– No mucho, pero me están traduciendo un correo electrónico al inglés para mandarlo al FBI y a la Interpol.
– Deberíamos hablar otra vez con los Eitel -dijo Fabel-. Y creo que en esta ocasión en vez de disfrutar nosotros de su hospitalidad empresarial, ellos deberían disfrutar de la nuestra.
Anna Wolff se puso en pie. Aún llevaba el vestido elegante que había elegido para la cita con MacSwain, pero se había puesto su característica chaqueta de piel encima. Tenía la cara demacrada y pálida bajo el maquillaje.
– ¿Qué hay de MacSwain?
– ¿Qué pasa con él?
– ¿Sigue siendo sospechoso o no? -A pesar del cansancio, había un tono desafiador en su voz.
– Para estos asesinatos, no. Pero lo mantendremos bajo vigilancia de todas formas. Sigo pensando que es posible que tenga algo que ver con los secuestros, y ahora creo que no están relacionados con el caso principal. Pero tengo que tener cuidado, Anna. Al Kriminaldirektor Van Heiden cada vez le inquietan más los gastos: cree que si MacSwain se da cuenta de que hemos estado vigilando todos sus movimientos sin tener pruebas sustanciales que indiquen que es sospechoso, nos podría caer una demanda embarazosa.
Anna volvió a sentarse.
Fabel, que seguía de pie, se quedó un momento callado antes de dirigirse de nuevo a todo el equipo.
– Y ahora, clase de historia. -Había puesto una caja archivadora encima de la silla que estaba junto a otra en cuyo respaldo había colgado su chaqueta Jaeger. Levantó la tapa y sacó un fajo de papeles. La audiencia se revolvió impaciente. Los inmovilizó con una mirada fría-. Es necesario. Nos enfrentamos a un modus operandi con forma de ritual que tiene mil años de historia. Nuestro asesino, Vitrenko, vive tanto en el pasado como en el presente. Tenemos que comprender qué sentido perturbado de la historia y del destino le impulsa a actuar. He descubierto bastantes cosas que nos interesan…
Fabel no mencionó que había despertado a Mathias Dorn con una llamada telefónica. El profesor Dorn le había proporcionado los datos clave que necesitaba o pistas por dónde seguir buscando. Y lo que era más importante, Dorn había recordado el nombre del rey vikingo que había ocupado el lugar del rey Inge I cuando éste se negó a llevar a cabo el sacrificio que se celebraba cada nueve años en Uppsala. Fabel cogió una fotocopia de entre los papeles y la clavó en la pizarra, junto a la imagen de Vitrenko y casi encima de ella. Era la fotocopia de una ilustración en plancha de cobre del siglo XIX. Aparecía un guerrero de espaldas improbables montado sobre un corcel de aspecto temible. Tenía el pelo claro y con tirabuzones, un bigote enorme y una barba con trenzas y cuentas. Llevaba una guerrera y una manta de piel enorme a modo de capa sobre los improbables hombros. Le cubría la cabeza un casco con alas de águila.
– Éste es el verdadero padre de Vasyl Vitrenko -dijo Fabel-; no el ucraniano que lo persigue. Al menos, creo que eso es lo que piensa Vitrenko.
Fabel esperó a que cesara el parloteo repentino, incluidas algunas risas.
