Eso explicaba el escueto saludo al verme algo que ley lo haba sacado de casillas. Escasamente se par de la hamaca y me dio la mano. Me sent en una banca aledaa y cuando comenzaba a balancearse impulsado por sus botas militares, me mir y solt su enojo:
-El gobierno Pastrana es traicionero! No hubo conversacin seria con nosotros y nos trat como a unos serviles. De ahora en adelante cualquier gobierno que quiera hablar con la Autodefensa deber hacerlo de cara al pas y a la comunidad internacional. De otra manera no me interesa dialogar con nadie. Ya estoy cansado de este tratamiento de prostituta. Mire lo que se public en la revista del maestro Gabriel Garca Mrquez: hasta discurso de candidato se fue a dar Pastrana al instituto Alfred Nobel, en Noruega. ste es un extracto de lo que dijo el Presidente: Hoy puedo decir que, a pesar de los recientes tropiezos, hemos avanzado en dos aos lo que fue impensable durante dcadas. Con las FARC, el grupo guerrillero ms grande y antiguo del planeta, hemos iniciado un proceso de negociacin, con una agenda y unos procedimientos definidos. Qu mentira, qu gran engao para el pas.
El Presidente mintiendo para ir buscando el premio Nobel es un hecho simplemente despreciable. Este hombre est jugando con los colombianos y el futuro del pas. Ahora s entiendo sus intenciones: nicamente quera mantener contentas a las FARC, al ELN y a las AUC, para obtener el premio Nobel de la Paz. No ha pensado en Colombia; piensa en l. Andrs Pastrana es un sinvergenza, un irresponsable y un aptrida!
Quien ms ha fortalecido a la guerrilla colombiana en los ltimos aos es este presidente, de eso no me queda la menor duda. Cuando comenc a hablar con usted para escribir este libro, no me quera referir en esos trminos al Primer Mandatario. Siempre cre que a pesar de su equivocado proceder era un buen hombre. Ahora entiendo que no es as y revelar detalles de asuntos que pens callar, pero ya no puedo creer en la buena fe de alguien como l.
Recuerde que el maestro Gabo en un comienzo apoy a Pastrana y l conoce muy bien el mbito del premio Nobel. Al autorizar que este artculo se publique en su revista, nos est diciendo bastantes cosas.
-Qu le dice a usted lo publicado?
-Todo! El maestro comenz optimista con el gobierno de Pastrana. Deca: Vamos a camellar por el pas. Pero muy pronto se dio cuenta de la falta de seriedad del Presidente y dej de creer en l.
-Por qu lo dice?
-El primer acercamiento entre las Autodefensas y este Gobierno se realiz a travs de Gabriel Garca Mrquez. Durante los primeros meses del gobierno de Pastrana, l llam a la casa de don Rodrigo Garca, en Montera. Para el viejo, a quien considero mi segundo padre, fue una grata sorpresa or el clido saludo de Gabito, como se refiere al maestro. Don Rodrigo es contemporneo del escritor y ambos son costeos, sinnimo de mamagallistas. Por eso don Gabriel le dijo por el telfono: Cmo ests, primo?.
Sin reconocerlo, el viejo le dijo: Bueno, cuando yo tengo un pariente de mucha importancia, primero espero que me reconozca de su familia.
El Nobel le deca primo a don Rodrigo, no porque tuvieran algn lazo familiar, sino como una forma amable de comenzar la conversacin y sacarle partido a la coincidencia de tener el mismo apellido. Adems su hijo tambin se llama Rodrigo. Al abordar las razones de la llamada, se entendieron por instinto y planearon un encuentro.
A pesar de no ser de pblico conocimiento este esperanzador acercamiento con el Gobierno, yo me senta mejor atendido que la guerrilla. Mientras a las FARC las visitaba un tal Vctor G. Ricardo, comisionado de paz, a quien slo conoca uno que otro godito viejo, nosotros comenzbamos con el pie derecho al reunirnos con el maestro Gabriel Garca Mrquez, quien de manera altruista haba aceptado ayudarle al Presidente. l tena claro que si el pas necesitaba su sincero esfuerzo para lograr la paz, era una obligacin prestar su desinteresada ayuda como mediador entre el Gobierno y la Autodefensa.
