Probamos con Will Lenard Miller. Aparecía una mención en el Departamento de Justicia. El caso había sido archivado. Bill dijo que el cabrón estaba muerto.
Probamos con Margie Trawick. No constaba en ninguno de los tres ordenadores. Recordé que Margie estaba divorciada o había enviudado. Su apellido de soltera era Phillips. Bill probó con Margie Phillips y la fecha de nacimiento que habíamos determinado. No constaba en el Departamento de Vehículos a Motor ni en el de Justicia. El «libro inverso» suministraba una larga lista. Margie Phillips era un nombre corriente.
Probamos con Michael Whittaker. Aparecía una mención en el Departamento de Vehículos a Motor y otra en el de Justicia, bajo el nombre de Michael John Whittaker, así como una dirección de San Francisco, en 1986. En Justicia constaba un número de ficha policial y la fecha de nacimiento 1/1/34.
Abrí el maletín y comprobé el Libro Azul del caso Ellroy. El segundo nombre de Whittaker era John.
Bill anotó el número de la ficha y entregó el papel a una empleada. Ésta dijo que ordenaría hacer una copia de la ficha de Whittaker y sus últimos datos conocidos.
Entró John Yarbrough. Entregó una nota a Bill. Dijo que había llamado a un tipo de la policía de Las Vegas. El tipo llamó a otro de la Comisión de Juego de Nevada. Localizaron la ficha laboral de Lavonne Chambers en el casino. Llamaron al Departamento de Vehículos a Motor del estado de Nevada y dieron con el dato clave.
Lavonne Chambers era ahora Lavonne Parga. Acababa de renovar el permiso de conducir. Vivía en Reno, Nevada.
22
Bill no quería llamar a Lavonne Chambers y pedirle una entrevista. Pretendía sorprenderla para no darle tiempo a pensar y elaborar sus respuestas.
Volamos a Reno. Ocupamos dos habitaciones en un Best Western. El empleado de recepción nos dio un plano de la ciudad. Alquilamos un coche y fuimos a la última dirección conocida de Lavonne Chambers. Estaba fuera del casco urbano de Reno, en una zona medio rural, medio ruinosa. Allí todo el mundo tenía camioneta o todoterreno. Los vehículos estaban relucientes. Las casas daban lástima.
Llamamos a la puerta de la vivienda de Lavonne Chambers. Abrió un hombre. Bill le enseñó la placa y le explicó nuestra situación. El hombre dijo que Lavonne era su madre y que estaba en el Hospital Washoe County, pues padecía otro de sus terribles ataques de asma.
El hombre recordaba el asesinato. Entonces era un bebé. Dijo que llamaría a su madre y la prepararía.
Nos dio la dirección del hospital. Llegamos en diez minutos y una enfermera nos condujo a la habitación.
Lavonne Chambers estaba sentada en la cama, con un tubo de oxígeno en la nariz. No se la veía enferma, sino fuerte y sana. Parecía perpleja.
Nos presentamos. Bill declaró su condición de policía. Yo expliqué que era el hijo de Jean Ellroy. Lavonne Chambers me miró. Le quité treinta y seis años y la vestí con el uniforme rojo y blanco del Stan's Drive-In. Sentí que me fallaban las piernas y me senté en una silla sin que nadie me invitara a hacerlo.
Bill se sentó a mi lado. Teníamos la cama delante, a unos palmos de nosotros. Saqué un bolígrafo y un cuaderno de notas. Lavonne comentó que mi madre era muy guapa. Su voz sonó firme, sin jadeos ni resuellos.
Le di las gracias. Lavonne Chambers dijo que se sentía culpable. Las camareras que servían a la gente en los coches tenían orden de anotar las matrículas, pues eso ayudaba a la policía a echarle el guante a quienes se saltaban la revisión del vehículo, pero ella no había tomado nota de la placa. Mi madre y el hombre que iba con ella tenían un aspecto muy respetable. Lavonne nunca había lamentado tanto un descuido.
Le pregunté si se acordaba bien de aquella noche. Respondió que sí. Lavonne tenía la costumbre de revivir sus recuerdos como un disco rayado. Quería estar segura de que nada escapaba a su memoria.
