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Acept la proposicin por mi desprecio hacia Samper, como en su momento cualquier colombiano honesto tuvo que sentir rabia contra l al enterarse de que su campaa poltica se financi con dineros del narcotrfico. Leyva hablaba de su frmula como la nica salida para la paz del pas, cuando lo que se dio fue una gran conspiracin contra el presidente Samper. Despus Leyva quiso negarlo pero fue un conspirador. Consider difcil el que Leyva llevara a buen puerto su ideal pero l, sin embargo, haba adelantado trabajo. Al segundo encuentro arrib con el actual ministro Juan Manuel Santos Caldern y su periodista Germn Santamara, el esmeraldero Vctor Carranza, Hernn Gmez y dos personas ms. Ah se acord que Leyva se reunira con las FARC para que emitieran, desde el sur de Colombia, el pronunciamiento sobre lo acordado. Yo tena claro que de todos los presentes el nico hombre respetable para liderar la propuesta pblicamente era el seor Juan Manuel Santos Caldern. l se enderez, nos mir y creo que hasta ese momento se dio cuenta de que estaba rodeado de bandidos.

Juan Manuel Santos Caldern acept ser la carta de presentacin y dijo: Esto permanecer en privado inicialmente, luego se publicar. La reunin se disolvi y se convoc otra en quince das donde Leyva coment resuelto: Seores, la paz de Colombia la tenemos de un cacho, pero, antes que nada, djenme decirles que yo vengo es por Ernesto Samper.

Interrump de nuevo a Leyva y le dije: Si se cae el presidente Samper a quin montamos? Quin lo remplazar? Qu tan largo ser el vaco de poder?

Leyva respondi: El da que se publiquen los comunicados de las FARC y las Autodefensas, Juan Manuel Santos Caldern solicitar que el presidente se aparte de su cargo. Los grupos armados expresaran su voluntad de que el doctor Santos lidere el proceso de paz y adelante la Asamblea Constituyente.

Eso lo colocaba casi de presidente. Qu tal la conspiracin! A m no me disgustaba la idea. Crea y an creo en la honestidad y buenas intenciones de Juan Manuel Santos Caldern. Das despus, me reun de nuevo con lvaro Leyva para ultimar detalles. l traa el mensaje de la guerrilla, lo nico que faltaba. Las FARC dicen que se ratifican en lo pactado, asegur Leyva.

Por primera vez cre que dara resultado. Recuerdo que en una reunin, Vctor Carranza pregunt: Y el ELN qu?.

Leyva le contest: Eso no es problema, de ellos se encargan las FARC.

Previo al pronunciamiento de las FARC, la Autodefensa y Juan Manuel Santos Caldern, el ministro Horacio Serpa devel el plan y en los medios de comunicacin se comenz a hablar de una conspiracin contra el Gobierno. El comisionado de paz, Jos No Ros, cit a una rueda de prensa en Armenia y denunci la conspiracin: No es lcito ni tico utilizar la paz con fines maliciosos y malintencionados.

lvaro Leyva, desesperado, llam a un contacto que a su vez me dijo: Lance el comunicado!

Y yo preguntaba: Dnde est el de las FARC?

Al fin se pronunci las FARC pero emiti un lnguido comunicado entregado por un frente guerrillero annimo en Popayn. Yo me desilusion porque imaginaba la intervencin de Marulanda, Alfonso Cano y Ral Reyes.

Minutos ms tarde publiqu un comunicado igual de intrascendente al de la guerrilla, encomend a unos negritos Ibargen de la Autodefensa en Quibd para lanzarlo.

Slo cumpli con lo acordado Juan Manuel Santos Caldern jugndosela toda en una rueda de prensa en la que utiliz las mismas palabras de Leyva: Presidente, la paz est de un cacho, aprtese!. Horas ms tarde el pobre Juan Manuel Santos estaba ridiculizado y slo.

El trabajo de dos meses se desmoronaba, y yo esperanzado en acabar fcil con esta guerra. Pens que nos daramos la mano con las FARC y el ELN se sumara a esta propuesta. Luego participaramos todos en la reconstruccin de este pas. Pero no. He reflexionado sobre lo que ocurri y creo que las Farc nos dejaron colgados a todos.

