Segu avanzando a un ritmo fuerte, entre cien y ciento veinte kilmetros por hora, en una va con curvas. De pronto pens que era pura paranoia ma, pero comenc a ver las luces del taxi por el retrovisor. En las rectas avanzaba a ciento cuarenta kilmetros, y el taxi ah, a la distancia. Las llantas chillaban porque tomaba las curvas a mucha velocidad en tercera y las revoluciones del carro se acercaban a ocho mil, ya iba arriesgando. Desconcertado, decid meterme por una variante que hay antes de llegar al municipio de Santa Rosa. Yo de trochas y atajos s conozco. Era una va sin asfalto, que nos dejaba adelante del pueblo.
Con mi esposa reflexionaba: Sern unos borrachos, pues es la madrugada posterior al 31 de diciembre y puede ser sugestin ma. Pero no, me iban a matar con mi esposa y mi hija. Aos ms tarde, captur a uno de esos hombres y me lo cont todo con detalles. El sicario que iba en la silla trasera del taxi llevaba un fusil G-3 y a la salida del peaje estaba listo para disparar la rfaga de veinte tiros, justo cuando yo pasara.
Sal de nuevo a la autopista con una tranquilidad relativa, muy atento con el taxi, pero no lo volv a ver. Pas por el municipio de Don Matas y llegu a un cerro donde estn los restaurantes a lado y lado de la carretera, y vi dos motos salir de uno de los restaurantes. Dej de acelerar para observarlos bien, cuando el parrillero de la moto que iba adelante, como a unos cien metros, dej caer su gorra. De inmediato present, sin lugar a equivocarme: Comenzaron el operativo y me quieren matar.
Not que la moto se detuvo y el segundo sicario se baj y la recogi para darme tranquilidad, pero, al agacharse, le alcanc a ver debajo del poncho una subametralladora M.P5 recortada, una arma fina, que muy poquitos tenamos. De inmediato pis a fondo el freno y levant la palanca de emergencia, a unos sesenta kilmetros por hora, para intentar dar un trompo y quedar en contrava y as huir, pero di la vuelta entera y qued frente al sicario otra vez. No dud en sacar la pistola y le hice cuatro disparos.
Mientras los tipos tomaban una mejor posicin que les permitiera disparar desde la moto, alcanc a ver ms adelante que los otros atravesaron su moto impidiendo el paso de los vehculos que se aproximaban en sentido contrario. Yo maniobr el campero y lo arrincon a un muro de contencin amarillo con negro, en el filo de un precipicio tan profundo que mi hija se asom y me dijo: Papi, no me vayas a dejar caer ah, que eso est muy miedoso. Recuerdo que mi hija no dijo una palabra sobre los sicarios y mi esposa me preguntaba: Nos van a matar?
Tranquilas, que no va a pasar nada, les dije, y me baj ordenndoles que se quedaran ah. Me escond detrs de una piedra a un costado de mi carro a esperar que salieran los sicarios. Slo tena una pistola 7-56 y un proveedor en el bolsillo, ya me haba gastado cuatro tiros, me quedaban ocho en la recmara del arma y doce en el otro proveedor. Cuando salieron los que me haban disparado y su moto haba resbalado sobre la cuneta de cemento a la salida del restaurante, me inclin, puse una rodilla en el piso y les apunt, recost mi cabeza en el hombro, mientras mi mano izquierda abrazaba la derecha que empuaba mi arma. Con la metra en la mano fueron cruzando frente a m y el sicario me grit: La cosa no es contra usted, parce!, nosotros vamos es por el carrito!. Luego aceleraron la moto, y yo les contest: Pase que no voy a disparar! Mientras se alejaban, no dej de apuntarles hasta que se fueron. Luego regres por trochas hasta una zona segura y controlada por la Autodefensa.
El atentado se dio porque Pablo Escobar ya intua que yo, a espaldas de mi hermano Fidel, le estaba ayudando a las autoridades para que lo capturaran, por eso, la realidad es que no puedo calificar de traicin su actitud, como le escrib en la nota, simplemente l era mi objetivo y yo me convert en el suyo. Las razones es otra cosa. Adems, se le haba frustrado ms de un atentado terrorista, justo de los que yo tena conocimiento.