Bill le hizo algunas preguntas. Volvamos atrás en el tiempo, le dijo. Lavonne asintió. Para empezar, describió a mi madre y al Hombre Moreno. Dijo que mi madre era pelirroja. Explicó que había atendido a mi madre y al Hombre Moreno en dos ocasiones. Era incapaz de ubicarlos en orden cronológico. La policía creía que el asesino era de la zona. Por eso, mientras estuvo trabajando en el Stan's Drive-In no había dejado de fijarse en las caras de los clientes ni una sola noche. Durante años mantuvo los ojos bien abiertos.
Bill mencionó el asesinato de Bobbie Long. Lavonne dijo que no sabía nada al respecto. Yo apunté que a Bobbie Long quizá la hubiese matado el mismo hombre. Lavonne preguntó cuándo había sucedido el hecho. Respondí que el 23 de enero del 59. Lavonne dijo que el verano anterior había hablado con la poli, pero antes de enero los contactos prácticamente se habían interrumpido.
Bill hizo referencia a la rueda de identificación del año 62. Los recuerdos de Lavonne comenzaron a contradecirse con los hechos establecidos en el Libro Azul. Dijo que sólo había un hombre en la sala de identificación y que ella había sido la única testigo. Confirmó en lo fundamental su declaración recogida en el Libro Azul. No estaba segura de que el hombre que había visto allí ese día fuera el mismo que acompañaba a mi madre.
Bill le mostró dos fotografías de ficha policial de Jim Boss Bennett. Lavonne no consiguió encajar a Jim Boss en ningún contexto. Le enseñé los dos retratos robot. Los situó de inmediato.
Retrocedamos hasta entonces, insistió Bill. Lavonne asintió. Nos llevó otra vez a esa noche. Yo planteé cuestiones espaciales. Quería saber dónde se encontraba Lavonne, exactamente, cada vez que había visto al Hombre Moreno. Me explicó que los clientes hacían parpadear los faros para indicar que querían la cuenta. Vi coches, luces largas cegadoras y a Lavonne cargada de bandejas y vislumbres de un hombre que estaba a punto de matar a una mujer.
Mencioné el coche del Hombre Moreno. Bill me interrumpió para preguntarle si conocía los coches de esa época. La mayoría de camareras que atendían los coches se sabía de memoria todas las marcas y modelos. ¿Y ella? ¿Era también tan experta en automóviles?
Lavonne dijo que no era experta en coches, que era incapaz de distinguir diferentes marcas y modelos. Vi por dónde iba Bill y le pregunté a Lavonne cómo había sabido identificar el coche del Hombre Moreno.
Me explicó que había oído un boletín de noticias. La mujer asesinada le recordó a la pelirroja a quien había atendido el sábado por la noche y se puso a pensar. Intentó recordar en qué coche iba. Habló con su jefe y éste señaló diferentes automóviles. Así fue como consiguió determinar el utilizado por la pareja.
Miré a Bill, quien me indicó que lo dejase hacer a él. Le entregó a Lavonne una copia del Libro Azul del caso Jean Ellroy y le pidió que repasara su declaración. Volveríamos más tarde para hablar de ello.
Lavonne dijo que nos esperaba después de cenar. Nos recomendó que evitáramos los casinos. No se puede vencer a la casa.
Cenamos en el asador del Reno Hilton. Tratamos extensamente acerca del tema del coche.
Apunté que la identificación del vehículo hecha por Lavonne quizás estuviese contaminada. Quizá su jefe la hubiera inducido a error. Su declaración en el Libro Azul era enfática. El Hombre Moreno conducía un Oldsmobile del 55 o del 56. Quizá Lavonne se hubiera equivocado al identificar el coche. Quizá la identificación fuese defectuosa desde el primer momento. Quizá Hallinen y Lawton se desanimaron al caer en la cuenta de ello. Quizás eso explicara el que la tarjeta de IBM que incluía el expediente estuviese poco perforada.
Bill dijo que era posible. A veces los testigos se convencían a sí mismos de que ciertas cosas eran verdad y mantenían su declaración contra viento y marea. Le pregunté si podíamos comprobar los archivos de matriculación de vehículos. Respondió que no: los datos no estaban informatizados y los registros en papel habían sido destruidos hacía mucho tiempo.