-Volvi a hablar usted con Alvaro Leyva?

-S, con l hubo otra reunin en la que me dijo que el Plan de paz, como llamaba l la conspiracin, fracas. Recuerdo que Leyva exclam: Jams permitir que me vean como conspirador

-Creo que pasamos muy rpido por los protagonistas de esos encuentros -le dije a Castao. Qu buscaba cada uno de los asistentes a esa reunin incluyndolo a usted?

-Resultaba claro que Leyva deseaba tumbar al presidente Samper como fuera; Juan Manuel Santos Caldern esperaba jugar un papel determinante en el inicio y desarrollo de las conversaciones con las FARC y las Autodefensas. Carranza buscaba ser de alguna forma intermediario y pescar en ro revuelto. Yo era un imbcil convencido de las intenciones altruistas que en un principio motivaron la conspiracin.

Castao apoy sus dos manos sobre la mesa y se puso de pie: -Tiene su morral listo? -pregunt

-S- exclam.

-Entonces nos vamos ya!

XVIII. SALVATORE MANCUSO

Nuestros pasos eran acompaados por el canto de los pjaros que se multiplicaban en la copa de los largos y delgados rboles de la selva. Perderse aqu es incitar a la manigua para ser devorado como el protagonista de La vorgine.

Avanzbamos y le pregunt a H2:

-Qu pjaros son los del escndalo?

-Las guacharacas. Les gusta seguir a la gente y se renen para hacer bulla. En combate toca darles bala para que no le avisen al enemigo dnde permanecemos escondidos.

-Buelvas! -grit Castao desde la orilla de la quebrada a la que nos acercamos. Entrguele el fusil a H2 y cargue al seor periodista para que no se moje los pies.

-No se preocupe, Comandante. Yo cruzo as -le dije, confiado, pues el arroyo era ancho, poco profundo y la corriente liviana.

Castao replic:

-No sea terco; sus botas no son pantaneras y se les entra el agua. Djese llevar!

Al ver a Buelvas, un trigueo de un metro con noventa de estatura, me tranquilic. Me encaram en su espalda amplia, apenas le rodeaba el cuello con mi brazo, al agarrarme para evitar caer. En el fondo de la cristalina quebrada se apreciaban perfectamente las piedras. Avanzamos a paso lento hasta a la otra orilla donde me esperaba Castao, sonriente.

-No hay nada peor que caminar por el monte con los pies mojados.

Me coment su itinerario y el mo, del que siempre me enteraba a ltima hora.

-Yo voy a caballo para el campamento madre de la Autodefensa donde no me puede acompaar pero lo dejo en buena compaa. En el transcurso de la maana lo recoger helicptero, posiblemente al mando del comandante Manuel.

-Quin es el? -le pregunt.

As tambin se le conoce al comandante Salvatore Mancuso o al Mono. l lo acompaar a un sitio tranquilo donde podr entrevistarlo.

-Si me encontrar con el Mono Mancuso, cunteme algo de l.

-Su personalidad posee un imn y en la Autodefensa todos quieren estar a su lado. No es prepotente, es sencillo y buen amigo. Su calma lo impresionar. En el pas han tratado de compararlo con Jojoy pero jams se le podra parecer, slo coinciden en el sobrenombre El Mono.

Salvatore es de cuna, hijo de inmigrantes italianos y un Dandi de sangre azul. Su familia la conforman algunos de los colonizadores de Crdoba. Con su ingreso a la Autodefensa, en la costa Atlntica se gan status social. Su vinculacin gener confianza en Crdoba y se crey an ms en los Castao; ya nos favoreca la clase media de la regin pero al tener un chacho de la alta sociedad como Mancuso, se acerc la gente que faltaba.

La primera vez que apareci en la prensa fue por mi culpa y filtr esa informacin para desafiar a las FARC que presentaba a Simn Trinidad como el nio bien de la guerrilla.

Entonces dije: Ah, muy bacancito el comandante de las FARC; les mostrar algo fino!. Uno de mis sueos es sentar algn da a una mesa a los comandantes de las FARC con los mos. All, las cavernas, guerrilleros viejos y aqu la gente civilizada, los jvenes comandantes.