-Sospecha que tena sentido -le coment a Castao.
-Claro, por Dios! Desde que conoc a Pablo, en 1984, percib que era un manipulador que siempre me consider un instrumento. Yo saba que tarde o temprano bamos a rivalizar por las capacidades que cada uno tena, aunque con horizontes distintos. Siempre he tenido un concepto muy claro de la preservacin de la democracia y el Estado. l odiaba a la clase dirigente y a la oligarqua. Con su poder ya empezaba a sentirse Estado.
Cuando en 1985 se plane en mi presencia la toma del Palacio de Justicia entre Pablo Escobar y Carlos Pizarro, yo no imaginaba a Pablo tan perverso.
Al lado de Escobar uno se poda convertir perfectamente en un monstruo igual que l. Sinceramente, yo cre que Pablo se caa por gravedad, el propio peso de su accionar endemoniado lo iba a acabar, pero pasaron los aos y Escobar se fortaleca, cada vez era ms criminal. Cre que la autoridad iba a terminar con l, pero en mi accionar antisubversivo al lado de las instituciones y por fuera de ellas, descubr que no haba quin lo pudiera ejecutar, por el grado de corrupcin poltica y judicial que existe en Colombia.
A principios de 1989 yo ya era un enemigo oculto de Escobar y le suministraba informacin al DAS. En ese entonces se me conoci en la central de inteligencia como el informante Alekos, al que internamente llamaban El Fantasma, de lo cual hay registros y grabaciones que lo comprueban. Para un sector de la Polica, siempre fui conocido como Alex.
-Pero comandante, su hermano Fidel Castao an era amigo de Pablo y asista a las reuniones del cartel. Qu opinaba l?
-Nada! Fidel no estaba enterado de todo lo que yo tramaba en contra de Pablo. Luch contra Escobar, a escondidas de mi hermano y del DAS. En la central de inteligencia no conocieron mi identidad durante mucho tiempo, siempre fui Alekos. Se lo ocultaba a Fidel, porque mi hermano siempre crey en Pablo Escobar. Se trataban como amigos y con aprecio. Fue tan pablista, que cuando le escrib para contarle que Escobar orden mi muerte, no me crey. Fidel, como todos sus amigos, le era leal por el terror que le tenan. En ese momento convena ser amigo de Pablo y no su enemigo.
Mi hermano crea en Escobar como en un amigo leal. Enemigo de sus enemigos y amigo de sus amigos. Yo insist en lo contrario: Pablo es enemigo de sus amigos y as sobrevive, matando amigos.
Comenc a suministrar informacin a las autoridades diez meses antes de que estallara el camin bomba con seis mil kilos de dinamita en las instalaciones del DAS en Bogot, un triste 6 de diciembre de 1989. Recuerdo que mientras los que queremos este pas suframos al ver cmo fallecieron de manera infame casi cien personas y ms de mil quedaron heridas, Memn y el Chopo, los hombres de Pablo Escobar que colocaron las seis toneladas de explosivos, celebraban y se sentan mejores que los dems bandidos. No crean en nadie!, a pesar del regao que les meti Pablo, porque el director del DAS, general Maza Mrquez, haba salido ileso.
Ellos se ufanaban y contaban abiertamente los detalles del atentado a la gente de confianza, entre los que, supuestamente, me encontraba yo; tan bocones fueron que ese da les saqu la informacin necesaria para descubrir la bodega donde quedaba la dinamita sobrante del atentado, unos tres mil kilos, que despus se utilizaran para realizar tres nuevos atentados con carros bomba de por lo menos quinientos kilos de explosivos cada uno.
Quince das despus del atentado, llam al DAS y pude hablar por segunda vez con el Director de la Central de Inteligencia, Alberto Romero Otero; me lo pas el coronel Echavarra, de la Divisin de Inteligencia.
Con Echavarra exista cierta confianza porque le haba suministrado, en el transcurso del ao, cuatro o cinco denuncias importantes.