobre el terreno termin por convencerme de que la pelea con la guerrilla haba que darla en el area rural y en las ciudades, como yo lo vena haciendo. Eran como las cinco de la tarde cuando llegu al campamento de Fidel, programaba un operativo en la zona rural de una vereda que se llama Tres Palmitas. Entonces mi hermano me pregunt: En qu anda? Antes de proponerme que asistiera al operativo, le manifest mi deseo de manejarlo. Me deca: Vamos a ver si todava sirve para la lucha rural.

Fidel no tuvo inconveniente en dejarme ir, y me dijo: Van con un informante confiable, tenemos localizado a uno de los guerrilleros ms sanguinarios del quinto frente de las FARC, est en la casa de la mam, ese es el objetivo.

Como a las 11 de la noche nos acercamos al guerrillero. En la avanzada, se alcanz a percatar de nuestra presencia y con una pistola se atrincher en la casa de madera para defenderse. En ese momento, la orden fue disparar fuego cruzado desde distintos flancos. De pronto, el guerrillero dej de disparar y cremos que se logr escapar por el patio, por lo cual orden que se rodeara a buena distancia la casa. El silencio continu, entonces orden el registro con dos hombres ms y, cuando entr en la casa, el tipo yaca tirado sin vida en el corredor, que conduca a una de las habitaciones. Segu buscando en la casa hasta que me acerqu a la cama y debajo se ocultaba un muchacho de diez aos, invadido de pnico. Le pregunt a la viejita, que tambin se ocult de la balacera arrojndose al piso para protegerse: Quin es el pelao? Me dijo con la voz an temblorosa: Es mi nieto, el hijo de mi muchacho. De inmediato, lo saqu de la casa y la seora empez a llorar. Prend el radio, le inform a Fidel lo sucedido y le coment que encontramos al hermanito del guerrillero. La respuesta de Fidel fue categrica: Hay que ejecutarlo!. Hombre, Fidel, slo tiene diez aos y tiembla del miedo, me contest. Ese mismo pelao es el que despus lo mata a usted, y no lo dude, me insisti.

La conversacin por radiotelfono termin as. Yo deba tomar una decisin, lo mir y di la orden: Seores, nos vamos y nos llevamos a este pelao. Opt por capturarlo y entregrselo a la comandancia del Ejrcito, lo que termin salvndole la vida pues cuando Fidel sugiri ejecutarlo, me detuve a pensar: Si lo dejo vivo, puede ser perfectamente un Carlos Castao en el futuro y me va a perseguir a muerte. Si lo mato, a cuntos nios ms me va tocar ejecutar? Esa reflexin fue bien dolorosa.

Le dije a Fideclass="underline" Hermano, a los que hay que seguir ejecutando es a los que logran alienar estas mentes ignorantes. Los jerarcas de las FARC son los responsables de que estos pelaos se maten aqu mientras ellos viven en Bogot felices en hoteles cinco estrellas, viajan al extranjero y hacen propaganda guerrillera mientras esconden sus atrocidades. A esos es a los que hay que matar!

-En ese momento surgi una diferencia con su hermano Fidel? -le pregunt a Castao.

-Nunca! -me contest airado-. Yo jams en la vida tuve diferencias o rivalidades con mi hermano. La contradiccin la viv yo. Me pregunt y le pregunt a Fidel. Por qu hay que matarlo? Mis argumentos se fortalecan cada vez ms, mi premisa era la misma, y recuerdo que le dije a Fideclass="underline" Hay que ejecutar a esos que perversamente ponen a que los campesinos nos matemos entre nosotros. Dnde y cundo vamos a corregir el problema?, me preguntaba. En mi mente, un pensamiento se haca cada vez ms certero. Esto va a seguir igual y las rdenes se van a seguir dando si los que estn en las capitales no se mueren primero.

Regres a la ciudad a seguir buscando los cerebros de la guerra. Posaban de no ser guerrilleros, no eran los dueos de las fincas ni les perteneca el capital, pero vivan de la guerra. Alimentaban a los ejrcitos de lado y lado, y respetaban los intereses del establecimiento. Son los verdaderos seores de la guerra.

-Por qu no citamos algunos ejemplos, comandante?

-Le puedo hablar de hombres como Jaime ngel del Valle, Jess Agudelo de Medelln, Jorge Gneco, Luis Felipe Vlez, presidente del sindicato ADIDA, quien desde Medelln poda enviar grupos de diez o quince hombres semanalmente para que se alistaran en la guerrilla del EPL. Adoctrinaba esos muchachos de los colegios Liceo Antioqueo y Pascual Bravo. l no muri por sindicalista, como lo hizo ver la izquierda, la guerrilla y algunas ONG. Se muri por ser un seor de la guerra que se esconda en un sindicato.

Despus de su ejecucin, dije: Muchos jvenes de la ciudad y nios del campo se salvan de la muerte con la desaparicin de este sinvergenza.

Otro caso fue el del senador por la Unin Patritica, Pedro Luis Valencia, tambin catedrtico de la Universidad de Antioquia. Un comando de la Autodefensa irrumpi a las 7 y 30 de la maana en su casa, en el barrio Calazans, lo captur y lo ejecut. Esa misma casa fue lugar de trnsito de muchos secuestrados en Medelln. Al garaje llegaban los milicianos urbanos con la vctima atada de pies y manos, en el bal del carro, all se suba un hombre de las milicias rurales de las FARC y se llevaba a la vctima para el monte. Yo supe de siete secuestrados que pasaron por esa casa. Y Valencia era un senador de la Repblica por la Unin Patritica!

Este hombre era perverso. Antes de ejecutarlo, yo mismo le hice un seguimiento y descubr que era un terico de izquierda impresionante; me camufl entre el pblico del auditorio y asist a tres de sus conferencias, y all me qued claro que era un alimentador de la guerra, atizaba la lucha de clases y para l los ricos eran los responsables de todo lo malo, era un gran sembrador de odio. La representacin de Stalin.

Lo que yo hice fue ejecutar a los guerrilleros activos dentro de las organizaciones de izquierda. Una etapa muy fuerte a la que yo llam la depuracin. Ojo! Pero se respet a los lderes de la izquierda colombiana que no fuesen subversivos.