-Est hecho con el oro de las minas que le quitamos al ELN en la serrana!
Julin sonri. Le ped que me lo dejara ver y, en efecto, las iniciales de las AUC se apreciaban hechas a mano y labradas por orfebres de la mina.
Luego, sin ms prembulos, Castao retom la historia:
-La guerra en el Sur de Bolvar la gan el comandante Julin, sin incursiones con objetivos mltiples que llaman masacres. No s cmo hizo pero no ejecut a muchos enemigos. Logr que ellos rpidamente cambiaran de bando. La ltima vez que lo visit aqu, contamos 170 patrulleros de la Autodefensa desertores de la guerrilla. Se escaparon de tres frentes de ELN: Jos Solano Seplveda, Compaa Hroes de Santa Rosa y la Mariscal Sucre.
La llegada de la Autodefensa no ocurri violentamente, porque en esta regin la gran mayora de los civiles que colaboraban con el ELN se volte muy rpido. Los campesinos se sentan asfixiados por la guerrilla y no soportaba ms la presin de la subversin.
Castao se detuvo como invitando al comandante del Sur de Bolvar a hacer algn comentario, y Julin dijo:
-Hay que reconocer la colaboracin de los civiles que encontramos en el camino. Nos ayudaron a avanzar militarmente para tomarnos el cerro de Burgos, Simit y otras poblaciones, ampliando el control de la Autodefensa en la zona, casi sin resistencia de la guerrilla.
Entr en la conversacin Gustavo, segundo comandante de la Autodefensa en del Sur de Bolvar. Haba permanecido callado desde nuestra llegada:
-Cuando entramos en la regin, la gente reaccionaba aterrorizada. Muchos corran despavoridos al vernos, unos se tiraban al ro y otros huan hacia la cinaga. Logramos reunir a la gente y le dijimos que la Autodefensa no era como se la haba pintado la guerrilla. Pensaban que les cortaramos la cabeza con motosierras y todos moriran con nuestra sola presencia.
De nuevo intervino Julin:
-Nosotros tuvimos una estrategia distinta con los campesinos. Les ayudamos en lo que necesitaron y respondieron con su apoyo. Sin los civiles nunca hubiramos impedido el despeje que el gobierno de Pastrana quiso otorgarle al ELN para que recuperara la zona.
Entonces habl Castao:
-El ELN tambin perdi el control de la zona con esa rapidez, a raz de la condonacin de la deuda que tenan los campesinos con la guerrilla. Al llegar la Autodefensa, reun a los cultivadores de coca de la regin y les dije: Por favor, se organizan y por cada vereda se presenta un delegado para una reunin importante.
A la cita asistieron unos sesenta representantes. Segn las cuentas le deban al ELN ms de cinco mil millones de pesos. La guerrilla los haba prestado para sembrar los cultivos ilcitos.
En la zona obraba un comandante subversivo con el alias de Gallego, al que conocan por el gerente del Banco Agrario.
Aprovech la situacin y les dije a todos: Seores, el les dicen a todos los campesinos de la regin que la deuda ha quedado condonada.
La gente hizo tremenda algaraba y festej varios das. Entrese, que tampoco todo es color de rosa y que el campesino no nos quiere porque s
-Pero se present otro combate fuerte con el ELN? -le pregunt a Castao.
-No seor, como le dije antes: contactos leves. Los hombres del ELN no se encontraban preparados para el combate; muchos guerrilleros no estaban bien entrenados. Desde el punto de vista militar, el ELN era un mito, y su poder, slo terrorismo.
Adems, la mayora de los grandes golpes militares que la Autodefensa le ha propinado fue con sus ex combatientes, algo fatal para cualquier organizacin.
Cuando estos guerrilleros de relleno sintieron la presin de la Autodefensa, las deserciones de subversivos en la zona rural fueron masivas. Esto no se daba con frecuencia cuando los persegua el Ejrcito porque al llegar la fuerza pblica, slo encontraba campesinos que encaletaban sus fusiles. Pero cuando llegbamos los de la Autodefensa, entrbamos con informacin y les preguntbamos por los fusiles; ellos, asustados, nos decan dnde lo tenan.