Con un interlocutor como el maestro Gabo para el primer acercamiento, yo pensaba: Pastrana es el hombre! Pero muy pronto demostr que no. Me equivoqu y hasta el Nobel comenz a desconfiar del Presidente. Antes que yo. El escepticismo del Estado Mayor de la Autodefensa frente a Pastrana siempre se mantuvo y yo continuaba defendindolo porque crea haber acertado al confiar que con l se iba a terminar la guerra.
La primera reunin con el maestro de la literatura mundial Garca Mrquez se llev a cabo en ciudad de Mxico y asisti don Rodrigo en compaa de su hijo. Recuerdo una ancdota de la primera carta que le escrib al Nobel. En ella le manifestaba que yo ejerca total autoridad sobre las fuerzas civiles antisubversivas no estatales en Colombia -en ese momento la unidad y subordinacin en las AUC eran plenas, hoy no tanto. Cuando el maestro termin de leer mi mensaje, mir a don Rodrigo y le coment: Dgale a Carlos que esta carta est muy bien escrita. Mi satisfaccin era inmensa cuando me lo contaron. En ella le solicitbamos al Presidente que no se otorgaran concesiones desenfrenadas a la guerrilla e iniciara dilogos con nosotros. En un principio sentimos que l, Pastrana, en algo nos escuch y nos tuvo en cuenta.
La segunda reunin significativa se llev a cabo en el Palacio de Nario entre el presidente Andrs Pastrana y don Rodrigo Garca. Elabor una misiva para el primer mandatario y cuando escriba record a pap Castao que deca: A Colombia lo arregla un presidente conservador y joven Imagnese el tono y los trminos del mensaje. Cuando Pastrana ley mi carta le dijo a don Rodrigo: La negociacin con Carlos Castao debe durar una tarde.
El viejo, tambin bien godo, aadi emocionado: Claro!
Luego se efectu la segunda reunin entre el Nobel y don Rodrigo. Para esa poca el maestro ya evidenciaba su delicado estado de salud y cuando lleg a visitarlo mi emisario, el escritor le dijo a su llegada: No te asustes primo que no es un fantasma lo que ests viendo! El maestro se vea ms delgado de lo normal por el tratamiento que adelantaba para recuperarse. Desde ese instante el Gobierno nos transmiti el mensaje de que pronto se iniciaran los dilogos con nosotros. Aunque el tiempo transcurra y a lo nuestro el Presidente nunca se refera de manera oficial, yo segua con las esperanzas vivas y creyendo en Pastrana. En la reunin, el maestro Gabriel Garca Mrquez organiz un encuentro en Espaa con el ex presidente Felipe Gonzlez, como un favor que Gabo le renda al Presidente, el ltimo eso creo yo. Ya comprender por qu.
Antes de terminar la reunin el Nobel le dijo a don Rodrigo: Yo veo a Carlos como un Quijote. Al conocer estas palabras intent reflexionar pero fue imposible; segua con mi pastranismo alborotado.
A Madrid viajaron en representacin de la Autodefensa don Rodrigo y Hernn Gmez. All se les uni un intelectual de la academia europea que colabora con la organizacin. Aunque sabamos que nos confundiran con los GAL, optamos por asistir. El ex presidente Felipe Gonzlez fue honesto y pragmtico, habl claro sobre lo que l consideraba nuestra obligacin: contribuir con el presidente Andrs Pastrana. Todas sus preguntas indagaban por la posibilidad de despejarle el Sur de Bolvar a la guerrilla del ELN. Uno de los asistentes a la reunin, que dur cerca de tres horas, le expres a Felipe Gonzlez: Hay algo muy importante: cualquier decisin que se tome respecto a esta zona para el ELN debe tomarse pensando en los habitantes de la misma. Intentbamos decirle al ex presidente espaol que las Autodefensas defendan y respetaban el Estado pero no eran gobiernistas. Sin embargo, para el seor Felipe Gonzlez nosotros debamos ayudarle al Presidente y, segn l, al final algo nos quedaba a nosotros. Las palabras del ex mandatario preocupaban y causaban un gran desnimo entre mis amigos que se sintieron tratados de manera equvoca como apndices del Gobierno colombiano. Yo crea que el proceso de paz iba por buen camino y que mi obligacin era dejarlo avanzar y hacerlo crecer. Dios mo, qu equivocado estaba!