– Sólo es una suposición mía. La someteré a la opinión de Frau Doktor Eckhardt mañana…, quiero decir esta mañana… Pero éste, damas y caballeros, es Sven. Como en Hijo de Sven. Su nombre completo es Blot Sven, Sven el Sanguinario o Sven el Sacrificador, dependiendo de cómo se interprete. Fue rey de Suecia entre 1084 y 1087. Su hermanastro, el rey Inge I, se convirtió al cristianismo y se negó a realizar ritos paganos de sacrificio en el templo de Uppsala. Sven recuperó los sacrificios, y de ahí su nombre. Inge huyó a Västergötland, y Blot Sven se convirtió en rey de Suecia, o Svealand. Puede que os preguntéis, ¿qué relación hay entre un loco ucraniano y Suecia? -Fabel clavó una segunda ilustración, igualmente heroica, junto a la de Blot Sven-. Este caballero es Rurik, el primer gran príncipe de Kiev. Supuestamente, Rurik era un príncipe vikingo de esta zona de Alemania, quizá de Frisia. Los guerreros a los que guió a la conquista de Novgorod y Kiev eran los rus; de ahí viene el nombre de Rusia. Además de los rus, la banda de Rurik también estaba compuesta por varegos y otros mercenarios. La historia, por muy improbable que pueda sonar, es que los eslavos asentados en lo que ahora es Ucrania y Rusia vivían en la anarquía e invitaron a Rurik y a su hermano para que establecieran el orden. Es la misma fábula que se cuenta sobre los sajones en Inglaterra; en este caso, los hermanos fueron Hengist y Horsa. El caso es que Rurik y sus hombres eran extranjeros que subyugaron a una tierra extraña. Se debían lealtad exclusivamente los unos a los otros. Y su recompensa era riquezas y éxito. Acabarían convirtiéndose en la élite de aquella nueva tierra y en los fundadores de las aristocracias rusa y ucraniana. Vitrenko y sus hombres están haciendo lo mismo aquí…, y Vitrenko lo ha envuelto todo con sus conceptos semimíticos de hermandad en el campo de batalla y rituales vikingos secretos.
– Pero todo esto son gilipolleces -dijo Werner-. No pueden creer en serio que son un grupo de vikingos que ocupan una tierra nueva.
– Sí que pueden. Y a pesar de que todo esto es una gilipollez, puedes decir lo mismo de cualquier religión o sistema de creencias si no los compartes. Lo importante no es aquello en lo que se cree, sino el acto de creer en sí. Da igual lo extraño o extremo que pueda parecerle a los demás. Es lo que hace que jóvenes por lo demás cuerdos estrellen aviones en edificios llenos de gente.
Werner meneó la cabeza, más porque sentía un desconcierto triste y desanimado que porque no estuviera de acuerdo. Fabel continuó:
– Para empezar, no tengo ni idea de si Vitrenko creía en estas historias o si utilizó el mito como estratagema para manipular a quienes estaban bajo su mando -prosiguió Fabel-. Pero estoy plenamente convencido de que ahora cree en todo esto…
Hizo una pausa y recordó el final de la conversación que había tenido con el viejo soldado ucraniano. Había hundido los fuertes hombros al hablar de cómo era Vitrenko de niño. El chico pálido con los ojos de su padre que era capaz de tanto y que había mostrado tener una sed temprana y enorme de crueldad. Historias sobre cómo había manipulado, intimidado y engatusado a otros niños para que llevaran a cabo actos de tortura contra animales pequeños. Luego, contra otros niños. Fabel siguió:
– Y también tengo la seguridad de que Vitrenko es un psicópata desde que tiene memoria. Pero en lugar de tratarlo y tenerlo controlado, lo mandaron a academias militares soviéticas de élite donde sus habilidades naturales, y su psicopatía, se aguzaron. -Fabel cogió los papeles de la mesa y los agarró formando un cono. Los sostuvo delante de él como si estuvieran en llamas; como si fueran una antorcha encendida que ofrecía a sus compañeros-. Vasyl Vitrenko es la persona más peligrosa a la que nos hemos enfrentado. Matará a cualquiera que suponga una amenaza para él. Y eso os incluye a vosotros. Y me incluye a mí.
Fabel no sabía qué más decir. Inundaban su mente las imágenes de las víctimas, de los ojos del padre de Vitrenko mientras lo agarraba por la garganta…, los mismos ojos fríos color esmeralda que su hijo. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al imaginar a Ursula Kastner, Tina Kramer y Angelika Blüm mirando esos ojos gélidos y brillantes mientras la vida se les escapaba. El resto del equipo debía de estar en un lugar oscuro parecido, porque durante unos segundos el silencio fue absoluto. Fue Maria Klee quien lo rompió.
– ¿Qué hay del padre de Vitrenko? ¿Lo has traído?
Fabel negó con la cabeza.
– Pero atacó a un agente de policía. A ti. No podemos permitir que quede impune.
– Puedo y lo haré. Fue a mí a quien atacó, y he suspendido su búsqueda. Ha accedido a ponerse en contacto conmigo cuando necesitemos volver a compartir información. Creo sinceramente que lo único que quiere es detener a su hijo. -Mientras hablaba, el primer mensaje de correo electrónico resonó en su mente: «Podrá detenerme, pero nunca me atrapará».