A Barrancabermeja lo llamaban el pueblo rebelde de Colombia, y hoy es el pueblo rebelde. Hoy lo es pero contra los que los dominaron. La historia de la entrada de la Autodefensa all se la cuenta Julin.
Un da se me acerc y me dijo: Comandante Castao, djeme trazar mi estrategia para recuperar la cuidad.
Yo sonre, incrdulo al principio, pero lo autoric para ver qu suceda. En cuestin de un ao, ms de la mitad de la poblacin apoyaba a la Autodefensa que haba recuperado la mayora de los barrios de la periferia.
Cuntele al periodista cmo lo hizo, Julin, pues fue obra suya.
Comenz recordando a Camilo Morantes:
-En Barranca operaba la Autodefensa de Camilo Morantes, quien fue dado de baja por orden del Estado Mayor despus de cometer repetidos abusos. l ejecutaba de manera indiscriminada a todo lo que le ola a guerrilla, una estrategia equivocada y ms en una cuidad donde estn todas las ONG de izquierda que existen; adems, all tambin permanecen las autoridades: la Polica, la Dijn, el Das, la Fiscala, la Sijn, el Ejrcito. Es muy difcil moverse.
Me pareca increble que los barrios de Barranca estuvieran llenos de guerrilleros. La gente le ayudaba a los milicianos de la subversin por obligacin. A esas personas necesitbamos protegerla y ponerla de nuestro lado.
La mejor forma de ganarle terreno a la subversin consista en incursionar cuadra por cuadra y ganarnos a la gente, asfixiada por la extorsin. Comenzamos por la Comuna Dos, el comercio de la ciudad.
La gente all era vacunada por todos los lados. A unos les peda dinero el ELN y a otros las milicias de las FARC. En algunos casos los extorsionaban ambos grupos subversivos o un grupo de delincuencia comn que apareca. La gente ya no aguantaba ms!
En esa poca nadie visitaba a Barranca. Los hoteles permanecan solos y al comerciante que no pagaba la extorsin lo mataban.
Avanzbamos poco a poco, pero con informacin exacta comenzamos a dar de baja a los que manejaban los negocios de la guerrilla y vacunaban a los comerciantes.
El nivel de penetracin de la guerrilla era tan fuerte que muchos de los negocios eran propiedad de la subversin y la gente era obligada a manejarle el dinero.
Pero esa primera lucha por controlar la cuidad no se logr tan fcil como se lo cuento. La Autodefensa tambin sufri bajas. La recuperacin del comercio fue una poca de pistoleo de lado y lado, los milicianos de la guerrilla tambin se defendieron.
-Cuntos milicianos de la subversin murieron en Barrancabermeja? -le pregunt a Julin.
-No sostendr que en Barranca no ejecutamos militantes de la guerrilla -contest Julin. La verdad, murieron muchos.
-Pero cuntos ejecutaron ustedes? -insist.
Entonces interrumpi Castao para dar una cifra:
-Si quiere saber cuntos muertos hubo para recuperar Barranca, le dir la cifra totaclass="underline" cerca de cien milicianos de la guerrilla fueron ejecutados por las AUC.
Otra vez rein el silencio por algunos segundos y Julin retom la conversacin:
-Estas ejecuciones se produjeron peridicamente para evitar generar temor en las comunidades. De a dos o tres ejecuciones cada semana. A la fija. Los que de verdad eran subversivos.
As obtuvimos la confianza y la credibilidad de la gente buena. Luego recuperamos los barrios nororientales, cuadra a cuadra tambin. All la guerra urbana entre la Autodefensa y la guerrilla se llev a cabo con fusil, truflay y granadas de 45 milmetros. Se armaron tremendos combates en pleno barrio, hasta expulsar a los milicianos de sus casas.
En los barrios de Barranca se vivi una clsica guerra de guerrillas, pues nosotros trabajbamos como lo hace la subversin. Nos infiltrbamos entre la gente y pasbamos como poblacin civil, sobre todo, ante las autoridades. Escondamos nuestros fusiles en las casas y los sacbamos a los enfrentamientos con milicianos del ELN, que hacan lo mismo.